Aproximación al Quijote.
Departamento de Lengua Castellana. IES Porta da Auga.
En un lugar de la Mancha
In quodam loco Mancha
Mantxa aldeako erri koxkor beren
Nunha aldeíña da Mancha
En un poblet de la Manxa
In a Mancha´s village
An einem der Mancha
Dans un village de la Manche
In un borgo della Mancia
A modo de índice explicativo

El propósito de este trabajo no ha sido otro que el de tratar de acercar e interesar
al alumnado en el conocimiento de la obra cervantina, una vez exenta y
desembarazada de aquella corteza que, en principio, pudiera desincentivar su
lectura.

Por una parte, se ha procurado ofrecer una panorámica de las intervenciones
consideradas más representativas, por su ingenio, agudeza, gracia, socarronería,
etc. extraídas -en gran medida- de los diálogos entre los protagonistas. Además,
aunque de forma libre, el alumno puede extraer de su lectura un sui generis hilo
argumental. (diapositivas 2 a 293)

Y, por otra, se han seleccionado otras procedentes de parlamentos,
confrontaciones dialécticas, refranes, sentencias, etc. que expresan un modo de ser
y pensar, una filosofía que nos acerca al pensamiento, creencias y costumbres de
los españoles del XVII y que tanto han contribuido a enriquecer la obra universal
de El Quijote.

Al final -diapositivas 294 a 342- se ofrece un resumen, ya ortodoxo, del
argumento. Se expone, también, una recopilación de las más floridas
interpretaciones que, a lo largo del tiempo, fue suscitando la obra.
Se concluye con un refranero, ordenado alfabéticamente
Descripción del hidalgo Alonso
Quijano. Vaguedad e imprecisión

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En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía
un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y
galgo corredor. Una olla algo más de vaca que de carnero, salpicón las
más de las noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas. los
viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres
partes de su hacienda El resto della concluían sayo de velarde, calzas
de velludo para las fiestas, con sus pantuflas de lo mesmo, y los días de
entresemana se honraba con vellorí de los mas fino. Tenía en su casa
una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no pasaba de
los veinte…
Frisaba la edad de nuestro hidalgo en los cincuenta años; era de
complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y
amigo de la caza.
Pueblo manchego
El hidalgo, intoxicado con tanta literatura
caballeresca, pierde el juicio
Libros de caballerías con tanta afición y gusto…que olvidó
casi de todo punto, su hacienda; y llegó a tanto su
curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas
de tierra para comprar libros de caballería en que leer….
Con estas razones perdió el pobre el juicio…él se enfrascó
tanto en su lectura, que se le pasaban las noches de claro
en claro, y los días de turbio en turbio, y así del poco
comer y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera
que vino a perder el juicio.
Su paranoia le lleva resucitar la vieja y
andante caballería
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño
pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le
pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra
como para el servicio de la república, hacerse caballero andante
…deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en
ocasiones y peligros donde, acabándolos, cobrase eterno nombre
y fama. Imáginábase ya el pobre coronado por el valor de su
brazo, por lo menos, del imperio de Trapisonda.
Parodia del estilo altisonante y
engolado de los libros de caballería
Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la
faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras
de sus hermosos cabellos… pequeños y pintados
pajarillos con sus arpadas lenguas había saludando
con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada
aurora que, dejando la blanda cama del celoso
marido, por las puertas y balcones del manchego
horizonte a los mortales se mostraba, cuando el
famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando
las ociosas plumas subió sobre su famoso Rocinante,
y comenzó a caminar por el antiguo y conocido
campo de Montiel.
el nombre del caballo, Rocinante; el
suyo, Don Quijote de la Mancha
Al fin le vino a llamar Rocinante, nombre, a su
parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido
cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes
y primero de todos los rocines del mundo. Se vino a
llamar don Quijote; de donde, como queda dicho,
tomaron ocasión los autores desta tan verdadera historia
que, sin duda, se debía de llamar Quijada, y no Quesada,
como otros quisieron decir …y así Amadís añadió al suyo
el nombre de su patria, para hacerla famosa y se llamó
Amadís de Gaula .Así quiso, como buen caballero, añadir
al suyo el nombre de la suya y llamarse don Quijote de la
Mancha…
Dulcinea del Toboso, su amor ideal
…en lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy
buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado,
aunque, según se entiende, ella jamás lo supo, ni le dio cata (ni
le dio a ella cuenta dello).
Llamábase Aldonza Lorenzo… y buscándole nombre que no
desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de
princesa y gran señora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso…
El escrutinio de la biblioteca por el cura y el barbero:
quema de libros por falsos y moralmente nocivos




Sólo salvan:
Amadises
El Tirante ,
La Diana;
La Galatea,
La Araucana
su fantasía le lleva a falsear la realidad, por eso
verá sólo lo que le dicta su paranoia delirante
- ¡Non
fuyades,
cobardes y
viles
criaturas
que un solo
caballero es
el que os
acomete!
única victoria de don Quijote sobre el iracundo y
joven vizcaíno,” don Sancho de Atzpeitia
La sintaxis vasca: ausencia de artículos y
verbos al final de…
-Anda, caballero que mal andes; Por el Dios que crióme, que, si
no dejas coche, así te matas como estás ahí vizcaíno.
- Si fueras caballero, como no lo eres, ya yo hubiese castigado tu
sandez y atrevimiento
-¿Yo no caballero?
-Juro a Dios tan mientes como cristiano. Si lanza arrojas y
espada sacas, el agua verás que al gato llevas. Vizcaíno por
tierra, hidalgo por mar…y mientes que mira si otra dices cosa.
sintaxis castellana
Por el Dios que me crió si no dejas el coche, te mato como
que soy vizcaíno.
Juro a Dios, como cristiano, que mientes. Si arrojas la lanza
y sacas la espada, veremos quién logrará lo que pretende.
D Q se queja de la pérdida de los grandes
valores morales
La defensa de la Edad de Oro: idealización
del pasado
Dichosa edad y siglos dichosos aquellos que los antiguos
llamaban dorados, y no porque en ellos el oro se alcanzase sin
fatiga alguna, sino porque los que entonces vivían ignoraban las
palabras tuyo y mío…
sigue: la verdad y la justicia triunfaban
No había engaños, y la malicia no se mezclaba con la verdad.
La justicia triunfaba sin que nadie la degradara por los favores
e intereses que hoy la dañan.
Razones de la institución de la andante
caballería: la defensa de los débiles, la justicia…
Pero, ahora, en estos detestables siglos, no está segura
la mujer honrada, aunque se oculte en el laberinto de Creta,
y por eso se instituyó la orden de los caballeros andantes,
para defender doncellas, amparar viudas y socorrer a los
huérfanos y a los necesitados
La aventura de los yangüeses o gallegos.
Resumen
Los protagonistas abandonan a los cabreros. Reemprenden
su viaje. Mientras descansan, a la hora de la siesta,
Rocinante se entremete en el tranquilo pacer de las jacas de
los Yangüeses.
Estos dan una paliza al caballo y luego a don Quijote y a
Sancho que quedan molidos.
Deformación caricaturesca y lenguaje
caballeresco

Los molinos,
son gigantes;
los rebaños,
ejércitos y
Maritornes,
dechado de
fealdad, para
don Quijote
será la más
acabada y
perfecta
encarnación
de la belleza
femenina
En la venta: él la imaginó como castillo.
Descripción caricaturesca
Servía en la venta asimismo una moza asturiana llamada
Maritornes, ancha de cara, chata, tuerta de un ojo y no muy
sana del otro, cargada de espaldas y que no medía siete
palmos de los pies a la cabeza.
Sigue: DQ elabora lo real a partir de su fantasía
caballeresca. Véase en el caso de Maritornes
Traía en las muñecas unas cuentas de vidro; pero a él le
parecieron perlas orientales. Los cabellos que tiraban a crines, él
los marcó por hebras de lucidísimo oro de Arabia. Y el aliento
que, sin duda alguna, olía fiambre y trasnochada, a él le pareció
que arrojaba por la boca un olor suave y aromático. Y era tanta
la ceguedad de nuestro hidalgo, que ni el tacto, ni el aliento, ni
las otras cosas que traía la pobre doncella, no le desengañaban,
las cuales pudieran hacer vomitar a otro que no fuera arriero;
antes le parecía que tenía entre sus brazos a la diosa de la
hermosura.
Maritornes en el lecho equivocado:
lenguaje caballeresco arcaico
Quisiera hallarme en términos, fermosa y alta señora, de poder
pagar tamaña merced como la que con la vista de vuestra gran
fermosura me habedes fecho, pero ha querido la fortuna, que no se
cansa de perseguir a los buenos, ponerme en este lecho donde yago
molido y quebrantado que, aunque mi voluntad quisiera satisfacer
la vuestra, fuera imposible. Y más, se añade a esta dificultad otra
mayor, que es la prometida fe que tengo dada a la sin par… que si
esto no fuera por medio, no sería yo tan sandío caballero que
dejara pasar en blanco la venturosa ocasión en que vuuestra
bondad me ha puesto. Maritornes estaba acongojadísima y
trasudando, de verse asida de don Quijote, y, sin entender ni
estar atenta a las razones que le decía, procuraba , sin hablar
palabra, desasirse.
El arriero, celoso, le propina un
puñetazo a DQ
El arriero, a quien tenían despierto sus malos deseos,
estuvo atentamente escuchando todo lo que don Quijote
decía, y, celoso de que la asturiana le hubiese faltado a la
palabra por otro, se fue allegando más al lecho de don
Quijote…pero, como vio que la moza forcejaba por desasirse
y don Quijote trabajaba por tenella, pareciéndole mal la
burla, enarboló el brazo en alto y descargó tan terrible
puñada sobre las estrechas quijadas del enamorado
caballero (D. Q.)
Sancho Panza
Desigual batalla: pese a las advertencias de
Sancho, rebaños de ovejas serán ejércitos
La pastora Torralba. Y el mal para quien lo
fuere a buscar… (Sancho)
y estése vm muy atento que ya comienzo…
-«Así que, señor mío de mi ánima -prosiguió Sancho-, que, como ya tengo
dicho, este pastor andaba enamorado de Torralba, la pastora, que era una
moza rolliza, zahareña y tiraba algo a hombruna, porque tenía unos pocos de
bigotes,
. «Así que, yendo días y viniendo días, el diablo que no duerme y que todo lo
añasca, hizo de manera que el amor que el pastor tenía a la pastora se
volviese en omecillo y mala voluntad; y la causa fue, según malas lenguas,
una cierta cantidad de celillos que ella le dio, tales, que pasaban de la raya y
llegaban a lo vedado; y fue tanto lo que el pastor la aborreció de allí
adelante, que, por no verla, se quiso ausentar de aquella tierra e irse donde
sus ojos no la viesen jamás. La Torralba, que se vio desdeñada del Lope,
luego le quiso bien, más que nunca le había querido.
;
Misoginia: amor con desdén se paga
-Esa es natural condición de mujeres -dijo don Quijote: desdeñar a quien las quiere y amar a quien las
aborrece. Pasa adelante, Sancho.
-«Sucedió -dijo Sancho- que el pastor puso por obra su
determinación, y, antecogiendo sus cabras, se
encaminó por los campos de Estremadura, para
pasarse a los reinos de Portugal. La Torralba, que lo
supo, se fue tras él, y seguíale a pie y descalza desde
lejos, con un bordón en la mano y con unas alforjas al
cuello, donde llevaba, según es fama, un pedazo de
espejo y otro peine…
Sancho, con este cuento de nunca acabar, pretende
entretener a dQ para que no le deje solo
Dicen que el pastor llegó con su ganado a pasar el
río Guadiana, y en aquella sazón iba crecido y casi
fuera de madre, y por la parte que llegó no había
barca ni barco, ni quien le pasase a él ni a su ganado
de la otra parte, de lo que se congojó mucho, porque
veía que la Torralba venía ya muy cerca, y le había de
dar mucha pesadumbre con sus ruegos y lágrimas;
mas, tanto anduvo mirando, que vio un pescador, que
tenía junto a sí un barco, tan pequeño, que solamente
podían caber en él una persona y una cabra; y, con
todo esto, le habló, y concertó con él que le pasase a él
y a trescientas cabras que llevaba.
sigue
Entró el pescador en el barco, y pasó una cabra; volvió, y
pasó otra; tomó a volver, y tomó a pasar otra.» Tenga vuestra
merced cuenta en las cabras que el pescador va pasando,
porque si se pierde una de la memoria, se acabará el cuento, y
no será posible contar más palabra dél. «Sigo, pues, y digo
que el desembarcadero de la otra parte estaba lleno de cieno
y resbaloso, y tardaba el pescador mucho tiempo en ir y
volver.
ídem
Con todo esto, volvió por otra cabra, y otra, y otra...»-Haz
cuenta que las pasó todas -dijo don Quijote-; no andes yendo y
viniendo desa manera, que no acabarás de pasarlas en un año.
-¿Cuántas han pasado hasta agora? -dijo Sancho-Yo ¿qué diablos sé? -respondió don Quijote- He ahí lo que yo
dije: que tuviese buena cuenta. Pues, por Dios, que se ha
acabado el cuento, que no hay pasar adelante.
-¿Cómo puede ser eso? -respondió don Quijote-. ¿Tan de
esencia de la historia es saber las cabras que han pasado, por
estenso, que si se yerra una del número no puedes seguir
adelante con la historia? -No, señor, en ninguna manera respondió Sancho-; porque así como yo pregunté a vuestra
merced que me dijese cuántas cabras habían pasado, y me
respondió que no sabía, en aquel instante se me fue a mí la
memoria cuanto me quedaba por decir, y a fe que era mucha
virtud y contento.
Predestinado a la nueva religión que exige
la restauración de los viejos ideales
Has de saber, ¡oh Sancho, amigo! que yo nací, por
querer del cielo, en nuestra edad de hierro, para resucitar
en ella la dorada, o de oro. Yo soy aquel para quien están
guardados los peligros, las hazañas grandes, los valerosos
hechos” Yo soy, digo otra vez, quien ha de resucitar los
de la tabla Redonda, los Doce de Francia, y los Nueve de
la Fama, el que ha de poner en olvido los Patires, los
Tablantes, Olivantes y Tirantes, los Febos y Belianises, con
toda la caterva de los famosos caballeros andantes del
pasado tiempo, haciendo en este en que me hallo tales
grandezas.. .que escurezcan las más claras que ellos
ficieron.
-”
batanes: el ruido, potenciado por la
nocturnidad, genera un miedo irracional en los
protagonistas
Un cómico e infundado temor se apodera de los
protagonista. Sancho ya ha dicho, pocas páginas antes, sus
primeros refranes: Váyase el muerto a la sepultura y el
vivo a la hogaza”
Ardiz de Sancho: ata las patas al caballo y así
su amo no podrá marcharse y abandonarlo
Don Quijote quiso partir, pese a los ruegos y lágrimas
de Sancho. Éste ató con el cabestro de su asno los pies a
Rocinante, de manera que, cuando don Quijote se quiso
partir, no pudo, porque el caballo no se podía mover sino a
saltos..
-¡Ea, señor, que el cielo, conmovido de mis lágrimas y
plegarias, ha ordenado que no se pueda mover Rocinante; y
si vos queréis porfiar … será enojar a la Fortuna, y dar
coces, como dicen, contra el aguijón.
Recurso a la fuerza: DQ se ve burlado y
golpea a Sancho
...Viendo, pues don Quijote que Sancho hacía burla de él, se corrió
y enojó, que alzó el lanzón y le asentó dos palos, tales, que si como
los recibió en las espaldas, los recibiera en la cabeza, quedara
libre de pagarle el salario, si no fuera a sus herederos
-Pues, porque os burláis, no me burlo yo -respondió don QuijoteVenid acá, señor alegre. ¿Paréceos a vos que, si como éstos fueron
mazos de batán, fueran otra cosa peligrosa aventura, no había yo
mostrado el ánimo que convenía para emprendella y acaballa?
-No haya más, señor mío –replicó Sancho-,que yo confieso que
he andado algo risueño en demasía.
No se puede contar todo ni a todos
Pero, dígame vm, ahora que ya estamos en paz (así
Dios le saque de todas las aventuras que le sucedieren
tan sano y salvo como le ha sacado desta) ¿no ha sido
cosa de reír, y lo es de contar, el gran miedo que hemos
tenido? A lo menos, el que yo tuve; que de vm ya yo sé
que no le conoce, ni sabe que es temor ni espanto
(los batanes)
No niego yo –respondió don Quijote- que lo que nos ha
sucedido no es cosa de risa; pero no es digna de
contarse; que no son todas las personas tan discretas
que sepan poner en su punto las cosas.
El yelmo de Mambrino
El yelmo baciyelmo
D Quijote y Sancho se topan con un barbero que, para
resguardarse de la lluvia, se había puesto la bacía en la cabeza,
que por ser metal, relumbraba extraordinariamente. DQ se
imaginó que se trataba de un caballero con un rico yelmo de
oro y creyó que era el que Reinaldos de Montalbán había
ganado matando al rey moro Mambrino. D. Quijote se apodera
de él -sin esfuerzo- y se lo pone en la cabeza. Sancho no puede
evitar reírse, pues sabe que se trata de una bacía de barbero.
Don Quijote libera a unos condenados a
galeras
Los galeotes
“no es bien que unos hombres sean verdugos de
otros”(para quien ha carecido de la libertad, ésta se erige en máximo valor )
DQ pregunta detenidamente los detalles de sus fechorías
 DQ. Interpreta uno de los fines de la caballería medieval. Dar
libertad al forzado, aunque ello suponga el olvido de los
principios de la justicia.
. …quiero rogar a estos señores guardias y comisario sean
servidos de desataros y dejaros en paz…me parece duro caso
hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres
 …Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al malo, ni
de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados
sean verdugos de otros hombres, no yéndoles nada en ello.


(D.Q.)
los galeotes arremeten contra su liberador
DQ:
que hacer bien a los
villanos, es echar
agua en el mar.
Carta de Cardenio a Luscinda, carta que
encuentran los protagonistas en Sierra Morena
Cardenio enloquece porque su amada lo ha dejado por Fernando, al paso que
éste ha abandonado a su amada Dorotea.
Tu falsa promesa y mi cierta desventura me llevan a parte
donde antes volverán a tus oídos las nuevas de mi muerte que
las razones de mis quejas. Desechásteme, ¡oh ingrata!, por
quien tiene más, no por quien vale más que yo, mas si la virtud
fuera riqueza que se estimara, no envidiara yo dichas ajenas
ni llorara desdichas propias. Lo que levantó tu hermosura han
derribado tus obras; por ella entendí que eras ángel, y por
ellas conozco que eres mujer.
Quédate en paz, causadora de mi guerra, y haga el cielo que
los engaños de tu esposo estén siempre encubiertos, porque tú
no quedes arrepentida de lo que heciste y yo no tome venganza
de lo que no deseo.
DQ: carta a la amada y libranza pollinesca
-…DQ…porque si vuelves presto de adonde pienso enviarte, presto
se acabará mi pena y presto comenzará mi gloria…pero, ¿qué
haremos para escribir la carta?
-Y la libranza pollinesca también – añadió Sancho.
DQ recuerda que puede escribir en un librillo de Cardenio…tú tendrás cuidado
de hacerla trasladar en papel, de buena letra, en el primer lugar que hallares,
donde haya maestro de escuela o sacristán; y no se la des a ningún escribano
que hacen letra procesada, que no la entenderá Satanás.
-Pues ¿qué se ha de hacer de la firma?- dijo Sancho
-Nunca las cartas de Amadís se firman - respondió DQ-Está bien –respondió Sancho- pero la libranza forzosamente se ha de firmar, y
esa si se traslada, dirán que la firma es falsa, y quedaréme sin pollinos
La libranza. DQ desvela quién es su
enamorada
La libranza irá en el mismo librillo firmada. ..y en lo que
toca a la carta de amores, pondrás por firma: “Vuestro
hasta la muerte, el Caballero de la Triste Figura” . Y hará
poco al caso que vaya de mano ajena, porque, a lo que yo
me sé acordar, Dulcinea no sabe leer ni escribir, y en toda
su vida ha visto letra mía ni carta mía, porque mis amores y
los suyos, son platónicos sin extenderse más que a un
honesto mirar, tal es el recato y encerramiento con que su
padre, Lorenzo Corchuelo, y su madre Aldonza Nogales, la
han criado.
-¡Ta, ta! –dijo Sancho- ¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo
es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre
Aldonza Lorenzo.
Esa es-dijo D.Q.- y, es la que merece ser señora de todo el
Universo.
Sancho ¿pondera las cualidades de
Aldoncinea? Moza de chapa y de pelo en pecho
Bien la conozco- dijo Sancho- y sé decir que tira tan bien una
barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo.¡Vive el Dador!
que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que
puede sacar la barba del lodo (sacar de un apuro)…hasta aquí he
estado en una gran ignorancia; que pensaba bien y fielmente que
la señora Dulcinea debía de ser alguna princesa de quien V.m.
estaba enamorado.
…Pero, bien considerado, ¿Qué se la he de dar a la señora
Aldonza Lorenzo, digo, la señora Dulcinea del Toboso, de que se le
vayan a hincar de rodillas delante de ella los vencidos que V.m. le
envía? Porque podría ser que al tiempo que ellos llegasen estuviese
ella rastrillando lino o trillando en las eras, y ellos se corriesen de
verla, y ella se riese y enfadase del presente
Cédula de los tres pollinos
Cédula de los tres pollinos
.-Ea, pues- dijo Sancho- ponga V.m. en esotra vuelta (reverso) la
cédula de los tres pollinos, y fírmela con mucha claridad porque la
conozcan en viéndola. Habiéndola escrito, se la leyó, que decía así:
Mandará V.m., por esta primera de pollinos, señora sobrina, dar a
Sancho Panza, mi escudero, tres de los cinco que dejé en casa y
están a cargo e V.m.. Los cuales tres pollinos se los mando librar y
pagar por otros tantos recibidos aquí de contado, que consta y que
con su carta de pago serán bien dados. Fecha en las entrañas de
Sierra Morena a veinte y dos de agosto deste presente año
Una carta, dos versiones. La de DQ
Don Quijote:
El ferido de ausencia y el llagado de las telas del
corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no
tiene. Si tu hermosura me desprecia y si tu valor no es en mi pro, si
tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de
sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser
fuerte, es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera
relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía! del modo que por
tu causa quedo: si gustares acorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que
te viniere en gusto; que, con acabar mi vida, habré satisfecho a tu
crueldad y a mi deseo. El Caballero de la Triste Figura.
La de Sancho, quien, yendo al Toboso, se topa
con el cura y barbero, a quienes intenta repetir
a carta de..
Sancho: “alta y sobajada señora”… luego proseguía, si
mal no me acuerdo: “el falto de sueño, y el ferido besa a
vuestra merced las manos, ingrata y muy desconocida
señora,
y acababa en ”Vuestro hasta la muerte, el
Caballero de la Triste Figura”
LUSCINDA A CARDENIO
Cada día descubro en vos valores que me obligan y fuerzan a que
en más os estime; y así si quisiéredes sacarme desta deuda sin
ejecutarme en la honra, lo podréis muy bien hacer. Padre tengo,
que os conoce y que me quiere bien, el cual, sin forzar mi
voluntad, cumplirá la que será justo que vos tengáis, si es que me
estimáis, como decís y como yo creo.
Cardenio y Luscinda, Fernando y Dorotea
Fernando, bajo
promesa de
matrimonio, gozó
a una labradora.
Abandona a su
amada Dorotea,
en tanto, Luscinda
abandona a Cardenio
Carta de Luscinda a Cardenio
La palabra que don Fernando os dio de hablar a vuestro
padre para que hablase al mío, la ha cumplido más en su gusto
que en vuestro provecho. Sabed, señor, que él me ha pedido por
esposa, y mi padre, llevado de la ventaja que él piensa que don
Fernando os hace, ha venido en lo que quiere, con tantas veras,
que de aquí a dos días se ha de hacer el desposorio, tan secreto
y tan a solas, que sólo han de ser testigos los cielos y alguna
gente de casa. Cuál yo quedo, imaginadlo; si os cumple venir,
vedlo; y si os quiero bien o no, el suceso deste negocio os lo
dará a entender. A Dios plega que ésta llegue a vuestras manos
antes que la mía se vea en condición de juntarse con la de quien
tan mal sabe guardar la fe que promete.
El cura y barbero hallan en la princesa
Micomicona la pieza clave para su propósito: la
vuelta de DQ a su aldea
Dorotea cuenta su historia,y las condiciones para
recuperar su reino.
Dorotea: Mi suerte ha sido hallar al señor don Quijote,
con el que me casaré, si quiere, cuando haya degollado a
Pandafilado de la Fosca Vista, y tomará posesión de mi
reino.
¡Puto (marica) el que no se case con tan buena
reina!.
D.Q. repitió ...que tajaría con su espada al gigante, pero
advirtió a Dorotea que no podría casarse con ella, porque
su voluntad ya estaba cautiva de la sin par Dulcinea.
Sancho pretende que D.Q. se case con la
princesa Micomicona
¿No te lo dije yo? Mira si ya tenemos reino que mandar y
princesa con quien casar.(D.Q.)
-¡Eso juro yo -dijo Sancho- para el puto que no se casare en
abriendo el gaznatillo el señor Pandahilado! Pues ¡monta! que
es mala la reina! ¡Así se me vuelvan las pulgas de la cama!
Sancho se hinca de rodillas ante Dorotea…ella prometió hacerle
gran señor de su reino.
DQ: …porque mientras que yo tuviere ocupada la memoria y
cautiva la voluntad, perdido el entendimiento, a aquella…, y no
digo más, ni por pienso, el casarme, aunque sea con el ave fénix.
ancho no concibe que DQ rechace tal boda con la
ue él saldría muy beneficiado: Sancho materialista
Esto le pareció mal a Sancho que dijo a voces y con gran enojo:
¿Cómo es posible que pone v.m. duda en casarse con tan alta
princesa como aquesta?
¿Piensa que le ha de ofrecer la fortuna, tras cada cantillo,
semejante ventura como la que ahora se le ofrece? ¿Es, por cierto,
más hermosa mi señora Dulcinea? No, por cierto, ni aun con la
mitad, y aun estoy por decir que no le llega a su zapato de la que
está delante. Así, noramala alcanzaré yo el condado que espero, si
v. m. se anda a pedir cotufas (imposibles) en el golfo?
-Cásese, cásese luego, encomiéndolo yo a Satanás, y tome ese reino
que le viene a las manos de vobis vobis (bobilis, bobilis), y, en
siendo rey, hágame marqués o adelantado, y luego, siquiera se
lo lleve el diablo.
DQ insulta a Sancho: ella infunde valor en mi
brazo. ¡oh hideputa, y cómo sois desagradecido!
-¿Pensáis – le dijo-¡-Villano ruin, bruto, hideputa bellaco
de la lengua viperina! ¿Y no sabéis vos, gañán, faquín,
belitre, que si no fuera por el valor que ella infunde en mi
brazo, que no le tendría yo para matar una pulga? ¿quién
pensáis que ha ganado este reino y cortado la cabeza a este
gigante, y héchoos a vos marqués, que todo esto doy por
hecho y por cosa pasada en cosa juzgada, si no es el valor
de Dulcinea, tomando a mi brazo por instrumento de sus
hazañas .Ella pelea en mí, y vence en mí, y yo vivo y
respiro en ella! ¡Oh hideputa bellaco, y cómo sois
desagradecido: que os veis levantado del polvo de la tierra
a señor de título, y correspondéis a tan buena obra con
decir mal de quien os la hizo!
Recurso a la fuerza por segunda vez

DQ que tales blasfemias oyó decir contra su Señora
Dulcinea, no lo pudo sufrir, y alzando el lanzón, sin hablar
palabra a Sancho, y sin decir esta boca es mía, le dio tales
dos palos a Sancho que dio con él en tierra
ancho se queja de la pérdida de tamaña oportunidad y aconseja el
mancebamiento: cásese, vm, con esta reina y después puede volver con
Dulcinea
-Señor -dijo Sancho refugiándose tras el caballo de
Dorotea-, si v.m. tiene determinado no casarse con esta
gran princesa, claro está que no será el reino suyo, y no
siéndolo entonces, ¿qué mercedes me puede hacer? Esto
es de lo que yo me quejo. Cásese vm una por una con esta
reina, ahora que la tenemos aquí como llovida del cielo, y
después puede volverse con mi señora Dulcinea; que
reyes debe haber habido en el mundo que hayan sido
amancebados. En lo de la hermosura no me entremeto;
que, en verdad, si va a decirla, que entrambas me parecen
bien, puesto que yo nunca he visto a la señora
Dulcinea.
DQ monta en cólera ante las palabras de su
escudero: yo nunca he visto a la señora Dulcinea
-¿Qué no la has visto, traidor blasfemo, cuando le llevaste la
carta?
-Digo que no la vi tan despacio para apreciar todas sus
cualidades, punto por punto, pero, así a bulto, me pareció
bien.
-Ahora te disculpo, y perdóname el enojo
La paz se hace entre ellos: DQ inquiere por su
amada
Echemos, Sancho, pelillos a la mar en esto de nuestras
pendencias, y dime ahora, sin tener en cuenta el enojo y rencor
alguno: ¿ dónde, cuándo y cómo hallaste a Dulcinea? ¿Qué
hacía? ¿Qué le dijiste? ¿Qué te respondió? ¿Qué rostro hacía
cuando leía mi carta? ¿Quién te la trasladó?
No la hallé -respondió Sancho- sino ahechando dos hanegas de
trigo en un corral de su casa.
Pero, pasa adelante: cuando le diste la carta, ¿besóla?
¿púsosela sobre la cabeza? ¿ Hizo alguna ceremonia digna de
tal carta o qué hizo?
-Señor -respondió Sancho- si voy a decir la verdad, la carta no
me la trasladó nadie, porque yo no llevé carta alguna.
El enamorado sigue inquiriendo por detalles
nimios. La carta se la dictó Sancho a un sacristán
Y bien -prosiguió D.Q.- ¿qué hizo cuando leyó la carta?
-No la leyó, porque no sabe leer, sino que la rasgó y la hizo pedazos
pequeños para que nadie la leyera. Dijo que le bastaba lo que yo le
había dicho de palabra acerca del amor que vm le tenía.
A decir verdad -dijo Sancho- yo no le entregué vuestra carta . Por
suerte, la tomé yo en la memoria y se la pude decir a un sacristán que
la copió al pie de la letra.
Cuando llegaste junto a ella ¿no sentiste un olor a incienso y una
fragancia aromática?
Lo que sé decir-dijo Sancho- es que noté un olorcillo algo hombruno, y
debía de ser que con el ejercicio estaba sudada y algo pegajosa.
Diálogo en torno a la carta
-No sería eso -respondió D.Q.- sino que tú debías de estar
acatarrado o te olías a ti mismo, porque yo sé que ella huele
como una rosa, como un lirio del campo.
-Todo puede ser- respondió Sancho.
-Así es como tú dices -dijo D.Q.- ; porque el librillo de memoria
donde yo la escribí le hallé en mi poder al cabo de dos días de tu
partida, lo cual me causó grandísima pena, por no saber lo que
habías de hacer tú cuando te vieses sin la carta y creí que te
volvieras desde el lugar donde la echaras de menos.
-Así fuera –respondió Sancho- si no la hubiera yo tomado en la
memoria cuando v.m. me la leyó, de manera que se la di a un
sacristán, que me la trasladó punto por punto…
Sancho enriquece, con aportes de su cosecha, la
carta a Dulcinea
¿tiénesla todavía en la memoria, Sancho, - dijo D.Q.- No señor- respondió Sancho- porque después la di, como vi
que no había de ser de más provecho, di en olvidalla; y si algo
se me acuerda, es aquello de sobajada, digo del soberana
señora, y lo último: Vuestro hasta la muerte el Caballero de
la Triste Figura. Y en medio destas dos cosas le puse más de
trescientas almas, vidas y ojos míos.
Sancho, de nuevo con el casamiento: dejar pasar
tal casamiento donde te dan en dote un reino…
-¡Ay! -dijo Sancho- y cómo está V.m. lastimado de los
cascos¡ Piensa v.m. caminar este camino en balde, y
dejar pasar y perder un tan rico y tan principal
casamiento como éste, donde le dan en dote un reino …y
que es más que Portugal y Castilla juntos?.. Tenga
vergüenza de lo que ha dicho, tome mi consejo, y
perdóneme, y cásese luego en el primer lugar que haya
cura. Y si no, ahí está nuestro licenciado, que lo hará de
perlas. Y advierta que yo tengo edad para dar consejos, y
que este que le doy le viene de molde, y que más vale
pájaro en mano que buitre volando, porque quien
bien tiene y mal escoge, por bien que se enoja no se
venga (por mal que le venga, no se enoje)
DQ capta por dónde va preocupación de
Sancho: sin casarme podré cumplir tu deseo…
-Mira, Sancho -respondió Don Quijote-: si el consejo
que me das de que me case es porque sea luego el rey en
matando al gigante, y tenga oportunidad para hacerte
mercedes y darte lo prometido, hágote saber que sin
casarme podré cumplir tu deseo muy fácilmente… que
saliendo vencedor della, ya que no me casé, me han de
dar una parte del reino, para que la pueda dar a quien
yo quisere, y en dándomemela, ¿a quién quieres tú que
la dé sino a ti?
Dos apasionados y dos maneras antagónicas de ente
a andante caballería: Juan Palomeque y DQ

Palomequismo: Juan Palomeque el Zurdo. El ventero cree
en la caballería andante, pero, lo hace de puertas a fuera; es
decir, no vive ni practica la filosofía de la filantropía.
Cuando le aseguran que esos libros cuentan ficciones, no se
lo cree y arguye que están publicados con licencia del rey y
éste no puede autorizar patrañas.
”a otro perro con ese hueso”… (ventero JP.)
Cura y ventero: los libros de caballería a
examen, sus mentiras y su inconveniencia
JP:
Mas si alguno quiere quemar, sea ese el Gran Capitán , que
antes dejaré quemar un hijo que dejar quemar ninguno desotros.
Hermano mío -dijo el cura- esos libros son mentirosos y están
llenos de disparates.
Cardenio: según da indicio, él tiene por cierto que todo lo que
estos libros cuentan pasó en la realidad.
Mirad ,hermano -tornó a decir el cura- que no hubo en el mundo
Felixmarte de Hicarnia…ni Cirongilo de Tracia, ni otros
caballeros semejantes que los libros de caballería cuentan,
porque todo es ficción de ingenio ociosos.
El ventero y el cura. No seré tan loco que me
haga caballero andante,.. Veo que no se usa…
-¡A otro perro con ese hueso!- respondió el ventero ¡Cómo si yo no
supiese cuántas son cinco y dónde me aprieta el
zapato…¡Bueno es que quiera darme vuestra merced darme
papilla!…que todo aquello que dicen sea disparates y mentiras, estando
impreso con licencia del Consejo Real, como si ellos fueran gente que había de
dejar imprimir tanta mentira junta y tantas batallas y encantamientos que
quitan el juicio.
Cura: creed ,señor ventero, lo que os he dicho, y tomad vuestros libros, y allá os
avenid con sus verdades o mentiras y buen provecho os hagan, y quiera Dios
que no cojeéis del pie que cojea vuestro huésped D. Quijote.
-Eso no -respondió el ventero-, que no seré yo tan loco que me haga caballero
andante; que bien veo que ahora no se usa lo que se usaba en aquel tiempo,
cuando se dice que andaban por el mundo estos famosos caballeros.
quijotismo
Don Quijote considera que, en tiempos turbulentos, se necesita
la presencia regeneradora de la andante caballería, basada en
los conceptos de: hacer el bien, la defensa de los débiles, la
lucha contra la injusticia y, en suma, la práctica de la bonhomía
filantrópica. Eso le basta, para hacerse caballero y cofrade
practicante de esta nueva y vieja religión.
Vivir de acuerdo con lo que uno cree
aunque es fascinante, no resulta rentable
Palomequismo
es, por tanto, un vivir en total desacuerdo,
incoherentemente con aquello que uno cree. La idea -hacer el
bien por los demás-, resulta atractiva, pero, la práctica de la
filantropía no es rentable.
Quijotismo es, por el contrario, un vivir coherente,
practicando aquello en lo que cree.
El curioso impertinente: Camila
Lotario y Anselmo
Un necio e impertinente deseo me quitó la vida. Si las
nuevas de mi muerte llegaren a los oídos de Camila, sepa que
yo la perdono, porque no estaba ella obligada a hacer
milagros, ni yo tenía necesidad de querer que ella los hiciese;
y pues yo fui el fabricador de mi deshonra, no hay para qué…
Cura -dijo- No se puede imaginar que haya marido tan necio,
que quiera hacer tan costosa experiencia como Anselmo. Si
este caso se pusiera entre un galán y una dama, pudiérase
llevar; pero entre marido y mujer, algo tiene de imposible
Discurso de las armas y las letras

DQ dijo: - Pues comenzamos por el estudiante por la pobreza
y sus partes, veamos si es más rico el soldado. Y veremos que
no hay ninguno más pobre en la misma pobreza, porque está
atenido a la miseria de su paga, que viene o tarde o nunca, o
a lo que garbeare por sus manos, con notable peligro de su
vida y de su conciencia. Ya veces suele ser su desnudez tanta,
que un coleto acuchillado le sirve de gala y de camisa, y en la
mitad del invierno se suele reparar de las inclemencias del
cielo, estando en la campaña rasa, con sólo el aliento de su
boca, que, como sale de lugar vacío, tengo por averiguado
que debe de salir frío, contra toda naturaleza. Pues esperad
que espere que llegue la noche para restaurarse de todas
estas incomodidades en la cama que le aguarda, la cual, si no
es por su culpa, jamás pecará de estrecha; que bien puede
medir en la tierra los pies que quisiere, y revolverse en ella a
su sabor, sin temor que se le encojan las sábanas.
Más peligrosa, dura y pobre la vida del
soldado
Añádese, pues, a todo esto, el día y la hora de recebir el
grado de su ejercicio: lléguese un día de batalla; que allí le
pondrán la borla en la cabeza, hecha de hilas, para curarle
algún balazo, que quizá le habrá pasado las sienes, o le
dejará estropeado de brazo o pierna. Y cuando esto no
suceda, sino que el cielo piadoso le guarde y conserve sano
y vivo, podrá ser que se quede en la mesma pobreza que
antes estaba, y que sea menester que suceda uno y otro
rencuentro, una y otra batalla, y que de todas salga
vencedor, para medrar en algo; pero estos milagros vense
raras veces. Pero, decidme, señores, si habéis mirado en
ello: ¿cuán menos son los premiados por la guerra que los
que han perecido en ella? Sin duda, habéis de responder,
que no tienen comparación, ni se pueden reducir a cuenta
los muertos, y que se podrán contar los premiados vivos con
tres letras de guarismo'.
La paz es el verdadero fin de la guerra. Comparados
trabajos con los del mílite guerrero, se quedan muy atrás
Todo
esto es al revés en los letrados; porque de faldas, que
no quiero decir de mangas, todos tienen en qué entretenerse;
así que, aunque es mayor el trabajo del soldado, es mucho
menor el premio. Pero a esto se puede responder que es más
fácil premiar a dos mil letrados que a treinta mil soldados,
porque a aquéllos se premian con darles oficios que por
fuerza se han de dar a los de su profesión, y a éstos no se
pueden premiar sino con la mesma hacienda del señor a
quien sirven; y esta imposibilidad fortifica más la razón que
tengo. Pero dejemos
Don Quijote enjaulado regresa a la aldea
La ficción de la Micomicona no se podía prolongar porque
debía partir con Fernando. Se hizo una jaula enrejada, tirada
por bueyes que pasaban por allí. Todos se disfrazaron y
cubrieron los rostros (Fernando, don Luis, los cuadrilleros), se
dirigieron al aposento de DQ le ataron pies y manos y lo
enjaularon. El barbero pronunció una profecía al estilo
de Merlín, asegurando a D Q. que para que su aventura
acabara pronto le convenía estar preso así, y a Sancho ,
de parte de la sabia Mentirinona, que cobraría el salario
que le debía su amo.
SEGUNDA PARTE de EL QUIJOTE
POPULARIDAD DEL QUIJOTE
Sancho a DQ:
“los niños la manosean, los mozos
la leen, los hombres la entienden
Y los viejos la celebran; y,
finalmente, es tan trillada y tan
leída y tan sabida de todo género
de gentes, que apenas han visto
algún rocín flaco, cuando
dicen:”Allí va Rocinante”
(El Quijote, II , III)
dQ defiende la caballería como baluarte
frente al turco
-Cuerpo de tal! –dijo a esta razón D.Q.¿Hay más sino mandar Su Majestad por público pregón que se
junten en la corte para un día señalado todos los caballeros
andantes que vagan por España que, aunque no viniesen sino
media docena, tal podría venir entre ellos que sólo bastase a
destruir toda la potencia del Turco…¿por ventura es cosa nueva
destruir un solo caballero andante un ejército de doscientos mil
hombres?
DQ convaleciente
final del cuento del loco licenciado en
Osuna
(el graduado en cánones por Osuna, pero, aunque lo fuera por
Salamanca, según opinión de muchos, no dejaría de ser loco)
El loco: …no tenga v.m. pena, señor mío, ni haga caso de
lo que este loco ha dicho: que, si él es Júpiter y no quisiese
llover, yo, que soy Neptuno, el padre y dios de las aguas,
lloveré todas las veces que se me antojare y fuere
menester” a lo que respondió el Capellán:”Con todo esto,
señor Neptuno, no será bien enojar al señor Júpiter: v.m. se
quede en casa, que, otro día, cuando haya más comodidad
y más espacio, volveremos por v. m..Rióse el rector y los
presentes, por cuya risa se medio corrió el capellán;
desnudaron al lcdo. quedóse en casa y acabóse el cuento.
Don Quijote se siente aludido por en cuento
del loco ldo en Osuna que refiere el barbero
DQ reprende al barbero“las comparaciones que se hacen de
ingenio a ingenio, de valor a valor, de hermosura a hermosura
y de linaje a linaje, son siempre odiosas y mal recibidas”.
(Del Río, crítico): La locura de DQ es muy diferente de
la de otros locos, los encerrados en el manicomio: no es
tanto un estado patológico cuanto una manera de estar y
actuar en el mundo.
DQ, Sancho y Sansón Carrasco
ansón C. trae nuevas acerca de la publicación del Quijote:
o hay libro tan malo que no tenga algo bueno …todos los moros
on embelecadores, falsarios y quimeristas. (racismo?)
Con esto se consoló algún tanto; pero desconsolóle pensar que
su autor era moro, según aquel nombre de Cide; y de los moros no
se podía esperar verdad alguna, porque todos son embelecadores,
falsarios y quimeristas. Temíase no hubiese tratado sus amores
con alguna indecencia que redundase en menoscabo y perjuicio
de la honestidad de su señora Dulcinea. Deseaba que hubiese
declarado
su fidelidad y decoro que siempre la había
guardado;…y así envuelto y revuelto en estas y otras muchas
imaginaciones, le hallaron Sancho y Sansón Carrasco, a quien
DQ recibió con mucha cortesía.
-No hay libro tan malo -dijo el bachiller- que no tenga algo
bueno
los olvidos de Cervantes y, de paso, de los que
Sancho no desea que le menten: los cien escudos
Hablan sobre el Quijote,
Sansón: es grandísimo el riesgo a que se pone el que imprime un libro,
siendo de toda imposibilidad imposible componerle tal, que satisfaga y
contente a todos los que le leyeren.
-El que de mí trata- dijo D.Q.- a pocos habrá contentado.
-Antes es al revés; que como de stultorum infinitus est
numerus, son los que han gustado de la tal historia; y
algunos han puesto la falta y dolo en la memoria del autor, pues se
le olvida contar quién fue el ladrón que hurtó el rucio a Sancho,
que allí no se declara y sólo se infiere de lo escrito que se le
hurtaron, y de allí a poco lo vemos a caballo sobre el mesmo
jumento sin haber parecido. También dicen que se le olvidó poner
lo que hizo Sancho de aquellos cien escudos que halló en la
maleta en Sierra Morena, que nunca más los nombra, y hay
muchos que desean saber qué hizo de ellos, o en qué los gastó…
Sancho: no es hora de hacer cuentas. A pesar
de los peligros, cuando te dieren la vaquilla…
Yo, señor Sansón, no estoy ahora para ponerme en cuentas ni
cuentos; que me ha tomado un desmayo de estómago que si no
le reparo con dos tragos de lo añejo… En casa los tengo; mi
oíslo (mi mujer) me aguarda; en acabando de comer daré la
vuelta y satisfaré a vm. y a todo el mundo de lo que preguntar
quisieren …pues téngannos el pie al herrar y verán de qué
coxqueamos (Sancho)
Sé yo, por ventura, si en esos gobiernos me tiene el diablo
alguna zancadilla donde tropiece y caiga y me haga las muelas?
Sancho nací, y Sancho pienso morir; pero si, con todo eso, de
buenas a primera, me deparase el cielo alguna ínsula, o otra
cosa semejante, no soy tan necio, que la desechase; que también
se dice:”Cuando te dieren la vaquilla, corre con la
soguilla” y Cuando viene el bien, mételo en tu casa.-Vos,
hermano Sancho –dijo Carrasco-, habéis hablado como un
catedrático.
Sancho y Teresa debatiendo…
Se conciertan para una nueva salida en
secreto
Quedaron en esto y en que la partida sería de allí a ocho días.
Encargó DQ al bachiller la tuviese secreta, especialmente al cura
y al maese Nicolás, y a su sobrina y al ama.
-Mirad, Sancho- dijo Teresa-: después que os hicisteis miembro
de caballero andante habláis de tan rodeada manera, que no hay
quien os entiende.
-Basta que me entienda Dios, mujer- respondió Sancho- que Él es
el entendedor de todas las cosas, y quédese esto aquí.
(Sancho desea que su hija se case con un noble, en contra del
parecer de Teresa)
Teresa y Sancho disputan sobre el grupo social
al que ha de pertenecer el futuro marido de la
hija
…-Eso
no, Sancho- respondió Teresa-; casadla con su igual,
que es lo más acertado; que si de los zuecos la sacáis a
chapines, y de la saya parda de catorceno a verdugado y
saboyanas de seda, y de un Marica y un tú a una doña
tal y señoría, no se ha de hallar la mochacha, y a cada
paso ha de caer en mil faltas, descubriendo la hilada de
su tela basta y grosera.
-Calla, boba -dijo Sancho- ; que todo será usarlo dos o tres años; que
después, le vendrá el señorío y la gravedad como de molde; y cuando no,
¿qué importa? Séase ella señoría, y venga lo que viniere.
la dialéctica teresiana no va a la zaga de la de
Sancho
-Ven acá, bestia y mujer de Barrabás - replicó Sancho-:
¿por qué quieres tú ahora, sin qué ni para qué,
estorbarme que no case a mi hija con quien me dé nietos
que se llamen señoría. Mira, Teresa, siempre he oído a
mis mayores que “el que no sabe gozar de la ventura
cuando le viene, que no se debe quejar si se le pasa. Y
no sería bien que ahora, que está llamando a nuestra
puerta, se la cerremos; dejémonos llevar deste viento
favorable que nos sopla.”
. Teresa me pusieron en el bautismo, nombre mondo y
escueto, sin añadiduras ni cortapisas, ni arriveques
(atavíos), de dones ni donas; Cascajo se llamó mi padre;
y a mí, por ser vuestra mujer, me llaman Teresa Panza.
Síguese la disputa. Sumisión al varón aunque
sea tonto (Teresa)
-Yo no os entiendo, marido- replicó Teresa-, haced lo que
quisiéredes, y no me quebréis la cabeza con vuestras arengas
y retóricas. Y si estáis revuelto (resuelto) en hacer lo que
decís…
-El día que yo la viere condesa –respondió Teresa-, ese haré
cuenta que la entierro; pero otra vez os digo que hagáis lo
que os diere gusto, “con esta carga nacemos las mujeres, de
estar obedientes a sus maridos, aunque sean unos
porros”(tontos).
la sabiduría popular de Sancho es apabullante
tan pronto se va el cordero como el carnero.
¿qué dice Teresa?
-Teresa dice -dijo Sancho- que ate bien mi dedo con vuestra merced,
y que hablen cartas y callen barbas, porque quien no destaja
no baraja, pues más vale un toma que dos te daré. Y yo digo
que “ el consejo de mi mujer es poco y el que no le tome es
loco”.
.-Es el caso –replicó Sancho- que como v.m. mejor sabe, todos estamos sujetos
a la muerte, y que hoy somos y mañana no, y que tan presto se va el
cordero como el carnero, y que nadie puede prometerse en este mundo
más horas que las que Dios quisiere darle; porque la muerte es sorda, y cuando
llega a llamar a las puertas de nuestra vida, siempre va de priesa y no la harán
detener ni ruegos, ni fuerzas, ni ceptros, ni mitras, según es pública voz y
fama, y según nos lo dicen por esos púlpitos.
DQ comprende la finalidad de los
circunloquios de Sancho: el salario fijo
-Todo eso es verdad—dijo D.Q.- pero no sé dónde vas a parar.
-Voy a parar- dijo Sancho- en que vm. me señale un salario
conocido de lo que me ha de dar cada mes, el tiempo que le sirviere, y que el
tal salario se me pague de su hacienda; que no quiero estar a mercedes, que
llegan tarde mal o nunca; con lo mío me ayude Dios.
En fin, yo quiero saber lo que gano, poco o mucho que sea; que sobre
un huevo pone la gallina, y muchos pocos hacen mucho, y
mientras se gana algo no se pierde nada. Verdad sea que si
sucediese, lo cual ni lo creo ni lo espero, que vm. me diese la ínsula que me
tiene prometida, no soy tan ingrato, ni llevo las cosas tan por los cabos, que
no querré que se aprecie lo que montare la renta de la tal ínsula, y se me
descuente del salario rata por cantidad (a prorrata)
Pero el salario fijo no figura en ningún libro de
caballerías que un caballero haya señalado…
Y tan entendido- dijo D.Q- que he penetrado lo último de
tus pensamientos, y sé al blanco que tiras con las
innumerables saetas de tus refranes. Mira, Sancho, yo bien
te señalaría salario, si hubiese hallado en alguna de las
historias de caballeros andantes ejemplo que me
descubriese y mostrase por algún pequeño resquicio qué
es lo que solían ganar cada mes, o cada año; pero...no me
acuerdo de haber leído que ningún caballero andante
haya señalado conocido salario a su escudero.
Si con esperanzas y aditamentos vos, Sancho, gustáis de
volver a servirme, sea en buena hora; que pensar que yo
he de sacar de sus términos y quicios la antigua usanza
de la caballería andante es pensar lo excusado.
-
DQ: volveos a vuestra casa o… y tan amigos que
más vale buena esperanza que ruin posesión
Así que, Sancho mío, volveos a vuestra casa, y declarad a
Teresa mi intención; y si ella gustare y vos gustáredes de estar
a merced conmigo (bene quidam); y si no tan amigos como
antes, “que si al palomar no le falta cebo, no le faltarán
palomas”. Y advertid, hijo, que vale más buena esperanza
que ruin posesión, y buena queja que mala paga. Hablo de
esta manera, Sancho, por daros a entender que también como
vos sé yo arrojar refranes como llovidos.
Sansón se ofrece como escudero. Sancho maniobra astuto:
as exigencias salariales son obra de su mujer
¡si fuere necesidad servir a tu magnificencia de escudero,
lo tendré a feliz ventura! (Sansón)
…Sancho: y si me he puesto en cuentas de tanto más
cuanto acerca de mi salario, ha sido por complacer a mi
mujer…pero, en efecto, el hombre ha de ser hombre; y
pues yo soy hombre donquiera, que no lo puedo negar,
también lo quiero ser en mi casa, pese a quien pesare; y
así no hay más que hacer que v.m ordene su
testamento, en modo que no se pueda revolcar
(revocar), pongámonos luego en camino, porque no
padezca el señor Sansón, que dice que su conciencia le
lita (dicta) que persuada a v.m a salir vez tercera por
este mundo; y yo de nuevo me ofrezco a servir a v.m fiel y
legalmente…
Toboso, hacia el palacio de Dulcinea. Sancho arguy
eficazmente que no son horas adecuadas para visit
pues teme…
Sancho hijo, guía al palacio de Dulcinea;
quizá podría ser que la hallemos despierta…
-¿A qué palacio tengo de guiar, cuerpo del
sol? -respondió Sancho- que en que yo vi a su
grandeza no era sino una casa muy
pequeña?...
Señor -dijo Sancho- ya que V.m quiere, a
pesar mío, que sea alcázar la casa de mi
señora Dulcinea, ¿es hora esta, por ventura
de hallar la puerta abierta?…¿Vamos,
por dicha, a llamar a la casa de
nuestras mancebas, como hacen los
abarraganados, que llegan, y
llaman, y entran a cualquier hora,
por tarde que sea?
-
dQ desconoce la senda que conduce al palacio
de su amada. Su amor es de oídas
_Habla con respeto, Sancho, de las cosas de mi señora -dijo D.Qy tengamos la fiesta en paz, y “no arrojemos la soga tras el
caldero”.
-yo me reportaré –respondió Sancho- ¿pero, con qué paciencia
podré llevar que quiera v.m. que, de una vez sola que vi la casa de
nuestra ama, la haya de saber siempre y hallarla a media noche, no
hallándola v.m. que la debe de haber visto millares de veces?
-Tú me harás desesperar, Sancho -dijo dQ- Ven acá, hereje, ¿No
te he dicho mil veces que, en todos los días de mi vida, no he visto
a la sin par Dulcinea…que estoy enamorado solo de
oídas y de la gran fama que tiene de hermosa y discreta?
Sancho desvela su verdad: también fue de oídas la
respuesta que trajo a su amo
Ahora lo oigo -dijo Sancho- y digo que pues v.m. no la ha visto,
ni yo tampoco.
- Eso no puede ser -replicó D. Q.-; que, por lo menos, ya me
has dicho tú que la viste ahechando trigo, cuando me trujiste la
respuesta de la carta que le envié contigo.
No se atenga a eso, señor -dijo Sancho-; porque le hago saber
que también fue de oídas la vista y respuesta que le truje;
porque así sé yo quién es la Señora Dulcinea como dar un puño
en el cielo.
Sancho -segunda tentativa para hallar y hablar a
Dulcinea- aconseja a DQ que se embosque…
-Señor ya se viene a más andar el día y no será acertado dejar
que nos halle el en la calle; mejor será que vm se embosque en
laguna floresta aquí cercana, y yo volveré de día y no dejaré
ostugo (rincón) en todo este lugar donde no busque la casa, alcázar
o palacio de mi señora …y hallándole, hablaré con su merced, y le
diré dónde y cómo queda vm esperando le dé orden y traza para
verla, sin menoscabo de su honra y fama.
Rabiaba Sancho por sacar a su amo del pueblo, porque no
averiguase la mentira de la respuesta que de parte de Dulcinea le
había llevado a Sierra Morena, y así, dio priesa a la salida, que fue
luego, y a dos millas del lugar hallaron un bosque, donde DQ se
emboscó, en tanto que Sancho volvía a la ciudad a hablar a
Dulcinea
Sancho ruega a DQ que se anime; promete venir
pronto…agora que es de día los pienso hallar
-Yo iré y volveré presto –dijo Sancho- y ensanche V.m,señor
mío, ese corazoncillo, que le debe de tener agora no mayor que
una avellana, y considere que se suele decir que buen corazón
quebranta la mala ventura, y donde hay tocinos, no hay
estacas, y también se dice; donde menos se piensa salta la
liebre”. Dígolo porque si esta noche no hallamos los palacios o
alcázares de mi señora, agora que es de día los pienso hallar,
cuando menos lo piense, y hallados, déjenme a mí con ella.
.trama su plan con toda lógica: hacer
pasar a una labradora por Dulcinea
de Sancho: -Ahora bien: todas las cosas tienen
remedio, si no es la muerte, debajo de cuyo yugo hemos de pasar
todos, mal que nos pese, al acabar la vida. Este mi amo, por mil señales, he
visto que es un loco de atar, y aun también yo no le quedo a la zaga, pues
soy más mentecato que él, pues le sigo y le sirvo, si es verdadero el refrán
que dice:” Dime con quién andas, decirte he quién eres, y el
otro de: No con quien naces, sino con quien paces”. Siendo,
pues, un loco como es…y juzga lo blanco por negro… no me será muy
difícil hacerle crer que una labradora, la primera que me topare por aquí, es
la señora Dulcinea; y cuando él no lo crea juraré yo; y si él jurare, tornaré
yo a jurar…venga lo que viniere
Soliloquios
Sancho hace ver a DQ que las tres labradoras, a
la jineta, son Dulcinea y séquito. DQ ve a
Aldonza
Sancho, urdido el plan, regresa en busca
de DQ
Así
como Sancho vio a las tres labradoras, a paso tirado, volvió
buscar a su señor D. Q , y hallóle suspirando y diciendo mil
amorosas lamentaciones.
-¿buenas nuevas traes? (D.Q.)
-Tan buenas -respondió Sancho- que no tiene más que hacer v.m
sino picar a Rocinante y salir a lo raso y ver a la señora
Dulcinea del Toboso, que con tres doncellas viene a ver a v.m
-¡Santo Dios! ¿qué es lo que dices, Sancho amigo? -Dijo D.QMira no me engañes, ni quieras con falsas alegrías alegrar mis
verdaderas tristezas.
y, seguro de sí, con toda convicción y fácil
palabra, insiste:
Pique, señor, y venga, y verá venir a la princesa ,
nuestra ama, vestida y adornada, en fin, como quien
ella es. Sus doncellas y ella todas son una ascua de
oro, todas mazorcas de perlas, todas son
diamantes…los cabellos sueltos por la espalda, que
son otros tantos rayos de sol que andan jugando con el
viento; y sobre todo, vienen a caballo sobre tres
cananeas remendadas, que no hay más que ver (jacas
de piel con manchas)
DQ ya percibe la realidad tal cual es. Sancho continúa
con su ficción, ponderando las cualidades de las dueñas
…pero venga -respondió Sancho- ellas vienen las más galanas
señoras que se puede desear, especialmente la princesa
Dulcinea, mi señora , que pasma los sentidos.
Y en esto, salieron de la selva y descubrieron cerca a las tres
aldeanas.
Tendió los ojos DQ por todo el camino del Toboso y no vio
sino a tres labradoras. Turbóse y preguntó a Sancho si las
había dejado fuera de la ciudad.
-¿Cómo fuera de la ciudad -respondió- …¿que no ve que son
estas las que aquí vienen, resplandecientes como el mismo sol
de mediodía?
ues sabe el pie del que cojea DQ: calle, señor, y
espabile los ojos y venga a hacer reverencia a la señora…
--¡Agora me libre el diablo! – respondió Sancho- Y ¿es posible que tres
hacaneas o como se llaman, blancas como el ampo (nieve), le parezcan a
vm borricos!
¡Vive el Señor , que me pele estas barbas si tal fuere! (Sancho)
-Pues yo te digo, Sancho amigo, -dijo D.Q- que es tan verdad que
son borricos o borricas, como yo soy don Quijote y tú
Sancho Panza; a lo menos, a mí tales me parecen.
Calle, señor, despabile esos ojos y venga a hacer reverencia
a la señora de sus pensamientos que ya llega cerca y se adelantó a recibir
a las tres aldeanas.
(Sancho)
ancho sigue con su magistral interpretación, ahora
nte la aldeana, a la que dirige su parlamento
hincando las rodillas en el suelo dijo:
-reina y princesa y duquesa de la hermosura, vuestra altivez y
grandeza sea servida de recibir en su gracia y buen talente al
cautivo caballero vuestro, que allí está hecho piedra mármol…
Yo soy Sancho Panza su escudero y él es el asenderado
caballero D Q. de la Triste Figura.
(Sancho)
Las lugareñas atónitas, entienden el parlamento d
Sancho como burla. amiguita soy yo de oír resquebraj
La detenida, toda desgraciada y mohína, dijo:
Apártense nora en tal camino, y déjennos pasar; que vamos de
priesa,
(Sancho…¿no se enternece viendo arrodillado ante vuestra
sublimada presenciaa la colunna y sustento de la andante
caballería? Oyendo lo cual la otra dijo: -Mas ¡jo que te
estrego, burra de mi suegro! Mirad con qué vienen los
señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas, como si aquí no
supiésemos echar pullas como ellos! Vayan su camino, e déjennos
hacer el nueso, y serles ha sano.
-Tomá que mi agüelo -respondió la aldeana- ¡amiguita soy
yo de oír resquebrajos!
Dulcinea -se cae de la hacanea- exhibe sus dotes
jinetescas: monta a horcajadas y con corridica
Apenas se vio libre la aldeana que había hecho la figura de
Dulcinea, cuando, picando a su cananea con un aguijón que en
un palo traía, dio en correr por el prado adelante. Y como la
borrica sentía la punta del guijón… comenzó a dar corcovos,
de manera que dio con la señora Dulcinea en tierra; lo cual
visto por D.Q, acudió a levantarla, y Sancho a componer y
cinchar la albarda. Acomodada la albarda y queriendo D.Q
levantar a su encantada señora en los brazos sobre la jumenta,
la señora, levantándose del suelo, le quitó aquel trabajo, porque
haciéndose algún tanto atrás, tomó una corridica, y puestas
ambas manos sobre las ancas de la pollina, dio con su cuerpo,
más ligero que un halcón, sobre la albarda y quedó a
horcajadas, como si fuera hombre, y entonces dijo Sancho:
Sancho se quijotiza al contacto con DQ: éste lo
reconoce. Véase la alegoría que lo ilustra
-!Vive Roque, que es la señora nuestra más ligera que un
alcotán, y que puede enseñar a subir a la jineta al más diestro
cordobés o mejicano.
-Cada día, Sancho, -dijo D.Q- te vas haciendo menos simple y
más discreto
-Sí, que algo se me ha de pegar de la discreción de v.m.respondió Sancho-, que las tierras cultivadas que de suyo son
estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas vienen a dar
buenos frutos: quiero decir que la conversación de vm. ha
sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco
ingenio ha caído; la cultivación, el tiempo que ha que le sirvo y
comunico; y con esto espero dar frutos de mí que sean de
bendición, tales que no desdigan ni deslicen de los senderos de
buena crianza que vm ha hecho en el agostado entendimiento
mío
La carreta de las cortes de la muerte. De
nuevo, la habilidad de Sancho los libra del ridículo
-Rocinante se alborota al ver y oír al de la compañía, DQ no lo
puede sujetar y echó a correr derribándolo. Acude Sancho en
su ayuda, le monta sobre el caballo; entretanto el bailador de
las vejigas, monta sobre el rucio y echan a correr. Cuando DQ
se propone recuperar el rucio, éste ya regresa.
–Deteneos, esperad, turba algre y regocijada; que os quiero dar
a entender cómo se han de tratar los jumentos y animalias que
sirven a la caballería: Ellos se reúnen esperando a DQ con guijarros.
DQ al verlos en escuadrón detuvo a Rocinante, y Sancho le dice: Es más
temeridad que valentía acometer un hombre solo a …
No hay ningún caballero, luego DQ no
puede ni debe pelear
… a un ejército, donde está la Muerte y pelean en persona
emperadores, a quien ayudan los buenos y malos ángeles; y
si esta consideración no le mueve a estarse quedo, muévale
saber de cierto que entre todos los que están allí, aunque
parecen reyes, príncipes y emperadores, no hay allí ningún
caballero andante.
-Hora sí –dijo DQ- has dado, Sancho en el punto que puede y
debe mudarme de mi ya determinado intento.Yo no puedo ni
debo sacar la espada, como
Al no poder vengarse, DQ encarga que lo haga Sancho
quien, inteligentemente, esquiva el contender
…otras muchas veces te he dicho, contra quien no fuere armado
caballero. A ti, Sancho, te toca, si quieres tomar venganza del
agravio que a tu rucio se le ha hecho; que yo desde aquí te
ayudaré con voces y advertimientos saludables.
-No hay para qué, señor –respondió Sancho- “tomar venganza
de nadie, pues no es de buenos cristianos”, tomarla de los
agravios…mi voluntad es vivir pacíficamente los días que
los cielos me dieron de vida.
-Pues esa es tu determinación -replicó DQ- Sancho bueno, Sancho
discreto, Sancho cristiano y Sancho sincero, dejemos estas
fantasías y volvamos a buscar mejores aventuras
El caballero de los Espejos y su
escudero
Diálogo escuderil: Sancho y el del Bosque
-También
se puede decir -añadió Sancho- que lo comemos en
en el hielo de nuestro cuerpos; porque ¿quién más calor y frío
que los miserables escuderos de la andante caballería? Y aun
menos mal si comiéramos, pues los duelos, con pan son
menos; pero tal vez hay que se nos pasa un día y dos sin
desayunarnos, si no es del viento que sopla.
-Todo esto se puede llevar y conllevar –dijo el del Bosque- con
la esperanza que tenemos del premio; porque si
demasiadamente no es desgraciado el caballero andante a
quien un escudero sirve, por lo menos, a pocos lances
se
verá premiado con un hermoso gobierno de cualquier ¡ínsula, o
con un condado de buen parecer.
Sancho arremete contra las palabras referidas a
su hija del otro escudero
Yo -replicó Sancho- ya he dicho a mi amo que me contento con el gobierno
de alguna ínsula, y él es tan noble y liberal, que me le ha prometido muchas
y diversas veces
Sancho pondera las cualidades de su hija:
-Partes son ésas – respondió el del Bosque- no sólo para ser condesa, sino
para ser ninfa del bosque. “¡Oh hideputa, puta, y que rejo debe de
tener la bellaca!”
A lo que Sancho respondió, algo mohíno:
_”Ni ella es puta, ni lo fue su madre, ni lo será ninguna de
las dos. Dios quiriendo, mientras yo viviere”.Y háblese más
comedidamente; que para haberse criado vm. entre caballeros andantes, que
son la mesma cortesía, no me parecen muy concertadas sus palabras
El otro escudero califica de tonto a su señor
…por eso -respondió el del Bosque- dicen que la codicia
rompe el saco, y si va a tratar dellos, no hay otro mayor en el
mundo que mi amo, porque es de aquellos que dicen:
“Cuidados ajenos matan al asno”; pues porque cobre otro
caballero el juicio que ha perdido, se hace el loco, y anda
buscando lo que no sé si después de hallado le ha de salir a los
hocicos.
-¿Y es enamorado por dicha?
-sí- dijo el del Bosque- de una tal Casildea de Vandalia
…- Tonto, pero valiente -respondió el del Bosque- y más
bellaco que tonto y que valiente.
Sancho, sin embargo, alaba las cualidades del suyo
-Eso no es el mío -respondió Sancho- digo que no tiene
nada de bellaco; antes tiene un alma como un cántaro:
no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene
malicia ninguna: un niño le hará entender que es de
noche en la mitad del día, y por esa sencillez le quiero
como a las telas de mi corazón, y no me amaño a dejarle,
por más disparates que haga.
Con todo eso, hermano y señor -dijo el del Bosque- “si el
ciego guía al ciego, ambos van a peligro de caer en el hoyo”.
Hideputa, ¿insulto o ponderación elogiosa?
Sancho, a sus anchas y en su papel :comer
Mejor es retirarnos con buen compás de pies, y volvernos
a nuestras querencias; que los que buscan aventuras, no
siempre las hallan buenas.
Sancho es convidado, por el otro escudero, a comer y
beber.
…-¡Oh hideputa, bellaco, y cómo es católico
(superior)! -¿Veis ahí- dijo el del Bosque -en oyendo el
hideputa de Sancho- cómo habéis alabado este vino
llamándole hideputa?
-Digo -respondió Sancho- que confieso que conozco que
no es deshonra llamar hijo de puta a nadie, cuando cae
debajo del entendimiento de alalalle.
El Caballero de los Espejos y DQ: bases de la contienda
Bosque o caballero de los espejos) –“A buen pagador no
le dulen prendas”: el que una vez, señor Don Q. pudo venceros
transformado, bien podrá tener esperanza de rendiros en vuestro
propio ser. Mas, porque no es bien que los caballeros hagan sus
fechos de armas ascuras, como los salteadores y rufianes,
esperemos el día, para que el sol vea nuestras obras. Y ha de ser
condición de nuestra batalla que el vencido ha de quedar a la
voluntad del otro, para que haga dél todo lo que quisiere, con tal
que sea decente a caballero lo que se le ordenare vencedor.
-Soy más contento desa condición y convenencia- -respondió DQ-
(El del
Aunque Sancho no es partidario y, como siempre lo
argumenta, ante la insistencia del otro escudero, surgen
dos propuestas para hacer que nazca la cólera y…darse
de…
Con todo -replicó el del Bosque-, hemos de pelear siquiera media
hora.
-Eso no -respondió Sancho-, “no seré tan descortés ni tan
desagradecido, que con quien he comido y he bebido trabe
cuestión alguna, por mínima que sea, cuanto más que
estando sin cólera y sin enojo, ¡quién diablos se ha de
amañar a reñir”?
Ambos escuderos hacen sus propuestas:
-Para eso –dijo el del Bosque- yo daré un sufiicente remedio: y es
que antes de que comencemos la pelea yo le…daré tres o
cuatro bofetadas, que dé con él a mis pies, con lo que le haré
despertar la cólera, aunque esté con más sueño que un lirón.
-
La propuesta de Sancho: su discurso
siempre apoyado en una florida sarta de...
Contra
ese corte sé yo otro -respondió Sancho-, que no le va
a la zaga: cogeré un garrote, y antes de vm llegue a
despertarme la cólera haré yo dormir a garrotazos de tal
suerte la suya que no despierte si no fuere en el otro
mundo; en el cual se sabe que no soy hombre que me dejo
manosear el rostro de nadie. Y cada uno mire por el virote,
aunque lo más acertado sería dejar dormir su cólera a cada
uno: que no sabe nadie el alma de nadie, “y tal suele venir
por lana que vuelve trasquilado”; y
Sancho pacifista advierte de las consecuencias
que se puedan derivar del enfrentamiento
“Dios bendijo la paz y maldijo las riñas”; porque si un
gato acosado, encerrado y apretado se vuelve en león, yo, que
soy hombre, Dios sabe en lo que podré volverme, y así , desde
ahora intimo a vm, señor escudero, que corra por su cuenta
todo el mal o daño que de nuestra pendencia resultare.
-Está bien -replicó el del Bosque- Amanecerá
Dios y
medraremos
nte las enormes narices de su contrincante, Sancho teme
solicita ayuda a DQ para subirse a un alcornoque, so
etexto de ver mejor la pelea
Sancho pide a DQ que le ayude a subir a un alcornoque -so
pretexto de ver mejor la pelea -porque teme a las narices del otro
escudero.
-Antes creo, Sancho, -dijo DQ- que te quieres encaramar
y subir en andamio para ver sin peligro los toros.
-La verdad que diga -respondió Sancho- las desaforadas
narices de aquel escudero me tienen atónito y lleno de
espanto, y no me atrevo a estar junto a él
Concluida la batalla, aparece el escudero del del Bosque
(sin el disfraz de narices) . Y viéndole Sancho sin aquella
fealdad primera, le dijo -¿y las narices?- A lo que
respondió –Aquí las tengo en la faldriquera (se descubre
que se trata de su vecino y compadre Tomé Cecial)
D Q vence al de los Espejos y queda convencido
de la existencia de caballeros andantes
Muerto sois, caballero, si no confesáis que la sin par Dulcinea
del Toboso se aventaja en belleza a vuestra Casildea de Vandalia;
y demás de esto habéis de prometer, si desta contienda quedarais
con vida, de ir a la ciudad del Toboso y presentaros en presencia
de mi parte, para que haga de vos lo que en más voluntad le
viniere.
-confieso -dijo el caído caballero- que vale más el zapato
descosido y sucio de la señora Dulcinea del Toboso, que las
barbas mal peinadas aunque limpias de Casildea. Y prometo de
ir y volver de su presencia a la vuestra y daros entera y
particular cuenta de lo que me pedís.
El caballero del Verde Gabán: el discreto y
hombre de bien

D. Diego pregunta a su
hijo la opinión que tiene
sobre DQ
…sabré decir que le visto hacer
cosas del mayor loco del mundo y
decir razones tan discretas que
borran y deshacen sus hechos:
háblale tú y toma el pulso a lo
que sabe, y pues eres discreto,
juzgade su discreción o tontería
lo que más puesto en razón
estuviere; aunque, para decir
verdad, antes lo tengo por loco
que por cuerdo (Diego Miranda a
su hijo don Lorenzo)
Juicio de don Lorenzo…es un
entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos…
Preguntó D. Miranda a su hijo qué había sacado en limpio
de nuestro huésped. A lo que respondió: - No le sacarán del
borrador de su locura cuantos médicos y buenos escribanos
tiene el mundo: él es un entreverado loco, lleno de lúcidos
intervalos.
ilio y Quiteria. Sancho teoriza sobre la mutabi
onsistencia del sí y el no femeninos.. (misoginia
(el pastor enamorado, Basilio y Quiteria)
…En fin, él da tales muestras de tener aprisionado el corazón, que tememos
todos los que le conocemos que el dar el sí mañana la hermosa Quiteria ha de
ser la sentencia de su muerte –”Dios lo hará mejor- dijo Sancho-; que da
la llaga, da la medicina; nadie sabe lo que está por venir: de aquí a
mañana muchas horas hay -dijo Sancho-, y yo he visto llover y hacer
sol a un mismo tiempo, así que todo es posible.. Todo a un mesmo
punto, tal se acuesta sano la noche, que no se puede mover otro día”.
Y díganme, ¿por ventura, habrá quién se alabe que tiene echado un
clavo a la rodaja de la fortuna? No, por cierto, y “entre el sí y el
no de la mujer, no me atrevería yo a poner una punta de
alfiler, porque no cabría”.
Las bodas de Camacho
as bodas de Camacho: los ojos del amor son ciegos. DQ
eprocha a Sancho el abuso refranero
Denme a mí que Quiteria quiera de buen corazón y de buena
voluntad a Basilio; que yo le daré a él un saco de ventura; que el
amor, según yo he oído decir, mira con unos antojos que hacen
parecer oro al cobre, a la pobreza riqueza, y a las lagañas
perlas”.
-¿Adónde vas a parar, Sancho, que seas maldito? -dijo D.Q.que cuando comienzas a ensartar refranes y cuentos, no te
puede esperar sino el mesmo Judas, que te lleve. Dime, animal,
¿qué sabes tú de clavos, ni de rodajas, ni de otra cosa ninguna?
-¿Oh! Pues si no me entienden -respondió Sancho- no es
maravilla que mis sentencias sean tenidas por disparates.
Pero no importa: yo me entiendo, y sé que yo he dicho
muchas necedades en lo que he dicho; sino que vm, señor
mío, siempre es frical (fiscal) de mis dichos y aun de mis
hechos (Sancho)
Sancho se enrola con el bando de los ricos. Lo
argumenta brillantemente…tanto vales…
El rey es mi gallo: a Camacho me atengo.
-En fín -dijo DQ- bien se parece, Sancho, que eres villano yde
aquellos que dicen:”Viva quien vence”.
-No sé de los que soy -respondió Sancho- pero bien sé que nunca
de ollas de Basilio sacaré yo tan elegante como es esta que he
sacado de Camacho espuma.
--¡A la barba de las habilidades de Basilio, que “tanto vales
cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales”. Dos linaje solos hay
en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no
tener; aunque ella al del tener se atenía, y el día de hoy, mi
señor DQ, antes se toma el pulso al haber que al saber: un asno
cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado.
Basilio comienza su particular representación
Así que vuelvo a decir que a Camacho me atengo, de cuyas ollas
son abundantes espumas gansos y gallinas, liebres y conejos; y
de las de Basilio serán, si viene a mano, y aunque no venga
también aguachirle
…¿Has acabado tu arenga, Sancho -dijo DQ- Plega a Dios que
yo te vea mudo antes que me muera.
Basilio, traspasado el pecho con un estoque, pide a Quiteria que
se case con él in articulo mortis, ésta accede feliz.
Bodas con industria
Entre otras razones se desmayaba, de modo, que todos
los presentes pensaban que de cada desmayo se había de
llevar el alma consigo. Quiteria, toda honesta y toda
vergonzosa, asiendo con su derecha mano la de Basilio,
le dijo:
-Ninguna fuerza fuera bastante a torcer mi voluntad; y
así, con la más libre que tengo te doy la mano de legítima
esposa, y recibo la tuya, si es que me la das de tu libre
albedrío, sin que la turbe ni contraste la calamidad en
que tu discurso acelerado te ha puesto.
-Si doy- respondió Basilio- no turbado ni confuso, sino
con el claro entendimiento que el cielo quiso darme, y así
me doy y me entrego por tu esposo.
Misoginia de DQ : que no había en todo el
mundo sino una sola mujer buena
Mirad, discreto Basilio –añadió DQ- opinión fue “de no sé qué
sabio que no había en todo el mundo sino una sola mujer
buena, y daba por consejo que cada uno pensase y creyese
que aquella sola buena era la suya, y así viviría contento”.
…Quedaron todos admirados y algunos dellos, más simples
que curiosos, en altas voces comenzaron a decir:
-¡Milagro, milagro!
Pero Basilio replicó -¡no milagro, milagro, sino industria,
industria!-
La mujer con quien casar: atente antes a su fama
que a su hacienda
…me atrevería a dar consejo al que me lo pidiese del modo
que había de buscar mujer con quien se quisiese casar. Lo
primero, le aconsejaría que mirase más por la fama que a la
hacienda; porque la buena mujer no alcanza la buena fama
solamente con ser buena, sino con parecerlo; que mucho más
dañan a las honras de las mujeres las desenvolturas y
libertades pública que las maldades secretas. … Si la traes
mala, en trabajo te pondrá el enmendarla; que no es muy
hacedero pasar de un extremo a otro. Yo no digo que sea
imposible; pero téngolo por dificultoso
Sancho en defensa de la soltería
_¿Qué murmuras, Sancho?
-No digo nada, ni murmuro nada -respondió Sancho- sólo estaba
diciendo entre mí que quisiera haber oído lo que vm aquí ha dicho antes
que me casara; quizá dijera yo agora:” El buey suelto bien se
lame”.
-Tan mala es tu Teresa, Sancho? –dijo DQ.
- No es muy mala –respondió Sancho- ,pero no es muy buena; a lo
menos, no es tan buena como yo quisiera.
- Mal haces, Sancho- dijo Dq- en decir mal de mujer, que, en efecto, es la
madre de tus hijos.
- No nos debemos nada –respondió Sancho- que también ella dice mal
de mí cuando se le antoja, especialmente cuando está celosa; que
entonces súfrala Satanás
La cueva de Montesinos: parodiando los
libros de caballería
Don Quijote encontró un maravilloso palacio en el que le
recibió un anciano de las barbas blancas: Montesinos., amigo
de Durandarte, caballero muerto en Roncesvalles.
Cortejo de damas enlutadas, acompañando a Belerna, la reina
Ginebra, Lanzarote, etc. vio a tres cabras brincando que
resultaron ser Dulcinea y sus acompañantes. (elementos
carolingios y artúricos). La intención es parodiar episodios
semejantes de los libros de caballería)
Maese Pedro, es decir, Ginés de Pasamonte, o
“Parapilla” se abraza a los pies de DQ
En la venta. El retablo de maese Pedro.
DQ. ya percibe la realidad tal cual es.
Llegan a una venta los protagonistas -con gusto de
Sancho-, por ver que DQ la juzgó por verdadera
venta y no por castillo, como solía.
A la venta llega Maese Pedro, con casi media cara
tapada con un tafetán, trae un mono adivino y un
teatro de títeres, Melisendra y don Gaiferos: DQ ve la
representación con normalidad, hasta que la pareja
tiene que huir perseguida por los moros. Entonces,
desenvaina la espada y arremete contra los títeres.
Tranquilizado, confiesa que los encantadores que le
persiguen le hicieron creer que la representación era
realidad.
El mono adivino: Sancho, también, acaba
por inquirir al mono
Maese Pedro: Este animal no responde ni da noticia de las
cosas que están por venir; de las pasadas sabe algo, y de las
presentes algún tanto.
¡.Voto a Rus! -dijo Sancho- no daré ni un ardite para que me
digan lo que me ha pasado, porque ¿quién sabe mejor lo que
me ha pasado que yo? Pero, si el señor monísimo sabe cosas
presentes, he aquí mis dos reales, y ¿dígame qué hace ahora
mi mujer Teresa Panza, y en qué se entretiene?
…que tu mujer Teresa está bien, y está ahora rastrillando una libra de
lino, y, por más señas, tiene a su lado izquierdo un jarro desbocado que
cabe un buen porqué de vino, con que se entretiene en su trabajo.
-Eso creo muy bien –dijo Sancho-; porque es una bienaventurada, y a no
ser celosa, no la trocara por la giganta Andandona. ... es mi Teresa de
aquellas que no se dejan pasar mal, aunque sea a costa de sus herederos
DQ dice a Sancho que Maese Pedro ha tener un
pacto con el diablo. Sancho –contesta- sí, el patio es
espeso y del demonio
-Mira, Sancho, yo he considerado que bien la extraña habilidad de ese mono,
y hallo, por mi cuenta, que, Maese Pedro, su amo, debe de tener algún pacto,
tácito o expreso, con el demonio.
-Sí, el patio es espeso y del demonio-dijo Sancho- sin duda, debe de ser muy
sucio patio; pero ¿de qué provecho le es al Maese Pedro tener esos patios?
-No me entiendes, Sancho: no quiero decir sino que debe de tener hecho
algún concierto con el demonio de que infunda esa habilidad en el mono, con
que gane de comer, y después que esté rico le dará su alma… está claro que
el mono habla con el estilo del diablo, y estoy maravillado cómo no le han
acusado al Santo Oficio…
- Con todo eso, querría –dijo Sancho- que vm dijese a Maese y preguntase a
su mono si es verdad lo que a vm pasó en la cueva de Montesinos; que yo
para mí tengo, con perdón de vm que todo fue embeleco y mentira, o por más
señas cosas soñadas
Síguese: mono adivino. Sencillez expresiva, en
defensa del modelo de lengua renacentista:
-El mono dice que parte de las
cosas que vm vio o pasó, en la
dicha cueva son falsas, y parte verosímiles; y que si vm quisiere
saber más, que el viernes venidero responderá a todo lo que le
preguntare; que por ahora se le ha acabado la virtud, que no le
vendrá hasta el viernes, como dicho tiene.
Sancho:¿No lo decía yo que no se podía asentar que todo lo que
vm ha dicho de la cueva era verdad, ni aun la mitad?
-Los sucesos lo dirán, Sancho- respondió DQ- que el tiempo,
descubridor es de todas las cosas, no deja ninguna que no saque a
la luz aunque esté escondida en los senos de la tierra.. Aquí alzó
la voz otra vez maese Pedro y dijo:
-Llaneza. muchacho; no te encumbres, que toda afectación es
mala. DQ destroza el retablo de maese Pedro
-Deténgase vm. señor dQ, y advierta que estos que derriba, destroza y mata
no son verdaderos moros, sino figurillas de pasta. ¿Mire, pecador de mí, que
me destruye y echa a perder mi hacienda.?
El rebuzno: rivalidad entre vecinos que llegan a las armas. DQ
logra aplacarlos, Sancho completa su parlamento con reflexiones
que acaban en rebuzno, con lo que, de nuevo surgen las
hostilidades. Huye DQ
Cuando un valiente huye, la superchería está descubierta; y es de
varones prudentes guardarse para mejor ocasión. Esta verdad se
verificó en DQ, el cual, dando lugar a la furia del pueblo y a las
malas intenciones de aquel indignado escuadrón, puso pies en
polvorosa, y sin acodarse de Sancho ni del peligro en que le
dejaba, se apartó tanto cuanto le pareció que bastaba para estar
seguro. Seguíale Sancho, atravesado en su jumento, como queda
referido. Apeóse DQ para catarle las feridas; pero como lo viese
sano de pies a cabeza, con asaz cólera le dijo:
-¡Tan en hora mala supistes vos rebuznar, Sancho! Y ¿dónde
hallastes vos ser bueno el nombrar la soga en casa del
ahorcado? A música de rebuznos , ¿qué contrapunto se había de
llevar sino de varapalos. Y dad gracias a Dios, Sancho, que ya
que os santiguaron con un palo, no os hicieron el per signum
crucis con un alfanje (hacer ese marca en la cara)
Sancho y el salario. Imposibilidad de
fijarlo por no constar en las leyes
caballerescas.
No huye el que se retira- respondió DQ-; porque has de saber, Sancho, que la valentía
-
que no se funda sobre la base de la prudencia se llama temeridad, y las
hazañas del temerario más se atribuyen a la buena fortuna que a su ánimo.
A mi parecer –dijo Sancho- con dos reales más que vm añadiese cada
mes me tendría por bien pagado. Esto en cuanto al salario de mi trabajo,
pero en cuanto a satisfacerme a la palabra y promesa que vm me tiene hecha de darme el
gobierno de un ínsula, sería justo que se me añadiesen otros seis reales, que por todos
serían treinta.
No están de acuerdo en cuanto a las fechas: DQ dice que son veinticinco días ,Sancho
dice que ha más de veinte años que le sirve
…Ahora digo que quieres que se consuman en tus salarios el dinero que tienes mío,
…desde aquí te lo doy, y buen provecho te haga; que a trueco de verme sin tan mal
escudero, holgáreme de quedarme pobre y sin blanca. Pero dime, prevaricador de la
ordenanzas escuderiles de la andante caballería, ¿dónde has visto tú o leído, que ningún
escudero de caballero andante se haya puesto con su señor en cuanto más tan más tanto
me habéis de dar cada mes que os sirvo?
DQ insulta a Sancho y lo invita a
regresar a su casa.
Éntrate, éntrate, digo, por el mare magnum de sus historias y si hallares que
algún escudero hay dicho ni pensado lo que aquí has dicho, quiero que me
hagas cuatro mamonas selladas en mi rostro. Vuelve las riendas, o el
cabestro, al rucio, y vuélvete a tu casa; porque un solo paso desde aquí no
has de pasar más adelante conmigo. ¿Ahora te vas, cuando yo venía con
intención firme de hacerte señor de la mejor ínsula del mundo? En fin, como
tú has dicho otras veces, no es la miel… asno eres y asno has de ser, y en
asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida…
-Señor mío, yo confieso que para ser del todo asno no me falta más de
la cola; si vm quiere ponérmela, yo la daré por bien puesta, y le serviré
como jumento todos los días de mi vid. Vm me perdone y duélase de mi
mocedad, y advierta que sé poco, y que si hablo mucho, más procede de mi
enfermedad que de malicia; mas quien yerra y se enmienda, a Dios se
encomienda
os duques: recrean el mundo caballeresco,
rviéndose ,despiadados, de los protagonistas como
ufones
Ante los duques, DQ defiende la primacía de las
virtudes frente a la sangre
-A eso puedo decir -respondió DQ- que Dulcinea es hija de sus obras, y
que las virtudes adoban la sangre, y que en más se ha de estimar y tener
un humilde virtuoso que un vicioso levantado; cuanto más que
Dulcinea tiene un jirón que la puede llevar a ser reina de corona y
ceptro, que el merecimiento de una mujer hermosa y virtuosa a hacer
mayores milagros se extiende, y, aunque no formalmente, virtualmente
tiene en sí encerradas mayores venturas.
DQ traza la etopeya de Sancho
(DQ a los duques)… que Sancho Panza es uno de los más
graciosos esuderos que jamás sirvió a caballero andante;
tiene, a veces, unas simplicidades tan agudas, que el pensar si
es simple o agudo causa no pequeño contento; tiene malicias
que le condenan por bellaco, y descuidos que le confirman
por bobo; duda de todo, y créelo todo; cuando pienso que se
va a despeñar por tonto, sale con unas discreciones, que le
levantan al cielo. Finalmente, no lo trocaría con otro escudero,
aunque me diesen de añadidura una ciudad,
DQ considera que Sancho tiene condiciones para
cargo que muchos lo desempeñan sin saber leer
y así, estoy en duda si será bien enviarle al gobierno de quien
vuestra grandeza le ha hecho merced, aunque veo en él una
cierta aptitud para ser gobernador, que atusándole tantico el
entendimiento, se saldría con cualquier gobierno, como el rey
con sus alcabalas; y más que sabemos que no es menester ni
mucha habilidad ni muchas letras para ser uno gobernador,
pues hay por ahí ciento que apenas saben leer, y gobiernan
como girifaltes
Sancho - no da puntada sin hilo- …defensa de la
persona al margen de su origen
Y torno a decir que si vm, no me quiere dar la ínsula por tonto,
yo sabré no dárseme nada por discreto; y yo he oído que
“detrás de la cruz está el diablo, y que no es oro todo lo
que reluce”, y que de entre los bueyes, arados y coyundas
sacaron al labrador Bamba para ser rey de España, y de entre
brocado, pasatiempos y riquezas sacaron a Rodrigo para ser
comido de culebra, si es que las trovas de lo romances
antiguos no mienten: Ya me comen, ya me comen por do
más pecado había;
Sancho: ejemplifica la igualdad de los hombres, sobre
todo, en la muerte.
“Tan
buen pan hacen aquí como en Francia; y de noche
todos los gatos son pardos; y asaz de desdichada es la
persona que a las dos de la tarde no se haya desayunado; y
no hay estómago que sea un palmo mayor que otro”; el cual
se puede llenar , como suele decirse, de paja y de heno, … y más
calientan cuatro varas de paño de Cuenca que otras cuatro de
limiste (paño muy fino), y al dejar este mundo y meternos la
tierra adentro, por tan estrecha senda va el príncipe como el
jornalero, y no ocupa más tierra el cuerpo del Papa que el del
sacristán, que al entrar en el hoyo todos nos ajustamos y
encogemos, o nos hacen ajustar, mal que nos pese y a buenas
noches.
ancho despliega su saber paremiológico: derroche de
ngenio que le faculta para el cargo
-Eso de gobernarlos bien –respondió Sancho- no hay para qué
encargármelo, porque soy caritativo de mío y tengo compasión de
los pobres; y ”a quien cuece y amasa, no les hurtes hogaza”; y
para mi santiguada que no me han de echar dado falso; soy perro viejo, y
entiendo de tus, tus, y sé despabilarme a sus tiempos, y no
consiento que anden musarañas ante los ojos, poque sé
dónde me aprieta el zapato”: dígolo porque los buenos tendrán
conmigo mano y concavidad, y los malos, ni pie ni entrada. Y
paréceme a mí que esto de los gobiernos todo es comenzar, y
podría ser que a quince días de gobernador me comiese las manos
tras el oficio (desearlo ardientemente); y supiese más dél que de la
labor del campo en que me crié.
Sancho, portento de sabiduría popular
- Vos tenéis razón, Sancho, -dijo la duquesa-; que nadie nace
enseñado, y de los hombres se hacen obispos, que no de las
piedras.
-Plega Dios, Sancho, que así sea; porque del dicho al hecho hay gran
trecho.
-Haya lo que hubiere- replicó Sancho-; “que al buen pagador no
le duelen prenda, y más vale al que Dios ayuda que al que
mucho madruga, y tripas llevan pies, que no pies a tripas;
quiero decir que si Dios me ayuda”, y yo hago lo que debo
con buena intención, sin duda que gobernaré mejor que un
gerifalte. ¡No!, sino pónganme el dedo en la boca , y verán si
aprieto o no!
El diablo, emisario de Montesinos.
-¡Maldito seas de Dios y de todos sus santos, Sancho maldito
-dijo DQ- y cuándo será el día, como otras muchas veces he dicho,
donde yo te vea hablar sin refranes una razón concertada!
Vuestras grandezas dejen a este tonto, señores míos; que les molerá
las almas, no sólo puestas entre dos, sino entre dos mil refranes,
traídos tan a sazón y tan a tiempo cuando le dé Dios a él salud o a
mí si los querría escuchar.
Diablo -Yo soy el diablo; voy a buscar a DQ de la Mancha; la gente
que por aquí viene son seis tropas de encantadores, que sobre un
carro triunfante traen a la sin par Dulcinea del Toboso. Encantada
viene con el gallardo francés Montesinos, a dar orden a DQ de
cómo ha de ser desencantada la tal señora.
-Si vos fuérades diablo, como decís y como vuestra figura muestra,
ya hubiérades conocido al tal caballero DQ de la Mancha, pues le
tenéis delante.
Merlín: el desencantamiento de Dulcinea se hará
cuando Sancho, voluntariamente, se azote(3.300)


Merlín:
A ti digo, oh varón como se debe
 por jamás alabado! A ti, valiente
 juntamente y discreto don Quijote,
 de la Mancha esplendor, de España estrella
 que parar recobrar su estado primitivo
 la sin par Dulcinea del Toboso,
 es menester que Sancho, tu escudero,
 se dé tres mil azotes y trescientos
 en ambas sus valientes posaderas…
Sancho, rechaza el vapuleo como solución al
encantamiento
DQ se enfada con Sancho y oyendo Merlín, dijo:
- No ha de ser así, porque los azotes que ha de recibir el buen
Sancho han de ser por voluntad, y no por fuerza, y al tiempo
que él quisiere; que no se le pone término señalado; pero
permítesele que si él quisiere redimir su vejación por la mitad
de este vapulamiento, puede dejar que se los dé ajena mano,
aunque sea algo pesada.
Abernuncio: forma sanchesca de negarse
-Ni ajena, ni propia, ni pesada, ni por pesar -replicó
Sancho- :“a mí no me ha de tocar alguna mano:
¿Parí yo, por ventura, a la señora Dulcinea del
Toboso”, para que paguen mis posas lo que
pecaron sus ojos? El señor mi amo sí que es parte
suya; pues la llama a cada paso mi vida, mi alma,
sustento y arrimo suyo; se puede y debe azotar por
ella y hacer todas las diligencias necesarias para
su desencanto; pero, ¿azotarme yo…? Abernuncio.
Sancho presionado, acepta el vapuleo con
condiciones
-Muchos médicos hay en el mundo: hasta los encantadores son
médicos -replicó Sancho- pero pues todos me lo dicen, aunque yo
no lo veo, digo que soy contento de darme los tres mil y
trescientos azotes, con condición que me los tengo que dar cada
y cuando yo quisiere, sin que se me ponga tasa en los días ni en
el tiempo; y yo procuraré salir de la deuda lo más presto que sea
posible, porque goce el mundo de la hermosura de Dulcinea del
Toboso, pues, según parece, al revés de lo que yo pensaba, en
efecto es hermosa. Ha de ser también condición que no he de
estar obligado a sacarme
Síguense las condiciones del vapuleo
sangre con la disciplina y que si alguno de los azotes fueren
de mosqueo (para espantar moscas),se me han de tomar en
cuenta. Iten, que si errare en el número, el señor Merlín, que
lo sabe todo, ha de tener cuidado de contarlos y de avisarme
los que faltan o los que me sobran
La Trifaldi
La Trifaldi / dueña Dolorida. Temor de
Sancho y misoginia.
La condesa Trifaldi / dueña dolorida
-Altísimo y poderoso señor, a mí me llaman Trifaldín el de la barba
blanca, soy escudero de la condesa Trifaldi; por otro nombre
llamada dueña Dolorida, de parte de la que traigo a vm. una
embajada, y es que v. magnificencia sea servida de darla la facultad
y licencia para entrar a decirle su cuita…
(Sancho)… No querría yo que esta señora dueña pusiese tropiezo a
la promesa de mi gobierno; porque yo he oído decir a un boticario
toledano que hablaba como un xilguero que donde intervienen
dueñas no podía suceder casa buena. ¡Válame Dios, y qué mal
estaba con ellas el tal boticario! De lo que yo saco que, pues todas
las dueñas son enfadosas e impertinentes, de cualquiera cualidad y
condición que sean.
Imitación de episodios caballerescos
¿qué serán las que son doloridas, como han dicho que esta
condesa Tres Faldas o Tres Colas? La Trifaldi relata su
historia: -El gigante Malambruno, primo cohermano de la
reina, que junto con ser cruel era encantador, el cual con sus
artes, en venganza de la muerte de su cormana,. Y por castigo y
atrevimiento de Clavijo, y por despecho de Antonomasia, los
dejó encantados en la mesma sepultura, a ella, convertida en
jimia, y a él, en un espantoso cocodrilo de un metal no conocido,
y escritas en lengua siríaca unas letras, que habiéndose
declarado en la cnyesca y ahora en la castellana , encierran esta
sentencia: No cobrarán su primera forma estos dos atrevidos
amantes hasta que el valeroso manchego venga conmigo a las
manos en singular batalla; que para sólo su gran valor guardan
los hados esta nunca vista aventura.
Sigue su relato la Trifaldi .Malambruno y
las dueñas barbadas
…Finalmente hizo traer ante todas las dueñas del palacio, que
fueron estas que están presentes, y después de haber
exagerado nuestra culpa y vituperado las condiciones de las
dueñas, sus malas y peores trazas y cargando a todas la culpa
que yo solo tenía dijo que no quería con pena capital
castigarnos, sino con otras penas dilatadas, que nos diesen
muerte civil y continua; y en aquel mismo momento y punto
que acabó de decir esto, sentimos todas que nos abrían los
poros de la cara, y que por toda ella nos punzaban como con
agujas. Acudimos luego con las manos a los rostros, y
hallámonos de la manera que ahora veréis. Alzaron los
antifaces con que cubiertas venían y descubrieron sus rostros,
todos poblados de barbas, cuales rubias, cuales negras…
Ridícula la lengua que usa la Trifaldi que la
retrata como persona: una mentecata
Que en mi tierra faldas y colas, colas y faldas, todo es uno.
-Confiada estoy, señor poderosísimo, hermosísima señora y
discretísimos circunstantes, que ha de hallar mi cuitísima en
vuestros valerosísmos pechos acogimiento no menos plácido…
quisiera que me hiciera sabidora si está en este gremio, corro y
compañía, el acendradísimo caballero DQ de la Manchísima, y
su escuderísimo Panza.
-El Panza -antes que otro respondiese, -dijo Sancho- aquí
está y el don quijotísimo asimismo; y así podréis,
dolorosísima dueñísima, decir lo que quisieredísimis; que
todos estamos prontos y aparejadísimos a ser vuestros
servidorísimos.
La Dolorida sigue con su relato -situado en lejanas
latitudes, como es norma de los libros de caballería(DQ)-Si vuestras cuitas, angustiada señora, se pueden
prometer alguna esperanza de remedio por algún valor o
fuerzas de algún andante caballero, aquí están las mías que,
aunque flacas y breves, todas se emplearán en vuestro servicio.
Yo soy DQ de la Mancha, cuyo asumpto es acudir a toda
suerte de menesterosos, y siendo esto así, como lo es, no
habéis menester, señora, captar benevolencias ni buscar
preámbulos, sino a la llana y sin rodeos, decir vuestros males;
que oídos os escuchan y que sabrán, si no remediarlos, dolerse
de ellos.
-- Del famoso reino de Candaya, que cae entre Trapobana y el
mar del Sur, fue señora la reina Maguncia, viuda del rey
Archipiela, su señor y marido, de cuyo matrimonio tuvieron y
procrearon a la infanta Antonomasia, heredera del reino.
Clavijo y Antonomasia
…un caballero
particular que en la corte estaba, confiado en su
mocedad y en su bizarría, y en sus muchas habilidades y gracias,
y facilidad y felicidad de ingenio /tocaba la guitarra que la hacía
hablar; y más que era poeta, y gran bailarín… que todas estas
partes y gracias son bastantes para derribar una montaña, no
que una delicada doncella... Y don Clavijo (que así se llamaba el
caballero) engaña a Antonomasia debajo del título de verdadero
esposo y un vicario (con una nota que la princesa le había hecho)
y se la entregó como legítima esposa, de lo que recibió tanto enojo
la reina doña Maguncia, que dentro de tres días la enterramos.
Don Quijote se ofrece a enfrentarse a
Malambruno
-Por mí no quedará -respondió DQ-. Ved, señora, qué es
lo que tengo de hacer; que el ánimo está muy pronto para
serviros.
-Es el caso -respondió la Dolorida- que desde aquí a Candaya,
si se va por tierra, hay cinco mil leguas, dos más o menos,
pero, si se va por el aire y por línea recta, hay tres mil y
doscientas y veinte y siete. Es de saber que Malambruno me
dijo que, cuando la suerte me deparase al caballero nuestro
libertador, que él enviaría una cabalgadura harto mejor y
con menos malicias que las que son de retorno (alquiler),
porque ha de ser aquel mesmo caballo de madera quien llevó
el valeroso Pierres robada a la linda Magalona, el cual
caballo se rige por una clavija que tiene en la frente, que le
sirve de
Clavileño, ¿caballo volador?
freno, y vuela por el aire con
tanta ligereza, que parece que
los mismos diablos le llevan.
Este tal caballo, según es
tradición
antigua,
fue
compuesto por aquel sabio
Merlín; prestósele a Pierres,
que era su amigo, con el que
hizo grandes viajes, y robó,
como se ha dicho, a la linda
Magalona, llevándola en las
ancas por el aire, dejando
embobados a cuantos desde la
tierra los miraban
Clavileño, sus orígenes
De allí lo ha sacado Malambruno y se sirve dél en sus viajes… por
diversas partes del mundo, hoy está aquí, mañana en Francia, y
otro día en Potosí… camina llano y reposado, por lo cual la linda
Mgalona se holgaba mucho de andar caballera en él.
A esto -dijo Sancho-:Para andar reposado y llano, mi rucio, puesto
que no anda por los aires ; pero por la tierra, yo le cutiré (
competiré) con cuantos hay en el mundo.
…Pero pensar que tego de subir en él, ni en la silla ni en las anca,
es pedir peras al olmo. ¡Bueno es que apenas puedo tenerme en mi
rucio sobre una albarda más blanda que la mesma seda… Pardiez,
yo no me pienso moler por quitar las barbas a nadie: cada cual se
rape como más le viniere a cuento, que yo no pienso acompañar a
mi señor en tan largo viaje.
Sancho dialéctico: si, en las aventuras, los amos llevan la fama y
nosotros el trabajo, sin siquiera una simple mención. Por tanto,
mi señor se puede ir solo”
Cuanto más que yo no debo de hacer al caso para el rapamiento destas
barbas como lo soy para el desencanto de mi señora Dulcinea.
-Sí, sois, amigo –respondió la Trifaldi-; y tanto, que sin vuestra presencia
entiendo que no haremos nada,
-’Aquí del rey! -dijo Sancho- ¿Qué tienen que ver los escuderos con las
aventuras de sus señores? ¿Hanse de llevar ellos la fama de las
que acaban, y hemos de llevar nosotros el trabajo? ¡Cuerpo
de mí! Aun si dijesen los historiadores: El tal caballero acabó la tal y tal
aventura; pero con la ayuda de fulano, su escudero, sin el cual fuera
imposible el acabarla . Pero ¡que escriban a secas: Don Paralipomenón de
las Tres Estrellas acabó la aventura de los seis vestiglos, sin nombrar a la
persona del escudero, que se halló presente a todo, como si no fuera en el
mundo!Ahora, señores, vuelvo a decir que mi señor se puede ir
solo y buen provecho le haga
Sancho se niega a montar: “ni tengo ánimo ni soy caballero” ¿qué
han de decir sus insulanos… paseando yo por los vientos?
Suba sobre esta máquina el que tuviere ánimo para ello. -Aquí
-dijo Sancho- yo no subo, porque. ni tengo ánimo ni soy
caballero.
La Dolorida así como vio el caballo con lágrimas en los ojos
dijo a D.Q.:- Valeroso caballero, las promesas de Malambruno
han sido ciertas: el caballo está en casa, nuestras barbas crecen,
y cada una de nosotras y con cada pelo dellas te suplicamos nos
rapes y tundas, pues no está en más sino en que subas en él con
tu escudero y des felice principio a vuestro noble viaje.
-Eso haré yo, señora Trifaldi, de muy buen grado y mejor talante,
…Tanta es la gana que tengo de veros a vos ,señora, y a todas
estas dueñas rasas y mondas.
-Eso no haré yo -dijo Sancho- ni de malo ni de buen talante …que yo no soy
brujo para andar por los aires. Y ¿qué dirán mis insulanos cuando sepan que
su gobernador se anda paseando por los vientos?Y otra cosa más: que
habiendo tres mil y tantas leguas de aquí a Candaya,
ancho –ante las presiones, todavía no era
obernador- acaba aceptando la monta
si el caballo se cansa o el gigante se enoja, tardaremos en dar
la vuelta media docena de años, y ya no habrá ínsula, ni
ínsulos en el mundo que me conozcan, y pues se dice
comúnmente que en la tardanza está el peligro, y que cuando
te dieren la vaquilla acudas con la soguilla, perdónenme las
barbas de estas señoras, que bien se está San Pedro en
Roma, quiero decir que bien me estoy esta casa, donde
tanta merced se me hace y de cuyo dueño tan gran bien
espero como verme gobernador
…y no pongáis duda en esta verdad, señor Sancho, que sería
hacer notorio agravio al deseo que de serviros tengo. (duque)
- Nomás, señor -dijo Sancho-: yo soy un pobre escudero y no
puedo llevar a cuestas tantas cortesía; suba mi amo, tápenme
los ojos y encomiéndenme a Dios…
dQ sugiere a Sancho que comience por un
vapuleo de quinientos azotes, antes del viaje
Y apartando a Sancho entre unos árboles del jardín y asiéndole
las manos le dijo: - ya ves, Sancho hermano, el largo viaje que
nos espera, y que sabe Dios cuándo volveremos dél, … y así
querría que ahora te retirases a tu aposento, como que vas a
buscar alguna cosa necesaria para el camino, y en daca las
pajas, te dieses a buena cuenta de los tres mil y trescientos azotes
a lo que estás obligado, siquiera quinientos, que dados te los
tendrás, que le comenzar las cosas es tenerlas medio acabadas.
-¡Par Dios!- dijo Sancho- que vm debe de ser menguado! Esto es
como aquello que dicen: “¡en priesa me ves y doncellez me
demandas!" ¿Ahora que tengo de ir sentado en una tabla rasa,
quiere vm que me lastime las posas’?
Sancho, racionalista y cartesiano metódico
Vamos ahora a rapar estas dueñas que a la vuelta yo le prometo a vm, como
quien soy, de darme tanta priesa a salir de mi obligación, que vm se
contente, y no le digo más.
-¡Dios te guíe, valeroso caballero!
-Ya vais por esos aires, rompiéndolos con más velocidad que una saeta!
-Oyó Sancho las voces, y apretándose contra su amo y ciñéndole con los
brazos, le dijo:
-señor, ¿cómo dicen éstos que vamos tan altos, si alcanzan acá sus voces, y
no parecen sino que están aquí hablando junto a nosotros?
En esto unas estopas ligeras de encenderse y apagarse, desde lejos,
pendientes de una caña, les calentaban los rostros. Sancho, que sintió calor,
dijo:-Que me maten si no estamos ya en le lugar del fuego o bien cerca;
porque una parte de mi barba se me ha chamuscado…
preguntado por lo que vio en el viaje, Sancho fantase
omo lo hizo DQ en la cueva de Montesinos,
El ínclito caballero don Quijote de la Mancha feneció y acabó la
aventura de la condesa Trifaldi, por otro nombre llamada la
dueña Dolorida, y compañía, con sólo intentarla.
Y cuando se cumpliere el escuderil vápulo, la blanca paloma se
verá libre de los pestíferos gerifaltes que la persiguen, y en
brazos de su querido arrullador; que así está ordenado por el
sabio Merlín, protoencantador de los encantadores.
Sancho miente o Sancho sueña.(DQ)
- Ni miento ni sueño -respondió Sancho-; si no, pregúntenme las
señas de las cabras, y por ellas verán si digo verdad o no.
Así, refiere que vio unas cabras de colores insólitos
-Dígalas, pues, Sancho –dijo la duquesa.
-Son- respondió Sancho- las dos verdes, las dos encarnadas, las
dos azules, y una de mezcla.
-Nueva manera de cabras es ésta –dijo el duque-, y por esta nuestra
región del suelo no se usan tales colores, digo cabras de tales
colores.
-Bien claro está eso -dijo Sancho- sí, que diferencia ha de haber de
las cabras del cielo a las del suelo.
-Decidme, Sancho- preguntó el duque -¿vistes allá entre las cabras
algún cabrón?
-No, señor- respondió Sancho- pero oí decir que ninguno pasaba de
los cuernos de la luna.
Consejos al inminente gobernador: La
utopía del buen sentido en el poder (JA Maravall)
conócete a ti mismo y sé humilde

-Vístanme – dijo Sancho- como quisieren, que de cualquier manera que
vaya vestido seré¡oh
Sancho
Panza
Primeramente
hijo!
has de temer a Dios, porque en
temerle está la sabiduría, y siendo sabio, no podrás errar en
nada.
Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres , procurando
conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que
puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como
la rana que quiso igualarse con el buey que, si esto haces,
vendrá a ser feos los pies de la rueda de tu locura
…(alusión al pavo real, con hermosa cola, pero pies feos)
La sangre se hereda, la virtud hay que merecerla
día a día. No seas juez riguroso
Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no
temas decir que vienes de labradores; porque, viendo
que no te corres, ninguno vendrá a correrte.
La sangre se hereda y la virtud se conquista
Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero
no más justicia, que las informaciones del rico.
No cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no
es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el
peso de la dádiva, sino con el de la misericordia
Sé objetivo y compadécete del culpado
Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días,
tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible..
Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo, aparta las
mientes de tu injuria y ponlos en la verdad del caso.
..Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le
basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas
razones.
Al culpado que cayere bajo tu jurisdicción considérale hombre
miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y
en cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate
piadoso y clemente; porque, aunque los atributos de Dios todos son
iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que
el de la justicia.
Higiene: limpieza. Salud y comida: sé
frugal.
En lo que toca a gobernar tu persona y casa, Sancho, lo
primero que te encargo es que seas limpio, y que te cortes las
uñas, sin dejarlas crecer, como algunos hacen…como si aquel
excremento y añadidura que se dejan de cortar fuera uña,
siendo antes garras de cernícalo carnicero: puerco y
extraordinario abuso.
No andes desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da
indicios de ánimo desmalazado…
No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu
villanería.
Come poco y cena menos, que la salud del cuerpo se fragua
en la oficina del estómago.
Comedido con la bebida. No al abuso de
refranes
Sé templado en el beber, considerando que “el vino
demasiado, ni guarda secreto ni cumple palabra”.
Ten en cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos, ni de
eructar delante de nadie.
No has de mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes
que sueles, que puesto que los refranes son sentencias breves,
muchas veces los traes tan por los cabellos que más parecen
disparates que sentencias
síguense los refranes
-Eso Dios lo puede remediar –respondió Sancho-;
porque sé
más refranes que un libro, y viénenme tantos juntos a la boca
cuando hablo, que riñen, por salir, unos con otros;…Mas yo
tendré cuenta de aquí delante de decir los que convengan a la
gravedad de mi cargo; “que en casa llena, presto se guisa
la cena; y quien destaja no baraja; y a buen salvo está el
que repica; y el dar y el tener, seso ha menester”.
-¡Eso sí, Sancho! -dijo DQ- ¡Encaja y ensarta, enhila
refranes; que nadie te va a la mano! “¡Castígame mi madre
y yo trompóngelas!”
Sé diligente. “Buen natural tienes, sin el cual no hay
ciencia que valga”.
Sea moderado tu sueño; el que no madruga con el sol, no goza
del día; y advierte, ¡Oh Sancho! Que la diligencia es la madre de
la buena ventura; y la pereza, su contraria, jamás llegó al
término que pide un buen deseo.
-Por Dios, Sancho -dijo DQ-, que por solo estas últimas razones
que has dicho juzgo que mereces ser gobernador de mil ínsulas:
buen natural tienes, sin el cual no hay ciencia que valga,
encomiéndate a Dios, y procura no errar en la primera intención;
quiero decir que siempre tengas intento y firme propósito de
acertar en cuantos negocios te ocurrieren, porque siempre
favorece el cielo los buenos deseos.
Que el gobierno no sea ocasión de condena
…Y siendo yo gobernador, que es más que alcalde, “¡llegaos,
que la dejan ver! No, sino popen y calóñenme; que
vendrán por lana y volverán trasquilados,
y a quien Dios quiere bien, la casa le sabe; y las
necesidades del rico por sentencias pasan por el mundo;
y siéndolo yo, siendo gobernador y juntamente liberal, como lo
pienso ser, no habrá falta que se me parezca (se me note). No,”
sino haceos de miel y papaos han las moscas; tanto
vales, cuanto tienes, decía mi agüela”.
Señor, -replicó Sancho-, si a vm le parece que no soy de pro
para este gobierno, desde aquí le suelto, que más quiero un
solo negro de la uña de mi alma, que a todo mi cuerpo… y si
imagina que
“por ser gobernador me ha de llevar el diablo, más me
quiero ir Sancho al cielo que gobernador al infierno”.
Altisidora enamoradísima de DQ. Su compañera le
dice que aproveche ahora pues DQ abrió la ventana
Altisidora
No me porfíes ¡Oh Emerencia! que cante, pues sabes
que desde el punto que este forastero entró en este
castillo y mis ojos le miraron, yo no sé cantar, sino llorar
-No des en eso, Altisidora amiga -respondieron- que sin
duda la duquesa y cuantos hay en esa casa duermen, si no
es el señor de tu corazón y el despertador de tu alma,
porque ahora sentí que abría la ventana de la reja de su
estancia, y sin duda debe de estar despierto; canta,
lastimada mía, en tono bajo y suave al son de tu arpa, y
cuando la duquesa nos sienta, le echaremos la culpa al
calor que hace.
-
Altisidora, por fin, se decide a cantar sus
penas
-No está eso en el punto, ¡oh Emerencia! -respondió
Altisidora-, sino en que no querría que mi canto descubriese
mi corazón y fuese juzgada de los que no tienen noticia de las
fuerzas poderosas de amor por doncella antojadiza y liviana.
Pero, venga lo que viniere, que “más vale vergüenza en
cara que mancilla en corazón”.
Quijote se queja de que todas las féminas se enamoren de
consecuencia, se siente acosado y desgraciado
-¡Que tengo de ser tan desdichado andante que no hay
doncella que me mire que de mí no se enamore! ¡que tenga de
ser tan corta de ventura la sin par Dulcinea del Toboso, que no
la han de dejar a solas gozar de la incomparable firmeza
mía…! ¿Qué la queréis, reinas? ¿A qué la perseguís,
emperatrices? ¿Para qué la acosáis, doncellas de a catorce a
quince años? Dejad a la miserable que triunfe, se goce, se
ufane con la suerte que Amor quiso darle en rendirle mi
corazón y entregarle mi alma.
…y se reafirma: yo tengo de ser de Dulcinea.
llore o cante Altisidora..
Mirad, caterva enamorada, que para sola Dulcinea soy de masa
y de alfeñique, y para vosotras, todas las demás soy de
pedernal, para ella soy miel, y para vosotras acíbarero, para mí,
sola Dulcinea es hermosa…y las demás son feas y necias, las
livianas y las de peor linaje; para ser yo suyo, y no de otra
alguna, me arrojó la naturaleza al mundo.
Llore o cante Altisidora, yo tengo de ser de Dulcinea, cocido,
asado…limpio, bien criado…a pesar de todas las potestades
hechiceras de la tierra.
Y con eso, cerró de golpe la ventana y pesaroso, como si le
hubiera ocurrido una grana desgracia, se acostó en su lecho,
donde le dejaremos por ahora
Sancho juez
Sancho juez con ingenio: el caso de un ganadero
enredado con dueña desvergonzada y embaiadora
…señores, soy un pobre ganadero ..cuatro puercos, que me
llevaron de alcabalas y socaliñas,…volvíame a mi aldea y topé
en el camino a esta buena dueña y el diablo que todo lo añasca
hizo que yogásemos juntos, paguéle lo suficente y ella, mal
contenta, asió de mí y no me ha dejado hasta traerme a este
puesto. El gobernador le pide que le entregue veinte
ducados, cogiólos la mujer y haciendo mil zalemas .. salió
del juzgado, llevando la bolsa entre ambas manos. Apenas
salió, le dijo Sancho al ganadero: Buen hombre, id tras
aquella mujer y quitadle la bolsa, aunque no quiera y volved
aquí con ella. ..De allí a poco volvieron el hombre y la
mujer más asidos y aferados que la primera vez.. El hombre
pugnaba por quitarle la bolsa; mas no era posible.
agudeza
-¡Justicia, de Dios y del mundo! Mire vm,señor
gobernador …que poco temor deste desalmado que me ha
querido quitar la bolsa que vm mandó darme.
- Y ¿háosla quitado?- preguntó el gobernador?
¿Cómo quitar? -respondió la mujer- Antes me dejara yo
quitar la vida que me quiten la bolsa. Otros gatos me han
de echar a las barbas, que no este desventurado y
asqueroso…
Entonces el gobernador dijo a la mujer.
-Mostrad ,honrada y valiente, esa bolsa. Ella se la dio
luego y el gobernador se la dio al hombre, y dijo a la
esforzada y no forzada:
Sentencia justa, vistos los hechos
-Hermana mía, si el mismo aliento y valor que habéis
mostrado para defender la bolsa le mostrárades, y aun la
mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de
Hércules no os hicieran fuerza. Andad con Dios, y mucho de
enhoramala, y no paréis en toda la ínsula ni en seis leguas a la
redonda, so pena de doscientos azotes. ¡Andad luego digo,
churrillera (embustera), desvergonzada
y embaidora
(engañadora).
Sancho y el médico
Mosqueado y descontento con la restricción
alimentaria que le impone el doctor
-No
se ha de comer, señor gobernador, sino como es uso y
costumbre en las otra ínsulas donde hay gobernadores: Yo,
señor, soy médico, y estoy asalariado en esta ínsula para serlo
de gobernadores della, y miro por su salud mucho más que por
la mía… para acertar a curarle cuando cayere enfermo; y lo
principal que hago es asistir a sus comidas y cenas, y dejarle
comer de lo que me parece que le conviene, y quitarle lo que
imagino que le ha de ser nocivo al estómago, y así mandé quitar
el plato de fruta, por ser demaisadamnete húmeda, y el plato del
otro manjar, por ser demasiadamnte caliente y tener muchas
especies, que acrecientan la sed; y el que mucho bebe, mata y
consume el húmedo radical, donde consiste la vida.
Sancho y Pedro Recio: posturas irreconciliables:
aquél desea comer y éste se lo impide
-Desa
manera, aquel plato de perdices que están allí asadas y ,
a mi parecer, bien sazonadas, no me harían ningún daño.
-A lo que el médico respondió:- Esas no comerá el señor
gobernador en tanto que yo tuviere vida.
-Pues ¡por qué? - dijo Sancho-Y el médico respondió:
…porque el maestro Hipócrates, norte y luz de la medicina,
dice…Omnia saturatio mala, perdices autem pessima”
que significa: todo hartazgo es malo, pero, de perdices, es
malísimo.
. ( Doctor Pedro Recio de Tirteafuera)
Sancho estalla de ira contra los malos médicos
Oyendo esto Sancho, se arrimó al espaldar de la silla y miró de
hito en hito al tal médico, y con voz grave le preguntó cómo se
llamaba y dónde había estudiado. A lo que él respondió:
Pues, señor doctor de Mal Agüero -respondió Sancho encendido
en cólera- natural de Tirteafuera, lugar que está a la derecha
mano como vamos de Caracuel a Almodovar del Campo,
graduado en Osuna- quítese de delante, si no, voto al sol que
tome un garrote, comenzando por él, no me ha de quedar
médico vivo en toda la ínsula, a lo menos de aquellos que yo
entienda que son ignorantes; que a los médicos sabios, prudentes
y discretos los pondré sobre mi cabeza.
Amenazante, …oficio que no da de comer, no vale do
habas…
Y vuelvo a decir que se me vaya, Pedro Recio, de aquí; si no
tomaré esta silla donde estoy sentado y se la estrellaré en la
cabeza y pídanmelo en residencia, que yo me descargaré con
decir que hice servicio a Dios en matar a un mal médico,
verdugo de la república. Y denme de comer o aquí se quedan
con su gobierno,” que oficio que no da de comer a su
dueño no vale dos habas”.
Misoginia de Sancho
Dos jóvenes hermanos -él y ella- se salen de su casa para ver
mundo, pues su padre los tenía encerrados -diez años- .Son
sorprendidos por la ronda de Sancho y devueltos a su casa.
Sancho:…y de aquí en adelante no se muestren los niños tan
deseosos de ver mundo que: la doncella honrada, la
pierna quebrada y en casa; y la mujer y la
gallina por andar se pierden aína; y la que es
deseosa de ver, también tiene deseos de ser
vista. No digo más.
Diálogo de Teresa e hija. Piensan en mejorar sus
atuendos para no desentonar en la corte. y ándeme yo
caliente, y ríase la gente
Señor cura, eche cata por ahí si hay alguien que vaya Madrid,
o a Toledo, para que me compre un verdugado redondo, hecho y
derecho, y sea al uso y de los mejores que hubiere; que, en verdad,
que tengo de honrar el gobierno de mi marido en cuanto yo
pudiere, y aun que si me enojo, me tengo de ir a esa corte, y echar
un coche, como todas; que la que tiene marido gobernador muy
bien le puede traer y sustentar.- y ¡cómo, madre! -dijo Sanchica-.
Pluguiese a Dios que fuese antes hoy que mañana, aunque
dijesen. los que me viesen ir sentada con mi señora madre en
aquel coche: «¡Mirad la tal por cual, hija del harto de ajos, y
cómo va sentada y tendida en el coche, como si fuera una
papesa!». Pero pisen ellos los lodos, y ándeme yo en mi coche,
levantados los pies del suelo. ¡Mal año y mal mes para cuantos
murmuradores hay en el mundo, y ándeme yo caliente, y ríase la
gente!
¿Digo
bien,
madre
mía?
y
lo
demás?
:
-
Teresa refranera: cuando te dieren un
gobierno, cógele… (la ocasión la pintan calva)
y ¡cómo que dices bien, hija! -respondió Teresa-. Y todas estas venturas, y
aun mayores, me las tiene profetizadas mi buen Sancho, y verás tú ,hija,
cómo no para hasta hacerme condesa; que todo es comenzar a ser
venturosas; y como yo he oído decir muchas veces a tu buen padre, que así
como lo es tuyo lo es de los refranes, cuando te dieren la vaquilla, corre
con soguilla; cuando te dieren un gobierno, cógele; cuando te dieren
un condado, agárrale, y cuando te hicieren tus, tus" con alguna
buena dádiva, envásala. ¡No, sino dormíos, y no respondáis a las
venturas y buenas dichas que están llamando a la puerta de vuestra
casa! -y ¿qué se me da a mí -añadió Sanchica- que diga el que, quisiere
cuando me vea entonada y fantasiosa: «Viose el perro en bragas de
cerro...(dícese de los que en enriqueciéndose, miran a los demás con
desprecio)
Renuncia al gobierno. Decepción. El gobierno
perfecto es una utopía. Cierto pesimismo ...
Yo, señores, fui gobernador de vuestra ínsula Barataria, de la
que vuelvo desnudo como entré, sin haber ganado ni
perdido nada. Si he gobernado bien o mal, que lo digan los
que fueron testigos. (Sancho)
“Bien se está San Pedro en Roma”: que bien se está cada
uno usando el oficio para el que fue nacido”… Digan al duque
que, sin blanca entré en el gobierno y sin ella salgo, bien
al revés de cómo suelen salir los gobernadores de otras
ínsulas.
“Cada oveja , con su pareja, y nadie tienda más la
pierna de cuanto fuere larga la
pasar que se me hace tarde.”
sábana”, y déjenme
Sancho: yo no nací para ser gobernador…mejor se…
Abrid camino, señores míos, y dejadme volver a mi
antigua libertad; dejadme que vaya a buscar la vida
pasada, para que me resucite de esta muerte presente. Yo no
nací para ser gobernador, ni para defender ínsulas ni
ciudades de los enemigos que quisieren acometerlas. Mejor
se me entiende a mí de arar y cavar, podar y ensarmentar
las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni
reinos. Bien se está San Pedro en Roma: quiero decir, que
bien se está cada uno usando el oficio para que fue
nacido. Mejor me está a mí una hoz en la mano que un
cetro de gobernador; más quiero hartarme de gazpachos
que estar sujeto a la miseria de un médico
impertinente que me mate de hambre,
Sancho se consuela con refranes que tratan de
los incovenientes del poder. áurea mediocritas
y
más quiero recostarme a la sombra de una encina en el
verano y arroparme con un zamarro de dos pelos en el
invierno, en mi libertad, que acostarme con la sujeción del
gobierno entre sábanas de holanda y vestirme de martas
cebollinas.
La ética de las manos limpias en el gobierno
Vuestras mercedes se queden con Dios, y digan al duque mi
señor “que, desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni
gano; quiero decir, que sin blanca entré en este gobierno, y
sin ella salgo”, bien al revés de como suelen salir los
gobernadores de otras ínsulas. Y apártense: déjenme ir, que
me voy a bizmar que creo que tengo brumadas todas las
costillas, merced a los enemigos que esta noche se han
paseado sobre mí.
-No ha de ser así, señor gobernador -dijo el doctor Recio-, que
yo le daré a vuesa merced una bebida contra caídas y
molimientos, que luego le vuelva en su prístina entereza y
vigor; y en lo de la comida, yo prometo a vuesa merced de
enmendarme, dejándole comer abundantemente de todo
aquello que quisiere.
Sancho no desea más gobiernos. Recuerda,
especialmente, el hambre que pasó en el cargo …
o
-¡Tarde piache! -respondió Sancho-. “Así dejaré de irme como
volverme turco”. No son estas burlas para dos veces.
. Por Dios que así me quede en éste, ni admita otro gobierno, aunque me
le diesen entre dos platos, como volar al cielo
Todos los duelos con pan son buenos
(sacan a Sancho de la sima)
-Desta manera habían
de salir de sus gobiernos todos los
malos gobernadores; como sale este pecador del profundo abismo:
muerto de hambre, descolorido y sin blanca, a lo que yo
creo.
Oyólo Sancho, y dijo: -Ocho días o diez ha ,hermano murmurador, que
entré a gobernar la ínsula que me dieron, en los cuales no me vi harto de
pan siquiera un hora; en ellos me han perseguido médicos, y enemigos me
han brumado los güesos;
Reconoce sus méritos: No merecía yo salir desta
manera, pero el hombre propone y Dios
…
ni he tenido lugar de hacer cohechos, ni de cobrar
derechos .Y siendo esto así, como lo es, no merecía yo,
a mi parecer, salir desta manera;”pero el hombre
propone y Dios dispone”, y Dios sabe lo mejor y lo que le
está bien a cada uno; y “ cual el tiempo, tal el tiento; y
nadie diga “desta agua no beberé”, que a donde se
piensa que hay tocinos, no hay estacas”; y Dios me
entiende, y basta, y no digo más aunque pudiera.
Por fas o por nefas, no te librarás de la crítica
-No
te enojes, Sancho, ni recibas pesadumbre de lo que
oyeres, que será nunca acabar: ven tú con segura conciencia,
y digan lo que dijeren; y “es que querer atar las lenguas
de los maldicientes lo mesmo que poner puertas al
campo”. Si el gobernador sale rico de su gobierno, dicen
que ha sido un ladrón, y si sale pobre, que ha sido un
parapoco y un mentecato.
No le importa el gobierno, y vuelve al servicio de
DQ. Sólo desea hartarse aunque sea de zanahorias
…Salí, como digo, de la ínsula sin otro acompañamiento
que el de mi rucio; caí en una sima, víneme por ella
adelante ..
Así que, mis señores, duque y duquesa, aquí está vuestro
gobernador Sancho Panza, que ha granjeado en solo diez
días que ha tenido el gobierno a conocer que no se le ha de
dar nada por ser gobernador, no que de una ínsula, sino de
todo el mundo; y con este presupuesto, besando a vm los
pies, imitando el juego de los muchachos, que dicen”Salta
tú, y dámela tú”, doy un salto del gobierno, y me paso al
servicio de mi señor don Quijote; que, en fin, en él ,
aunque como el pan con sobresalto, hártome, a lo menos; y
para mí, como yo esté harto, esto me hace que sea de
zanahorias que de perdices.
(Sancho)
Dª Rodríguez, paradigma de la idiotez, cree, en verdad, en
andante caballería.Tosilos el lacayo y DQ van a contender
Lacayo Tosilos.
Venía el valeroso combatiente bien informado del duque su señor,
de cómo se había de portar con el valeroso DQ, advertido que de
ninguna manera le matase, sino que procurase huir el primer
encuentro por excusar el peligro de su muerte, que estaba cierto si
de lleno le encontrase. Fue condición de los combatientes que si
DQ vencía, su contrario se había de casar con la hija de Dª
Rodríguez; y si él fuese vencido, quedaba libre de la palabra que se
le pedía, sin dar otra satisfacción alguna. Finalmente, DQ,
encomendándose a Dios Nuestro Señor y a la señora Dulcinea del
Toboso, estaba aguardando que se le diese la señal precisa de la
arremetida, empero nuestro lacayo tenía diferentes pensamientos:
no pensaba él sino en lo que agora diré:
Tosilos y el niño ciego haciendo de las
suyas y…
Parece ser que cuando estuvo mirando a su enemiga le
pareció más hermosa mujer que había visto en toda su vida,
y el niño ceguezuelo a quien suelen llamar de ordinario
Amor por esas calles, no quiso perder la ocasión que se le
ofreció de triunfar de un alma lacayuna y ponerlo en la lista
de sus trofeos, y así, llegándose a él bonitamente, sin que
nadie le viese, le envasó al pobre lacayo una flecha de dos
varas por el lado izquierdo, y le pasó el corazón de parte a
parte.
La contienda se queda en conato: Tosilos acepta a
la hija de..
-¡Dios
te guíe, nata y flor de los andantes caballeros! ¡Dios te dé la victoria,
pues llevas la razón de tu parte (Sancho)
Y aunque Tosilos vio venir contra sí a DQ, no se movió un paso de su puesto;
antes con grandes voces llamó al maese de campo, el cual venido a ver lo que
quería, le dijo: -Señor, ¿esta batalla no se hace porque yo me case, o no me
case, con aquella señora’? -Así es- le fue respondido.
-Pues yo -dijo el lacayo- soy temeroso de mi conciencia, y pondríala en gran
cargo si pasase adelante en esta batalla; y así, digo que me doy por vencido
y que quiero casarme luego con la señora.
..Tosilos se llegó a donde Dª Rodríguez estaba, y dijo a grandes voces:
-Yo, señora, quiero casarme con vuestra hija, y no quiero alcanzar por
pleitos ni contiendas lo que puedo alcanzar por paz y sin peligro de muerte.
Oyó esto el valeroso DQ, y dijo:
El lacayo Tosilos es aceptado como marido .Quiero ser
más mujer legítima de un lacayo que...
Pues esto así es, yo quedo libre y suelto de mi promesa.
Cásense en hora buena, y pues “Dios Nuestro Señor se la
dio, San Pedro se la bendiga”.
(hija de Dª Rodríguez) : Séase quien fuere este que me pidió
en matrimonio, que yo se lo agradezco;” que más quiero ser
mujer legítima de un lacayo que no amiga y burlada de un
caballero”, puesto que el que a mí me burló no lo es.
Despedida de los duques. Altisidora se
dirige a DQ
El envío de las bellotas, por parte de Teresa Panza a la
duquesa no se puede considerar cohecho, porque ya tenía yo el
gobierno cuando ella las envío, y está puesto en razón que los
que reciben algún beneficio, aunque sea con niñerías, se
muestren agradecidos. En efecto, yo entré desnudo en el
gobierno y salgo desnudo dél; así, podré decir son segura
conciencia, que no es poco:”desnudo nací, desnudo me hallo:
ni pierdo ni gano”
Altisidora insiste (poema)
Una nota más quiero que me escuches, ¡oh valeroso caballero
don Quijote! -dijo entonces Altisidora-; y es que te pido perdón
del latrocinio de las ligas, porque en Dios y en mi ánima que las
tengo puestas, y he caído en el descuido del que yendo sobre
el asno le buscaba.

Altisidora y DQ
Sancho se sorprende del atrevimiento de
Altisidora
-Maravillado estoy, señor, de la desenvoltura de Altisidora, la
doncella de la duquesa: bravamente la debe tener herida y
transportada aquel que llaman Amor. He oído decir también
que en la vergüenza y recato de las doncellas se despuntan y
embotan las amorosas saetas, pero esta Altisidora más parece
que se aguzan que despuntan.
Q: consideraciones acerca del amor: ni mira respetos
guarda términos de razón…acomete igual…
Advierte, Sancho, -dijo don Quijote- que “el amor ni mira
respetos ni guarda términos de razón en sus discursos,
y tiene la misma condición que la muerte”: que
acomete igual los altos alcázares de los reyes que las
humildes chozas de los pastores y, cuando toma entera
posesión de un alma, lo primero que hace es quitarle el
;
temor y la vergüenza y así, sin ella, declaró Altisidora sus
deseos que engendraron en mí antes confusión que lástima.
Sancho le sorprende la frialdad de su amo con Altisidora y
uentra razones que expliquen ese supuesto poder de seduc
-¡Crueldad notoria! -dijo Sancho-. ¡Desagradecimiento
inaudito! Yo de mí sé decir que me rindiera y avasallara la
más mínima razón amorosa suya. ¡Hideputa, y qué corazón de
mármol, qué entrañas de bronce y qué alma de argamasa!
Sancho:
Pero no puedo pensar qué es lo que vio esta doncella en
vuestra merced que así la rindiese y avasallase: qué gala, qué
brío, qué donaire, qué rostro, qué cada cosa por sí déstas, o
todas juntas, le enamoraron; que, en verdad en verdad, que
muchas veces me paro a mirar a vuestra merced desde la
punta del pie hasta el último cabello de la cabeza, y que
veo más cosas para espantar que para enamorar;
Dos tipos de belleza: la del alma y el cuerpo
y habiendo yo también oído decir que la hermosura es la primera
y principal parte que enamora, no teniendo vuestra merced
ninguna, no sé yo de qué se enamoró la pobre.
-Advierte, Sancho -respondió don Quijote-, que hay dos maneras
de hermosura: una del alma y otra del cuerpo; la del alma
campea y se muestra en el entendimiento, en la honestidad, en el
buen proceder, en la liberalidad y en la buena crianza, y todas
estas partes caben y pueden estar en un hombre feo; y cuando se
pone la mira en esta hermosura, y no en la del cuerpo, suele
nacer el amor con ímpetu y con ventajas.
…bástale a un hombre de bien no ser monstruo para ser bien
querido… si tiene las dotes del alma…
Yo, Sancho, bien veo que no soy hermoso; pero también
conozco que no soy disforme; y bástale a un hombre de bien no
ser monstruo para ser bien querido, como tenga las dotes del
alma que te he dicho.
En estas razones y pláticas, se iban entrando por una
selva que fuera del camino estaba, y a deshora, sin pensar en
ello, se halló don Quijote enredado entre unas redes de hilo
verde, que desde unos árboles a otros estaban tendidas; y sin
poder imaginar qué pudiese ser aquello, dijo a Sancho:
Paréceme, Sancho, que esto destas redes debe de ser una de
las más nuevas aventuras que pueda imaginar. Que me maten
si los encantadores que me persiguen no quieren enredarme en
ellas y detener mi camino, como en venganza de la riguridad
que con Altisidora he tenido. Pues mándoles yo que aunque
estas redes, si como son hechas de hilo verde fueran de
durísimos diamantes, o más fuertes que aquella con que el
celoso dios de los herreros enredó a Venus y a Marte, así se la
rompiera como si fuera de juncos marinos o de hilacha de
algodón.
D Q pide a Sancho que se azote
Encuentran
-Si
las muchachas cazadoras
tú, ¡oh Sancho! quisieses hacer por mí lo que yo ahora te
diré, serían mis alivios más ciertos y mis pesadumbres no tan
grandes; y es que mientras yo duermo, obedeciendo, tú te
desviases un poco lejos de aquí, y con las riendas de Rocinante,
echando al aire tus carnes, te dieses trescientos o
cuatrocientos azotes a buena cuenta de los tres mil y tantos
que te has de dar por el desencanto de Dulcinea, que es lástima
que aquella pobre señora esté encantada por tu descuido y
negligencia.
ancho da largas sobre el vapuleo: hasta la muerte
odo es vida,... Junto con el deseo de cumplir lo prometido
Hay mucho que decir en eso -dijo Sancho- Durmamos ,por ahora,
entrambos, y después, Dios dijo lo que será. Sepa vm que esto de azotarse un
hombre a sangre fría es cosa recia, y más si caen los azotes sobre un cuerpo
mal sustentado y peor comido; tenga paciencia mi señora Dulcinea, que
cuando menos se cate, me verá hecho una criba de azotes; y “hasta la
muerte, todo es vida”; quiero decir, que aún la tengo yo, junto con el deseo
de cumplir con lo que he prometido.
En la venta, alguien propone leer un capítulo de la 2ª parte del Quijote
¿para qué quiere vm ,señor don Juan, que leamos estos disparates? Y el que
hubiere leído la !ª parte de la hª de don Quijote de la Mancha no es posible
que pueda tener gusto en leer esta segunda.
En la venta. Se habla del Quijote de Avellaneda
Con todo eso -dijo don Juan-, será bien leerla, pues “no hay libro
tan malo, que no tenga alguna cosa buena” .Lo que a mí deste
Quijote más me desplace es que pinta a don Quijote ya
desenamorado de Dulcinea
-Quienquiera que dijere que don Quijote de la Mancha ha
olvidado, ni puede olvidar a Dulcinea del Toboso, yo le haré
entender con armas iguales que va muy lejos de la verdad.
-¿Quién es el que nos responde -respondieron del otro aposento.-¿Quién ha de ser -respondió Sancho- sino el mismo don Quijote
de la Mancha, que hará bueno cuanto ha dicho y aun dijere?
Que al buen pagador no le duelen prendas
Reproches al Quijote apócrifo y cambio de
rumbo: ya no pondré los pies en Zaragoza
Lo que reprocha don Quijote al apócrifo.
Tres cosas: la primera, es algunas palabras que he leído en el
prólogo; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal
vez escribe sin artículos, y la tercera, que más le confirma por
ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más
principal de la historia. Porque aquí dice que la mujer de
Sancho mi escudero se llama Mari Gutiérrez, y no la llama
tal, sino Teresa Panza, y quien en esta parte tan principal
yerra, bien se podrá temer que yerra en todas las demás
historia.
Por el mismo caso -respondió DQ- no pondré los pies en
Zaragoza, y así sacaré a la plaza del mundo la mentira de se
historiador moderno, y echarán de ver las gentes cómo yo no
soy el don quijote que él dice.
Camino de Barcelona. Sancho sigue sin azotarse: los
protagonistas “se van a las manos”
DQ:
vengo a suplir tus faltas y a remediar mis trabajos:
véngote a azotar, Sancho, y a descargar, en parte, la deuda a
que te obligaste. Dulcinea perece, tú vives en descuido; yo muero
deseando; y así, desacátate por tu voluntad; que la mía es de
darte en esta soledad, por lo menos, dos mil azotes.
-eso no- dijo Sancho- ; vm se esté quedo, si no, “por dios
verdadero que nos han de oír los sordos”. Los azotes a que
yo me obligué ha de ser voluntarios, y no por la fuerza, y ahora
no tengo gana de azotarme; basta que doy a vm mi palabra de
vapularme y mosquearme cuando en voluntad viniere.
-No hay que dejarlo a tu cortesía, Sancho -dijo DQ- porque eres
duro de corazón, y aunque villano, blando de carnes.
recurso a la fuerza por 3ª vez. Los protagonistas contienden“Ni
quito ni pongo rey, sino ayudo a mí, que soy mi señor”
Y así procuraba y pugnaba por desenlazare, viendo lo cual Sancho,
se puso en pie, y arremetiendo contra su amo, se abrazó con él a
brazo partido, y echándole la zancadilla, dio con él en el suelo boca
arriba, púsole la rodilla derecha sobre el pecho, y con las manos
le tenía las manos..-Don Quijote decía:-¿Cómo ,traidor? ¿contra
tu amo y señor natural te desmandas?¿con quién te da su pan te
atreves?
-”No quito ni pongo rey -respondió Sancho- sino ayúdome a
mí, que soy mi señor”. Vm me prometa que se estará quedo, y
no tratará de azotarme por agora, que yo le dejaré libre y
desembarazado; donde no, aquí morirás, traidor, enemigo de Dª
Sancha. Prometióselo don Q, y juró por la vida de sus pensamientos
no tocarle en el pelo de la ropa, y que dejaría en su voluntad y
albedrío el azotarse cuando quisiere.
Los protagonistas en Barcelona
oque Guinart y la hª de Claudia Jerónima. DQ agradece el
ecreto que le comunica D. Antonio Moreno
-vuestra
merced, señor don Antonio -que ya sabía su nombre-,
que está hablando con quien, aunque tiene oídos para oír, no
tiene lengua para hablar; así, que con seguridad puede vuestra
merced trasladar lo que tiene en su pecho en el mío y hacer
cuenta que lo ha arrojado en los abismos del silencio.
-En fe de esa promesa -respondió don Antonio-, quiero poner a
vuestra merced en admiración con lo que viere y oyere, y darme
a mí algún alivio de la pena que me causa no tener con quien
comunicar mis secretos, que no son para fiarse de todos.
el busto parlante
Esta cabeza, señor don Quijote, ha sido hecha y fabricada por uno
de los mayores encantadores y hechiceros que ha tenido el mundo,
que creo era polaco de nación y discípulo del famoso Escotillo‘, de
quien tantas maravillas se cuentan; el cual estuvo aquí en mi casa,
y por precio de mil escudos que le di labró esta cabeza, que tiene
propiedad y virtud de responder a cuantas cosas al oído le
preguntaren. Guardó rumbos, pintó carácteres, observó astros,
miró puntos, y, finalmente, la sacó con la perfección que veremos
mañana; porque los viernes está muda, y hoy, que lo es 4, nos ha de
hacer esperar hasta mañana. En este tiempo podrá vuestra merced
prevenirse de lo que querrá preguntar; que por experiencia sé que
dice verdad en cuanto responde.
dQ duda de lo que le revela don Antonio
Moreno
Admirado quedó don Quijote de la virtud y propiedad de la
cabeza, y estuvo por no creer a don Antonio; pero por ver
cuán poco tiempo había para hacer la experiencia, no quiso
decirle otra cosa sino que le agradecía el haberle descubierto
tan gran secreto. Salieron del aposento, cerró la puerta don
Antonio, con llave, y fuéronse a la sala, donde los demás
caballeros estaban. En este tiempo, les había contado Sancho
muchas de las aventuras y sucesos que a su amo habían
acontecido.
cierta misoginia
Y como las mujeres de ordinario son presurosas y amigas de
saber, la primera que se llegó fue una de las dos amigas de la
mujer de don Antonio, y lo que le preguntó fue: Dime ,cabeza,
¿qué haré yo para ser muy hermosa?
Y fuéle respondido:
-sé muy honesta.
Las señoras inquieren
Llegó luego la otra compañera, y dijo:
-Querría saber, cabeza, si mi marido me quiere bien o no.
Y respondiéronle.
-Mira las obras que te hace, y écharlo has de ver.
Apartóse la casada, diciendo:
-esta respuesta no tenía necesidad de pregunta; porque, en
efecto, las obras que se hacen declaran la voluntad que
tiene el que las hace.
El último preguntante fue Sancho, y lo que preguntó fue:
Sancho pregunta acerca de lo suyo
-Sancho-¿Por ventura, tendré yo otro gobierno? ¿Saldré de la
estrechez de escudero? ¿Volveré a mi casa?
-Gobernarás en tu casa; y si vuelves a ella, verás a tu mujer y
a tus hijos; y dejando de servir, dejarás de ser escudero.
-¡Bueno par Dios!- dijo Sancho -Esto yo me lo dijera: no
dijera más el profeta Perogrullo.
DQ invita a Sancho a mezclarse con los remeros a
quienes el cómitre está vapuleando
El
cómitre hizo señal de que zarpasen el ferro, y saltando en
mitad de la crujía con el corbacho o rebenque, comenzó a
mosquear las espaldas de la chusma, y a largarse poco a poco
a la mar…Don Quijote le dijo:
-¡Ah Sancho amigo, y con qué brevedad y cuán a poca costa
os podríades vos, si quisiésedes, desnudar de medio cuerpo
arriba, y poneros entre esos señores, y acabar con el
desencanto de Dulcinea!
Pues con la miseria y pena de tantos, no sentiríades vos la
vuestra; y más, que podría ser que el sabio Merlín tomase en
cuenta cada azote destos, por ser dados de buena mano, por
diez de los que vos finalmente os habéis de dar.
Ricote cuenta su historia
-Señal hace Monjuí de que hay bajel de remos en la costa por
la banda del poniente.
La historia de la hija de Ricote, Claudia Jerónima (arráez de
la nave turca) -Ésta, señores, es mi hija, más desdichada en
sus sucesos que en su nombre. Ana Félix se llama, con el
sobrenombre de Ricote, famosa tanto por su hermosura como
por mi riqueza. Yo salí de mi patria a buscar en reinos
extraños quien nos albergase y recogiese, y habiéndole hallado
en Alemania, volví en este hábito de peregrino, en compañía
de otros alemanes, a buscar mi hija y a desenterrar muchas
riquezas que dejé escondidas. No hallé a mi hija; hallé el
tesoro, que conmigo traigo, y agora, por el extraño rodeo que
habéis visto, he hallado el tesoro que más me enriquece, que es
a mi querida hija.
Ricote pide misericordia al visorrey
Si nuestra poca culpa y sus lágrimas y las mías, por la
integridad de vuestra justicia, pueden abrir puertas a la
misericordia, usadla con nosotros, que jamás tuvimos
pensamiento de ofenderos, ni convenimos en ningún modo con
la intención de los nuestros, que justamente han sido
desterrados.
La historia de la cautiva, Ana Félix
Entonces dijo Sancho:
-Bien conozco a Ricote, y sé que es verdad lo que dice en
cuanto a ser Ana Félix su hija; que en eso tras zarandajas de
ir y venir, tener buena o mala intención, no me entremeto.
Admirados del extraño caso todos los presentes, el general
dijo:
-Una por una vuestras lágrimas no me dejarán cumplir mi
juramento; vivid, hermosa Ana Félix, los años de vida que os
tiene determinados el cielo, y lleven la pena de su culpa los
insolentes y atrevidos que la cometieron.
Plan para recuperar a don Gregorio
tenía más de peligroso que de conveniente, y que sería mejor que
le pusiesen a él en Berbería con sus armas y caballo; que él le
sacaría a pesar de toda la morisma, como había hecho don
Gaiferos a su esposa Melisendra.
-Advierta vuesa merced -dijo Sancho, oyendo esto- que el señor
don Gaiferos sacó a su esposa de tierra firme y la llevó a Francia
por tierra firme; pero aquí, si acaso sacamos a don Gregorio, no
tenemos por dónde traerle a España, pues está la mar en medio.
-”Para todo hay remedio, si no es para la muerte”
-respondió don Quijote-; pues llegando el barco a la marina, nos
podremos embarcar en él, aunque todo el mundo lo impida.
.
El renegado parte para Berbería
-Muy bien lo pinta y facilita vuestra merced -dijo Sancho-; pero
“del dicho al hecho hay gran trecho”, y yo me atengo al
renegado, que me parece muy hombre de bien y de muy buenas
entrañas.
Don Antonio dijo que, si el renegado no saliese bien del caso, se
tomaría el expediente de que el gran don Quijote pasase en
Berbería.
De allí a dos días, partió el renegado en un ligero barco de seis
remos por banda, armado de valentísima chusma, y de allí a
otros dos se partieron las galeras a Levante, habiendo pedido el
general al visorrey fuese servido de avisarle de lo que sucediese
en la libertad de don Gregario y en el caso de Ana Félix. Quedó
el visorrey de hacerla así como se lo pedía.
El caballero de la Blanca Luna vence a D.Q. y
le impone la obligación de retirarse un año…
Visorrey:
-Señores caballeros
si aquí no hay otro
remedio
sino confesar o morir,
y el señor don Quijote
está en sus trece y V. m.
en sus catorce,
a la mano de Dios, y
dense
El caballero de la Blanca Luna
y una mañana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa
armado de todas sus armas, porque, como muchas veces decía,
ellas eran sus arreos, y su descanso el pelear, y no se hallaba sin
ellas un punto, vio venir hacia él un caballero, armado asimismo
de punta en blanco, que en el escudo traía pintada una luna
resplandeciente; el cual, llegándose a trecho que podía ser oído,
en altas voces, encaminando sus razones a don Quijote, dijo:
El porqué de la contienda
-Insigne caballero, y jamás como se debe alabado don Quijote
de la Mancha, yo soy el Caballero de la Blanca Luna, cuyas
inauditas hazañas quizá te le habrán traído a la memoria;
vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos,
en razón de hacerte conocer y confesar que mi dama, sea
quien fuere, es sin comparación más hermosa que tu Dulcinea
del Toboso; la cual verdad si tú la confiesas de llano en llano,
excusarás tu muerte y el trabajo que yo he de tomar en
dártela; y si tú peleares y yo te venciere, no quiero otra
satisfacción
Condiciones que ha de cumplir el vencido
sino que dejando las armas y absteniéndote de buscar
aventuras, te recojas y retires a tu lugar por el tiempo de un
año, donde has de vivir sin echar mano a la espada, en paz
tranquila y en provechoso sosiego, porque así conviene al
aumento de tu hacienda y a la salvación de tu alma; y si tu me
vencieres quedará a tu discreción mi cabeza, y serán tuyos los
despojos de mis armas y caballo, y pasará a la tuya la fama
de mis hazañas. Mira lo que te está mejor y respóndeme
luego…
DQ está en sus trece y vm en sus catorce, a la
mano de Dios y dense
a don Antonio, y preguntóle paso si sabía quién era el
tal Caballero de la Blanca Luna, o si era alguna burla
que querían hacer a don Quijote. Don Antonio le
respondió que ni sabía quién era, ni si era de burlas ni
de veras el tal desafío. Esta respuesta tuvo perplejo al
visorrey en si les dejaría o no pasar adelante en la
batalla; pero no pudiéndose persuadir a que fuese sino
burla, se apartó diciendo: ,
-Señores caballeros, si aquí no hay otro remedio sino
confesar o morir, y el señor don Quijote está en sus
trece, y vuestra merced el de la Blanca Luna en sus
catorce, a la mano de Dios, y dense.
DQ muerde el polvo a manos del de la Blanca
Luna
Agradeció el de la Blanca Luna con corteses y discretas razones
al visorrey la licencia que se les daba, y don Quijote hizo lo
mesmo; el cual, encomendándose al cielo de todo corazón y a su
Dulcinea -como tenía de costumbre al comenzar de las batallas
que se le ofrecían-, tornó a tomar otro poco más del campo,
porque vio que su contrario hacía lo mesmo, y sin tocar trompeta
ni otro instrumento bélico que les diese señal de arremeter,
volvieron entrambos a un mesmo punto las riendas a sus
caballos; y como era más ligero el de la Blanca Luna, llegó a
don Quijote a dos tercios andados de la carrera, y allí le
encontró con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza -que
la levantó, al parecer, de propósito-, que dio con Rocinante y con
don Quijote por el suelo una peligrosa caída. Fue luego sobre él,
y poniéndole la lanza sobre la visera, le dijo:
DQ es vencido
-Vencido
sois, caballero, y aun muerto, si no confesáis las
condiciones de nuestro desafío.
Don Quijote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si
hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, dijo:
-Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el
más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza
defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la
vida, pues me has quitado la honra
-Eso no haré yo, por cierto -dijo el de la Blanca Luna-; viva, viva
en su entereza la fama de la hermosa Dulcinea del Toboso; que sólo
me contento con que el gran don Quijote se retire a su lugar un año,
o hasta el tiempoque por mí fuere mandado, como concertamos
antes de entrar en batalla.
Regreso a casa
hombre ha de esforzarse en la adversidad: y esto lo juzgo po
mismo, que si, cuando era gobernador estaba ...
Al salir de Barcelona volvió don Quijote a mirar el sitio sonde
había caído, y dijo.
-¿Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se
llevó mis alcanzadas glorias; aquí se oscurecieron mis hazañas,
aquí, finalmente cayó mi ventura para jamás levantarse!
Oyendo lo cual Sancho, dijo:
“Tan de valientes corazones es, señor mío, tener
sufrimiento en las desgracias como alegría en las
prosperidades”, y esto lo juzgo por mí mismo, que si, cuando
era gobernador, estaba alegre, agora, que soy escudero de a
pie, no estoy triste,
Los encantadores siguen persiguiendo a
porque he oído decir que esta que llaman por ahí Fortuna es
una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y
así no vee lo que hace, ni sabe a quién derriba , ni a
quién ensalza.
Llegó Sancho y alabóle la liberal condición del lacayo
Tosilos.
-¿Es posible -le dijo don Quijote- que todavía, ¡oh Sancho!,
pienses que aquél sea verdadero lacayo? Parece que se te ha
ido de las mientes haber visto a Dulcinea convertida y
transformada en labradora, y al Caballero de los Espejos, en
el bachiller Carrasco; obras todas de los encantadores que
me persiguen.
DQ siente curiosidad: ¿Altisidora ha
llorado su ausencia? Sancho…boberías…
Pero dime agora: ¿preguntaste a ese Tosilos que dices
qué ha hecho Dios de Altisidora: si ha llorado mi
ausencia, o si ha dejado ya en las manos del olvido los
enamorados pensamientos que en mi presencia la
fatigaban?
-No eran -respondió Sancho- los que yo tenía tales,
que me diesen lugar a preguntar boberías. ¡Cuerpo
de mí!, señor, los alientos, que lamieron el pliego de las
cartas, sólo porque olía a queso. Dijo Tosilos a Sancho:
-Sin duda este tu amo, Sancho amigo, debe de ser un
loco.
-¿Cómo debe? -respondió Sancho-. No debe nada a nadie; que todo lo
paga, y más, cuando la moneda es locura. Bien lo veo yo, y bien se lo
digo a él; pero ¿qué aprovecha? Y más agora, que va rematado,
porque va vencido del Caballero de la Blanca Luna.
Rogóle Tosilos le contase lo que le había sucedido; pero Sancho le
respondió que era descortesía dejar que su amo le esperase; que otro
día, si se encontrasen, habría lugar para ello. Y levantándose después
de haberse sacudido el sayo y las migajas de las barbas, antecogió al
rucio, y diciendo «a Dios», dejó a Tosilos y alcanzó a su amo, que a la
sombra de un árbol le estaba esperando.
DQ está agradecido por el cariño de
Altisidora
¿está vuestra merced ahora en términos de inquirir. pensamientos
ajenos, especialmente amorosos?
-Mira ,Sancho -dijo don Quijote-, mucha diferencia hay de las
obras qué se hacen por amor a las que se hacen por
agradecimiento. Bien puede ser que un caballero sea
desamorado; pero no puede ser, hablando en todo rigor, que sea
desagradecido. Quísome bien, al parecer, Altisidora; diome los
tres tocadores que sabes, lloró en mi partida, maldíjome,
vituperóme, quejóse, a despecho de la vergüenza, públicamente:
señales todas de que me adoraba; que las iras de los amantes
suelen parar en maldiciones. Yo no tuve esperanzas que darle, ni
tesoros que ofrecerle, porque las mías las tengo entregadas a
Dulcinea, y los tesoros de los caballeros andantes son, como los
de los duendes " aparentes y falsos, y sólo puedo darle estos
acuerdos que della tengo, sin perjuicio, pero, de los que tengo de
Dulcinea, a quien tú agravias con la remisión que tienes en
DQ reprocha a Sancho la dilación en azotarse. Éste
contesta, de nuevo, con un razonamiento inatacable
azotarte y en castigar esas carnes, que vea yo comidas de
lobos, que quieren guardarse antes para los gusanos que para
el remedio de aquella pobre señora.
-Señor -respondió Sancho-, si voy a decir la verdad, yo no me puedo
persuadir que los azotes de mis posaderas tengan que ver con los
desencantos de los encantados, que es como si dijésemos: «Si os duele
la cabeza, untaos las rodillas». A lo menos, yo osaré jurar que
en cuantas historias vuesa merced ha leído que tratan de la andante
caballería. no ha visto algún desencantado por azotes; pero, por sí o por
no, yo me los daré, cuando tenga gana y el tiempo me dé comodidad para
castigarme.
-Dios lo haga -respondió don Quijote-, y los cielos te den gracia para
que caigas en la cuenta y en la obligación que te corre de ayudar a mi
señora, que lo es tuya, pues tú eres mío.
Hacerse pastores?
En estas pláticas iban siguiendo su camino, cuando llegaron al
mesmo sitio y lugar donde fueron atropellados de los toros.
Reconocióle don Quijote; dijo a Sancho:
Éste es el prado donde topamos a las bizarras pastoras y
gallardos pastores que en él querían renovar e imitar a la
pastoral Arcadia, pensamiento tan nuevo como discreto, a cuya
imitación, si es que a ti te parece bien, querría, ¡oh Sancho!,
DQ sueña con hacerse pastor. DQ reprende
a Sancho el abuso refranero con dos de ellos
Que nos convirtiésemos en pastores, siquiera el tiempo que tengo
que estar recogido. Yo compraré algunas ovejas, y todas las demás
cosas que al pastoral ejercicio son necesarias, y llamándome yo el
pastor Quijótiz, y tú el pastor Pancino, nos nadaremos por los
montes, por las selvas por los prados, cantando aquí, endechando
allí, bebiendo de los limpios arroyuelos…
(Sancho sigue refraneando)
-No más refranes, Sancho -dijo don Quijote-, pues cualquiera de
los que has dicho basta para dara entender tu pensamiento, y
muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en
refranes y que te vayas a la mano en decirlos; pero paréceme que
es predicar en desierto, y “castígame mi madre, y yo
trompóngelas”.
Sanchificación de don Quijote
-Paréceme –respondió Sancho- que vm es como lo que dicen:
Dijo la sartén a la caldera: Quítate allá, ojinegra”. Estáme
reprehendiendo que no diga yo refranes, y ensártalos vm
de dos en dos.
- Mira, Sancho -respondió don Quijote-
Yo traigo los refranes
a propósito, y vienen cuando los digo como anillo al dedo; pero
tráeslos tú por los cabellos, que los arrastras, y no los guías; y
si no me acuerdo mal, otra vez te he dicho que los refranes son
sentencias breves, sacados de la experiencia y especulación de
nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito,
antes es disparate que sentencia.
D Quijote suplica a Sancho que se azote
Levántate, por tu vida, y desvíate algún trecho de aquí, y con
buenos ánimos y denuedo agradecido date trescientos o
cuatrocientos azotes a buena cuenta de los del desencanto de
Dulcinea; y esto te suplico; que no quiero venir contigo a los
brazos como otra vez, porque sé que los tienes pesados. Después
que te los hayas dado, pasaremos lo que resta de la noche
cantando, yo mi ausencia, tú tu firmeza, dando desde agora
principio al ejercicio pastoral que hemos de tener en nuestra
aldea.
Sancho y el vapuleo: más dilaciones
“no soy yo religioso para que
desde la mitad de mi sueño me levante y me discipline”,
ni menos me parece que del extremo del dolor de los azotes
se pueda pasar al de la música. Vm me deje dormir y no me
apriete en lo de azotarme; que me hará hacer juramento en
no tocarme jamás al pelo del sayo, no que al de mis carnes.
-Señor -respondió Sancho-
Quijotización de Sancho: no con quien naces sino
con quien …
-¡ Oh alma endurecida!¡oh escudero sin piedad! ¡oh pan mal
empleado y mercedes mal consideradas las que te he hecho y
pienso hacerte! Por mí te has visto gobernador, y por mí te ves
con esperanza propinquas de ser conde, o tener título
equivalente, y no tardará el cumplimiento de ellas más de
cuando tarde en pasar este año; que yo post tenebras spero
lucem.
… Nunca te he oído hablar, Sancho -dijo don Quijote-, tan
elegantemente como ahora; por donde vengo a conocer en
verdad el refrán que tú algunas veces sueles decir: “No con
quien naces, sino con quien paces”
Sancho recuerda a DQ que no es solo él quien
ensarta refranes
-¡Ah, pesia tal -replicó Sancho- señor nuestro amo, No soy yo
ahora el que ensarta refranes; que también vm se le caen de
la boca de dos en dos mejor que a mí, sino que debe haber
entre los míos y los suyos esta diferencia: que los de vm
vendrán a tiempo y los míos a deshora; pero, en efecto, son
refranes.
Mirábale también don Quijote, y aunque el temor le tenía
suspensos los sentidos, no dejó de reírse de ver la figura de
Sancho.
Altisidora muerta (túmulo)
Comenzó, en esto, a salir, al parecer, debajo del túmulo un
son sumiso y agradable de flautas, que por no ser impedido
de alguna humana voz, porque en aquel sitio el mesmo
silencio guardaba silencio a sí mismo, se mostraba blando y
amoroso. Luego hizo de sí improvisa muestra, junto a la
almohada del, al parecer, cadáver, un hermoso mancebo
vestido a lo romano, que al son de una arpa, que él mismo
tocaba, cantó con suavísima y clara voz estas dos estancias:
 -En tanto que en sí vuelve Altisidora,







muerta por la crueldad de Don Quijote,
y en tanto que en la corte encantadora
se vistieren las damas de picote,
y en tanto que a sus dueñas mi señora
vistiere de bayeta y de anascote,
cantaré su belleza y su desgracia,
con mejor plectro que el cantor de Tracia.
Y aun no se me figura que me toca
 aqueste oficio solamente en vida;
 mas con la lengua muerta y fría en la boca
 pienso mover la voz a ti debida.
 Libre mi alma de su estrecha roca,
 por el estigio lago conducida,
 celebrándote irá, y aquel sonido
 hará parar las aguas del olvido .

Para volver Altisidora a la perdida luz ha
de pasar por Sancho. Llueve sobre mojado…
-No más -dijo a esta sazón uno de los dos que parecían reyes-:
no más, cantor divino; que sería proceder en infinito
representarnos ahora la muerte y las gracias de la sin par
Altisidora, no muerta, como el mundo ignorante piensa, sino
viva en las lenguas de la Fama, y en la pena que para volverla a
la perdida luz ha de pasar Sancho Panza, que está presente;
Radamantro: la salud de Altisidora depende de
Sancho. acudid unos tras otros y sellad el rostro de Sancho con
…
compañero
veinte mamonas, y doce pellizcos y seis alfilerazos
Apenas hubo dicho esto Minos, juez y
de
Radramanto, cuando levantándose en pie Radramanto dijo ¿Ea, ministros de esta casa, acudid unos tras otros y
“sellad el rostro de Sancho con veinte mamonas, y doce
pellizcos y seis alfilerazos en brazos y lomos; que en
esta ceremonia consiste la salud de Altisidora!-”
De nuevo, se censura el de Avellaneda
como libro pésimo
A uno dellos, nuevo, flamante y bien encuadernado, le dieron
un papirotazo', que le sacaron las tripas y le esparcieron las
hojas. Dijo un diab!o a otro: -Mirad qué libro es ése. Y el
diablo le respondió: -Esta es la segunda parte de la historia de
don Quijote de la Mancha, no compuesta por Cide Hamete, su
primer autor, sino por un aragonés, que él dice ser natural de
Tordesillas. -Quitádmele de ahí -respondió el otro diablo-, y
metedle en los abismos del infierno: no le vean más mis ojos.
¿Tan malo es?, respondió el otro. -Tan malo- replicó el
primero-, que si de propósito yo mismo me pusiera a hacerle
peor, no acertara- Prosiguieron su juego, peloteando otros
libros, y yo, por haber oído nombrar a don Quijote, a quien
tanto amo y quiero, procuré que se me quedase en la memoria
esta visión.
.
-Visión debió de ser, sin duda -dijo Don Quijote-, porque no hay
otro yo en el mundo, y ya esa historia anda por acá de mano en
mano; pero no para en ninguna, porque todos la dan del pie.
Yo no me he alterado en oír que ando como cuerpo fantástico por
las tinieblas del abismo, ni por la claridad de la tierra, porque
no soy aquel de quien esa historia trata. Si ella fuere buena, fiel
y verdadera, tendrá siglos de vida; pero si fuere mala, de su parto
a la sepultura no será muy largo el camino.
Iba Altisidora a proseguir en quejarse de Don Quijote, cuando le
dijo Don Quijote:
Dq a Altisidora: yo nací para ser de
Dulcinea…
-Muchas veces os he dicho, señora, que a mí me pesa de
que hayáis colocado en mí vuestros pensamientos, pues de
los míos antes pueden ser agradecidos que remediados;
yo nací para ser de Dulcinea del Toboso, y los hados, si
los hubiera, me dedicaron para ella; y pensar que otra
alguna hermosura ha de ocupar el lugar que en mi alma
tiene es pensar lo imposible. Suficiente desengaño es éste
para que os retiréis en los límites de vuestra honestidad,
pues nadie se puede obligar a lo imposible.-
Altisidora, enfadada, desvela la ficción: todo lo que
habéis visto ha sido fingido
Oyendo lo cual Altisidora, mostrando enojarse y alterarse, le
dijo:
-¡Vive el Señor, don bacallao, alma de almirez, cuesco de
dátil, más terco y duro que villano rogado cuando tiene la
suya sobre el hito, que si arremeto a vos, que os tengo de
sacar los ojos! ¿Pensáis por ventura, don vencido y don molido
a palos, que yo me he muerto por vos? Todo lo que habéis visto
esta noche ha sido fingido; que no soy yo mujer que por
semejantes camellos había de dejar que me doliese un negro de
la uña, cuanto más morirme.
-Eso creo yo muy bien -dijo Sancho-; que esto del morirse los
enamorados es cosa de risa: bien lo pueden ellos decir; pero
hacer, créalo Judas
Altisidora insulta a DQ. Sancho se manifiesta un
tanto picarón
- No hay para qué -respondió Altisidora- usar dese remedio, pues
la consideración de las crueldades que conmigo ha usado este
malandrín mostrenco me le borrarán de la memoria sin otro
artificio alguno. Y con licencia de vuestra grandeza, me quiero
quitar de aquí, por no ver delante de mis ojos ya no su triste
figura, sino su fea y abominable catadura.
-Mándote yo -dijo Sancho- pobre doncella, mándote digo, mala
ventura, pues has habido con un alma de esparto y un
corazón de encina. ¡A fee que si fuera conmigo, que otro
gallo te cantara!
Q y Sancho : azótate luego, y págate de contado… pues
enes dineros míos…
-Tú tienes razón, Sancho amigo -respondió don Quijote-, y
halo hecho muy mal Altisidora en no haberte dado las
prometidas camisas; y puesto que tu virtud es gratis data,
que no te ha costado estudio alguno, más que estudio es
recebir martirios en tu persona. De mí te sé decir que si
quisieres paga por los azotes del desencanto de Dulcinea,
ya te la hubiera dado tal como buena; pero no sé si vendrá
bien con la cura la paga, y no quema que impidiese el
premio a la medicina. Con todo eso, me parece que no se
perderá nada en probarlo: mira, Sancho, el que quieres, y
azótate luego, y págate de contado y de tu propia
mano, pues tienes dineros míos.
Lo anterior predispone favorablemente a
Sancho: ¿cuánto me dará por cada azote que me diere?
-A cuyos ofrecimientos abrió Sancho los ojos y las orejas de
un palmo, y dio consentimiento en su corazón a azotarse de
buena gana, y dijo a su amo:
-Agora bien, señor, yo quiero disponerme a dar gusto a
vuestra merced en lo que desea, con provecho mío; que el
amor de mis hijos y de mi mujer me hace que me muestre
interesado. Dígame vuestra merced:¿cuánto me dará por
cada azote que me diere?
-
La paga por el vapuleo en cuartillos y reales
Si yo te hubiera de pagar, Sancho -respondió don Quijote-,
conforme lo que merece la grandeza y calidad deste remedio, el
tesoro de Venecia, las minas del Potosí fueran poco para
pagarte; toma tú el tiento a lo que llevas mío, y pon el precio a
cada azote.
-Ellos -respondió Sancho- son tres mil y trescientos y tantos;
dellos me he dado hasta cinco: quedan los demás; entren entre
los tantos estos cinco, y vengamos a los tres mil y trescientos, que
a cuartillo cada uno, que no llevaré menos si todo el mundo me
lo mandase, montan tres mil y trescientos cuartillos, que son los
tres mil, mil y quinientos medios reales, que hacen setecientos y
cincuenta reales;
y los trescientos hacen ciento y cincuenta medios reales, que
vienen a hacer setenta y cinco reales, que juntándose a los
setecientos y cincuenta, son por todos ochocientos y veinte y
cinco reales.
Estos desfalcaré yo de los que tengo de vuestra merced, y
entraré en mi casa rico y contento, aunque bien azotado;
porque no se toman truchas..., y no digo más.
-¡Oh Sancho bendito! ¡oh Sancho amable -respondió don
Quijote-, y cuán obligados hemos de quedar Dulcinea y yo a
servirte todos los días que el cielo nos diere de vida! Si ella
vuelve al ser perdido, que no es posible sino que vuelva, su
desdicha habrá sido dicha, y mi vencimiento, felicísimo triunfo. Y
mira, Sancho, cuándo quieres comenzar la disciplina; que porque
la abrevies te añado cien reales.
-¿Cuándo? -replicó Sancho-.
Por fin , hay fecha para el comienzo del vapuleo:
a nocturnas horas
Esta noche, sin falta. Procure vuestra merced que la tengamos en el campo,
al cielo abierto; que yo me abriré mis carnes. Llegó la noche, esperada de
don Quijote con la mayor ansia del mundo, pareciéndole que las ruedas
del carro de Apolo se habían quebrado, y que el día se alargaba más de lo
acostumbrado, bien así como acontece a los enamorados, que jamás
ajustan la cuenta de sus deseos. Finalmente, se entraron entre unos
amenos árboles que poco desviados del camino estaban, donde, dejando
vacías la silla y albarda de Rocinante y el rucio, se tendieron sobre la
verde yerba y cenaron del repuesto de Sancho; el cual, haciendo del
cabestro y de la jáquima del rucio un poderoso y flexible azote, se retiró
hasta veinte pasos de su amo, entre unas hayas. Don Quijote, que le vio ir
con denuedo y con brío, le dijo:
DQ, teme por la salud de Sancho: no te falte el
aliento… que te falte la vida
-Mira, amigo, que no te hagas pedazos; da lugar que unos azotes
aguarden a otros; no quieras apresurarte tanto en la carrera, que
en la mitad della te falte el aliento; quiero decir que no te des tan
recio, que te falte la vida antes de llegar al número deseado, y
porque no pierdas por carta de más ni de menos, yo estaré desde
aparte, contando por este mi rosario los azotes que te dieres.
Favorézcate el cielo conforme tu buena intención merece.
-Al buen pagador no le duelen prendas -respondió Sancho-:
yo pienso darme de manera, que sin matarme, me duela; que en
esto debe de consistir la sustancia deste milagro.
Comienza el vapuleo, Sancho repiensa y pide
más: merecía… ser pagado a real y no a…
Desnudóse luego de medio cuerpo arriba, y
arrebatando el cordel, comenzó a darse, y comenzó
don Quijote a contar los azotes.
Hasta seis o ocho se habría dado Sancho, cuando le
pareció ser pesada la burla y muy barato el precio
della, y deteniéndose un poco, dijo a su amo que se
llamaba a engaño, porque merecía cada azote de
aquéllos ser pagado a medio real, no que a cuartillo.
-Prosigue, Sancho amigo, y no desmayes -le dijo
don Quijote-: que yo doblo la parada del precio.
Después que oyó que se le doblaba
la paga. Dice Sancho: lluevan azotes!


Dese modo -dijo Sancho-, ¡a la mano de Dios, y
lluevan azotes!
Pero “el socarrón dejó de dárselos en las
espaldas, y daba en los árboles, con unos suspiros
de cuando en cuando, que parecía que con cada
uno dellos se le arrancaba el alma”. Tierna la de
don Quijote, temeroso de que no se le acabase la
vida, y no consiguiese su deseo por la imprudencia
de Sancho, le dijo:
DQ propone que acabe el vapuleo en casa
-Por
tu vida, amigo, que se quede en este punto este
negocio; que me parece muy áspera esta medicina, y será
bien dar tiempo al tiempo; que no se ganó Zamora en
un hora. Más de mil azotes, si yo no he contado mal, te
has dado: bastan por agora; “que el asno, hablando a lo
grosero, sufre la carga, mas no la sobrecarga”.
-No, no, señor -respondió Sancho-; no se ha de decir por
mí: «a dineros pagados, brazos quebrados». Apártese
vuestra merced otro poco, y déjeme dar otros mil azotes
siquiera; que a dos levadas déstas habremos cumplido
con esta partida, y aún nos sobrará ropa.
Sancho azota los árboles…
-Pues
tú te hallas con tan buena disposición -dijo
Don Quijote-, el cielo te ayude, y pégate, que yo me
aparto.
Volvió Sancho a su tarea con tanto denuedo, que ya
había quitado las cortezas a muchos árboles: tal era
la riguridad con que se azotaba; y alzando una vez la
voz, y dando un desaforado azote en una haya, dijo:
-¡Aquí morirás, Sansón, y cuantos con él son!
Acudió Don Quijote luego al son de la lastimada voz y
del golpe del riguroso azote, y asiendo del torcido
cabestro que le servía de corbacho, le dijo.
DQ teme por la salud de Sancho y, al
tiempo, le recuerda que se dé otra tanda de
- No permita la suerte, Sancho amigo, que por el gusto mío
pierda tú la vida, que ha de servir para sustentar a tu mujer y
a tus hijos: espere Dulcinea mejor coyuntura, que yo me
contendré en los límites de la esperanza propinqua, y esperaré
que cobres fuerzas nuevas, para que se concluya este negocio
a gusto de todos. la posteridad hablará de su historia (S y Q)
Pero dejando esto aparte, dime si piensas, Sancho, darte otra
tanda esta noche, y si quieres que sea debajo de techado o al
cielo abierto.
-Pardiez, señor –respondió Sancho-, que para lo que yo pienso
darme, eso se me da en casa que en el campo; pero con todo
eso, querría que fuese entre árboles, que me parece que me
acompañan
y me ayudan a llevar mi trabajo
maravillosamente.
DQ propone que se reserve para azotarse
en casa. Sancho:... concluir con brevedad
aquel negocio a sangre caliente
-Pues no ha de ser así, Sancho amigo,- respondió DQ- sino que para que
tomes fuerzas, lo hemos de guardar para nuestra aldea, que , a lo más
tarde, llegaremos allá después de mañana.
Sancho respondió que hiciese su gusto; pero que él quisiera concluir con
brevedad aquel negocio a sangre caliente y ...“cuando estaba
picado el molino, porque en la tardanza suele haber
muchas veces gran peligro; y a Dios rogando y con el
mazo dando, y que más valía un “toma “ que dos te
daré” y el pájaro en la mano que el buitre volando.”
-No más refranes, Sancho, por un solo Dios- dijo don Quijote-; que
parece que te vuelves al sicut erat (a lo de antes); habla a lo llano, a lo
liso, a lo no intrincado, como muchas veces te he dicho, y verás que no te
vale un pan por ciento.
.
Ya en su aldea: recuperada la cordura.
Abomina de la literatura caballeresca
Dadme albricias, buenos señores, porque ya no soy Don Quijote de la
Mancha, sino Alonso Quijano, a quien mis costumbres me dieron el
nombre de Bueno. Ya soy enemigo de Amadís de Gaula y de toda la
infinita caterva de su linaje; ya me son odiosas todas las historias
profanas del andante caballería; ya conozco mi necedad y el peligro en
que me pusieron haberlas leído; ya, por misericordia de Dios,
escarmentando en la cabeza propia, las abomino.
Sansón le dijo: -¿Ahora que tenemos nueva que está desencantada la
señora Dulcinea, sale vm con eso? Y ahora que estamos tan a pique de ser
pastores, para pasar cantando la vida, como unos príncipes, quiere vm
hacerse ermitaño? Calle por su vida, vuelva en sí, y déjese de cuentos.
DQ pide que venga el cura y escribano…
Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda priesa; déjense
burlas aparte, y tráiganme un confesor que me confiese, un
escribano que haga mi testamento; que en tales trances como
éste, no se ha de burlar el hombre con el alma; y así, suplico
que en tanto que el señor cura me confiesa, vayan por el
escribano.
Testamento
-Iten, es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura
hice escudero, tiene porque ha habido entre él y mí ciertas cuentas, y dares y
tomares, quiero que no se le haga cargo dellos, ni se le pida cuenta alguna, sino que
si sobrare alguno después de haber pagado lo que le debo, el restante sea suyo, que
será bien poco, y buen provecho le haga; y si estando yo loco fui parte para darle el
gobierno de la ínsula, pudiera agora, estar cuerdo, darle un reino, se le diera, porque
la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merece.
-¡Ay¡- respondió Sancho, llorando-; no se muera V.m.señor mío, sino tome mi
consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un
hombre en esta vida es dejarse morir, sin que nadie lo mate, ni
otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire, no sea perezoso,
sino levántese de la cama, y vámonos al campo vestidos de pastores como tenemos
concertado.
Señores- dijo D.Q.- vámonos poco a poco, pues ya en los
nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco y y ya
soy cuerdo: fui D.Q. de La Mancha y soy agora, como he
dicho, Alonso Quijano el Bueno.
-Iten- mando toda mi hacienda, a puerta cerrada, a Antonia
Quijana, mi sobrina, que está presente, habiendo sacado
primero de lo más bien parado della lo que fuere menester
par cumplir las mandas hechas; Dejo por mis albacea al
señor cura y al señor bachiller Sansón Carrasco, que están
presentes.
Disposiciones testamentarias
Iten- suplico a los dichos señores mis albaceas que si la
buena suerte les trujere conocer al autor que dicen que
compuso una historia que anda por ahí con el título de 2ª parte
de don Quijote de la Mancha, de mi parte le pidan, cuan
encarecidamente ser pueda, perdone la ocasión que yo sin
pensarlo le di al haber escrito tantos y tan grandes disparates
como en ella escribe; porque parto desta vida con escrúpulo
de haberle dado motivo para escribirlos
En el lecho de muerte
Epitafio:










Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tanto extremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con la muerte.
Tuvo a todo el mundo en poco;
fue el espantajo y el coco
del mundo, en tal coyuntura
que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco.
Autorretrato

Este que veis aquí de rostro aguileño, de cabello castaño,
frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva,
aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha
veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca
pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene
sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no
tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre
dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes
blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero
de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de
Don Quijote de la Mancha , y …
del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César
Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí
descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase
comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado
muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a
tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla
naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo,
herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por
haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que
vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros,
militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del
rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria".
Índice de lo que sigue
-Elementos constitutivos de la obra
-Mínimo resumen argumental de las aventuras principales
-Finalidad de la obra
-Parodia de las novelas de caballerías
-Interpretaciones
-Técnica novelesca
-El Quijote auténtico de Cervantes, y el falso de Avellaneda
-La popularidad de la obra
-Los dos autores (Cide Hamete y Cervantes): Perspectivismo
-La lengua en El Quijote.
-Dedicatoria.
-Reseña de refranes del Quijote ordenados alfabéticamente
Elementos constitutivos de la obra
1. Elementos constitutivos de la obra
En la estructura del Quijote se integran diversos
elementos narrativos. La novela incluye, además de la de don
Quijote y Sancho, otras muchas historias que configuran un
completo repertorio de los géneros novelescos de la época.
1.1.El cuerpo central del relato está constituido, como hemos dicho, por
las aventuras de don Quijote y Sancho, visión paródica de las
novelas de caballerías. y en esta narración, interrumpiendo
frecuentemente su curso, se injertan las siguientes historias:
1.2.Un relato de tipo pastoril: la historia de Marcela y Grisóstomo.
Don Quijote y Sancho sólo asisten como espectadores al desenlace.
1.3. Una historia de carácter sentimental: episodio de Cardenio y
Luscinda y Dorotea y Fernando. Los protagonistas de este relato
coinciden con los de la historia principal en Sierra Morena. Más
tarde, ya aposentados en la venta, hacen una relación de sus
aventuras amorosas a los allí congregados.
Las armas, Rocinante y Dulcinea
Aspecto grotesco: armas de su bisabuelo (XV) (al igual que si,
en la actualidad, alguien se vistiese de mariscal de Napoleón).
Rocinante: Viejo rocín, escuálido, remedo del córcel del
caballero; le da este nombre, por parecerle: alto, sonoro y
significativo.
Quijote: Matiz despectivo (sufijo –ote) de la Mancha, porque
los héroes de los libros añadían al suyo el nombre de su patria.
Dulcinea. Todo caballero estaba enamorado de una dama a
quien encomendarse y ofrecer sus hazañas. Labradora de la
que, en tiempos, había estado enamorado y que él transfigura
en una encumbrada dama.
Aventuras: mínimo resumen argumental
Juan Haldudo. DQ interviene a favor del criado a quien
maltrata su amo .Éste atemorizado paga lo que debe al
muchacho /9 meses x 7 reales = 63/ Dq hace la cuenta y
le salen 73. Se marcha satisfecho, pero apenas los perdió
de vista, Haldudo lo vuelve a atar y lo azota hasta dejarlo
medio muerto.
Mercaderes. Seis mercaderes que iban a Murcia, DQ les
conmina a que confiesen “que no hay en el mundo todo
doncella más bella que… se burlan de él, DQ, irritado, les
va a atacar tropieza y se cae de Rocinante. Es apaleado.
Escrutinio: Crítica de novelas y lírica. La mayoría de los
libros van a la hoguera, se salvan los Amadis, Palmerín,
Tirante novelas pastoriles como la Galatea.
Segunda salida: molinos, vizcaíno, etc.
Segunda salida. Sancho el escudero, acuciado por las
promesas de ganancias de su señor. Labrador vecino,
hombre de bien y de muy poca mollera, pero que
evolucionará al contacto con el ingenio de don Quijote.
Contraste entre el sueño caballeresco y la realidad
tangible, la locura idealizadora y la sensatez elemental
(cazurra picardía)
Los molinos. DQ desfigura la realidad para acomodarla
a sus fantasías, con Sancho a su lado, inútilmente,
intentará sacarle del error.
El vizcaíno. Frailes de S. Benito que acompañan a una
dama y dos mozos. DQ se imagina que son encantadores
que llevan secuestrada a alguna princesa. Relato
interrupto: dice Cervantes que aquí lo dejó el autor de la
historia.
.
Cide Hamete Benengeli
Cide Hamete Benengeli. Cervantes había fingido ser una
especie de erudito que recopilaba datos de otros autores
y de los archivos de la Mancha para ordenar la historia.
Explica que, estando en Toledo, pudo hacerse con unos
cartapacios escritos en árabe y, gracias a un morisco, se
enteró que se trataba de una obra llamada “Historia de
don Quijote de la Mancha”, escrita por Cide Hamete
Benengeli, historiador árabe.
Contento con el hallazgo, acordó con el morisco que le
tradujera la citada “historia” al castellano. En los l. de
caballería, fingían que traducían de otra lengua o que
los habían hallado de forma misteriosa.
En la venta: Maritornes, los encamisados
Venta. Bálsamo de Fierabrás: Alojados en el desván con
los arrieros, acude Maritornes, prodigio de fealdad, y se
equivoca de lecho: engolado parlamento de DQ (parodia de
los l .de caballería)
La aventura de los encamisados. Hombres con camisas
sobre su atuendo y con antorchas encendidas y detrás una
litera cubierta de luto. DQ se imaginó que llevaban a algún
ferido o muerto caballero cuya venganza a él estaba
reservada. E interpelados por la muerte del caballero,
responden: Dios, por medio de unas calenturas pestilentes
que le dieron. Con ello, se interrumpe la acción, pues,
contra la enfermedad nadie puede vengarse

Los Cabreros. Llegados a sus chozas, son hospitalarios
con nuestros protagonistas. Acabada la cena, DQ
pronuncia su famoso discurso de la Edad de Oro: serie
de tópicos de autores clásicos y renacentistas, época en
.
la que reinaban la virtud y bondad
Los batanes, el baciyelmo…
Los
Batanes. Cómico e infundado temor que se apodera
de los protagonistas, ello da pie aun excelente diálogo
entre ellos y a que Sancho explique el final del cuento
de la pastora Torralba.
Ya Sancho aparece con la personalidad fijada y con su
agudeza cazurra.
El Yelmo. Un barbero se resguarda de la lluvia y se
pone la bacía en la cabeza que, al ser de metal,
relumbra. DQ se imaginó que era el famoso yelmo que
Reinaldos de Montalbán había ganado al rey moro
Mambrino.
Los galeotes. En Sierra Morena: novelas
sentimentales
Los galeotes. DQ interpretando los fines de la caballería
medieval: dar libertad al forzado o esclavizado ,aunque
ello suponga quebrantar los principios de la justicia y del
castigo a los malhechores. Los galeotes usan un lenguaje
de germanía o jerga de maleantes que, el mismo
Quijote, no entiende y se ve obligado a hacerse declarar.
Ginés de Pasamonte le roba el rucio a Sancho. Al final,
DQ
y
Sancho
son
apedreados.
Sierra Morena: La novela sentimental Cardenio y
Luscinda, Fernando y Dorotea. Se encuentran una maleta
con unos poemas amorosos y dinero. Cardenio ha
enloquecido porque Luscinda lo ha abandonado por don
Fernando, a éste lo ha dejado su amada Dorotea quien
intervendrá activamente en la trama -a instancias del
cura y barbero -quienes han salido para traer a casa a DQ
Penitencia y carta a Dulcinea
Penitencia y Carta a Dulcinea. En Sierra Morena
permanece un tiempo sólo dedicado a la penitencia y el
desatino (tópico de la novela caballeresca). Entregados al
ayuno, la oración y disciplina: Les chevaliers au lion, de
Chretien de Troyes.
Carta a Dulcinea. Con el fin de orientar al escudero, DQ le
dice a Sancho que es hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza
Nogales, Sancho se queda estupefacto pues conoce a
Aldonza (es la única vez que DQ confiesa que la sin par
Dulcinea es la labradora Aldonza): píntola en mi imaginación
como la deseo…
El cura y el barbero: Sancho y la carta a
Dulcinea
El cura y barbero en busca de DQ. En la venta los encuentra Sancho
quien les explica las aventuras de su amo que se duele de haber perdido
la carta y, sobre todo, los tres pollinos.
Sancho: “alta y sobajada señora”… Luego, si mal no me acuerdo, proseguía : “el
lego y falto de sueño, y el ferido besa a vuestra merced las manos, ingrata y
muy desconocida hermosa,” no sé qué decía de salud y enfermedad que le
enviaba, y por aquí iba escurriendo, hasta que acababa en ”Vuestro hasta la
muerte, el Caballero de la Triste Figura”.
El cura y barbero encuentran en la sierra a Cardenio y Luscinda, ambos
explican su historia prolijamente, y Dorotea se ofrece a desempeñar el papel
de princesa menesterosa que solicitará ayuda a DQ para que le restituya en su
reino, enfrentándose al gigante Pandafilando de la Fosca Vista.
La Dulcinea de Sancho. Diálogo entre los
protagonistas
La Dulcinea de Sancho. DQ inquiere a su escudero por
su mensaje a Dulcinea. Éste, incumpliendo las órdenes,
no ha ido al Toboso, se ve en la obligación de inventar
un viaje y entrevista con aquélla.
(diálogo de los protagonistas es una maravilla de
matices e intenciones)
Sancho: ahechando dos hanegas de trigo, le ayudó a poner un
costal sobre un jumento, y desprendía un olor algo
hombruno, por lo que sudaba y que no leyó la carta por no
saber leer ni escribir
El curioso impertinente. La hª del cautivo.
Discurso de las armas y las letras
Curioso impertinente. (sin relación con la trama de la
obra) Florencia, siglo XVI. La acción se ve interrumpida
por el alboroto que origina DQ que pelea contra los cueros
de vino, creyendo que se trataba del gigante Pandafilado
de la Fosca Vista enemigo de la princesa Micomicona.
La historia del Cautivo. El conflicto sentimental se arregla
a gusto de todos. Entra un cautivo de Argel, recién
liberado, acompañado de la hermosa mora Zoraida. DQ ,
por la noche, pronuncia el discurso de Las armas y las
Letras: manifiesta su agudo ingenio, su cultura literaria y
su retórica oratoria.
El cautivo: Ruy Pérez de Viedma
Ruy Pérez de Viema el cautivo. Explica su participación
en la batalla de Lepanto, su cautiverio en Argel y amores
con Zoraida -que desea ser cristiana- y su huida
arriesgada. (novelas moriscas muy del gusto de la época).
Llega a la venta el hermano del cautivo, el oidor don Juan
Pérez de Viedma: historia sentimental de su hija con don
Luis –disfrazado de mozo de mulas- Final feliz.
Noticias de la obra: se ha publicado la
1ª parte
Sansón trae nuevas sobre un libro titulado El ingenioso
Hidalgo don Quijote … Dice Sancho: “me mientan a mí”.
Cervantes recoge opiniones sobre los distintos episodios
de la novela (hace de su propio libro un elemento
novelesco de la segunda, 1615). Cervantes aparece como
si fuese un traductor. Sancho se ha agrandado y
perfilado en la pluma de Cervantes.
Sancho y Dulcinea encantada. Temeroso de que su
amo descubra la mentira de su mensaje a Dulcinea:
segunda embajada: licencia para ver y hablar a Dulcinea.
Después de reflexionar, ve a tres labradoras a caballo,
hará que pasen por la sin par y su séquito.
Evolución de la paranoia de DQ
DQ evoluciona en su locura: al contrario que en la
primera parte, donde DQ se imaginaba, ante la realidad
corriente, un mundo ideal y caballeresco -pese a los
esfuerzos de Sancho para sacarlo del error. Ante esta
disparidad, DQ lo atribuye a los malignos encantadores,
envidiosos de su gloria, le transforman lo noble y
elevado en vulgar y bajo. Sancho ahora le falsea la
realidad, en tanto que DQ la percibe de forma objetiva:
Yo no veo sino a tres labradoras sobre tres borricos.
El caballero de los Espejos o del Bosque. Hasta ahora todos le
han dicho a DQ que no existían los caballeros andantes, pero, al
aparecer el del Bosque, enamorado de Casildea de Vandalia y
con su escudero. Los caballeros discuten acerca d la belleza de
sus damas, y como se esperaba, deciden zanjar el asunto, al
amanecer, mediante singular batalla .Sancho se atemoriza al ver
las narices del otro escudero. DQ vence y al quitarle el yelmo,
descubre, estupefacto, que se trata de Sansón y el escudero
desnarigado es tomé Cecial, vecino de Sancho. DQ concluye que
es una nueva jugarreta de los encantadores para quitarle la gloria
de la batalla. La consecuencia de esta aventura es que DQ queda
convencido de que existían caballeros andantes, y que
los encantadores seguían deformándole la realidad, cuando él
la percibía sin que le engañasen los sentidos.
Bodas de Camacho y Quiteria
El del Verde Gabán. Con él deciden hacer ruta. Se trata de
don Diego Miranda, paradigma de la discreción, instruido
y acomodado. Los invita a su casa, donde su hijo, joven
dado a la poesía, dialoga con DQ.
Bodas de Camacho. Y el episodio sentimental de Basilio y
Quiteria. Basilio, por rico, ha logrado la mano de Quiteria
que está enamorada de Basilio. Basilio, sale al paso de los
contrayentes y con voz trémula, traspasado el pecho por un
estoque, pide a Quiteria que le dé la mano de esposa, caso
de no hacerlo, no se confesará. Camacho accede; apenas
casado, Basilio se levanta del suelo y los circunstantes
dicen:¡ Milagro!, él responde”¡No milagro, milagro, sino
industria, industria!. Cuando los de Camacho querían
atacarlo, DQ intervino con un parlamento lleno de buen
sentido. Basilio, agradecido, los acogió en su casa.



Cueva de Montesinos. Se encuentran con un hombre pintoresco
al que Cervantes llama Primo de un licenciado que antes había
encontrado.
Retablo de Maese Pedro. Venta – que así le llama DQ y no
castillo-. Llega Maese Pedro con un mono adivino y un retablo de
títeres. Representan la historia de d. Gaiferos y Melisendra. DQ
ve con con agrado la representación, pero, cuando la pareja ha de
huir de Sansueña perseguida por los moros, DQ desenvaina la
espada y destroza el retablo. Tranquilizado, confiesa que los
encantadores le hicieron creer que las figurillas eran seres de
verdad. Ofrece pagarle los destrozos a Maese Pedro. El Maese era
Ginés de Pasamonte.
El rebuzno
Clavileño. Sancho en Barataria
La aventura de Clavileño. La Trifaldi o dueña Dolorida,
con un grotesco cortejo de damas barbadas se presenta ante
DQ para rogarle que vaya a la isla lejana de Candaya a
enfrentarse con Malambruno, pues Clavijo y Antonomasia
estaban encantados. Él, en un espantoso cocodrilo y ella en
una simia de bronce.
(el tema del caballo volador figuraba en los libros de
caballería desde tres siglos atrás)
Sancho en Barataria. El afán burlón del Duque llega al
extremo de convertir en fugaz realidad la máxima
aspiración y ambición de Sancho: ser gobernador de una
ínsula, promesa que tantas veces le había hecho DQ
DQ alecciona al inminente gobernador.
Sancho y Pedro Recio de
Los consejos de DQ a Sancho. Sabios y de moralizadora
doctrina, no hay que olvidar que sirven de prólogo a una
de las mayores y más despiadadas farsas de la novela y
Cervantes los inserta con malicia y humor. Los tres casos en
los que Sancho actúa de juez sirven para demostrar el
ingenio portentoso junto a su sentido práctico.
Sancho y el médico: primera decepción del poder y del
mando. Un médico le prohíbe que coma de lo que más le
apetece y le reduce a una dieta tan estricta que indigna al
escudero. En este episodio, hay una intención satírica de la
ambición y una amarga conclusión: un gobierno perfecto es
una utopía.
El quijote apócrifo o de Avellaneda
El Quijote de Avellaneda. Una manada de toros los
atropella a causa de la temeridad de DQ. En una venta,
oyen que unos caballeros, en la habitación contigua
comentan un libro “La segunda parte de don Quijote de la
Mancha”. Se trata del Quijote apócrifo o de Avellaneda,
cuya falsedad y disparates indignan al hidalgo
manchego que, a fin de evidenciar que se trata de un
libro mentiroso, decide ir a Barcelona en vez de
encaminarse a Zaragoza
Barcelona. Roque Guinart. La guerra
de verdad
Guerra de veras. Contra los turcos. D Antonio lleva a DQ
y a Sancho a visitar una galera, Cervantes describe con
precisión
los tecnicismos de las maniobras de la
marinería.
DQ con los bandoleros, Roque Guinart son los primeros
seres de aventura que encuentra DQ en su vagar por las
tierras de España. A ellos llega una joven hermosa,
Claudia Jerónima, que acaba de herir mortalmente a su
burlador don Vicente Torrellas (1ª sangre real derramada
en la obra) Claudia Jerónima, situada en la misma
circunstancia que Dorotea frente a Don Fernando, ha
reaccionado con la mayor de las violencias. Poco después
en el reparto del botín, un bandolero dice que no hay
equidad, al oírlo Roque, con la mano en la espada, le abrió
El arráez de la nave turca, Ana Félix
Cuando la chusma deja caer con gran estrépito la entena,
advertimos algo inesperado en el protagonista: No las tenía
todas consigo D Quijote, que también se estremeció,
encogió los hombres y perdió la color. DQ, tan valiente
siempre, ahora tiene miedo.
La galera en la que se hallan se hace a la mar para atacar al
bergatín turco. El arráez de la nave turca es la hermosa
morisca Ana Félix, la hija de Ricote, que se fugaba de
Argel y cuyo navío no venía en son de guerra. Para liberar
a don Gregorio, se recomienda a un renegado, DQ se
ofrece a ello. Él le sacaría, a pesar de toda la morisma”. Nadie
le hace caso. Desencanto y melancolía: el caballero
manchego y su valor se desmoronan frente a lo que exige
valentía y heroísmo. El final de DQ está muy próximo.
DQ es vencido por el de La Blanca
Luna
El Caballero de la Blanca Luna. Lo reta en la playa, si
no quiere confesar que su dama”sea quien fuere” es
mucho más hermosa que Dulcinea del Toboso. Ante el
virrey de Cataluña y D Antonio Moreno. DQ y Rocinante
ruedan por la arena: ante la muerte DQ dice ”Dulcinea
del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el
más desdichado caballero de la tierra… aprieta,
caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has
quitado la honra” (DQ se ha quitado la máscara del
lenguaje libresco). El de la Blanca Luna replica: Viva en
su entereza la fama de la hermosura de la señora
Dulcinea del Toboso” él se contenta con que DQ se retire
a un lugar un año o el tiempo que le mandare. Luego
revela su personalidad a d. Antonio Moreno.
.
Regreso a casa, recupera la cordura y
muere
Regreso a la aldea. Seis días pasó en la cama DQ.
desarmado y sobre Rocinante y Sancho cargado con las
armas del hidalgo. Sancho es ahora quien lo anima y le
consuela diciendo que, pasado el plazo impuesto por el
de la Blanca Luna, volverán a las aventuras. DQ planea
entregarse a la vida pastoril. Pastor Quijótiz, Pancino y
Carrascón y el cura, el pastor Curiambro
MUERTE. Melancólico y apesadumbrado y esperando
vanamente el desencanto de Dulcinea, enfermó , la
calentura le duró seis días, durmió y al despertarse dijo: Bendito sea Dios que tanto bien me ha hecho-. Ante la
sorpresa de todos, DQ ha recuperado la razón y él
mismo lo afirma: tengo juicio ya, libre y claro, sin las
sombras caliginosas de la ignorancia, que sobre él me
pusieron mi amarga y continua lectura de los detestables
libros de caballerías”.
Finalidad de la obra: no ha sido otro mi
deseo…
Acto seguido, pidió confesión y el escribano para hacer el
testamento. Sancho, llorando sinceramente entristecido, quiere
animar al moribundo diciéndole que se apreste a emprender la
vida pastoril, que tal vez encontraría a Dulcinea desencantada,
que no le apene el verse vencido, pues si fue derribado tal vez
se debió a que él cinchó mal a Rocinante.
Muere DQ, y Cide Hamete Benengeli se despide de su pluma
con nuevas pullas a Avellaneda, acaba la novela con las
siguientes palabras:
“No ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los
hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de
caballería que, por las de mi verdadero don Quijote van ya
tropezando, y han de caer del todo, sin duda alguna”
La parodia está incluso en el contenido prólogo:
Se demuestra que Cervantes siguió, con el fin de
parodiarla, la estructura de los l. de caballerías
Era costumbre que los autores de libros pidieran a autores de fama
o a personas encumbradas poesías laudatorias para poner al
principio o al fin de la obra Cervantes satiriza la costumbre
insertando, después del prólogo, una serie de poesías burlescas
firmadas por fabulosos personajes de los libros de caballerías que se
propone parodiar. Así, hay sonetos firmados por Amadís, Belianís, y
otras poesías en elogio de don Quijote que se cierran con un
gracioso diálogo entre Babieca y Rocinante. Advertía, pues que su
intención era satírico paródica.
Interpretación: sátira literaria
1.7. Por último cabe destacar entre los componentes integrantes del Quijote las
páginas de crítica literaria que se introducen con frecuencia al hilo de la
narración con diferentes pretextos.
2.Interpretación
Resulta difícil determinar, con certeza, el sentido de la novela, pues, ocurre
con toda obra genial, no cabe en una sola interpretación. Sobre el significado
del Quijote se han elaborado numerosas teorías, pero sólo nos limitamos a
exponer algunas de las más difundidas.
2.1. El Quijote como sátira literaria
Si hemos de creer a su autor, la novela fue concebida exclusivamente como
una sátira de los libros de caballerías, según nos advierte en el prólogo y las
últimas líneas de su obra:
pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres
las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las
de mi verdadero Quijote van ya tropezando, y han de caer del todo, sin
duda alguna.
Sentido humorístico
No debemos rechazar la intención explícitamente manifestada por Cervantes.
Parece claro el sentido paródico, si consideramos los múltiples recursos de la
literatura caballeresca que emplea para ridiculizarla: Al tiempo se anuncia el fin de
una literatura anacrónica y se postulan nuevas formas de invención. El Quijote es
también una teoría de la novela que se expresa en: a) mediante las numerosas
reflexiones que contiene el libro sobre el arte de escribir. b) a través de la propia
práctica novelística.
2.2.Sentido humorístico
La consideración del Quijote como parodia de la literatura caballeresca implica el
sentido humorístico, que es lo que se percibe de forma más inmediata. así fue
considerada- en su tiempo- obra cómica sin otra finalidad que la de divertir al lector.
Así lo confirma Cervantes en estos versos del viaje al Parnaso.
yo he dado en don Quijote pasatiempo
al pecho melancólico y mohíno
en cualquiera sazón, en todo tiempo
Interpretaciones: Idelaista. Hª y biografía
2.3.Interpretación idealista
En el Romanticismo se empezó a percibir en el Quijote un sentido más
trascendente: la derrota de los impulsos nobles e idealistas, representados
por don Quijote, frente a un mundo dominado por intereses mezquinos. (No
lo vieron como personaje ridículo, sino como una imagen patética de su
propia desilusión).
2.4.Historia y biografía. Algunos han querido ver en la novela un reflejo
de la decadencia española en la época de Cervantes. DQ vendría a ser la
encarnación de un país que todavía se rige por ideales nobles pero caducos,
no adaptados a los nuevos tiempos . Por eso se ve abocado al fracaso.
2.5.Para otros, la obra posee un claro sentido autobiográfico. Las aventuras
y desventuras del Quijote se corresponderían con las del propio autor.
La utopía y contrautopía
Como el personaje, Cervantes sintió la inclinación hacia la vida
heroica, llevado de un afán idealista, pero los sinsabores y
fracasos que tuvo que soportar le obligaron a adoptar ante la vida
una actitud escéptica, teñida de cordial ironía
2.6. Utopía y contrautopía en el Quijote
Una de las últimas interpretaciones se fundamenta en la
consideración de la obra como una doble utopía: la de la vida
caballeresca, representada por DQ y la del buen gobierno,
representado por Sancho en la ínsula Barataria. Pero, a su vez,
la novela encierra una contrautopía como reacción a estos ideales
irrealizables en aquellos tiempos. Según esto, Cervantes no
rechazaría el ideal inspirador de los libros de caballería, aunque
comprende, con resignación, que ya no es tiempo de caballeros
andantes, por lo que nos exhorta a poner los pies en el suelo.
Técnica novelesca: la imprecisión. ¿historia
verdadera (cartapacios)? el autor arábigo Cide
Hamete + 2º autor
3. TÉCNICA NOVELESCA
El escritor se vale de esa indeterminación en los nombres Quijada,
Quesada, Quijano para persuadirnos de que no estamos ante una ficción,
sino ante una historia verdadera (los cartapacios) El episodio del
vizcaíno queda interrumpido hasta que da Cervantes con los papeles del
autor arábigo Cide Hamete Benengeli
Otros factores que contribuyen a esa misma independencia del personaje: A
lo largo de la 2ª parte , DQ se encuentra con personas que han leído su
historia y saben de él, no necesita presentarse, muchos lo reconocen a
primera vista.
El Quijote falso y el verdadero
(cap. LIX) D Q conoce de boca de otros caballeros la existencia de
la novela de Avellaneda, y desmiente los hechos que el otro autor le
atribuye y así no pasará por Zaragoza. Al regreso de Barcelona, en
una venta, oye llamar a un caballero con el nombre de Álvaro de
Tarfe; recuerda, entonces, que leyó este nombre al hojear los pliegos
de Avellaneda en una imprenta barcelonesa, y comprueba que se
trata del mismo personaje (curioso encuentro de verdadero DQ con
un personaje del Quijote falso) le pide a Don Álvaro que haga
una declaración pública ante el alcalde del lugar de que no había
visto hasta entonces al verdadero don Quijote de la Mancha y a su
escudero Sancho, con lo que quedaba probado que el otro Quijote y
Sancho no eran sino unos embaucadores.
La popularidad del Quijote (1ª parte): es tan leída y
tan sabida de todo género de gentes…
…:los niños la manoseen, los mozos la lean, los hombres la entiendan
y los viejos la celebren; y, finalmente, es tan trillada y tan leída y tan
sabida de todo género de gentes que apenas han visto un rocín flaco,
cuando dicen: “Allí va Rocinante.
Y los que más se han dado a su lectura son los pajes: no hay
antecámara de señor donde no se halle un Quijote: unos le toman si
otros le dejan; estos la embisten y aquellos le piden. Finalmente, la tal
historia es del más gustoso y menos perjudicial entretenimiento que
hasta agora se ha visto ”II parte, cap. III
el 1º autor Cide Hamete Benegeli reconstruye la
historia a partir de diversas fuentes, de ahí, la
vaguedad
4.Los «autores» del Quijote
El primer interrogante que se le plantea al lector del Quijote es el de
determinar quién cuenta historia que allí se refiere. Esta
circunstancia, que puede parecer intrascendente, tiene en esta novela
un particular interés, pues condiciona la actitud del lector hacia los
hechos narrados. Así pues, encontramos un primer autor que, a
partir de diferentes documentos ha escrito la historia de don Quijote
(recurso que-explica los diferentes nombres con que son aludidos
los personajes del libro, en contra de los que sostienen que ello se
debe a errores u olvidos del autor). Hasta el cap. IX de la primera
parte no se nos descubre su nombre: el historiador árabe Cide
HameteBenengeli.
Segundo autor, Cervantes, que comenta lo
que dice el primero para parodiar
El segundo autor
Al final del Cap VIII de la primera parte, cuando están a punto de
meterse don Quijote y el vizcaíno, se interrumpe bruscamente el relato,
hace su aparición la figura del «segundo autor», que no es otro que el
propio Cervantes:
Bien es verdad que el segundo autor de esta obra no quiso creer que tan
curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que
hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha, que no
tuviesen en sus archivos o en sus escritos algunos papeles que deste
famoso caballero tratasen...
El segundo autor encontró la historia en un
manuscrito escrito en árabe en una tienda de
Toledo
4.1.En el capítulo siguiente este «segundo autor» nos cuenta cómo
encontró el resto de la historia en un manuscrito que por
causalidad descubre en una tienda de Toledo. Por hallarse escrito
en árabe, contrata a un morisco para que se lo traduzca; y ésta
traducción, salpicada de comentarios y apreciaciones subjetivas
del «segundo autor», es la que se presenta como versión definitiva
de la historia de don Quijote.
Perspectivismo: La historia nos llega
a través de puntos de vista diversos
Cabe preguntarse qué sentido puede tener " este complicado
procedimiento narrativo” y qué efecto pretendía conseguir
Cervantes al utilizarlo.
Parece claro que, en primer término, Cervantes trataba de imitar
un recurso empleado frecuentemente en los libros de caballerías: la
atribución del relato a un sabio o historiador. Pero como su
propósito era precisamente escribir una parodia de estos libros,
introduce la figura del segundo autor, que se encarga de matizar y
comentar irónicamente lo que escribe el primero. Así pues, la
historia de don Quijote llega al lector a través de una serie de
intermediarios que implican puntos de vista diferentes. Con ello se
introduce un factor de relativismo que está en consonancia con el
propio sentido de la obra.
interpretación peregrina: Cervantes
cristiano nuevo. Idealismo versus realismo:
Idealismo versus realismo, se da en ambos protagonistas.
Hipótesis: Cervantes cristiano nuevo:
Cervantes -según algunos- cristiano nuevo, concibió la obra desde
una postura inconformista y de denuncia de “la España de la honra,
el honor y la limpieza de sangre” que situaba al frente de los cargos
de responsabilidad a ineptos, por razones de ascendencia, o vínculos
familiares arrinconando –cuando no destruyendo– a los talentos.
” Para ser caballero o hidalgo, aunque seas judío o moro, haz mala
letra, habla despacio y recio, anda a caballo, bebe mucho y vete donde no te
conozcan, y lo serás (Quevedo, Libro de todas las cosas y otras muchas ,
1627).
Sea par Dios -dijo Sancho- que yo cristiano viejo soy, y para ser
conde esto me basta.
Y aun te sobra- dijo DQ- y cuando no lo fueras, no hacía nada al caso;
porque , siendo yo rey, bien te puedo dar nobleza (El Quijote, cap. XXI, 1ª
parte)
La lengua, fiel al modelo renacentista de la naturalidad
Cada personaje, según el decoro, hablará según su condición social
¿De quién es patrimonio la lengua? …sobre la que tiene
poder el vulgo y el uso. (Don Quijote)
-Principio de verosimilitud: cada personaje hablará según su
condición social.
-Sancho o la naturalidad en el lenguaje.
-DQ: el refinamiento y la introducción de neologismos que lo
enriquezcan.
-Las prevaricaciones idiomáticas de Sancho, Teresa y otros.
-La lengua de germanías o de la delincuencia (los galeotes)
-La lengua de los libros de caballerías altisonante y engolado con
sus arcaísmos es, con frecuencia, ridiculizado
Don Quijote (loco selectivo irá, recuperando la cordura) .Su mitad
sana representa al hombre cabal
Dedicatoria
Dedicada al duque de Béjar, Don Alonso Diego López de Zúñiga y
Sotomayor, impresa de Juan Cuesta -1605-; la 2ª -1615- con el de El
ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Le sigue un prólogo
interesantísimo, en el que se puntualizan aspectos de la intención del
autor, así como una serie de alusiones malévolas a Lope de Vega.
Cervantes jamás dio el nombre de novela a sus narraciones. Esta
denominación se reservaba para los relatos breves.
Breve reseña, por orden alfabético, de los
refranes en la obra

Come poco y cena más poco; que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del
estómago.
Cortesías engendran cortesías.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Cuando Dios amanece, para todos amanece.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Dádivas quebrantan peñas.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Del dicho al hecho hay gran trecho.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Donde menos se piensa se levanta la liebre.
El dar y el tener seso ha menester.
El hombre pone y Dios dispone.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
En casa llena presto se guisa la cena.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
En mucho más se ha de estimar un diente que un diamante.
Entre dos muelas cordales nunca pongas tus pulgares


Ese te quiere bien que te hace llorar.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Hoy por ti, y mañana por mí
Júntate a los buenos y serás uno de ellos.
La codicia rompe el saco.
La culpa del asno no se ha de echar a la albarda.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo.
Más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena.
Más vale al que Dios ayuda que al que mucho madruga.
Más vale el buen nombre que las muchas riquezas

Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Más vale una «toma» que dos «te daré».
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Nadie diga «de esta agua no beberé».
No es oro todo lo que reluce.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
Ojos que no ven, corazón que no quiebra.
Por el hilo se saca el ovillo.
Para todo hay remedio, si no es para la muerte.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al
campo.
Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.
Quien busca peligro perece en él.
Quien destaja no baraja.
Quitada la causa se quita el pecado

Se templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple
palabra.
Si da el cántaro en la piedra o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Tanto vales cuánto tienes.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Todos los duelos con pan son menos.
Todos los gatos son pardos.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Tripas llevan pies, que no pies a las tripas.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
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