FICHA N°
06
SALUD
MANIOBRA DE HEIMLICH
Si un trozo de comida u otro objeto de mediano tamaño se
atasca en la vías respiratorias puede causar la muerte por
asfixia en pocos instantes. La actuación inmediata de quién
sepa reconocer la urgencia de la situación y conozca qué es lo
que debe hacer salvará la vida del accidentado con facilidad y
rapidez.
No escasean las personas que han sufrido una asfixia mortal cuando, durante una
comida, alguien ha contado una anécdota o un chiste que ha provocado la risa
súbita en quién en aquel momento estaba tragando un alimento. El motivo se debe
a que la brusca aspiración de aire provocada por la risa arrastra el trozo de
comida hasta la entrada de las cuerdas vocales, donde, si impide el paso del aire,
provoca la asfixia en pocos minutos.
Cuando el cuerpo extraño aspirado es un sólido de pequeño tamaño o un líquido, la
persona suele tener un fuerte acceso de tos, pero en ningún momento deja de
poder respirar.
Ahora bien, si su tamaño no le permite pasar a través de las cuerdas vocales y se
queda atascado en la laringe, la víctima no puede respirar, busca instintivamente
tomar aire y hace movimientos inspiratorios que atascan todavía más el cuerpo
extraño; queda sin habla; se levanta (una persona ya mayor puede quedarse
sentada por no tener fuerzas ni para levantarse); se lleva la mano al cuello; se
apoya en la pared o en una silla; abre los ojos con expresión de angustia extrema,
rayana en el terror; y no puede hacer otra cosa que mirar a los presentes; no
puede hablar ni puede toser; puesto que no puede respirar. Rápidamente su tez
adquiere una coloración azulada y, si no se actúa con rapidez, pierde el
conocimiento y muere. Cuatro o cinco minutos es el escaso tiempo del que se
dispone para salvar la vida de la víctima.
FICHA N°
06
SALUD
MANIOBRA DE HEIMLICH
Existen varias formas de realizar la Maniobra de Heimlich,
según se trate de una persona adulta que se mantiene en pie,
de alguien que está consciente, pero sentado, de quién está
inconsciente tendido en el suelo, o de un niño pequeño.
En una persona adulta que se mantiene de pie, el socorrista debe colocarse detrás de
ella, abrazarle el tórax dejándole los brazos libres y colocando sus puños entre el
ombligo y el xifoides. El cuerpo (tórax) de la víctima queda comprimido entre el
cuerpo del socorrista y la presión de sus puños. El socorrista entonces realiza una
compresión brusca hacia dentro y hacia arriba, provocando que el diafragma se eleve,
aumente la presión del aire residual del tórax y este aire sea obligado a salir
bruscamente, con fuerza, empujando todo lo que esté por delante y obstruya su paso.
Una sola compresión bien aplicada puede ser suficiente. En caso de que no sea así,
puede repetirse la maniobra varias veces. Mediante estas compresiones, el elemento
obstructor es expulsado, puede ser localizado visualmente y extraído.
Si la víctima está sentada, el socorrista se coloca detrás del respaldo de la silla
conjuntamente y coloca los puños de de la forma indicada y en el mismo lugar que en
el caso anterior. Para ello es necesario que el socorrista se arrodille o se agache a fin
de colocarse a la altura de la cintura de la víctima. La compresión o compresiones que
realice apretarán el tórax entre sus puños y el respaldo de la silla, provocando el
brusco aumento de la presión dentro del tórax, así como la emisión forzada del aire
residual y del objeto que obstruye las vías aéreas.
Cuando se trata de una persona que ha caído inconsciente al suelo, ésta debe ser
colocada inmediatamente en decúbito supino, con la cabeza girada hacia un lado. El
socorrista se coloca a horcajadas sobre ella, con el talón de una mano entre el
ombligo y el xifoides y el talón de la otra mano sobre la primera. En esta posición
realiza una compresión brusca en dirección hacia adentro y hacia arriba, como
empujando hacia el corazón. Si la víctima regurgita hay que girarla completamente de
lado y limpiarle la boca. Es importante que la presión se ejerza sobre la línea media,
para evitar lesiones en el hígado o en el bazo. Una vez que el cuerpo extraño ha sido
extraído, hay que iniciar las maniobras adecuadas para que la víctima recobre la
conciencia.
FICHA N°
06
SALUD
MANIOBRA DE HEIMLICH
¿Qué se intenta con la Maniobra de Heimlich?
Los pulmones siempre contienen una cierta cantidad de aire,
incluso si la persona ha espirado el aire. Es lo que se denomina
“volumen residual”. Mediante esta maniobra se obliga a que
este aire salga al exterior e impulse al cuerpo extraño hacia
fuera.
Si el accidentado se encuentra solo, puede salvarse a sí mismo colocando sus puños sobre
el lugar indicado del abdomen y realizando la preceptiva compresión brusca. En caso de
que ello no sea efectivo, debe literalmente lanzarse, bruscamente y de frente, sobre el
borde de una mesa o de una silla de forma que dicho borde comprima la parte alta del
abdomen y produzca el mismo efecto que los puños del socorrista.
Cuando la víctima es un niño pequeño, éste debe ser colocado, bien sobre el regazo del
socorrista, bien sobre el suelo, boca arriba y con la cara vuelta hacia un lado. La presión
debe efectuarse esencialmente de la misma manera que en un adulto, es decir, hacia
adentro y hacia arriba, pero usando los dedos en vez de los puños. Otra acción que puede
realizarse es la de dar cuatro golpes sobre la espalda del niño mientras se le mantiene en
decúbito prono sobre el brazo del socorrista. Lo que no debe hacerse es tratar de meter
los dedos en la faringe del niño, ni tomarlo por los pies y golpearle la espalda boca abajo.
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