¡¡ Cuánto deseo cenar con vosotros/as!!
Jueves Santo . Juan 13, 1-15.
5 de abril de 2007
Muchos cuadros y estampas nos hacen imaginar esta Cena
de forma que no corresponde a la costumbre del tiempo.
Representan a Jesús comiendo sólo con los doce apóstoles.
La tradición de Israel reunía aquella noche a hombres y mujeres por igual.
Por lo tanto Jesús se reuniría con los doce y con los seguidores y seguidoras
que ordinariamente iban con Él en el grupo.
Y con su madre.
Antes de la fiesta de la pascua, Jesús, sabiendo que había llegado la hora
de dejar este mundo para ir al Padre, y habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando y ya el diablo había metido en la cabeza a Judas Iscariote,
hijo de Simón, la idea de traicionar a Jesús.
Entonces Jesús, sabiendo que el Padre le había entregado todo,
y que de Dios había venido y a Dios volvía, se levantó de la mesa,
se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó a la cintura.
Después echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los
discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Jesús a los pies de todos, hecho esclavo,
es un pan difícil de tragar.
El gesto no es sólo para dar ejemplo sino
una pauta de comportamiento para sus
seguidores y seguidoras.
La entrega “hasta el extremo” comienza
por las entregas cercanas de cada día.
Cuando llegó a Simón Pedro, éste se
resistió:
–Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?
Jesús le contestó:
–Lo que estoy haciendo, tú no lo puedes
comprender ahora; lo comprenderás
después.
Pedro insistió:
–Jamás permitiré que me laves los pies.
Entonces Jesús le respondió:
–Si no te lavo los pies, no podrás contarte
entre los míos.
Simón Pedro reaccionó así:
–Señor, no sólo los pies; lávame también
las manos y la cabeza.
Ver a Jesús haciéndose pequeño,
es una denuncia a nuestras formas
y deseos de ser “señores” .
La idea de que “los de arriba” tiene que ser
servidos no es la de Jesús.
Entonces dijo Jesús:
–El que se ha bañado sólo necesita lavarse los pies, porque está completamente
limpio; y vosotros estáis limpios, aunque no todos.
11 Sabía muy bien Jesús quién lo iba a entregar; por eso dijo:
«Vosotros estáis limpios, aunque no todos».
Amar es acoger y ponerse al servicio de los demás,
respetando la libertad del otro y respondiendo siempre con amor.
Después de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a sentarse a la
mesa y dijo a sus discípulos:
–¿Comprendéis lo que acabo de hacer con vosotros? Vosotros me
llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón, porque efectivamente lo soy.
Pues bien, si yo, que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies,
vosotros debéis hacer lo mismo unos con otros.
Os he dado ejemplo, para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros
Quizá nos fijamos mucho en que el pan es Jesús y menos en que Jesús es pan.
Más en la adoración personal que en la comunión y el compromiso.
Comulgar con Jesús es aceptar ser pan compartido y repartido.
Quienes nos rodean ¿nos ven con la misma actitud de Jesús, a disposición de [email protected]?
Recuperemos la Cena del Señor, comunidad de creyentes en torno a la lectura y
comprensión de la Palabra, la Fracción del Pan,la oración en común, el compromiso
vital con Jesús y con los demás.
Cenar con l@ s amig@ s,
abrirles el corazón sin miedo,
lavarles los pies con mimo y respeto,
hacerse pan tierno compartido
y vino nuevo bebido.
Embriagarse de Dios,
e invitar a tod@ s a hacer lo mismo.
Trabajar por la justicia,
empeñarse en una paz duradera;
decir no a las armas,
desvivirse en proyectos solidarios,
reducir nuestras cuentas y carteras.
Amar hasta el extremo,
e invitar a tod@ s a hacer lo mismo.
Crear desconcierto evangélico.
Amar como Él nos ama,
e invitar a tod@ s a hacer lo mismo.
Si nos dejamos alcanzar y lavar,
quedamos limpi@ s,
como niñ@ s recién bañados,
para descansar en tu regazo.
¡Lávame, Señor!
¡Lávanos, Señor!
F.Ulibarrip
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