26Entonces
dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree
en los peces del mar, en las aves de los cielos, en
las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se
arrastra sobre la tierra. 27Y creó Dios al hombre a su
imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra
los creó. 28Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y
multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y
señoread en los peces del mar, en las aves de los
cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre
la tierra.
29Y
dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta
que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo
árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán
para comer. 30Y a toda bestia de la tierra, y a todas
las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra
sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde
les será para comer. Y fue así.
1
2
7Entonces
Jehová Dios formó al hombre del polvo
de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y
fue el hombre un ser viviente. 8Y Jehová Dios
plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al
hombre que había formado.
15Tomó,
pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en
el huerto de Edén, para que lo labrara y lo
guardase. 16Y mandó Jehová Dios al hombre,
diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no
comerás; porque el día que de él comieres,
ciertamente morirás.
Abád; trabajar (en todo sentido); servir, arar,
cultivar, esclavizar, etc. adorar, arar, culto,
desempeñar, ejercer, honrar, librador, labrar,
ministrar, prestar, servidumbre, servir, siervo,
sujetar, trabajador, trabajar.
Shamár; cercar alrededor (como con
espinos), guardar, proteger, cuidar, advertir,
aguardar, atesorar, celebrar, conservar,
considerar, cuidar, cumplir, custodiar,
ejercer, encargar, esperar, espiar, guardar,
guardián,
mantener,
meditar,
mirar,
observar, pastor, preservar, reservar, seguir,
tener, velar, vigilante, vigilar.
18Y
dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre
esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19Jehová
Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo,
y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que
viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán
llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
20Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los
cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán
no se halló ayuda idónea para él. 21Entonces Jehová
Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y
mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y
cerró la carne en su lugar.
22Y
de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre,
hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23Dijo entonces
Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne
de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del
varón fue tomada. 24Por tanto, dejará el hombre a su
padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán
una sola carne. 25Y estaban ambos desnudos, Adán
y su mujer, y no se avergonzaban.
6Y
vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y
que era agradable a los ojos, y árbol codiciable
para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y
comió; y dio también a su marido, el cual comió así
como ella. 7Entonces fueron abiertos los ojos de
ambos, y conocieron que estaban desnudos;
entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron
delantales. 8Y oyeron la voz de Jehová Dios que se
paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y
su mujer se escondieron de la presencia de Jehová
Dios entre los árboles del huerto.
22El
que halla esposa halla el bien, Y alcanza la
benevolencia de Jehová.
4Honroso
sea en todos el matrimonio, y el lecho
sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros
los juzgará Dios.
2Porque
ya sabéis qué instrucciones os dimos por
el Señor Jesús; 3pues la voluntad de Dios es
vuestra santificación; que os apartéis de
fornicación; 4que cada uno de vosotros sepa tener
su propia esposa en santidad y honor; 5no en
pasión de concupiscencia, como los gentiles que
no conocen a Dios;
22Las
casadas estén sujetas a sus propios maridos,
como al Señor; 23porque el marido es cabeza de la
mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual
es su cuerpo, y él es su Salvador. 24Así que, como la
iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo
estén a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a
vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y
se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla,
habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la
palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni
cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
28Así
también los maridos deben amar a sus mujeres
como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a
sí mismo se ama. 29Porque nadie aborreció jamás a su
propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como
también Cristo a la iglesia, 30porque somos miembros
de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31Por esto
dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a
su mujer, y los dos serán una sola carne. 32Grande es
este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de
la iglesia. 33Por lo demás, cada uno de vosotros ame
también a su mujer como a sí mismo; y la mujer
respete a su marido.
7Gocémonos
y alegrémonos y démosle gloria;
porque han llegado las bodas del Cordero, y su
esposa se ha preparado. 8Y a ella se le ha
concedido que se vista de lino fino, limpio y
resplandeciente; porque el lino fino es las acciones
justas de los santos.
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