Salmo 119
Dichosos los que guardan tus preceptos
y te buscan de todo corazón.
En el camino de tus preceptos
disfruto más que con cualquier fortuna.
Me adhiero a tus preceptos, Padre,
correré por el camino de tus mandatos
porque me ensanchas el corazón.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
Seguiré por un camino ancho
porque busco tus preceptos.
Y serán mis delicias tus mandatos
que tanto amo.
Este es mi consuelo en la aflicción,
que tu promesa me da la vida.
Enséñame a discernir y entender
porque me fío de tus mandatos.
Cuánto amo tu voluntad,
todo el día la estoy meditando.
¡Qué dulce es tu promesa al paladar,
más que miel a la boca!
Tus preceptos
son mi herencia perpetua,
el gozo de mi corazón.
Yo me alegro de tu promesa
como el que encuentra un rico botín.
Ansío tu voluntad, Padre,
tu voluntad es mi delicia.
Del Salmo 119
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