La niña que conoció a su abuela
Por: Andrea Haza
Había una vez, una niña que fue al
desierto del Sahara.
La niña preguntó: - Papi, ¿Por qué
estamos aquí? Porque yo nací aquí,
le dijo su papi.
Y la niña dijo: - ¡Guau!! ¡Ah!, tengo
sueño.
- Casi llegamos, dijo la mamá.
- Después llegaron a la casa de su
abuela.
- ¡Hola!, dijo la abuela.
- ¡Hola, mami! Dijo el papá.
- ¿Y quién es esta niña? Preguntó la
abuela.
- Es mi hija, respondió el papá.
- Ho..o… ola.
- Hola, pequeña, ¿Cómo te llamas?
- Ma… maría.
- Y yo me llamo Olivia.
- ¡Guau! ¡Eres mi mejor abuela!
Un regalo para la princesa
Por: Anna Carolina Castillo Reyes
Había una vez, en el desierto de
Sahara, una princesa.
La princesa estaba muy
preocupada por su padre.
No regresaba de llevar los
dromedarios a un señor para
alimentarlos y cuidarlos.
Un día, un señor le mandó al
mensajero una carta para que
se la entregara a la princesa.
El mensaje decía: - su padre ha
muerto, le ha dejado tres
dromedarios. Los más
especiales del mundo.
Y ella fue muy feliz con su regalo.
El desierto de Sahara
Por Camila Larrauri
En el desierto de Sahara, había dos niñas que se
llamaban Jéssica y Camila. Eran pobres, pero
tenían diez camellos. No tenían papá ni mamá.
Ellas, cada mañana, daban comida a sus
camellos. Pero no sabían dónde comer ellas.
Jessica le preguntó a Camila:
- ¿Dónde comeremos?
Camila le respondió: - En un sitio llamado Wendy. A
nosotros nos gusta comer ahí.
Nos encontramos con Mónica y Marissa. Yo le
pregunté: - ¿Quieren vivir con nostras?
¡Si!, dijeron.
En el camino se encontraron a otra niña y a dos
ladrones. Jessica les preguntó cómo se
llamaba y ella respondió: - Yo me llamo Andrea
y los ladrones le dijeron: - yo me llamo Ryan y
yo Nano.
Jessica dijo: - Una pregunta, ¿Quieren vivir con
nosotros?
Si, si, mm, ¡claro!
Nosotras tenemos diez camellos.
¡Oh! Cuántos.
- Mira, aquí es mi casa.
- Si, vamos a contar los camellos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7,
8, 9,…, Ah, falta uno.
- Bueno, hay que encontrarlo. Vamos.
- O. k.
El desierto de Sahara
Por Ashley
El desierto más grande de
todos es el de Sahara.
En un desierto muy lejano,
vivía una joven a la que le
gustaba jugar mucho y le
encantaba jugar con sus
padres mucho más que con
sus amigos.
Ella quería ir a otro país. Pero
ella disfrutaba de su hogar.
Una mañana se acordó que era
su cumpleaños y todos lo
disfrutaron.
Pero hacía mucho frío y no
podía salir a jugar.
La niña dijo: - pero tenemos el
día entero para ir a jugar.
El desierto de Gobi
Por Camila Melo
Gobi es un desierto muy, pero
muy frío porque al igual que en
otros desiertos, ahí no llueve
mucho.
En Gobi, la gente anda en
camellos y la gente vive en
yurtas, que son chozas
redondas que se parecen a los
iglúes. Las yurtas aguantan
brisas muy fuertes y no se
derrumban porque ellas son
redondas.
Hay sol pero la gente anda con
abrigos.
Peligro en el desierto
Por Giuliana Molina
Una vez, dos niños se fueron al
desierto.
Y después, ellos vieron una
serpiente.
Se asustaron mucho.
Salieron corriendo y le dijeron a
un hombre que habían visto
una serpiente.
El hombre fue a ver la serpiente,
pero nunca apareció de
regreso, porque la serpiente se
lo comió.
Los niños se fueron corriendo a
sus cuartos para trancarse
hasta que llegaron sus padres
y mataron la serpiente.
Las aventuras de un camello
Por: Hannie Chen
Había una vez, un camello que
iba a tener un hijo. Estaba
muy feliz porque desde hacía
mucho que estaba esperando
ese hijo.
Tenía otros amigos camellos que
ya tenían hijos y se veían muy
felices. Los despertaban,
jugaban con los hijos, los
llevaban a pasear por la arena
y cuando tenían sed los
llevaban al oasis.
Al otro día, nació su camellito y
fueron Felices para siempre.
El desierto de Sahara
Por: Jéssica Castillo
En el desierto de Sahara, había
tres niñas cuyos nombres eran
Marissa, Camila y Jéssica.
Ellas tenían diez camellos. Los
camellos comían los cactus y
de ellos extraían el agua que
necesitaban y la almacenaban
en sus jorobas, por eso,
bebían muy poca agua.
Estos camellos no tenían ni
mamá ni papá.
Un día, un camello se escapó
porque quería ser libre, y se
perdió. Pero lo encontraron en
una duna.
Gobi
Por: Kiara Gómez
Una vez, yo me fui para el
desierto de Gobi.
Hacía mucho frío.
Me fui para una casa con Andrea
y Nicolás.
Las mamás dijeron que las casas
del desierto son muy
pequeñas.
Yo fui a dormir.
Yo estaba durmiendo y oí una
voz.
Yo estaba asustada y entonces
todo me asustó y me fui a
dormir.
Gobi
Por: Leah Gathereaux
Un día, pasó un huracán en mi
ciudad y derrumbó mi casa.
Tuvimos que mudarnos a Asia y,
cuando llegamos, paseamos.
De repente, nos perdimos.
Buscamos a alguien para que
nos diga dónde estábamos y
vimos a alguien y le
preguntamos: - ¿Saben qué
lugar es este? Esa persona
dijo que era el desierto de
Gobi.
El desierto
Por: Nathalia guzmán
Una vez, el sol estaba bastante
brillante.
Un camello iba caminando y se
topó con un cactus.
El camello tenía sed porque en el
desierto no llueve y no había
agua.
Hacía muchos días que no bebía ni
comía nada y sus jorobas
estaban vacías.
Quería llegar rápido a un oasis a
beber agua.
Pero, como le faltaba mucho para
llegar, se comió el cactus y
siguió su camino.
El desierto de sahara
Por: Nicolás Gietz
Una vez, una amiga
mía y yo, fuimos al
desierto de Sahara.
Entonces vimos un
tuareg. El tuareg sacó
una espada.
Entonces vino un
policía desertario y
nos defendió.
El desierto
Por: Sean Levi
Había una vez, un niño llamado
José. Vivía en el desierto de
Sahara.
José encontró maderitas y ramitas
secas y, con un poco de barro,
construyó una casa.
Vivía con dos niños. Siempre
jugaban a subir a las dunas y
después se deslizaban.
Algunas veces iban, montados en
sus camellos, a los oasis a
comprer comida.
El Desierto
Por: Sebastián García
Había una vez, tres niños y tres niñas
que estaban en un desierto. Una
niña se llamaba Renata. Otra se
llamaba Delfina y la otra era Malala.
Malala era mala. Cuando iba a buscar
comida, con los otros, malala los
tumbaba para que se les cayera la
comida.
Vino un hombre en un camello y el niño
Enrique lo vio.
El hombre del camello se puso feliz
porque no quería estar solo.
Pero el otro niño se puso celoso
porque su amigo siempre
encontraba algo.
Y todos se murieron de calor y quedó
uno. Pero ese tenía una foto de sus
amigos.
Y lloró y el hombre apareció.
La princesa y su amiga
Por: Silvia Holmbon
Había una vez, una princesa que
salió del castillo en el desierto
del Sahara, y se encontró con
una amiga.
Después, ellas salieron a pasear
en camellos. Pasearon por las
dunas y llegaron a un oasis,
allí descansaron un poco.
Ellas tenían mucho calor.
Entonces ellas volvieron al
castillo. La princesa le mostró
su castillo a la amiga y le
gustó mucho.
Entonces se dspidieron y se
dijeron: - Bye, bye.
Las aventuras de Juan, el camello
Por: Williams Martinez
Había una vez, un camello llamado
Juan.
Vivía con su dueño, llamado Sultán
Namur.
Un día, salieron de viaje por el
desierto y, de pronto, se
encontraron un tuareg.
Se asustaron mucho los dos, pero
Juan le dio una patada y el
tuareg se desmayó y se volvió
bueno con la gente.
Salvó a todo el mundo.
Empezó a saludar a a gente, le
decía: - hola, qué tal.
y era feliz.
Al final del cuento, Juan encontró
a su madre.
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La niña que conoció a su abuela Por: Andrea Haza