En este seminario vamos a trabajar tres
aspectos:
I- Objetivos de la Lluvia Tardía
II – Condiciones para recibir la lluvia tardía
III – Efectos de un reavivamiento
En medio de la
confrontación satánica,
el verdadero espíritu se
manifestará en la iglesia
verdadera.
“En ese tiempo,
descenderá la “lluvia
tardía” el refrigerio de la
presencia del Señor para
dar poder a la voz fuerte
del tercer ángel”.
Primeros Escritos, pág. 86
“Como la ‘lluvia temprana’ fue
dada en tiempo de la efusión del
Espíritu Santo al principio del
ministerio evangélico, para hacer
crecer la preciosa semilla, así la
‘lluvia tardía’ será dada al final
de dicho ministerio para hacer
madurar la cosecha”
El Conflicto de los Siglos, pág. 669
“La lluvia tardía es la que
los revive y fortalece para
que puedan pasar por el
tiempo de angustia”
Comentario Bíblico Adventista, vol. 7,
pág. 995
“Cuando ella principie, el
espíritu de oración animará a
cada creyente, y el espíritu de
discordia y de revolución será
desterrado de la iglesia… No
habrá confusión, porque
todos estarán en armonía con
el pensamiento del Espíritu”.
Joyas de los Testimonios 3, Pág. 254, 255
“¿Por qué no tener hambre y sed
del don del Espíritu, puesto que
es el medio por el cual hemos de
recibir poder? ¿Por qué no
hablamos de él, oramos por él, y
predicamos acerca de él?”
Joyas de los Testimonios, vol. 3, pág. 212
“El Espíritu Santo
vendrá a todos los que
suplican por el pan de
vida para darlo al
prójimo”
TL - A Fé Pela Qual Eu Vivo, pág.
334
“Bienaventurados
los de limpio
corazón,
porque verán a
Dios.”.
Mateo 5:8
“Antes del día de Pentecostés,
se reunieron y apartaron todas
sus divergencias. Estaban
unánimes”.
El Deseado de Todas las Gentes, pág. 767
“Él anhela derramar sobre nosotros su
Espíritu Santo en abundante medida, y nos
ordena que limpiemos el camino por el
renunciamiento. Cuando entreguemos el yo
a Dios, nuestros ojos serán abiertos para
ver las piedras de tropiezo que nuestra falta
de cristianismo ha colocado en el camino
ajeno”.
Joyas de los Testimonios, vol. 2, pág. 382
Aquellos que quieren
dirigirse a sí, serán
privados de ese don
celestial. La palabra
profética dice:
“Únicamente a aquellos
que esperan
humildemente en Dios,
que velan para tener su
dirección y gracia, se da
el Espíritu”
El Deseado de Todas las Gentes,
pág. 626
“El gran derramamiento del
Espíritu de Dios que ilumina toda
la tierra con su gloria, no
acontecerá hasta que tengamos
un pueblo iluminado, que
conozca por experiencia lo que
significa ser colaboradores de
Dios”
Servicio Cristiano, pág. 314
El apóstol Pablo expresa
ese concepto al orar por
los Tesalonicenses para
que todo su espíritu, alma
y cuerpo “sea guardado
irreprochable para la
venida de nuestro Señor
Jesucristo”.
1 Tes. 5:23
“Para toda alma
verdaderamente convertida la
relación con Dios y con las
cosas eternas será el gran
tema de la vida...”
Reavivamientos Modernos, pág. 11
“Es necesario que se produzca
una gran reforma en el campo
de la temperancia […]
El Cristiano debe ser
temperante en todas las
cosas: en la comida, en la
bebida, en la manera de vestir
y en todo aspecto de la vida.
Consejos sobre la Salud, Pág. 429
Tenemos que entender
que el Señor no es sólo
cariñoso y
misericordioso y lleno
de compasión, sino
que también es Dios de
justicia, santidad e ira.
Muchos cristianos
tienen en su mente una
caricatura de Dios.
Cuando Isaías vio al
Señor sobre un trono
alto y sublime (Isa. 6:3),
reconoció su propia
insignificancia y su
profunda dependencia
de Dios.
“Apártate de mí, Señor,
porque soy hombre
pecador” (Lucas 5:8).
La conciencia de que
Jesús era el mismo Dios
hizo que Pedro recordara
su estado pecaminoso.
Jesús predicó del
arrepentimiento y
decía que quien no
nace de nuevo, no
puede ver el reino de
Dios.
Cuando Felipe fue a
Samaria y produjo
un gran
reavivamiento, la
Escritura dice que
“...había gran gozo
en aquella ciudad”
(Hechos 8:8).
Juan el Bautista mostró a
sus oyentes al “Cordero de
Dios”, y dos de sus
discípulos siguieron a Jesús
(Juan 1:36, 37).
Jesús dijo en Mateo 22:37-39:
"Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma
y con toda tu mente… Amarás a
tu prójimo como a ti mismo”
Nuestra fe no es sólo vertical,
también es horizontal. Muchas
personas hoy en día quieren un
mundo fraternal en que puedan
permanecer “sintiendo amor
fraternal”.
Quien proporciona el
reavivamiento es el Espíritu
Santo, y cuando actúa con
todo su poder, habrán claras
evidencias de sus dones y del
fruto del Espíritu en la iglesia.
El Espíritu Santo reprende,
convence, lucha con nosotros,
instruye, invita, incentiva,
regenera, renueva, fortalece. No
debe ser entristecido, tentado,
no debe recibir nuestra
resistencia, no debe ser
eliminado, insultado o
blasfemado.
CONCLUSIÓN:
Hoy vivimos en la
abundancia del poder del
Espíritu Santo. Dios está
más dispuesto a darnos ese
poder de lo que los padres
terrenales están dispuestos
a dar buenas cosas a los
hijos.
¿Qué debo hacer
para recibir ese
poder?
“El Espíritu espera que lo
pidamos y recibamos.
Cristo ha de ser
nuevamente revelado en su
plenitud por el poder del
Espíritu Santo”
Palabras de Vida del Gran Maestro,
pág. 92
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