•Alonso Cabrera Julián.
•Bolaños Ceja María Guadalupe.
•García Martínez Juana.
El capitalismo”, escribía Schumpeter en 1928,
“está viviendo un proceso de metamorfosis tan
visible, que no es posible discordar en la
constatación:
el
desacuerdo
puede
darse
solamente en cuanto al modo de interpretarlo”.
El objeto del libro es, documentar críticamente la medida,
la intensidad y las características de ese “desacuerdo”
dentro del campo marxista.
Los estudios aquí reunidos, redactados a lo largo de los
últimos seis años, se desprenden del supuesto general de
que la transición de los años veinte a los años treinta
constituye, un laboratorio incandescente del que se liberan
conflictos y líneas de tendencia cuyas consecuencias y
ramificaciones extremas se muestran, en la crisis moderna,
más condicionantes que nunca.
Los ensayos presentados, a pesar de
presentar sensibles variaciones, ponen a
prueba, desde diversos puntos de vista, los
términos en que las diversas versiones del
marxismo se enfrentan con el nudo de la
relación entre las formas de la política y las
transformaciones capitalistas.
Otra de las razones fundamentales que indujeron al autor a
reunir dichos estudios se basa, en la convicción de que, si por
un lado la invitación de Norberto Bobbio a discutir de nuevo el
problema de la “teoría política del marxismo”.
Esta tiene un carácter no académico sino liberador, por el otro,
sólo puede recibir una respuesta adecuada en el terreno de la
confrontación del movimiento obrero con los grandes procesos
de transformación capitalista y con la incidencia de lo político
en ellos y sobre ellos. En este punto se hacen necesarias dos
puntualizaciones “metodológicas”:
1. En primer lugar hay que rechazar decididamente la
tendencia —cada vez más frecuente en las publicaciones
italianas de los últimos años— a tratar los términos
“marxismo” y “movimiento obrero” como sinónimos. A
esta operación de reducción a sistema le corresponde una
representación particular de la relación entre teoría
(marxismo) y práctica (movimiento obrero sus
experiencias de lucha y sus “desembocaduras estatales”)
en términos rígidamente mono causales: movimiento
obrero como la fiel (por lo tanto la única posible)
realización del marxismo.
2. En segundo lugar, hay que librarse, en la opinión del
autor, de los comprometidos con la “filosofía de la
historia” y encerrados en el esquema
(hermenéutico y normativo al mismo tiempo)
“crisis-expansivita del marxismo”: debido a un
milagroso movimiento cíclico, cada vez que el
marxismo entra en crisis, tiene la posibilidad de
superarla regresando a las fuentes y desarrollando
sus impulsos originales.
En el primer capítulo de la segunda parte, en el
segundo capítulo de la primera parte (que
corresponden a ensayos, redactados entre el final
de 1972 y 1974), y en parte también en el estudio
con el que empieza el libro, se basa en las ideas
emprendidas por teóricos marxistas como:
Grossmann, Mattick y Kalecki, que trataron de
“reactivar” la Estructura categorial de la crítica de
la economía política.
En los ensayos mencionados anteriormente, que se
sitúan también dentro de esas discusiones y atacan las
tendencias del posfranckfurtfiano a una reducción a
términos clásicamente empiristas del análisis de las
formas políticas.
El autor adopto una posición contraria a la crítica de la
economía política, señalando que en el Marx maduro
la “dialéctica”, lejos de configurarse como una ley
general del curso histórico.
Las preguntas que se plantea el autor es:
¿cuáles son los límites epistemológicos que condicionan la
gran idea-innovación marxiana de la “crítica” como
disolución de la pretendida objetividad científico-natural de
la economía política y “desencanto” sobre la naturalezaeternidad del modo de producción capitalista?
¿qué consecuencias tuvo esto para la comprensión de las
transformaciones capitalistas efectivas y del papel
desempeñado en ellas por lo político?
Particularmente el capítulo tercero de la primera
parte, se enfoca a la reflexión schumpeteriafla sobre
las metamorfosis capitalistas provocadas por el
proceso de racionalización. Con Schumpeter, la
categoría de Rationalisierung recibe un su desarrollo
ulterior y una caracterización más afinada
El autor considero más útil producir una contribución
destinada a poner en evidencia los límites y las
desproporciones internas, caracterizando al mismo
tiempo en sentido fuerte el método y mérito de sus
críticas respecto a las marxistas usuales, marcadas
por una “ortodoxia” mucho más atrasada que el
mismo
“blanco”
al
que
apuntan.
EL VIRAJE DE LOS AÑOS TREINTA Y LAS
METAMORFOSIS DE LO
POLÍTICO. LA TRADICIÓN FRANCFORTENSE
Y LAS NUEVAS TEORÍAS
DEL “ESTADO TARDO-CAPITALISTA”
 Las teorías de Sohn-Rethel y de Habermas, a pesar de
sentar importantes variaciones de la línea Horkheimer
Adorno (en cuanto infringen el postulado ortodoxo de el
valor en que esta línea seguía manteniéndose firme). No se
apartan de su punto teórico de partida.
 Shon -Rethel, tiene por un lado el -mérito indiscutible de
poner el acento en un aspecto demasiado olvidado del
análisis francfortense —las novedades impresas a la
morfología capitalista por los procesos subcutáneos de
racionalización y de socialización del proceso laboral, que
ponen en crisis irreversiblemente el valor de cambio como
función de “síntesis social”—, y por el otro reduce
drásticamente el papel de lo político a mero pegamento
externo de la alteración fundamental que corre el riesgo de
paralizar para siempre la formación tardo-capitalista: la
fractura entre “economía de producción”
 La “variante” Habermasiana presenta, en cambio, una
fisonomía más compleja.
 Habermas se propone analizar el cambio de forma del
estado en el capitalismo organizado contextualmente a
la reconstrucción de la nueva morfología de la crisis.
 Dentro de ésta trata de identificar el papel específico
que desempeña el sistema político y las modalidades
en que concurre a determinar una dimensión del
conflicto social y un funcionamiento de los mismos
mecanismos económicos distintos de los que se
manifiestan en la fase librecambista-competitiva.
 Habermas escribe:“En el curso del desarrollo
capitalista; el sistema político desplazó sus fronteras
haciéndolas avanzar no sólo en el sistema económico,
sino también en el sociocultural.”
 El efecto de este desplazamiento consiste en el hecho
de que “la crisis de racionalidad toma el lugar de la
crisis económica”, y de que en consecuencia “la lógica
de los problemas de valorización no sólo se reproduce
en un instrumento distinto de control, precisamente
en el del poder legítimo, sino que cambia también la
lógica misma de la crisis.“
Para Habermas:
 La claridad histórica del capitalismo consiste en el campo
de tensión entre Marx y Weber;
 En la ruptura de la relación de homología que se
presentaba en las “sociedades tradicionales” (pre
capitalistas) entre la forma y las relaciones de producción.
 Mientras en el sistema feudal en el que regía la forma del
derecho desigual que reflejaba las desigualdades reales, las
relaciones de producción feudal, eran de un carácter
directamente político.
 En el capitalismo, se despolitizan, desde el momento que el
poder ya no es en la forma de dependencia directamente
política, sino a través -- la mediación del valor de cambio y
de su imagen especulativa: “derecho igual”
 La histórica del capitalismo consiste, para Habermas, que
se desenvuelve en el campo de tensión entre Marx y Weber,
la ruptura de la relación de homología que se presentaba en
“sociedades tradicionales” (precapitalistas) entre la forma
dicha y las relaciones de producción.
 “Marx analiza una forma de sociedad que institucionaliza el
antagonísmo de las clases no ya bajo la forma de una
dependencia directamente política y de poder social, sino en
la institución del libre contrato de trabajo que le imprime la
forma de mercancía a la actividad productiva. Esta forma
de mercancía es una apariencia objetiva ya que hace
irreconocible a ambas partes, a los capitalistas y a los
asalariados, el objeto de su conflicto y restringe su
comunicación. La forma de mercancía del trabajo es una
ideología ya que oculta y expresa, al mismo tiempo, la
opresión de una relación dialógica privada de constricción.”
 Habermas, a diferencia de SohnRethel, considera
imposible la producción de una teoría del “capitalismo
tardío” fuera de un análisis de las modalidades de
surgimiento del nivel político-institucional como
factor sustitutivo del nexo “espontáneo” entre
socialización y valorización.
 Offen, cuyo análisis es en muchos aspectos contextual,
aunque no se identifica con el habermasiano, se presentan
problema. más semejantes.
 Offen sostiene la tesis de que si el “estado capitalista”, por
un lado tutela y formaliza institucionalmente la relación de
producción capitalista y el conjunto de las relaciones que se
articulan a su alrededor, por el otro desempeña esta tarea
no ya al defender sectaria o “corporativamente” los
intereses de tal o cual grupo socioeconómico, sino más bien
al situarse como tutor y garante de los “intereses comunes”
de todos los miembros de una “sociedad de clase
capitalista”. La tarea que está llamada a desempeñar,
cualquier estrategia estatal caracterizada en sentido
capitalista, consiste en crear las condiciones para que todo
“ciudadano” sea introducido en la relación de cambio.
 La compleja teoría de la crisis “tardo-capitalista” elaborada
por estos importantes desarrollos de la tradición
francfurtense c. emboca así en una reformulación del
“paradigma” clásico-marmita de la contradicción
fundamental entre las fuerzas productivas las relaciones de
producción en la “antinomia entre la lógica del sistema la
producción capitalista, dirige ‘anárquicamente’ la
producción de valores de cambio ‘abstractos’, y la lógica
‘racionalizadota’ de la intervención del estado, llamado a
no producir directamente valores de cambio, sino a
promover y sostener producción mediante prestaciones
reguladoras y planificadoras, corresponden al esquema de
la producción de valores de uso concretos’
 Del análisis de Neumann surge con claridad de un
aspecto de importancia decisiva para comprender las
características reales del viraje de los años treinta: la
forma de estado que encabeza el proceso de
racionalización-socialización ya no puede nunca
“planificar”, colocándola dentro de un marco armónico
institucional, la multiplicidad de los poderes
difundidos, y tampoco en sus formas más extremadas y
represivas (como lo demuestra el régimen nazi) logra
traducir el corporativismo “pluralista” en
corporativismo “absoluto”, o sea, sin relación alguna
con la realidad conflictual de las potencias surgidas.
 El problema que no logran resolver los análisis de
Hamermas y de Offenn es por qué la mediación política
debe filtrar “ de los intereses pluralistas” sin quedar
afectada por el conflicto entre las “corporaciones”
 Las teorías del “filtro selectivo institucional” y del
“intercambio político” al purificar la fase de la
contradicción ( de los Sujetos concretos que son sus
portadores), corre el riesgo de no pasar de una
representación puramente descriptiva de la forma de
estado contemporánea como mero reflejo de un conflicto
social autosuficiente, que ésta se limitaría a registrar,
resolviendo así su propio ejercicio en un simple control
administrativo y/o represivo; corren el riesgo de caer
nuevamente más acá de la crítica Keynesiana de la “ley de
Say”, restaurando silenciosamente una visión negativoimproductiva de lo político.
 La crisis de las “políticas Keynesiana” marca en
nuestros días la clausura de toda una época histórica
del estado capitalista. En el curso de esta fase, el estado
experimenta un cambio profundo no sólo de función,
sino también de estructura
 A partir de los años treinta, el sistema político se
convierte, en efecto, en el marco que le da forma y
dirección al desarrollo económico (constituyendo, en
cierto sentido, su presupuesto); pero, al abarcar
instituciones y sectores que anteriormente pertenecían
a la esfera de lo “privado” se transforma, al mismo
tiempo, en un terreno de contradicción y de conflictual
dad permanente y, por lo tanto, también en lugar
natural de las alianzas y de los compromisos.
 La política económica no está planificada sobre la base
de un solo interés (aunque sea el “común”) sino que es
más bien la resultante que surge en cada caso del
conflicto entre las diversas “autonomías” en que está
“constitucionalmente” dividido el sistema político.
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LO POLITICO Y LAS TRANSFORMACIONES CRITICA DEL …