Segundo Domingo de Adviento
Preparen el camino del Señor
Escucharé las palabras del Señor
¡Qué alegría cuando me
dijeron: “Vamos a la casa
del Señor”!
Ya están pisando nuestros
pies tus umbrales,
Jerusalén.
Gloria a Dios en el cielo,
Y en la tierra paz a los hombres,
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te
alabamos, te bendecimos, te
adoramos, te glorificamos, te
damos gracias, Señor Dios,
Rey celestial, Dios Padre
todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica.
Tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo Tú eres santo,
sólo Tú, Señor, sólo Tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.
Procesión de la Biblia
Tu Palabra me da vida,
Confío en Ti, Señor.
Tu Palabra es eterna,
En ella esperaré.
Dichoso el que con vida
intachable
camina en la ley del Señor.
Dichoso el que guardando sus
preceptos
lo busca de todo corazón.
Tu Palabra me da vida,
Confío en Ti, Señor.
Tu Palabra es eterna,
En ella esperaré.
Este es el principio del Evangelio de Jesucristo,
Hijo de Dios.
2 En el libro del profeta Isaías está escrito:
He aquí que yo envío a mi mensajero delante de ti,
a preparar tu camino.
1
El segundo domingo está centrado en la figura de Juan Bautista
y el mensaje es el de la paciencia y de la preparación activa
para la Venida del Señor.
Juan el bautista.
- Una voz grita en el desierto:
Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos;
elévense los valles, desciendan los montes y colinas…
Y todos verán la salvación de Dios. Lucas 3,2-6
Era el anuncio dirigido a los
judíos reportados
a Babilonia.
Los caminos del desierto
habían de hacerse
accesibles para una multitud
que retornaba a su patria
El pregón del Bautista culmina con un verso inolvidable:
Todos verán la salvación de Dios
Voz del que
clama en el
desierto:
Preparen el
camino del
Señor,
enderezen sus
sendas.
Apareció Juan
bautizando en
el desierto,
proclamando un
bautismo de
conversión para
perdón de los
pecados.
3
4
Acudía a él gente
de toda la región
de Judea y todos
los de Jerusalén,
y eran bautizados
por él en el río
Jordán,
confesando sus
pecados.
6 Juan llevaba un
vestido de piel de
camello;
y se alimentaba de
langostas y miel
silvestre.
5
Y proclamaba:
«Detrás de mí
viene el que es
más fuerte que
yo; y no soy
digno de
desatarle,
inclinándome,
la correa de sus
sandalias.
8.Yo les he
bautizado con
agua, pero él
les bautizará
con el Espíritu
Santo.»
7.
El mensaje proclamaba
la obra del Mesías
como una salvación obrada
por Dios.
Muchos la entenderían en sentido político
frente al poder de Roma.
Predicaba:
Enderezen
los
caminos
del Señor.
Preparen el camino del Señor,
hagan rectos sus senderos,
y todos los hombres verán al Salvador.
Libérense
de todo lo que
impida
aceptar a Dios
como Dios.
Quitar egoísmos, intenciones
torcidas ……
Rellenar los vacíos de valores.
Alejarse de vanidades.
Que las riquezas no nos desvíen
de valores superiores.
Que sepamos indagar la
“verdad” de Dios.
Juan mirando a Dios miró la vida.
Que nosotros a través de la
vida sepamos mirar a Dios.
Que su luz nos ilumine.
Que con esa luz acertemos en
nuestro proyecto de vida.
Que montados en la verdad de Cristo
avancemos valientes por la vida.
Que habiendo preparado el
camino del Señor,
Sepamos ser derechos en
nuestra vida.
Y guiar rectamente a los demás.
Que en el subeybaja de la vida estemos
con Dios, cuando nos toque estar arriba
como cuando nos toque estar abajo.
Que la fuerza de Cristo nos acompañe.
[email protected]
Preparemos los caminos. Ya se acerca el Salvador
y salgamos, peregrinos, al encuentro del Señor.
Ven, Señor, a liberarnos.Ven tu pueblo a redimir;
purifica nuestras vidas y no tardes en venir.
El rocío de los cielos sobre el mundo va a caer.
El Mesías prometido, hecho niño, va a nacer.
Te esperamos anhelantes y te sabemos por llegar;
deseamos ver tu rostro y que vengas a reinar.
Consuélense y alégrense, desterrados de Sión,
que ya viene, ya está cerca. Él es nuestra salvación.
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos al Salvador.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz
para su pueblo santo.
Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor
habitará en la tierra.
TODOS
VERÁN LA
SALVACIÓN
DE DIOS
Creo en Dios PADRE todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
Padeció bajo el poder de
Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó
de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios Padre
Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
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