Se cree que dicen que los Reyes Magos
podrían haber sido astrólogos
o sacerdotes cultivadores de las ciencias.
Posiblemente venían de Babilonia o Persia;
donde los magos eran una casta con mucha influencia.
Es probable que llegaran a Jerusalén
dos meses después de que naciera Jesús.
La Epifanía o Adoración de los Reyes Magos se festeja el 6 de enero,
según disposición de la Iglesia Católica
emitida al parecer a mediados del siglo IV de nuestra era.
El venerable monje benedictino, Beda,
doctor de la Iglesia, los describió así en un códice:
"Melchor, anciano de blancos cabellos
y larga barba del mismo color;
Gaspar, más joven y rubio; Baltasar, negro".
Los consideró representantes
de Europa, Asia y Africa,
para así acentuar la soberanía
universal de Cristo
sobre todas las razas y países.
La lección de los Magos es válida siempre.
Nos enseñan:
- Alteza de miras para ver la estrella
- Intrepidez para seguirla y
- Constancia para llegar... hasta el fin.
"Cuando un dedo señala una estrella,
solo los necios miran al dedo".
Quizá la estrella fue visible en toda la región.
Pero muchos no levantaron la vista y no la vieron.
Quizá muchos vieron la estrella,
pero no la siguieron.
Quizá algunos la vieron y la siguieron,
pero les faltó constancia y desistieron.
Los Magos, en cambio,
vieron la estrella,
se pusieron en marcha,
se enfrentaron al simún del desierto,
y llegaron hasta el final.
La estrella se les ocultó por algún tiempo.
Es la noche oscura del alma.
Pero ellos no cejaron en su empeño
y la estrella les condujo hasta Belén.
El Señor les iluminó.
Entraron y adoraron.
Creyeron y abrieron los tesoros
de su generosidad:
- Oro como a Rey
- Incienso como a Dios
- Mirra como a hombre..
Superaron las pobres apariencias,
algo que pocos saben hacer.
Otros no lo recibieron como tal, porque esperaban
“Un intrépido Salvador y allí se encontraba un humilde bebé”.
Solo los sabios saben que en la humildad está Dios.
Herodes les había rogado con mala intención
que volvieran a él, pero "volvieron a su tierra por otro camino".
Fulton Sheen aclara: "Nadie que alguna vez se encuentre
con Cristo, volverá por el mismo camino por el que llegó".
La tradición piadosa afirma que fueron discípulos de Santo
Tomás. Otros afirman que fueron consagrados obispos
y murieron martirizados hacia el año 70 de nuestra era.
Sus reliquias fueron transportadas de Milán a Colonia
en el siglo XII, donde aún hoy son veneradas en un relicario
bizantino de la catedral de esa ciudad alemana.