13Pero
el ángel le dijo: Zacarías, no temas;
porque tu oración ha sido oída, y tu mujer
Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su
nombre Juan. 14Y tendrás gozo y alegría, y
muchos se regocijarán de su nacimiento;
15porque será grande delante de Dios. No
beberá vino ni sidra, y será lleno del
Espíritu Santo, aun desde el vientre de su
madre.
16Y
hará que muchos de los hijos de
Israel se conviertan al Señor Dios de
ellos. 17E irá delante de él con el espíritu y
el poder de Elías, para hacer volver los
corazones de los padres a los hijos, y de
los rebeldes a la prudencia de los justos,
para preparar al Señor un pueblo bien
dispuesto.
57Cuando
a Elisabet se le cumplió el
tiempo de su alumbramiento, dio a luz un
hijo. 58Y cuando oyeron los vecinos y los
parientes que Dios había engrandecido
para con ella su misericordia, se
regocijaron con ella. 59Aconteció que al
octavo día vinieron para circuncidar al
niño; y le llamaban con el nombre de su
padre, Zacarías;
60pero
respondiendo su madre, dijo: No;
se llamará Juan. 61Le dijeron: ¿Por qué?
No hay nadie en tu parentela que se
llame con ese nombre. 62Entonces
preguntaron por señas a su padre, cómo
le quería llamar. 63Y pidiendo una tablilla,
escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y
todos se maravillaron.
11De
cierto os digo: Entre los que nacen de
mujer no se ha levantado otro mayor que
Juan el Bautista; pero el más pequeño en
el reino de los cielos, mayor es que él.
12Desde los días de Juan el Bautista hasta
ahora, el reino de los cielos sufre violencia,
y los violentos lo arrebatan. 13Porque todos
los profetas y la ley profetizaron hasta
Juan. 14Y si queréis recibirlo, él es aquel
Elías que había de venir. 15El que tiene
oídos para oír, oiga.
4Bautizaba
Juan en el desierto, y
predicaba el bautismo de arrepentimiento
para perdón de pecados. 5Y salían a él
toda la provincia de Judea, y todos los de
Jerusalén; y eran bautizados por él en el
río Jordán, confesando sus pecados. 6Y
Juan estaba vestido de pelo de camello, y
tenía un cinto de cuero alrededor de sus
lomos; y comía langostas y miel silvestre.
7Y
predicaba, diciendo: Viene tras mí el
que es más poderoso que yo, a quien no
soy digno de desatar encorvado la correa
de su calzado. 8Yo a la verdad os he
bautizado con agua; pero él os bautizará
con Espíritu Santo.
13Entonces
Jesús vino de Galilea a Juan
al Jordán, para ser bautizado por él.
14Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo
necesito ser bautizado por ti, ¿y tú
vienes a mí? 15Pero Jesús le respondió:
Deja ahora, porque así conviene que
cumplamos toda justicia. Entonces le
dejó.
16Y
Jesús, después que fue bautizado,
subió luego del agua; y he aquí los cielos
le fueron abiertos, y vio al Espíritu de
Dios que descendía como paloma, y
venía sobre él. 17Y hubo una voz de los
cielos, que decía: Este es mi Hijo amado,
en quien tengo complacencia.
24Antes
de su venida, predicó Juan el
bautismo de arrepentimiento a todo el
pueblo de Israel. 25Mas cuando Juan
terminaba su carrera, dijo: ¿Quién
pensáis que soy? No soy yo él; mas he
aquí viene tras mí uno de quien no soy
digno de desatar el calzado de los pies.
35El
siguiente día otra vez estaba Juan, y
dos de sus discípulos. 36Y mirando a
Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí
el Cordero de Dios. 37Le oyeron hablar los
dos discípulos, y siguieron a Jesús. 38Y
volviéndose Jesús, y viendo que le
seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le
dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro),
¿dónde moras?
39Les
dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron
donde moraba, y se quedaron con él
aquel día; porque era como la hora
décima. 40Andrés, hermano de Simón
Pedro, era uno de los dos que habían
oído a Juan, y habían seguido a Jesús.
2Los
nombres de los doce apóstoles son
estos: primero Simón, llamado Pedro, y
Andrés su hermano; Jacobo hijo de
Zebedeo, y Juan su hermano; 3Felipe,
Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano,
Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por
sobrenombre Tadeo, 4Simón el cananista,
y Judas Iscariote, el que también le
entregó.
22Después
de esto, vino Jesús con sus
discípulos a la tierra de Judea, y estuvo
allí con ellos, y bautizaba. 23Juan
bautizaba también en Enón, junto a Salim,
porque había allí muchas aguas; y
venían, y eran bautizados. 24Porque Juan
no había sido aún encarcelado.
25Entonces
hubo discusión entre los
discípulos de Juan y los judíos acerca de
la purificación. 26Y vinieron a Juan y le
dijeron: Rabí, mira que el que estaba
contigo al otro lado del Jordán, de quien
tú diste testimonio, bautiza, y todos
vienen a él. 27Respondió Juan y dijo: No
puede el hombre recibir nada, si no le
fuere dado del cielo.
28Vosotros
mismos me sois testigos de
que dije: Yo no soy el Cristo, sino que
soy enviado delante de él. 29El que tiene
la esposa, es el esposo; mas el amigo
del esposo, que está a su lado y le oye,
se goza grandemente de la voz del
esposo; así pues, este mi gozo está
cumplido. 30Es necesario que él crezca,
pero que yo mengüe.
18Porque
Juan decía a Herodes: No te es
lícito tener la mujer de tu hermano.
19Pero Herodías le acechaba, y deseaba
matarle, y no podía; 20porque Herodes
temía a Juan, sabiendo que era varón
justo y santo, y le guardaba a salvo; y
oyéndole, se quedaba muy perplejo,
pero le escuchaba de buena gana.
18Los
discípulos de Juan le dieron las
nuevas de todas estas cosas. Y llamó
Juan a dos de sus discípulos, 19y los envió
a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que
había de venir, o esperaremos a otro?
20Cuando, pues, los hombres vinieron a él,
dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a
ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había
de venir, o esperaremos a otro?
21En
esa misma hora sanó a muchos de
enfermedades y plagas, y de espíritus
malos, y a muchos ciegos les dio la vista.
22Y respondiendo Jesús, les dijo: Id,
haced saber a Juan lo que habéis visto y
oído: los ciegos ven, los cojos andan, los
leprosos son limpiados, los sordos oyen,
los muertos son resucitados, y a los
pobres es anunciado el evangelio;
14Después
que Juan fue encarcelado,
Jesús vino a Galilea predicando el
evangelio del reino de Dios, 15diciendo:
El tiempo se ha cumplido, y el reino de
Dios se ha acercado; arrepentíos, y
creed en el evangelio.
3Porque
Herodes había prendido a Juan, y
le había encadenado y metido en la cárcel,
por causa de Herodías, mujer de Felipe su
hermano; 4porque Juan le decía: No te es
lícito tenerla., 5Y Herodes quería matarle,
pero temía al pueblo; porque tenían a Juan
por profeta. 6Pero cuando se celebraba el
cumpleaños de Herodes, la hija de
Herodías danzó en medio, y agradó a
Herodes,
7por
lo cual éste le prometió con
juramento darle todo lo que pidiese.
8Ella, instruida primero por su madre,
dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de
Juan el Bautista. 9Entonces el rey se
entristeció; pero a causa del juramento, y
de los que estaban con él a la mesa,
mandó que se la diesen,
10y
ordenó decapitar a Juan en la cárcel.
11Y fue traída su cabeza en un plato, y
dada a la muchacha; y ella la presentó a
su madre. 12Entonces llegaron sus
discípulos, y tomaron el cuerpo y lo
enterraron; y fueron y dieron las nuevas
a Jesús.
14Oyó
el rey Herodes la fama de Jesús,
porque su nombre se había hecho notorio;
y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de
los muertos, y por eso actúan en él estos
poderes. 15Otros decían: Es Elías. Y otros
decían: Es un profeta, o alguno de los
profetas. 16Al oír esto Herodes, dijo: Este
es Juan, el que yo decapité, que ha
resucitado de los muertos.
28Pero
¿qué os parece? Un hombre
tenía dos hijos, y acercándose al
primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar
en mi viña. 29Respondiendo él, dijo: No
quiero; pero después, arrepentido, fue.
30Y acercándose al otro, le dijo de la
misma manera; y respondiendo él, dijo:
Sí, señor, voy. Y no fue. 31¿Cuál de los
dos hizo la voluntad de su padre?
Dijeron ellos: El primero. Jesús les
dijo: De cierto os digo, que los
publicanos y las rameras van delante
de vosotros al reino de Dios. 32Porque
vino a vosotros Juan en camino de
justicia, y no le creísteis; pero los
publicanos y las rameras le creyeron;
y vosotros, viendo esto, no os
arrepentisteis después para creerle.
4Y
estando juntos, les mandó que no se
fueran de Jerusalén, sino que esperasen
la promesa del Padre, la cual, les dijo,
oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente
bautizó con agua, mas vosotros seréis
bautizados con el Espíritu Santo dentro
de no muchos días.
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