Vínculo temprano
• Objetivos:
- concepto de vínculo: algunos aspectos fundamentales
- fantasías tempranas sobre la maternidad y paternidad propias
- fantasías sobre el embarazo y el tener hijos; factores facilitadores y
obstáculos
- el parto. El inicio de la relación madre-bebé
- cerebro y psiquismo del recién nacido
- preocupación maternal primaria, capacidad de rêverie
- mirarse en el rostro de la madre
- omnipotencia y desamparo; concepción de la ausencia
- madre continente, madre-pared, madre proyectiva
- dependencia absoluta, dependencia relativa
- revivir la conflictiva edípica
- rol del padre en el vínculo temprano
- cambios en la pareja
Concepto de vínculo: elementos fundamentales
•
un vínculo resulta de la combinación de dos o más sujetos, ligados entre sí. Es un
hecho inédito, no se puede explicar por una sumatoria: tiene otra dimensión
•
dinámica del vínculo: combinación entre unión y separación. Ambas tendencias
están siempre en juego, en todos los casos y en forma permanente
•
búsqueda pulsional de satisfacción (incesante), y percepción realista del paso del
tiempo, imponen una dinámica de cambio y evolución psíquicas permanentes
•
capacidad de elaboración y creatividad, permiten que los vínculos posean la
flexibilidad necesaria para cambiar. La tendencia es entonces al enriquecimiento
psíquico…
•
…que se refleja en la creación de nuevas formas de combinación, es decir, en la
modificación de sus características, permitiendo albergar las nuevas
modalidades impuestas por los cambios
•
contrariamente, cuando predomina la repetición, se observa rigidez en la forma
de relacionarse. El vínculo no se puede adaptar a nuevas necesidades, hay
conflictividad y empobrecimiento paulatino
•
todo vínculo combina ambas tendencias: rigidez y repetición, capacidad de
cambio y flexibilidad: alguna de ellas suele predominar
Fantasear con tener bebés
•
la maternalidad, como rasgo de personalidad, se gesta desde la infancia, desde
la relación con la madre. En la etapa genital infantil, las niñas quieren “cuando
sean grandes, que papá les dé bebés, como le dio a mamá”
•
jugar con muñecas, a la maestra, etc.: evidencian procesos de identificaciones
femeninas por las que, tanto niñas como niños, transitan
•
juegos infantiles: expresan conflictos, deseos, temores, etc., con combinaciones
de sentimientos amorosos y hostiles. Estos contenidos, en el nivel de maduración
en que se hallen, se movilizarán al acercarse el momento de la maternidad
•
embarazo: la movilización de la conflictiva impone modificar el vínculo con los
propios padres y con el lugar de hijos, para dar lugar al vínculo con un hijo
propio. Hay una rotación de los lugares generacionales que exige elaborar el
paso del tiempo
•
el embarazo es una puesta a prueba para el psiquismo, porque implica cambios
muy profundos. En la base están las huellas del propio vínculo temprano, y su
evolución, la capacidad de renunciar al lugar de hija o hijo
•
se pone a prueba la flexibilidad del Yo (su capacidad para cambiar, adaptándose
a situaciones nuevas), así como las bases de la parte de la identidad femenina
relacionada con la maternidad
Tener bebés: fantasías previas. Vincularse con el bebé
•
fantasías inconcientes de las mujeres respecto del propio cuerpo: cómo concibe
su interior, cuánto evolucionaron las fantasías infantiles. Capacidad de
adaptarse (o no) a los cambios: del embarazo, del lugar generacional, etc.
•
entre otros sentimientos, según se haya elaborado la hostilidad de la infancia, la
idea de alojar un bebé en el vientre puede despertar culpa, temores muy
fuertes, o aún terroríficos, concientes e inconcientes. La intensidad de la
angustia será proporcional a todo ello
•
se manifestará a través de síntomas, psíquicos y/u orgánicos, incluyendo la
esterilidad psicógena. El embarazo y el parto transcurrirán mejor o peor según
sea la relación con la futura maternidad, y las posibilidades del psiquismo para
afrontar los cambios que todo ello exige
•
D. Winnicott habló de la “preocupación maternal primaria”, una actitud que
requiere de capacidades básicamente receptivas y creativas, que ofrezca la
“contención” que el bebé necesita para ir organizando su experiencia de manera
favorable
•
no todas las madres pueden desarrollarla; la disponibilidad psíquica para
responder a las necesidades emocionales de un bebé es variable, y muy
influenciable por distintos factores
El parto y el inicio de la relación madre-bebé
•
en la mayoría de los casos, el dar a luz transcurre sin problemas, pero para el
psiquismo es una puesta a prueba muy fuerte
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para muchas mujeres, el parto es lo más intenso de su vida. Puede vivenciarse
como muy traumático, hasta sentirlo como un momento de máxima felicidad;
como excepcionalmente doloroso, hasta no doler nada o muy poco
•
puerperio: período inmediatamente posterior al parto, de cierta labilidad y
riesgo emocional. Dura entre 6 y 8 semanas, mientras el cuerpo retoma su
funcionamiento normal
•
luego del parto hay un duelo normal, correspondiente a la despedida de la etapa
que acaba de finalizar. Se llama depresión post parto, puede ser desde muy leve,
hasta muy grave. Riesgo extremo: la psicosis puerperal, una perturbación grave
con pérdida del sentido de realidad
•
inicio de la relación con el recién nacido: una experiencia totalmente inédita. La
relación debe ser construida, creada entre ambos. Satisface las fantasías
maternas previas solo en parte, implica siempre una parte de frustración frente
a un bebé ahora real, que no es el bebé imaginado, el de la ilusión
•
actualmente se promueve el contacto madre-bebé desde la sala de parto,
inclusive se piensa que es favorable la succión del pezón durante las dos primeras
horas de vida extrauterina
Embarazo y maternidad: bases neurobiológicas
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oxitocina: neurohormona hipotálamica. Se relaciona con la conducta maternal y paternal;
también con el contacto físico y el orgasmo, tanto en hombres como en mujeres.
•
se libera en grandes cantidades con la dilatación del cuello uterino y la vagina durante el
parto, facilitándolo. También se segrega con la succión del pezón por parte del bebé;
algunas mujeres llegan a experimentar orgasmos durante la lactancia
•
prolactina: estimula la formación de receptores en las glándulas mamarias, necesarios para
la respuesta al estímulo hormonal de producción de leche. Comienza a secretarse al
desprenderse la placenta
•
si las mamadas son más asiduas durante las primeras 72 horas, se forma un número mayor
de receptores hormonales. Esto justifica la realización de entre 8 y 12 mamadas en ese
lapso, luego del cual, la cantidad de receptores se estabiliza
•
la secreción de oxitocina es influenciada por las emociones, que favorecen o dificultan la
lactancia. Alcanza con que una madre escuche llorar a un bebe (el suyo u otro), para que sus
glándulas mamarias comiencen a secretar leche
•
las emociones negativas también influyen en la lactancia. Pueden llegar a inhibir la
secreción en forma pasajera. En casos extremos, la lactancia se interrumpe bruscamente y
debe sustituirse por otra forma de alimentación
Cerebro y psiquismo del recién nacido
•
en el momento del nacimiento del bebé, una parte de sus neuronas tiene su
función ya definida
•
otras neuronas aún no la tienen, la adquieren a través de la experiencia con el
entorno. El bebé “aprende” desde el inicio de la vida extrauterina
•
durante los primeros años, se forma el doble de las sinapsis necesarias:
persistirán, solo las conexiones que se utilicen
•
se “usan” esas conexiones al repetir experiencias, y también al aplicar
conocimientos adquiridos. Se borrarán las sinapsis que no se utilicen
•
toda experiencia conlleva un aprendizaje. Todo aprendizaje lleva a establecer
nuevas sinapsis, que se estabilizan si las experiencias se repiten, o en los casos
en que resultan especialmente significativas
•
estos circuitos neuronales van fijando algo de dichas experiencias, y al mismo
tiempo se configura la dinámica básica del psiquismo, así como los rasgos más
profundos de la personalidad
La rêverie materna
•
el recién nacido no tiene la capacidad de “entender” nada de lo que sucede. Sus
sensaciones se alternan de manera caótica, pueden ser placenteras o
displacenteras, dolorosas, angustiosas y aún terroríficas
•
expresa con agitación y llanto estas últimas, como una manera de intentar
liberarse de ellas
•
capacidad de rêverie (W. Bion): se trata de una ensoñación creativa, poética, que
surge sobre la base de receptividad, serenidad, confianza en los propios
recursos, junto con tolerancia a la frustración y la incertidumbre
•
una madre con capacidad de rêverie, puede sostener una actitud receptiva hacia
lo que el bebé exterioriza, y devolvérselo transformado en contenidos
tranquilizadores. O sea, ayudarlo a “digerir” eso de lo que intenta liberarse,
psíquicamente “indigesto” para él
•
en ese caso, el bebé podrá aprender, mientras desarrolla un sentimiento
creciente de confianza. Este le permitirá ir ampliando la capacidad de espera, al
tener un bajo nivel de angustia, o aún sin ella
•
además de la confianza, podrá desarrollar su capacidad de pensar. Para ello, es
de capital importancia que la madre le hable, poniendo palabras en el vínculo
entre ambos, mientras nombra las situaciones del devenir diario
El rol del padre en las distintas etapas
•
etapa de la díada: dura solo unos pocos meses, en la que el niño tiene una “dependencia
absoluta” respecto de su madre
•
mientras no disponga de recursos psíquicos para comprender las situaciones y confiar en su
capacidad de enfrentarlas, frustración y dolor anímico lo angustiarán sin remedio…
•
generando en él una imagen de “madre mala”, del mismo modo que construye una imagen de
“madre buena” cuando logra satisfacerse o calmarse.
•
en esta etapa, es necesario que el padre ejerza una función de sostén de la díada
•
evolución posterior: hacia la configuración de una imagen de “objeto total”. Paralelamente a
ello, el bebé desarrolla nociones de su Yo y sus límites (lo que no forma parte de él);
ingresa en etapa de “dependencia relativa”
•
en esta etapa, es bueno que el padre pueda ejercer una función de separación
(triangulación) entre la madre y el bebé, que tolera ser separado de ella, en cierta medida,
y puede relacionarse más con otras personas
•
esta función se cumple básicamente por su presencia, interesada en el bebé, y
ofreciéndose a sustituir a la madre en lo que sea adecuado para los tres. El bebé apreciará
especialmente la relación con su padre, quien comenzará a ser un personaje de primera
importancia en su vida
•
la madre podrá tolerar (o no tanto), compartir al hijo con el padre, renunciando a la casi
exclusividad de los primeros tiempos
Mirarse en el rostro de la madre
•
Winnicott observó que el bebé mira, muy atentamente, los cambios que se
producen en el rostro de la madre cuando ésta lo mira
•
de ese modo, el bebé mira algo de él en esos cambios, “se mira” reflejado en el
rostro de la madre, en su sonrisa, en su expresión y sus gestos
•
las emociones de la madre al mirarlo permiten que el bebé se “mire” en su rostro.
Sobre todo, algo muy bueno para él, es que se vea reflejado en el placer y la
alegría de la madre cuando s mirada por su bebé
•
en un rostro rígido, ansioso, con expresión desconectada o ausente, el bebé se
mirará reflejado en esas emociones. Si la madre no le ofrece respuesta a su
anhelo, la sentirá como un objeto para mirar, y no para mirarse en él
•
el bebé, entonces, solo mirará algo de ella ,no tendrá la impresión de haber sido
visto por ella. Puede llegar a sentir una falta de reconocimiento de su existencia
•
si este modelo de vínculo se instala, el bebé tendrá un obstáculo interno para
desarrollar capacidades creativas, en las relaciones con ella y con el entorno
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una situación extrema, es la de una mamá que necesite, ella misma, un rostro en
el que poder mirarse, que le permita entender qué le pasa, saber quien es, para
organizar su experiencia, si la siente caótica
Omnipotencia y desamparo
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el desamparo del bebé tiene una doble vertiente: por un lado, es biológico, dada
su inmadurez orgánica. Por otro lado, se relaciona con la necesidad imperiosa de
depender para sobrevivir, durante un tiempo prolongado, dando la medida de su
necesidad de un vínculo adecuado a sus necesidades
•
el bebé tiene el sentimiento de que la madre lo puede todo, todo eso lo que él no
puede. La supone omnipotente, como contracara de su fragilidad y dependencia
•
el bebé se identifica con esa omnipotencia y cree poderlo todo, es decir, poder
realizar todos sus deseos y satisfacer todas sus necesidades
•
para su buen desarrollo es favorable que pueda mantener ese sentimiento por lo
menos durante un tiempo, y moderarlo luego de a poco, mientras va madurando
•
paulatinamente, el desarrollo del sentido de realidad lo ayuda a comprender y
construir sus propios límites. Sin embargo, la omnipotencia suele persistir, por lo
menos en parte, a veces toda la vida
•
la superación de la omnipotencia inicial es parte del desarrollo y maduración del
Yo, avanza junto con la individuación y la ganancia de autonomía.
La concepción de la ausencia
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a partir de los pocos meses de edad y hasta cerca de los dos años, todo bebé
juega al juego de aparecer y desaparecer. Ríe jubilosamente cuando los adultos
juegan con él, lo repiten hasta el cansancio con los juguetes y objetos que tiran
una y otra vez, disfrutando si alguien se los alcanza, para comenzar nuevamente
•
a través del juego, elaboran este aspecto de la relación con la madre: esta
aparece y desaparece. En los comienzos, sienten un abandono cuando desaparece,
y la viven como mala. Pero luego reaparece, comprueban que la desaparición no
era permanente, que no los abandonó
•
esto les plantea un problema de difícil comprensión: no era evidente, hasta ese
momento, que fuese buena y a la vez, que a veces no estuviera y volviera cada vez
(porque hasta entonces, si no estaba, era mala!)
•
la concepción de la ausencia, que significa poder entender que no esté
momentáneamente, que está pero en otro lado, que va a volver y que la relación
no sufre por ello, requiere la construcción de un pensamiento de gran
complejidad
•
algunas personas no lo logran nunca completamente, otras viven con gran
ansiedad el no poder controlar a los objetos que aman y/o necesitan. Viven la
ausencia como algo muy amenazante, tal como le puede suceder a un niño pequeño
que aún no la puede concebir
La rêverie obstaculizada
•
el estado mental que permite desarrollar la rêverie, implica poder hacer a un
lado los propios conflictos y necesidades sin mayores dificultades. La entrega
necesaria es vivida como algo “natural”, con desarrollo espontáneo de empatía
•
empatía: una forma de identificación, es “ponerse en el lugar del otro” sin
perder el contacto consigo mismo. Pone en juego la propia receptividad para
entender a otro, combinando, a la vez, contacto y distancia emocional adecuados
•
una madre puede no alcanzar siempre ese estado emocional, alcanzarlo solo a
veces. Los conflictos personales sin resolver pueden absorberla y ser un
obstáculo del que no pueda liberarse suficientemente, para poder conectarse
más ampliamente con el bebé
•
según la intensidad de estos conflictos (angustia derivada de ellos, hostilidad,
inestabilidad anímica, etc.) puede funcionar como una madre normal (es decir,
imperfecta), o como una “mamá pared”, con escasa capacidad receptiva o sin ella
•
en estos casos, el encuentro con su psiquismo ocupado o aún inundado, hace que
lo que expulsa el niño, “rebote” en ella, que no lo puede contener ni transformar
•
lo mismo que para una madre con capacidad de rêverie, su rol de madre es un
estímulo para su desempeño, una fuente de placer y gratificación, para otra
madre puede ser conflictivo, una fuente de angustia, dolor y frustración
La rêverie obstaculizada - la madre proyectiva
•
una madre puede no haber podido elaborar sus principales conflictos, ni tener
suficientemente organizado su psiquismo, puede no haber madurado en el plano de la
disposición hacia la maternidad
•
puede necesitar que sus angustias y urgencias emocionales sean atendidas por otro,
incluyendo las proyecciones de su mundo interno, tal como normalmente necesitan los bebés
•
esto sucede cuando no soporta sus propios contenidos psíquicos, por la frustración y/o el
dolor que le causan; no consigue elaborar sus conflictos, o muy poco
•
este último caso es gravoso para el desarrollo del psiquismo del bebé, que no tiene los
recursos necesarios para organizar sus experiencias. Se manifestarán en síntomas y
dificultades diversas
•
quedará comprometida la salud mental del bebé: las experiencias negativas, así como la
falta de la estimulación adecuada en cada momento, traerán consecuencias significativas en
el desarrollo, tanto cerebral como psíquico
•
bases de la salud mental: se establecen en los primeros tiempos de vida
Maternidad y paternidad
•
lo mejor para los hijos, es que puedan disfrutar de un vínculo que sea a la vez de intimidad
con los padres, pero en un marco simbólico. La conflictiva entre padres e hijos, se plantea
siempre en ambos niveles
•
el marco simbólico está dado, en parte, por el hecho de que los hijos, son, a la vez, nietos
de los abuelos, y serán padres de los nietos de sus padres. Es decir, la pulsionalidad está
“enmarcada” por múltiples vínculos simultáneos, aún si algunos demorarán en realizarse.
Estos operan a la manera de la función paterna (marco simbólico, tope pulsional)
•
la modalidad tradicional proponía una maternidad más inclinada a lo íntimo y una paternidad
más simbólica, con menos intimidad. Pero esto es solo un modelo, dichos parámetros
dependen de las características de cada vínculo
•
proximidad de la maternidad: un desafío para la mujer y para el futuro padre. Pone a
prueba a la pareja, que afrontará un cambio irreversible. Con el primer hijo, la pareja se
transformará para devenir familia: momento realmente crítico, por lo que está en juego en
ese pasaje
•
puede derivar en un fortalecimiento del vínculo de pareja, en su deterioro o aún en ruptura.
Implica asumir identificaciones que con los padres, que encubiertas por el proceso
adolescente, podían no parecer conflictivas antes de esta transformación
•
en los casos en que el padre tiene aún necesidad de reforzamiento narcisístico, ceder algo
de su lugar para sostener la díada y al hijo puede resultar anímicamente muy difícil, sino
imposible
•
en esos casos, el vínculo no siempre puede integrar los cambios necesarios. El nacimiento
del primer hijo, o de alguno de los siguientes, puede ser ocasión de infidelidades, sobre
todo por parte del padre
Cambios en la pareja
•
la llegada de los hijos, impone a los padres noveles el asumir roles familiares, de madre y
padre. Esto da impulso a la elaboración de los conflictos edípicos, no totalmente resueltos
•
conflictos subyacentes, no suficientemente elaborados, pueden no haberse manifestado
sintomáticamente, entre la finalización de la adolescencia y el inicio de la vida familiar
propia
•
la llegada del primer hijo estimula una movilización de la conflictiva que puede derivar en
crecimiento psíquico. Según el grado de crisis emocional y la capacidad de elaboración,
pueden presentarse síntomas por conflictos tempranos aún no superados
•
en la primera etapa, madre y bebé forman una díada. La madre, en los mejores casos, está
casi enteramente dedicada al niño y necesita que el padre cumpla con una función de sostén
de ambos
•
esto exige al padre una gran renuncia, respecto de la satisfacción de haber tenido a su
mujer “toda para él”, antes del nacimiento del niño
•
para poder compartirla con el hijo, debe poder aceptar ser en parte desplazado, a cambio
del enriquecimiento de ser padre
•
pero si lo edípico infantil no fue suficientemente superado, hará eclosión en forma de
rivalidad y celos con el bebé, además de conflictos de pareja
•
tanto el padre como la madre revivirán la conflictiva edípica, que podrá evolucionar o
presentar síntomas
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