Dios, tu Padre y madre, te ama y te acepta tal como
eres. Él tiene un plan magnífico para tu vida, que forma
parte de su proyecto de liberación para todos sus hijos
e hijas.
Dios te ama. El/Ella te asegura que está siempre contigo
y que nunca te dejará… El te hizo a ti e hizo para ti un
mundo hermoso, el quiere que seas feliz, porque te ama.
Dios te ama personalmente y
sin restricciones…
"Como un hijo al
que su madre
consuela, así
los consolaré yo
a ustedes”
(Isaías 66, 13)
"Como un padre siente
ternura por sus hijos,
así siente el Señor
ternura por sus fieles“
(Salmo 103, 13)
El amor que Dios te
ofrece es gratuito,
personal y efectivo.
¿Por qué no puedo sentir ese
amor?
Porque nos han mostrado la imagen de un
“dios falso” que nos dice: “te amo pero no te
amo” o bien “No te amo como eres, pero si te
haces algo diferente entonces te amaré” “Mi
mandamiento es que ames, pero tu amor es
enfermizo”, “Te amo, pero tienes que cambiar
sino te mando al infierno”.
dios falso: Quiero amarte, pero no te puedo amar
tal y como eres, porque eres pecaminoso y
objetivamente desordenado.
Yo: entonces ¿Qué tengo que hacer para que me
ames?
dios falso: tienes que hacerte alguien diferente.
Yo: ándele, pues muéstrame como.
dios falso: el amor no es algo que se puede
merecer, sencillamente es.
Yo: pues bien, ¿cómo consigo hacerme el tipo de
persona al cual puedes amar?
dios falso: si fuera tú, comenzaría desde otro
lugar
Yo: ¡pues gracias por la ayuda! ¿Cómo comienzo
desde otro lugar?
dios falso: no puedes solo, necesitas de mi amor;
pero a ti no se te puede amar.
Yo: pues bien, si no puedo comenzar desde otro
lugar, y no puedo comenzar desde donde estoy
¿qué madres hago?
dios falso: olvídate de todo esto del amor, nada
más obedece y calla.
El Amor de Dios es absolutamente sin ambivalencias, su amor es
paciente, soporta todo, no toma en cuenta el mal recibido, no se irrita
(Cfr. 1 Cor. 13) En Él no hay “si…entonces…” o “pero….” El amor de
Dios es sin condiciones. Y esto significa, sobre todo, que no hay doble
discurso
en Dios. Dios desea que nuestro verdadero yo fluya
libremente, dando vida y sin tropiezos, porque es por medio de aquel
“yo verdadero” que se nos llama a la existencia.
Dios de amor sin ambivalencia: te amo
Yo: pero, si soy un tipo cagado, ¿cómo me puedes amar?
Dios de amor sin ambivalencia: te amo
Yo: pero no me puedes amar, soy parte de toda esta mierda
Dios de amor sin ambivalencia: eres tú a quien amo
Yo: ¿cómo puede ser que sea yo a quien amas cuando he estado
en malas relaciones, cuartos oscuros, maquinaciones contra
otros, toda clase de mezquindad?
Dios de amor sin ambivalencia: eres tú a quien amo
Yo: pero…
Dios de amor sin ambivalencia: eres tú a quien amo
Yo: pero…
Dios de amor sin ambivalencia: eres tú a quien amo
Yo: pues vale, y entonces ¿me vas a dejar en toda esta mierda?
Dios de amor sin ambivalencia: A raíz de que te ame vas a poder
relajarte en mi amor y encontrarás que te harás capaz de ser
amado, y hasta descubrirás que llegas a ser alguien en quien con
dificultad te reconocerás.
Yo: pues ¿no sería útil que yo me preparara para todo esto de
hacerme capaz de ser amado?
Dios de amor sin ambivalencia: Sólo si aún no captaste que soy
yo él que hago todo el trabajo, y tú el que llegarás a brillar. A raíz
de que te ame, estás relajándote en el ser amado, y te
encontrarás haciendo toda suerte de cosas amables al
descubrirte amado.
Yo: el programa no me suena mal.
Dios te ama y te dice: “Te acompañaré desde donde estás”
Dios nos ama en el sentido de que le “gustamos”
“disfruta de nuestra compañía”. Dios nos “ama” a
las personas lgbttti no de una de una manera
clínica, manteniéndose a una distancia profesional
de nosotros, sino que le gustamos, disfruta de
nuestra compañía, quiere adentrarse en la aventura
con nosotros.
Si Dios me ama y me acepta como soy, ¿por qué la Biblia
condena la homosexualidad? ¿Cómo entender esos
pasajes? Afortunadamente la teología actual y las
ciencias bíblicas nos da luces para interpretar estos
textos en su sentido original.
CONSIDERACIONES:
•La palabra y concepto “homosexual” no fue
creada sino hasta 1869 por Karl-Maria
Kertbeny* , ¿Cómo es posible esté en la biblia?
•Según San Agustín, la VIDA es el primer
libro que Dios escribió. Dios habla a través de
la vida, de los “signos de los tiempos”, “De los
gozos y esperanzas de los hombres” dice el
Concilio Vaticano II (G.S.) La Biblia por tanto
es una brújula, luz en el sendero para la vida
de los creyentes, no un instructivo o manual.
Jesús mismo nos enseña que la misericordia y
el amor están por encima de cualquier ley:
Lucas 10, 25-37 ((Nm. 19:11-22)
*LIZARRAGA CRUCHAGA, Xabier, “Una
historia sociocultural de la homosexualidad”,
Croma-Paidós, Méxcio, 2003
La Biblia hay que leerla en su contexto. Según la
recta doctrina católica la Biblia es Palabra de
Dios pero también Palabra humana. Por eso hay
que tener en cuenta que la Biblia fue escrita por
gente de diferentes épocas, con conocimientos
distintos a los nuestros, situaciones socioculturales diferentes, destinatarios específicos,
situaciones personales, etc. Que hay que tener
en cuenta para poder interpretarla. (Ejemplo: El
son de la negra). Querer leer la Biblia al pie de
la letra trae contradicciones y consecuencias
espantosas para la humanidad. Ejemplo:
Racismo: "maldito sea Canaán, siervo de siervos
será a sus hermanos" (Gén. 9:18-29 9:18-29);
Misoginia: Eclesiástico 22,3:Es vergüenza de un
padre tener un hijo ineducado, pero la hija le
nace ya para su confusión; Antisemitismo: Y
respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su
sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
(Mateo 27,25)
TEXTOS “CONDENATORIOS”:
SODOMA Y GOMORRA: Gn 19, 1-29
El texto que habla de Sodoma y Gomorra se
refiere a la falta de hospitalidad y no a la
homosexualidad: He aquí, esta fue la
iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia,
abundancia de pan y completa ociosidad
tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al
pobre ni al necesitado (Ezequiel 16, 49)
Se trata de heterosexuales egoístas y violentos
(violación como humillación).
(C. Westermann; Hartman; Mieke Bal; D.
Sherwin Bailey; Jonh Mc Neill; Raúl Lugo,
James Alison )
Lev 18,22: No te acostarás con un hombre como con mujer.
Es una abominación.
Lev 20,13: Si uno se acuesta con un hombre como con
mujer, ambos cometen una abominación. Son reos de
muerte. Caiga su sangre sobre ellos.
Denominamos "Código de santidad" al conjunto de normas
que regulan la pureza ritual de la religión hebrea. Su
misión era mantener la cultura y la religión del pueblo
hebreo libre del contagio de los pueblos vecinos. Es una
alusión a los cultos idolátricos de los cananeos. No se
reprocha tanto el acto en sí mismo sino en relación al culto
a los ídolos. Abominación (to’ebat) no se refiera a
pecaminoso sino a algo que no es aceptado culturalmente
por el pueblo de Israel: a) porque es un acto estéril y ellos
valoran la fecundidad; b) por la gran dignidad del varón
(por eso no dice nada de las mujeres), c) porque era visto
como un acto humillante (violaciones bélicas).
(Manuel Villalobos; Jonh Mc Neill; DAVID BLAMIRES; JOHN
E. HARTLEY)
Rom. 1,18-32:
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra
toda impiedad e injusticia de los hombres, que
con injusticia restringen la verdad. Pero lo que se
conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos,
pues Dios se lo hizo evidente. Porque desde la
creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su
eterno poder y divinidad, se han visto con toda
claridad, siendo entendidos por medio de lo creado,
de manera que ellos no tienen excusa.
Pues aunque conocían a Dios, no Lo honraron como
a Dios ni Le dieron gracias, sino que se hicieron
vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue
entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron
necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible
por una imagen en forma de hombre corruptible, de
aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la
lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron
entre sí sus propios cuerpos. Porque ellos cambiaron
la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y
sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es
bendito por los siglos. Amén.
Por esta razón Dios los entregó a pasiones
degradantes; porque sus mujeres cambiaron la
función natural por la que es contra la
naturaleza. De la misma manera también los
hombres, abandonando a sus mujeres, se
encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo
hechos vergonzosos hombres con hombres, y
recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a
su extravío.
Con respecto a este texto, hay que decir que
el juicio de san Pablo no es para los actos
homosexuales o lésbicos en sí; sino para las
orgías sagradas. (Es claro que dice “dejando
a sus mujeres”). Este es un texto referente a
la idolatría. Para San Pablo la depravación
que representa el uso de la sexualidad
cuando está privado de un marco de respeto
y de amor por la otra persona es una forma
de idolatría. Esto vale para todas las
orientaciones sexuales y no solamente para
la homosexual. La prohibición del libertinaje
en la Biblia, es decir, de cualquier uso
equivocado de la libertad, que haga daño,
que no contribuya al crecimiento personal y
social y al cumplimiento del designio de Dios,
vale para todas las orientaciones sexuales.
(Rafael S. V. Rivera, Raúl Lugo, John J.
McNEILL, BOSWELL)
1 Corintios 6: 9-10 : ¿No sabéis que los
injustos no heredarán el reino de Dios? No
erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni
los adúlteros, ni los afeminados, ni los
homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros,
ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los
estafadores, heredarán el reino de Dios.
1 Timoteo 1: 9-10: conociendo esto, que la
ley no fue dada para el justo, sino para los
transgresores y desobedientes, para los
impíos y pecadores, para los irreverentes y
profanos, para los parricidas y matricidas,
para los homicidas, para los fornicarios,
para
los
homosexuales,
para
los
secuestradores, para los mentirosos y
perjuros, y para cuanto se oponga a la sana
doctrina.
La palabra griega “malakoí”
que muchos traducen como
“afeminado”,
en
realidad
literalmente significa “blando,
licencioso, inmoral”
y la
palabra
“arsenokoîtai”
traducida como “homosexual”,
“sodomita”,
es un término
ambiguo hace referencia más
bien al sexo abusivo y
explotador contra los menores
o también la prostitución
sagrada.
(Soriano Rubio, Mondimore,
B. Häring, J. Arregi)
Para los cristianos el Primer o
Antiguo Testamento es palabra de
Dios en la medida en que conserva
su referencia a la persona de
Jesucristo, revelación definitiva del
Padre. Los cristianos encontramos
en la persona de Jesús el criterio
último de discernimiento de qué es
lo que Dios quiere para cada uno de
los seres humanos y la humanidad
en su conjunto. Para nosotros pues,
lo más importante es el Evangelio
(por eso nos ponemos de pie en la
misa cuando se proclama).
Jesucristo, el Maestro y Señor, no
dijo nada contra las conductas
“homosexuales”. En cambio, se
acercó a aquellos que eran
despreciados
y
considerados
pecadores en su tiempo. Incluyó a
muchos de ellos en el círculo
cercano de sus discípulos y
discípulas,
y
una
de
las
acusaciones a la que tenían que
hacer frente con cierta frecuencia
los discípulos de Jesús era
precisamente:
“¿Por
qué
el
Maestro de ustedes se junta y
come con impíos y con pecadores?”
(Mt 9,11).
Otro elemento digno de tomarse
en cuenta es la manera
constante como los evangelios
nos muestran a Jesús (y al Dios
que él viene a anunciarnos) como
una
persona
esencialmente
misericordiosa. Una buena parte
de los evangelios están dedicados
a mostrar a Jesús como alguien
profundamente sensible ante el
sufrimiento de los demás.
Curaciones
milagrosas,
liberación de endemoniados,
resurrección
de
muertos,
alimentación
de
multitudes
desfallecidas, todos son gestos de
una actitud fundamental: la
compasión (Mateo 25, 31 Ss.)
Jesús desafía la Ley de Moisés y
cuestiona todas las demás leyes,
colocándolas
en
un
horizonte
directamente ligado al desarrollo y a la
felicidad del ser humano. Para Jesús, la
misma Ley de Dios y las leyes
auxiliares tenían que demostrar que
favorecían el bien de la persona para
que él las aceptara; así cura en sábado
(Lucas 14, 1-6), permite que sus
discípulos hagan cosas prohibidas por
la ley (Marcos 2, 23 Ss.), antepone la
misericordia a la condenación: El que
esté libre de pecado, que tire la primera
piedra (Juan 8, 1-17).
Mc 7,1-23: “Qué bien profetizó Isaías
de vuestra hipocresía cuando escribió:
‘Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de mí; el culto
que me dan es inútil, pues la doctrina
que enseñan son preceptos humanos’
Ante todo tenemos que decir que
la Biblia no tiene como objetivo
primero
ser
un
libro
de
condenación de actos, sino el libro
de la historia de Amor de Dios con
su pueblo.
Nadie puede quedar excluido del
Amor de Dios: ¿Quién nos
separará del amor de Cristo? (Rm.
8, 35-36)
Y nosotros hemos conocido y
creído el amor de Dios. Dios es
amor. Y el que permanece en
amor, permanece en Dios, y Dios
en él. Nosotros le amamos a él,
porque Él nos amó primero. (1ra
de Juan 4,16.19)
Sobre todo, es esencial recordar una verdad fundamental. Dios
ama a cada uno como individuo único. La identidad sexual
ayuda a definir a las personas únicas que somos y, un
componente de nuestra identidad sexual, es nuestra orientación
sexual. Por consiguiente, nuestra personalidad total va más allá
de nuestra orientación sexual. Los seres humanos ven las
apariencias, pero el Señor ve el corazón (1Sam 16,7).
)
Dios no ama a alguien menos porque
es homosexual. El amor de Dios
siempre y en todas partes se ofrece a
los que están abiertos a recibirlo. Las
palabras de san Pablo son de gran
esperanza: Estoy seguro de que ni la
muerte ni la vida, ni los ángeles, ni
los poderes espirituales, ni el
presente, ni el futuro, ni las fuerzas
del universo, sean de los cielos, sean
de los abismos, ni criatura alguna,
podrá apartarnos del amor de Dios,
que encontramos en Cristo Jesús,
nuestro Señor (Rom 8,38-39).
(Mensaje pastoral a los padres con
hijos homosexuales, Conferencia
Nacional de obispos católicos de
U.S.A., Septiembre 1997)
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