Una noche de espanto
“¡Vaya sustos! Y aquí no
tengo
vecinos.
En
el
departamento siempre me
iba con ellos cuando sentía
miedo”,
pensó
Sergio
mientras volvía a meterse a la
cama.
Los fantasmas no existen y esta casa es
maravillosa”.
Sergio llamó a sus papás para decirles
que estaba bien y que no había
fantasmas.
Luego se fue a dormir muy tranquilo.
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