Una
de
las
imágenes
más
representativas
de
la
civilización japonesa son los
samuráis,
guerreros
que
tuvieron un papel protagonista
en la época medieval (siglos X –
XI) al convertirse en una clase
militar jerarquizada de corte
feudal.

En un principio, cualquier
ciudadano podía convertirse
en un samurái. Los
requisitos eran que dominara
las artes marciales, contara
con reputación y que fuese
contratado por un señor
feudal. No obstante, durante
los años del reinado de
Tokugawa, los samuráis
comenzaron a disfrutar de
grandes privilegios y se
convirtieron en una casta. A
partir de entonces, el título
samurái empezó a pasar de
padres a hijos, pues hacerse
bushi o guerrero samurái
llenaba al hombre y a su
familia de gran honor.
Los samuráis se caracterizaban por llevar
grandes cascos y aparatosas corazas
(podían superar los 30 kilos), que les
convertían en siniestras figuras que
atemorizaban a sus enemigos. Sus armas
tradicionales eran las lanzas, el arco y la
espada o katana. Ser alcanzado por una
flecha en un campo de batalla, ser
derrotado o hecho prisionero era un
descrédito que sólo podría solventarse con
el seppuku o harakiri.

Su decadencia vino acompañada del resurgimiento del poder del
emperador y la llegada de las armas de fuego. El renacimiento de los
samuráis ha venido de manos del cine.
Adaptado de SANTILLANA
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samuráis