Parábola
del sembrador
Mt 13, 1-23
Dios es la semilla, que ya está en mí.
Texto: Fray Marcos
Por favor no utilices el ratón
El objetivo de las parábolas es sustituir una
manera de ver el mundo miope, por otra abierta
a una nueva realidad llena de sentido.
Los exegetas apuntan a que, en un principio,
los protagonistas de la parábola fueron el sembrador y la semilla.
El objetivo habría sido animar a predicar
sin calcular la respuesta de antemano.
Hay que sembrar a voleo, sin preocuparse de donde cae.
La semilla debe llegar a todos.
No debemos dar ninguna importancia
a la cantidad de respuestas.
La intensidad de una
sola respuesta, puede
dar sentido a toda la
siembra.
Tenemos que comprender
que el Reino puede estar
creciendo, cuando el número
de los cristianos está
disminuyendo.
Más tarde se dio a la parábola un cariz distinto,
insistiendo en la disposición de los receptores, y
dando toda la importancia a las condiciones de la
tierra.
Aún en un sentido alegórico, no debemos pensar en unas personas
como tierra buena y otras, mala.
Más bien debemos descubrir en cada uno de nosotros
la tierra dura, las zarzas, las piedras que impiden a la semilla fructificar.
Aún en un sentido alegórico, no debemos pensar en unas personas
como tierra buena y otras, mala.
En la misma parcela hay
tierra buena,
piedras y zarzas.
Más bien debemos descubrir en cada uno de nosotros
la tierra dura, las zarzas, las piedras que impiden a la semilla fructificar.
No debemos identificar la "semilla" con la Escritura.
Lo que llamamos "Palabra de Dios",
es ya un fruto de la semilla.
La verdadera "semilla",
es lo que hay de Dios en nosotros.
Dios está en sus criaturas y se manifiesta en todas ellas como
algo tan íntimo que constituye la semilla de todo lo que es.
Dios no se nos da, como producto…
Sino como semilla,
que cada uno tiene que dejar fructificar.
Generalmente caemos en la trampa de creer
que, dar fruto, es hacer obras grandes.
Descubrir cuál sería el fruto al que
se refiere la parábola sería la clave
de su comprensión.
El fruto… no es el éxito externo.
Sino el cambio de mentalidad del que escucha.
Se trata de situarse en la vida
con un sentido nuevo de pertenencia.
Una vez superada la tentación del
individualismo egocéntrico.
Cada uno debe hacer un cuidadoso análisis para descubrir…
“Que impide que la semilla dé fruto en mí”.
Debemos tener claro que si la semilla no da fruto,
es porque algo se lo impide.
Debemos tener claro que si la semilla no da fruto,
es porque algo se lo impide.
La tierra es siempre buena
si no se interponen obstáculos para que la semilla germine.
Música : Kitaro - Whisper
http://www.granosdemaiz.com
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