1. PRUEBAS EMBRIOLÓGICAS: La semejanza entre vertebrados
tan dispares como reptiles y mamíferos en las primeras fases del
desarrollo embrionario, así como la persistencia de estructuras
primitivas como arcos branquiales en reptiles, aves y mamíferos, nos
indica la existencia de ancestros comunes de los que los distintos
grupos de vertebrados hemos heredado dichas características
embrionarias.
ÓRGANOS HOMÓLOGOS
PRUEBAS ANATÓMICAS (I): En una misma clase zoológica, como mamíferos,
observamos estructuras anatómicas de forma y función muy diferentes pero que
tienen un mismo patrón estructural. Por ejemplo diversas extremidades presentan
una distribución ósea semejante. Esto nos indica que todos hemos heredado
dicho patrón estructural de antepasados comunes de los que hemos ido
evolucionando en direcciones divergentes, al ser sometidos a presiones
selectivas diferentes.
ÓRGANOS ANÁLOGOS
PRUEBAS ANATÓMICAS (II): Órganos con muy distintos
patrones estructurales y que pertenecen a animales muy
alejados en la clasificación zoológica tienen, sin embargo,
apariencias externas parecidas y funciones similares. Esto nos
sugiere que de orígenes anatómicos muy distintos han ido
evolucionando de forma convergente guiadas por la misma
presión selectiva.
EVOLUCIÓN DEL CABALLO
PRUEBAS PALEONTOLÓGICAS: En ocasiones, el registro fósil nos
proporciona información completa de cómo han ido produciéndose
cambios graduales en los ancestros de un ser vivo actual desde sus
formas más primitivas, pudiendo reconstruirse su línea evolutiva o,
mejor, su árbol evolutivo.
Esta información del registro fósil nos revela una correlación entre los
cambios anatómicos y los cambios en el tipo de hábitat y tipo de dieta
desde el ancestro original hasta la forma actual pasando por las
distintas formas intermedias y las ramificaciones laterales que
quedaron extintas.
ÁRBOL TAXONÓMICO
PRUEBAS TAXONÓMICAS: Si clasificamos las diferentes especies por criterios de
semejanza estructural (no superficial) agrupamos en categorías próximas (género y
familia) a especies con más características comunes [como H e I], mientras que a
las especies con menos características comunes [como H y C] las agrupamos en
géneros y familias diferentes, compartiendo solo categorías más generales (filo y
reino). Esto nos sugiere relaciones de parentesco en las que individuos más
parecidos tienen ancestros comunes más recientes, mientras que individuos más
dispares tienen también ancestros comunes pero más antiguos.
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