EL REINADO DE ISABEL II Y EL
SEXENIO REVOLUCIONARIO
1833 -1874
ISABEL II Y FRANCISCO DE ASIS
Al estallar la Guerra de la Independencia (180814) abandonó la carrera eclesiástica y tomó las
armas. Desde 1810 permaneció en el Cádiz
sitiado por los franceses, donde se estaban
desarrollando las Cortes constituyentes. Entre
1815 y 1824 estuvo destinado en América,
donde combatió contra los independentistas.
Al morir Fernando VII, se decantó por el apoyo
a la causa de Isabel II y de la regente María
Cristina, en virtud de sus convicciones
constitucionales. Luchó contra la reacción
absolutista en la Primera Guerra Carlista (183340), en la que desempeñó un papel destacado.
Ante la resistencia de la regente al programa
liberal avanzado que defendía, exigió a ésta
que abdicara e hizo que las Cortes le
nombraran regente a él mismo (1841-43).
A causa de su modo de gobernar autoritario,
personalista y militarista; en 1843 se vio
obligado a abandonar la Regencia.
En 1854, la revolución llevó a Espartero a la
presidencia del Gobierno; durante el siguiente
«bienio progresista» (1854-56) avaló el
reformismo de los liberales avanzados.
Tras la revolución que destronó a Isabel II en
1868, rechazó la oferta de Prim de hacerle
elegir por las Cortes rey constitucional.
RAMÓN MARÍA NARVÁEZ
Durante el Trienio Constitucional
(1820-23)
se
decantó
por
los
partidarios del liberalismo y tuvo un
papel destacado en la lucha contra la
sublevación absolutista de la Guardia
Real de Madrid (1822). Ello le obligó a
retirarse del ejército cuando la
invasión de los «Cien mil hijos de San
Luis» restableció a Fernando VII como
rey absoluto.
La persecución de la que fue objeto
por Espartero le obligó a exiliarse en
Francia durante la Regencia de éste
(1841-43). Dirigió la sublevación contra
Espartero, acabando con su Regencia
en 1843.
Fue primer ministro en nemerosas
ocasiones entre 1843 y 1868 y
colaboró
activamente
en
la
construcción
del
estado
liberal
conservador, por ejemplo a través de
la Constitución de 1845. Gobernó
siempre con un talante autoritario
A la muerte de Fernando
pretendía sucederle como rey,
no reconociendo la derogación
de la Ley Sálica . A pesar de su
condición de católico y de su
ideología conservadora, nunca
hasta el momento había querido
acercarse a las posiciones de los
absolutistas
radicales.
No
obstante, falto de apoyos y
sabedor de la necesidad de
contar con el respaldo de la elite
eclesiástica
y
aristocrática,
aceptó
de
buen
grado
convertirse en el candidato de
los absolutistas radicales. Ello
motivó que se formaran dos
movimientos
políticos
de
sucesión al trono, liderado uno
por los liberales, con Isabel
como candidata, y liderado el
otro por los absolutistas, con
Carlos María de pretendiente.
Derrotado en la I Guerra Carlista,
se exilió a Francia renunciando a
sus pretensiones.
El
general O'Donnell protagonizó un
pronunciamiento en Vicálvaro, el golpe
militar se radicalizó tras la publicación
por los rebeldes del denominado
Manifiesto de Manzanares, lo que hizo
que consiguiera un amplio respaldo
popular y animó a otros generales a
unirse a la rebelión.
Finalmente el golpe triunfó, iniciándose
el bienio progresista 1854-56
y
propició la formación de un gobierno
presidido por el progresista Espartero.
La otra gran figura del gobierno, el general
O'Donnell, creó un nuevo partido, la
Unión Liberal, que trató de cubrir un
espacio de centro entre moderados y
progresistas, aunque gobernó junto a
estos en el inicio del bienio.
Fue presidente del gobierno en 1856 y
volvió al poder en 1858 y despés en
1866.
En 1867 fue nombrado Capitán
del puerto de Cádiz y fue en este
destino
donde
el
17
de
septiembre de 1868 y a bordo de
la fragata Zaragoza lanzó a todos
los gaditanos la proclama que
supuso el inicio de la revolución
“ Gloriosa “ , que llevaría al
derrocamiento de la reina Isabel
II y su marcha de España y el
comienzo
del
sexenio
revolucionario . Durante estos
años destacó su perfil político ,
fue Ministro de Marina en varias
ocasiones y asimismo Diputado
a Cortes , Presidente del Consejo
de Ministros , Ministro de la
Guerra y Ministro de Ultramar ,
estos
últimos
en
cortos
períodos . En agosto de 1872 fue
ascendido a contralmirante . A
partir de 1875 se retiró de la vida
política y pasó a ocupar destinos
de tipo burocrático en la Armada
siendo ascendido a vicealmirante
en septiembre de 1880 . Falleció
en Madrid el 31 de octubre de
1885 .
Hijo de un militar liberal, nació durante el
asedio francés a la plaza de Cádiz, en
donde se reunían las primeras Cortes
españolas.
En su vida polítca se unió a los
progresistas.
Hacia 1846-48 fue amante de la reina
Isabel II, sobre la cual ejerció una gran
influencia política, los moderados lo
apartaron.
Al estallar una nueva Revolución
progresista en 1854, volvió para apoyar
otra vez a Espartero. Después se alineó
con el partido centrista que quería formar
O’Donnell
entre
progresistas
y
moderados (la Unión Liberal). Luego fue
embajador en París (1856), capitán
general de Cuba (1859-62) y ministro de
Estado (1863).
Muerto O´Donnell le sucedió al frente de
la Unión Liberal, participó activamente en
la Revolución y fue elegido regente. Tras
la marcha de Amadeo aceptó la república
y se convistió en presidente del gobierno
tras el golpe de Pavía, comportándose de
forma dictatorial
Militar y político de dilatada carrera,
conspiró continuamente para derrocar a
los gobiernos moderados, e incluso a la
propia Isabel II, que les amparaba:
intentó un fallido desembarco en
Valencia (1865); organizó la sublevación
del Cuartel de San Gil (1866); promovió
el Pacto de Ostende entre progresistas y
demócratas (1866), al que se sumaron
los unionistas tras la muerte de
O’Donnell (1867). Y, finalmente, lanzó la
Revolución de 1868, en colaboración con
Sagasta, Serrano, Ruiz Zorrilla y Topete.
Prim participó en el pronunciamiento
inicial en Cádiz y marchó luego a
sublevar Valencia y Barcelona, antes de
hacer su entrada triunfal en Madrid, ya
destronada la reina.
Aprobada la Constitución de 1869, se
convirtió en presidente del gobierno y
uno de los principales de fensores de la
candidatura de Amadeo de Saboya; pero
unos días antes de que éste llegara a
Madrid para iniciar su reinado, Prim
murió asesinado en un atentado cuya
autoría nunca ha podido ser esclarecida.
SE SUBASTAN CORONA Y CETRO
Nació el 30 de mayo de 1845 en Turín, Hijo
segundo de Victor Manuel II (Rey de
Saboya-Piamonte
y,
posteriormente,
primer Rey de Italia) y de María Adelaida
de Austria.. Fue elegido rey de España
después de ser destronada Isabel II.
Proclamado por las Cortes, en noviembre
de 1870, y aceptada por él formalmente la
Corona, juró la Constitución en Madrid el 2
de enero de 1871.
Su llegada coincidió con el asesinato de
Político español, presidente de la
Primera República (Barcelona, 1824 Madrid, 1901). Procedente de un medio
obrero, estudió hasta doctorarse en
Derecho (1847)
Vinculado al Partido Demócrata desde
que llegara a Madrid en los años
cuarenta, participó en la Revolución de
1854 y se orientó cada vez más hacia la
política
El triunfo de la Revolución de 1868 le
permitió regresar y ser elegido diputado
en las Cortes constituyentes. Se erigió
como uno de los grandes líderes del
republicanismo,
en
una
vertiente
federalista y cercana al socialismo (lo
que le permitía conectar mejor con las
aspiraciones sociales de las clases
trabajadoras y con las aspiraciones de
descentralización política de su ciudad
natal).
Estuvo en contra de la monarquía de
Amadeo y después de Figueras se
convirtión en el presidente de la
República
Participó en la Revolución de 1868 que
destronó a Isabel II, pero no consiguió que
condujera a la proclamación de la
República. Fue diputado en las inmediatas
Cortes constituyentes, en las que destacó
por su capacidad oratoria, especialmente a
raíz de su defensa de la libertad de cultos
(1869). Siguió defendiendo la opción
republicana dentro y fuera de las Cortes
hasta que la abdicación de Amadeo de
Saboya provocó la proclamación de la
República (1873). Sucedió a Salmerón
como presidente. Ante los graves
problemas disolvió las Cortes y actuó con
la diligencia de un dictador, movilizando
hombres y recursos y encargando el
mando de las operaciones a militares
profesionales, aunque de dudosa fidelidad
a la República.Cuando se reanudaron las
sesiones de Cortes a comienzos de 1874,
Castelar presentó su dimisión tras perder
una votación parlamentaria, lo cual
determinó la inmediata intervención del
general Pavía, que dio un golpe de Estado
disolviendo las Cortes y creando un vacío
de poder que aprovechó el general
Serrano para autoproclamarse presidente
del Poder Ejecutivo.
Descargar

EL REINADO DE ISABEL II Y EL SEXENIO REVOLUCIONARIO