Dossier fotográfico
II ENCUENTRO DE ESCRITORES EN LA
BIBLIOTECA DEL COLEGIO
JUAN DE VALDÉS
21 de noviembre de 2012
A
L
F
R
E
D
O ÓMEZ
G
CERDÁ
… Y entonces su mente
volaba libre como el viento,
y se escapaba de la plaza,
del barrio, de la ciudad.
Y llegaba al océano.
Y en su cerebro resonaba el
fragor de las olas rompiendo
contra el casco del navío, y
sus ojos sólo veían el
flamear de la bandera
El monstruo tuvo entonces
ocasión de escapar pero no lo
hizo. Permaneció en su
escondite impaciente e
intranquilo, mirando el reloj
que colgaba en una de las
paredes.
Durante el camino de
vuelta anduvo dándole
vueltas a su cabeza y en
seguida encontró una
solución.
Llegó un poco antes de las
vacaciones de Navidad. Entramos
en clase después del recreo y allí
estaba, manipulando un proyector
de diapositivas. Había bajado por
completo las persianas de las
ventanas y encendido la luz
Prefiero no
hacer planes.
La vida
siempre nos
sorprende y lo
desbarata
todo.
• Los alumnos hicieron entrega al autor de
recuerdos hechos por ellos mismos: tarjetas,
cuentos, poemas. Algunos los expusieron de
viva voz.
Poesías de Alfredo Martín de 4º A
La primavera
La primavera llena de
flores de todos los
colores,
y los pájaros vuelan, los
perros corren,
En primavera,
todos nos tiramos por la
hierba
El cielo
El cielo azul, el cielo
blanco,
el cielo se encuentra en
lo alto.
Desde él se ve todo,
hasta correr a los
niños.
El cielo tiene una
estrella llamada SOL.
Cuento de Lucía Ibares de 4º A
BILA Y EL SECRETO DE LAS HADAS
Cuenta la leyenda, que en Villalón existió una aldea de hadas, pero como nadie cree en
la hadas, eso ya no importa. Solo a algunas personas como a Bila sí les importa. Bila
se pasa todo el tiempo pintando hadas.
Pero su mejor amiga Lola no creía en las hadas. Aunque Bila intentaba convencerla.
Hasta que un día Bila empezó a decir cosas desconsoladamente como: “Estoy harta,
las hadas existen y os lo demostraré”. Así que cogió una mochila, metió agua,
comida… y se fue a buscar la aldea perdida.
Al llegar la noche Bila tuvo que coger la ponerse la mantita en el suelo en medio del
bosque. Empezó a escuchar ruidos y se asustó, pero, de repente, se quedó frita.
Al día siguiente, Bila se despertó y empezó a caminar. Entonces llegó a una cueva,
estaba dispuesta a entrar en ella cuando salieron dos osos. Bila no se atrevía a
entrar, pero no había más remedio: cagadita de miedo entró.
Bila pensaba contarle a Lola todo lo que había vivido desde ese momento. La cueva le
gustó mucho.
Al salir de la cueva, Bila se encontró dos espejos; en el primero había cinco
letras: AHADS. Bila dijo: Hadas, y un montón de polvos mágico cayeron
sobre el segundo espejo y salió una palabra: ERCOT.
Bila empezó a formar palabras: reto, no; ector, no que es con H. Ya lo sé,
dijo: Recto. Y entonces empezó a moverse sola.
De repente vio una piedra que hablaba y Bila se desmayó. Después de dos
horas desmayada se despertó y dio un brinco gigante cuando vio dos hadas
volando. Bila las saludó y ella empezaron a gritar: zac, zac, zac.
Bila no pretendía nada, hasta les dijo: ¡Parar, no os quiero hacer daño, solo
he venido a demostrar que las hadas existen!
Yo no quiero que los humanos nos descubráis –dijo un hada.
Por favor, venid conmigo, yo solo quiero que me crean.
Pero, nos pueden descubrir! Solo quedamos doscientas hadas en nuestra
aldea, la contaminación está acabando con nostras. Si los humanos nos
descubren nos disecarán y desapareceremos del mundo.
Bila volvió a su casa sin ninguna prueba, pero cuando llegó lo contó todo.
Nadie la creyó pero ella sabía que las hadas existían y para cuidarlas los
humanos no tenían que contaminar el mundo.
Ana Álvarez Pérez de 4º A
hizo una breve exposición del cuento escrito por ella y titulado
Un lápiz interminable
Un niño iba caminando cuando oyó un ruido. Miró al suelo
y era un lápiz. El lápiz le dijo que si le quería le cogiese
y él le explicaría todo. O si no, no.
Entonces el niño como sí le quería, lo cogió, y el lápiz le
dijo que era un lápiz interminable.
El niño quiso contárselo a sus amigos pero el lápiz le dijo
que no se lo contara porque lo perdería para siempre.
Entonces nunca lo contó. Y todavía le tiene en su casa”
Moraleja:
Ya lo ves, el amor lo vale todo, hasta el de un lápiz.
La mayor parte de las fotos las ha hecho Sergio Velasco de 4º A
Los textos que figuran son fragmentos de algunos de
los libros de Alfredo Gómez Cerdá, y son una invitación a
la lectura completa de su obra.
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