El tema de la
santificación es uno de
los grandes temas del
Nuevo Testamento.
Éste es un tema sólo
para creyentes en Cristo;
…no tiene nada que ver
con quienes aun no son
salvos pero para los
creyentes, éste es un
tema vital.
Cuando hablamos de la
santificación estamos
haciendo referencia a
la clase de vida que los
cristianos debemos vivir,
precisamente porque
somos cristianos.
Quiero invitarlos a
considerar este tema
una vez más, tomando
como base este texto.
“No os conforméis
a este siglo,
sino transformaos por
medio de la renovación
de vuestro
entendimiento.”
La vida cristiana
no es algo que
comienza en el ámbito
de la conducta sino que
se inicia en el ámbito
de la mente.
Dios no quiere
que simplemente
reformemos nuestra
conducta. Él demanda
una transformación
del carácter.
¿Qué quiere
decir nuestro
texto?
Todas las frases de estos
versículos son importantes,
pero la frase “transformaos
por medio de la renovación
de vuestro entendimiento”
puede ser la más crucial
para el tema de la
santificación del cristiano.
¿Por qué decimos esto?
Porque en esta frase el
apóstol Pablo no sólo nos
dice qué es lo que no
debemos hacer, con la
declaración negativa…
…“No os conforméis
a este siglo”,
sino que también nos da
la razón por la cual no
debemos ‘conformarnos’
a este siglo.
Y si logramos entender
la declaración positiva,
lograremos darnos cuenta
de lo inevitable que es
para los cristianos el ‘no
conformarnos’. Pero,
vayamos por partes.
A. COMENCEMOS POR LA
EXPRESIÓN “NO OS CONFORMÉIS
… SINO TRANSFORMAOS…”
1. Pablo comienza diciendo,
“No os conforméis…”. Ya dijimos
anteriormente que esta expresión
es una orden a fin de no hacer
algo, o dejar de hacer algo.
a. La raíz de la palabra
‘conformarse’ es la voz griega
σχῆμα (esquema) que, en su
significado más estricto, se refiere
a adoptar la forma, aspecto o
forma de vivir de otro, pudiendo
referirse a los hábitos, las ropas, el
estilo de vida, etc.
Una definición de la
palabra ‘conformarse’
sería, “el acto mediante
el cual un individuo
asume una forma
externa”.
b. Vea usted un ejemplo
del significado y uso de
esta palabra en
lenguaje de Pablo.
En Filipenses 2:5-8, Pablo dice:
“5 Haya, pues, en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús,
6 el cual, siendo en forma de Dios,
no estimó el ser igual a Dios como
7
cosa a qué aferrarse, sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho semejante a los
hombres; 8 y estando en la condición
de hombre , se humilló a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz.”
La palabra ‘condición’ es una
traducción de la palabra ‘σχηματί’.
Lo que Pablo está diciendo en esta
sublime narración de la
encarnación es que Cristo, el eterno
Hijo de Dios, fue hecho ‘semejante’
a los hombres, tomo la ‘condición’
de hombre y estuvo en ella
durante Su estancia en la tierra.
ILUSTRACIÓN:
Esto quiere decir que cuando
Jesucristo fue visto en este mundo
como un ‘hombre’, en la ‘condición’
de hombre, lo que se veía no era
algo que representara su
verdadera naturaleza porque su
verdadera naturaleza era la de ser
el Hijo eterno de Dios, el ser Dios.
Él asumió la forma
de hombre en el
momento de
Su encarnación.
2. Pero luego Pablo dice,
“… sino transformaos…”.
Ésta también es otra orden;
similar a la de la primera
frase, sólo que ésta no es de
‘dejar de hacer’ sino de
‘hacer’.
La raíz de está palabra -μορφή -- significa “forma”.
La palabra “transformaos” se
refiere al acto por medio del cual
una persona cambia su expresión
externa a otra, pero esta otra
expresión viene de lo más profundo
de su ser; es decir, de su verdadera
naturaleza.
ILUSTRACIÓN:
En Mateo 17:1-2, leemos:
“Seis días después, Jesús tomo a
Pedro, a Jacobo y a Juan su
hermano, y los llevó aparte a un
2
monte alto; y se transfiguró
delante de ellos, y resplandeció su
rostro como el sol, y sus vestidos se
hicieron blancos como la luz.”
La palabra traducida
como ‘se transfiguró’
μετεμορφώθη, en Mt. 17:2,
viene de la misma raíz que
la palabra “transformaos”
μεταμορφοῦσθε de
Rom. 12:2, μεταμορφόω.
Lo que estoy tratando de
decirle es que la idea es la
misma en ambos casos.
En la Transfiguración, Jesús
apareció en tal forma que
Sus discípulos tuvieron una
extraordinaria vista de la
naturaleza interna del Señor.
Allá abajo, en la planicie
y en los poblados, delante
de los otros discípulos
y del pueblo en general,
Jesús parecía ser
sólo un hombre.
Pero en el Monte de la
Transfiguración, Pedro,
Jacobo y Juan vieron algo
de la naturaleza divina de
Cristo, que brilló por encima
de la naturaleza humana
que Él había asumido.
B. Así que con estas dos
expresiones, “No os
conforméis…” y “… sino
transformaos…”, el apóstol
Pablo nos dice que cuando
los cristianos vivimos en este
mundo como viven “los de
este mundo”,…
…somos como ‘actores’ que
estamos representando algo
que no somos. No le damos
expresión a nuestra
verdadera naturaleza sino
que sólo estamos
conduciéndonos igual que
los de este mundo.
Por eso, dice Pablo, en lugar
de hacer eso, de ponernos
una máscara, un ropaje o
un disfraz, para aparecer
como lo que no somos,
hagamos exactamente
lo opuesto:
Permitamos que nuestra
verdadera naturaleza brille,
surja, se muestre en nuestro
diario vivir. Vivámosla.
Permitámosle surgir y brillar
en todo su esplendor.
Transfigurémonos delante
de los demás.
C. Una verdadera paradoja.
¿No les parece extraño
que se nos esté ordenando
algo que debería ser
“natural en nosotros”?
Bien, esa es la
exhortación del apóstol.
Ya sabemos que hemos
nacido de nuevo, que
somos nuevas criaturas.
Y ahora,
A. NO COMENCEMOS CON LA
CONDUCTA INDIVIDUAL
1. “Alto ahí”, diría alguno.
2. Me parece que ahí es
donde los cristianos, sobre
todo los pastores y los demás
líderes, tenemos que poner un
poco más de atención.
3. Pero eso no es correcto.
No debemos comenzar tratando
de cambiar la conducta del
nuevo creyente: Lo que debemos
hacer es comenzar por enfocarnos
en el marco del pensamiento, de
la visión y la comprensión que la
persona debe tener ahora como
un nuevo redimido.
B. USEMOS EL ENFOQUE
INTEGRAL.
1. Dijimos en nuestra proposición
que “Dios no quiere que
simplemente reformemos nuestra
conducta sino que Él demanda la
transformación de nuestro
carácter”. ¿Puede usted ver la
diferencia en el enfoque?
Un sistema ‘moralizador’ sólo
se interesará en la modificación
de la conducta, paso a paso.
El cristianismo no. Para el
cristianismo, una conducta
modificada es realmente
“el producto terminado”.
Lo que más nos debe interesar
no es si fulanito de tal dejó de
fumar, o de maldecir, o de
beber, sino si fulanito de tal ha
cambiado en su forma de
pensar, si ha entendido bien
quién es ahora que ha sido
redimido y lo que costó, y a
quién le costó, su redención.
2. En el proceso de
santificación debemos
comenzar por darnos
perfecta cuenta de quiénes
somos ahora. Necesitamos
entender la totalidad de la
historia acerca de nosotros
mismos.
Así que, cambiemos de manera
de pensar y cambiaremos la
manera de actuar. En lugar de
pensar en un enfoque
fragmentado, pensemos en un
enfoque integral. Comencemos
por la mente; lo demás irá
cayendo en su sitio pieza por
pieza.
3. Eso es lo que enseñaba
Pablo. Ya lo hemos mencionado
anteriormente. En nuestro
mensaje pasado dijimos que en
Romanos 12:2 Pablo hace una
síntesis de la doctrina que
desarrolla en Efesios 4:17-32.
ILUSTRACIÓN:
¿Observó usted ‘el orden
de los factores’? Uno no
“se viste” del nuevo
hombre” sino hasta que ha
sido renovado “en el espíritu
de vuestra mente”.
Ese orden es importante.
4. ¿Y cómo se va vistiendo
del nuevo hombre? Ahí es
donde entra el contenido
del pasaje de Ef. 4:25-32.
Ilustración
C. ¿QUÉ ES ESO DE ‘LA
RENOVACIÓN DE LA MENTE’?
1. Pensemos en una persona
que no es cristiana, no es
creyente, pero un día se
convierte; acepta a Cristo
como su Salvador personal.
¿Cambia su mente en
forma automática por el
efecto de la conversión?
Algunas personas pensarían
que sí, pero estarían
equivocadas.
Si el nuevo converso es una
persona que carecía de
habilidades antes de ser salvo,
no se va a convertir en un
genio simplemente porque se
convirtió. En cierto sentido, esa
persona siempre va a tener la
misma mente.
La inteligencia y las habilidades
de pensamiento no cambian en
el momento de la conversión.
Uno conserva básicamente el
mismo ‘instrumento’ que tenía
antes; la misma mente, en
términos de la capacidad para
pensar y razonar.
ILUSTRACIÓN:
2. Éste es el gran principio de
nuestra vida cristiana, redirigir
nuestras mentes, entrenarlas
para pensar de una manera
correcta, como piensa aquella
persona que ha aprendido de
Cristo. Y eso puede lograrse.
Dígalo, si no, el cambio que
hubo en la vida de Pablo
mismo. Antes, perseguía a la
iglesia y encarcelaba a los
creyentes. Después, predicaba
el evangelio de la gracia de
Jesucristo.
Y ambas cosas las hizo con
la misma eficacia y el mismo
celo. ¿Qué fue lo que pasó
con él? El espíritu de su
mente fue renovado y su
vida cambió de dirección
totalmente.
Hemos hablado con
bastante extensión acerca
de la solución de un
problema pero,
… ¿cuál es la verdadera
raíz del problema?
“¿Por qué tenemos que estar
luchando los cristianos
constantemente en contra de
la tentación y del pecado?
Y la respuesta es, por
supuesto, porque somos una
raza caída.
A. ¿Qué sucedió en lo que,
teológicamente, llamamos “la
caída del hombre”?
1. ¿Fue acaso que Adán y
Eva simplemente
desobedecieron un
mandamiento expreso de
Dios? Si así hubiera sido, el
problema no habría sido tan
serio. Pero no fue solamente
eso.
2. Lo que realmente pasó es
que hubo un cambio en la
mente y en el espíritu de Adán
y de Eva. Hasta ese momento,
ellos habían estado viviendo
para Dios; pero vino la
serpiente y tentó a la primera
pareja, y estos cayeron en la
tentación, y todo se arruinó.
3. El daño en la mente de
Adán y Eva ya estaba hecho
para cuando ellos comieron de
la fruta prohibida. El comerla
simplemente fue el acto
externo que reveló el terrible
cambio que ya había tenido
lugar en su actitud para con
Dios y para con ellos mismos.
Aun tenían las mismas
capacidades, pero aquello que
controlaba el ejercicio de esas
capacidades ya había sido
dañado.
4. El pensamiento pecaminoso
ya “había sentado sus reales”
en la mente del ser humano.
Las cosas ya no serían como
habían sido antes. A menos
que el espíritu de esa mente
fuera renovado.
B. Esa renovación requería de
una regeneración total. Ese
era, y continúa siendo, el único
remedio.
1. Yo no puedo vivir la vida
cristiana si antes no soy
regenerado.
2. Y esa regeneración incluye
“el espíritu de mi mente”. Verá
usted, no es lo que yo hago lo
que está mal. Es lo que yo soy,
mi esencia como ser humano,
mi naturaleza, lo que está
mal.
Y antes de que yo pueda
actuar bien, necesito “ser
hecho de nuevo”, necesito
nacer de nuevo. Y al nacer de
nuevo genuinamente, yo
recibo un nuevo corazón, y
una nueva disposición.
Me es dado un nuevo espíritu
para el control de mi mente.
Y con ese nuevo espíritu
controlando mi mente, toda
mi vida es controlada.
A. Si aun no soy
salvo, no puedo
“actuar como
cristiano”.
B. Si yo ya soy salvo,
entonces he recibido
un nuevo espíritu,
que controla mi
mente.
C. Si en lugar de pensar en
algún problema o pecado
particular que no he podido
superar, pienso en quién soy yo
-- una nueva criatura dirigida
por un nuevo espíritu -- y dejo
a ese espíritu controlar mi vida,
comenzaré a actuar como
cristiano.
D. Si soy un verdadero hijo
de Dios, no debo
“conformarme”; es decir,
no debo ponerme una
máscara o un ropaje para
pretender ser lo que no soy.
Más bien debo
“transformarme”; es decir,
permitir que mi verdadera
naturaleza se torne visible y
brille en todo su esplendor.
Esa es la manera correcta
de vivir del cristiano.
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