12Y
nosotros no hemos recibido el espíritu del
mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios,
para que sepamos lo que Dios nos ha
concedido, 13lo cual también hablamos, no con
palabras enseñadas por sabiduría humana,
sino con las que enseña el Espíritu,
acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14Pero
el hombre natural no percibe las cosas que son
del Espíritu de Dios, porque para él son locura,
y no las puede entender, porque se han de
discernir espiritualmente.
18Porque
la palabra de la cruz es locura a los
que se pierden; pero a los que se salvan, esto
es, a nosotros, es poder de Dios. 19Pues está
escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y
desecharé el entendimiento de los entendidos.
20¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el
escriba? ¿Dónde está el disputador de este
siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del
mundo?
21Pues
ya que en la sabiduría de Dios, el
mundo no conoció a Dios mediante la
sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes
por la locura de la predicación. 22Porque los
judíos piden señales, y los griegos buscan
sabiduría; 23pero nosotros predicamos a Cristo
crucificado, para los judíos ciertamente
tropezadero, y para los gentiles locura; 24mas
para los llamados, así judíos como griegos,
Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
6No
está aquí, sino que ha resucitado.
Acordaos de lo que os habló, cuando aún
estaba en Galilea, 7diciendo: Es necesario que
el Hijo del Hombre sea entregado en manos de
hombres pecadores, y que sea crucificado, y
resucite al tercer día. 8Entonces ellas se
acordaron de sus palabras, 9y volviendo del
sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a
los once, y a todos los demás.
10Eran
María Magdalena, y Juana, y María
madre de Jacobo, y las demás con ellas,
quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.
11Mas a ellos les parecían locura las palabras
de ellas, y no las creían. 12Pero levantándose
Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró
dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa
maravillándose de lo que había sucedido.
1Estando
ya a salvo, supimos que la isla se
llamaba Malta. 2Y los naturales nos trataron con
no poca humanidad; porque encendiendo un
fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia
que caía, y del frío. 3Entonces, habiendo recogido
Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y
una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la
mano. 4Cuando los naturales vieron la víbora
colgando de su mano, se decían unos a otros:
Ciertamente este hombre es homicida, a quien,
escapado del mar, la justicia no deja vivir.
5Pero
él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño
padeció. 6Ellos estaban esperando que él se hinchase, o
cayese muerto de repente; mas habiendo esperado
mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de
parecer y dijeron que era un dios. 7En aquellos lugares
había propiedades del hombre principal de la isla,
llamado Publio, quien nos recibió y hospedó
solícitamente tres días. 8Y aconteció que el padre de
Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de
disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber
orado, le impuso las manos, y le sanó. 9Hecho esto,
también los otros que en la isla tenían enfermedades,
venían, y eran sanados; 10los cuales también nos
honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos,
nos cargaron de las cosas necesarias.
7No
seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
8Porque será medicina a tu cuerpo, Y
refrigerio para tus huesos.
2Todos
los caminos del hombre son
limpios en su propia opinión; Pero
Jehová pesa los espíritus 3Encomienda
a Jehová tus obras, Y tus pensamientos
serán afirmados.
2Todo
camino del hombre es recto en su
propia opinión; Pero Jehová pesa los
corazones 3Hacer justicia y juicio es a
Jehová Más agradable que sacrificio.
16En
su propia opinión el perezoso es
más sabio Que siete que sepan
aconsejar.
12Hay
generación limpia en su propia
opinión, Si bien no se ha limpiado de su
inmundicia.
9 Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te
da, no aprenderás a hacer según las
abominaciones de aquellas naciones. 10 No sea
hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija
por el fuego, ni quien practique adivinación, ni
agorero, ni sortílego, ni hechicero, 11 ni
encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte
a los muertos.
12Porque
es abominación para con Jehová
cualquiera que hace estas cosas, y por estas
abominaciones Jehová tu Dios echa estas
naciones de delante de ti 13Perfecto serás
delante de Jehová tu Dios. 14Porque estas
naciones que vas a heredar, a agoreros y a
adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido
esto Jehová tu Dios.
15Guardad,
pues, mucho vuestras almas; pues
ninguna figura visteis el día que Jehová habló
con vosotros de en medio del fuego; 16para
que no os corrompáis y hagáis para vosotros
escultura, imagen de figura alguna, efigie de
varón o hembra, 17figura de animal alguno que
está en la tierra, figura de ave alguna alada
que vuele por el aire, 18figura de ningún
animal que se arrastre sobre la tierra, figura
de pez alguno que haya en el agua debajo de
la tierra.
19No
sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el
sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del
cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les
sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a
todos los pueblos debajo de todos los cielos.
20Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha
sacado del horno de hierro, de Egipto, para que
seáis el pueblo de su heredad como en este día.
21Y Jehová se enojó contra mí por causa de
vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni
entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te
da por heredad.
22Así
que yo voy a morir en esta tierra, y no
pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y
poseeréis aquella buena tierra. 23Guardaos,
no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro
Dios, que él estableció con vosotros, y no os
hagáis escultura o imagen de ninguna cosa
que Jehová tu Dios te ha prohibido. 24Porque
Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios
celoso.
5Y
edificó altares para todo el ejército de los
cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.
6Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a
observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó
encantadores y adivinos, multiplicando así el
hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para
provocarlo a ira.
4Entonces
mandó el rey al sumo sacerdote
Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden,
y a los guardianes de la puerta, que
sacasen del templo de Jehová todos los
utensilios que habían sido hechos para
Baal, para Asera y para todo el ejército de
los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén
en el campo del Cedrón, e hizo llevar las
cenizas de ellos a Bet-el.
5Y
quitó a los sacerdotes idólatras que habían
puesto los reyes de Judá para que quemasen
incienso en los lugares altos en las ciudades de
Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y
asimismo a los que quemaban incienso a Baal,
al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a
todo el ejército de los cielos. 6Hizo también
sacar la imagen de Asera fuera de la casa de
Jehová, fuera de Jerusalén, al valle del Cedrón,
y la quemó en el valle del Cedrón, y la convirtió
en polvo, y echó el polvo sobre los sepulcros de
los hijos del pueblo
18 Entonces él dijo: Oíd, pues, palabra de
Jehová: Yo he visto a Jehová sentado en su
trono, y todo el ejército de los cielos estaba a
su mano derecha y a su izquierda.
6 Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos,
y los cielos de los cielos, con todo su
ejército, la tierra y todo lo que está en ella,
los mares y todo lo que hay en ellos; y tú
vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de
los cielos te adoran.
6Por
la palabra de Jehová fueron hechos
los cielos, Y todo el ejército de ellos por el
aliento de su boca.
21Acontecerá
en aquel día, que Jehová
castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a
los reyes de la tierra sobre la tierra. 22Y serán
amontonados como se amontona a los
encarcelados en mazmorra, y en prisión
quedarán encerrados, y serán castigados
después de muchos días.
13Te
has fatigado en tus muchos consejos.
Comparezcan ahora y te defiendan los
contempladores de los cielos, los que observan
las estrellas, los que cuentan los meses, para
pronosticar lo que vendrá sobre ti. 14He aquí que
serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán
sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa
para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten.
15Así te serán aquellos con quienes te fatigaste,
los que traficaron contigo desde tu juventud; cada
uno irá por su camino, no habrá quien te salve.
19Y
si os dijeren: Preguntad a los encantadores y
a los adivinos, que susurran hablando,
responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios?
¿Consultará a los muertos por los vivos? 20¡A la
ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto,
es porque no les ha amanecido. 21Y pasarán por
la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá
que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a
su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.
22Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y
tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos
en las tinieblas.
23Porque
como pecado de adivinación es la
rebelión, y como ídolos e idolatría la
obstinación. Por cuanto tú desechaste la
palabra de Jehová, él también te ha
desechado para que no seas rey.
7Entonces
Saúl dijo a sus criados:
Buscadme una mujer que tenga espíritu de
adivinación, para que yo vaya a ella y por
medio de ella pregunte. Y sus criados le
respondieron: He aquí hay una mujer en
Endor que tiene espíritu de adivinación
27Y
el hombre o la mujer que evocare
espíritus de muertos o se entregare a la
adivinación, ha de morir; serán apedreados;
su sangre será sobre ellos.
26No
comeréis cosa alguna con sangre. No
seréis agoreros, ni adivinos. 27No haréis
tonsura en vuestras cabezas, ni dañaréis la
punta de vuestra barba. 28Y no haréis rasguños
en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis
en vosotros señal alguna. Yo Jehová.
31No
os volváis a los encantadores ni a los
adivinos; no los consultéis, contaminándoos
con ellos. Yo Jehová vuestro Dios.
Descargar

Diapositiva 1