en negro: notas para la
imagen.
en rojo: notas para el
espectáculo.
WELLCOME TO RIMUSKI
1.
Seguir en un mapa los taxis que se mueven por la ciudad. Estar en contacto vía móvil o
radio con ellos para que nos cuenten lo que ven, como en un cuento.
Limitarse a contabilizarlo todo: número de kilómetros, precios de cada trayecto,
monumentos por los que se pasa, pasajeros que llevan. Y todo eso como una excusa
para que en los ratos muertos se nos expliquen cosas de la vida aparentemente sin
importancia.
2.
Hacer un peinado en la literatura y encontrar todas aquellas escenas que ocurren
en un taxi. La conversación entre Truman Capote y Marilyn Monroe en un taxi que
iba de una punta a otra de NY.
3.
Los taxistas como grupo dejan de interesarme. Me interesan los individuos. Las
historias de cada uno y sus pequeños secretos geográficos: ellos saben dónde está
ese lugar en el que dan de comer a las 4 de la madrugada, ese otro lugar donde
comprar flores en domingo…
4.
El taxi es el índice que se mueve por encima del mapa.
5.
Cada vehículo es como la ropa de su propietario. Explica cosas que a veces ni siquiera
somos conscientes de estar contando.
Sería bonita una exposición de taxis vacíos con relatos en su interior. Por la radio se
oirían las historias mientras las escuchamos plácidamente en el asiento de atrás.
Una especie de radio-in.
7.
¿Cómo son las oficinas de las empresas de radio-taxi? ¿qué ocurre allí dentro?
¿Cómo sería una obra de teatro en la que el decorado fuera una oficina de radio-taxi y
sus intérpretes fueran las teleoperadoras y los taxistas que entran y salen? La
teleoperadora no diría nada a los taxistas. Seguiría haciendo su trabajo delante del
público y entre llamada y llamada nos contaría sus cosas.
8.
Los taxistas muertos. Todos los taxistas muertos.
Hacer una historia de los taxistas muertos en accidente, asesinados, enfermos.
Taxis que no se mueven. Me gusta mostrar lo contrario de lo que es un taxi: en
lugar de movimiento, quietud; en lugar de comunicación, silencio.
9.
Los taxis delante de los monumentos. Como esas tiras de postales que se compran
en los quioscos en las que hay una imagen de cada lugar importante. Un taxista me
contó que hay algunos turistas que hacen lo mismo, cogen un taxi y le piden que les
enseñe la ciudad de monumento en monumento.
Pedir a un grupo de taxistas que nos hagan una visita guiada de la ciudad sin salir
del escenario.
10.
Lugares de encuentro de taxistas = lugares de encuentro de civiles / Bares,
gasolineras… = Teatros
11.
En las paradas de taxis los taxistas esperan. ¿No te da vértigo al ver la cola infinita en
el parking del aeropuerto? Cuando tengo un poco de tiempo me da por observar. Hay
algunos diálogos, algunos comentarios, pero la mayoría se quedan en sus coches o
apoyados en el capó fumando un cigarrillo. Los veo como cowboys solitarios.
Deberíamos contar sus historias como el cine contó la historia de la conquista del
oeste hace 100 años. Los mejores westerns son los tardíos, cuando se había perdido
toda la épica de la masacre de los indios. Entonces, los vaqueros intentaban volver a
sus hogares y se daban cuenta de que ya había pasado demasiado tiempo, que ya no
volverían a tener la sensación de estar en casa. Estaban condenados a vagar como
habían hecho toda la vida.
Encontrar varios escenarios naturales en la ciudad. El público es convocado en cada
uno de esos sitios y al cabo de un rato llega un taxi. El taxista baja del coche y cuenta
su historia: su pérdida o su felicidad redescubierta cerca de su caballo-coche.
Todos al llegar al lugar recogen un gorro de cowboy del suelo y se lo ponen. En el
sombrero está el micro inalámbrico. Y se los llevan con ellos. Qué bonito.
12.
¿Qué se necesita para ser taxista? Más o menos lo mismo que se necesita para
emprender un viaje… vaya, lo mismo que se necesita para ser un adulto
medianamente independiente.
Un espectáculo en el que se explicaran los requisitos para ser taxista: las
preguntas del examen, los errores más frecuentes, etc.
14.
Y si no hubiera taxistas sería un espectáculo que se desarrollaría en nuestra cabeza:
Imaginar los vehículos en los distintos lugares de la ciudad.
Imaginar a los clientes.
Imaginar la cara de los taxistas.
Imaginar la decoración del coche.
Imaginar/ recordar los monumentos ante los que pasa.
Imaginar la comida que come en ese momento.
Sólo sabríamos que todo lo que imaginamos es real porque los GPS, los ordenadores y
las llamadas telefónicas así lo indican. Pero sólo se nos brindaría la posibilidad de
escuchar: el escenario como un centro de operadoras de radio-taxi.
15.
El GPS te muestra el lugar por el que vas. No hace falta mirar por la ventana, el
GPS te indica si te estás a punto de estrellar contra un muro, si estás a punto de
hundir tu coche en el mar. El mapa como única realidad. Me gusta la idea del
mapa a escala 1/1. La representación del mundo suplanta a la realidad misma: la
ficción suplanta a la realidad. Es una puerta abierta a la utopía. Por eso me gusta.
16.
No entender nada de lo que están diciendo…
17.
…pero empezar a intuir algo.
18.
Hay unas reglas que nadie explica…
20.
¿Y si no hubiera ningún problema? ¿Y si fuera simplemente Un Mundo Feliz?
Pero sin sorpresas del último momento, sin una moral que nos haga entender que
lo perfecto no existe. Un mundo en el que todo funciona a la perfección y que eso
de miedo.
Mostrar cómo funciona una máquina perfecta llamada ciudad: los taxistas van a
sus lugares, los clientes pagan puntualmente, los accidentados son llevados por
ambulancias que llegan inmediatamente, los médicos solventan los problemas,
los muertos son recogidos al día siguiente por la furgoneta de la funeraria, el
cura hace su discurso, los familiares lloran en el momento y lugar adecuados, un
bebé nace en la otra punta de la ciudad, la tienda vende los pañales necesarios,
la dependienta cobra el sueldo que necesita para pagar su alquiler y le queda
algo para comprarse las entradas del cine, en la película explican la historia que
la entretiene, el actor del film vive en L. A., llama a un taxi para ir a ver a su madre,
el taxista llega puntualmente, la tele-operadora se jubila mañana…
21.
La ciudad perfecta se llamaría Rimuski. El planeta todavía no tiene nombre.
22.
Una manera de empezar
23.
Hablar de los taxistas a partir de lo que hacen. Como se estudia la vida
de los animales. (Los animales no hablan, sólo los conocemos por su
comportamiento). Entonces se trataría de hablar de los taxistas como
si fueran una especie en vías de extinción. Hablarían sus mujeres, los
camareros de los bares de taxistas, los mecánicos de sus coches, las
teleoperadoras… y ellos nunca saldrían.
24.
Lo que comen los taxistas. Solamente eso.
25.
Se llama a taxis con el único objetivo de dibujar formas sobre el mapa. Del
número 1 de la Diagonal al número 1000: una recta perfecta. Un cuadrado si
se le pide que suba Muntaner, gire por Córcega, vuelva a girar por Balmes y
acabe torciendo por Mallorca. Etc.
26.
Taxista = viajero = Ulises. O, mejor todavía, el Minotauro en su laberinto.
27.
¿A dónde nos llevan los taxistas? Si no damos una dirección que
conozcamos de antemano, si no conocemos la ciudad, ¿a dónde nos llevan?
Me gusta la sensación de no saber a dónde te llevan. Al final del trayecto
quizás esté el espectáculo (ese es el McGuffin!!!) pero es EN el trayecto
donde todo ocurre SIN DARTE CUENTA!!!
28.
Los taxistas son esas personas que siempre vemos parcialmente. Nunca
los vemos de cara. Vemos su mirada en el retrovisor y sólo sabemos de su
cuerpo lo que hay por encima del pecho. Son bustos parlantes aunque eso
sea despectivo. Son gente que nos conduce. Me gusta esta manera de
conocerlos parcialmente. Pero deberíamos saber algo más. No sólo
interesarnos por su individualidad.
Verlo todo parcialmente.
29.
Y todo esto bajo la atenta mirada del siglo XIX, que mira sin girarse.
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