ORIGEN DE ROMA Y LA MONARQUÍA
EL MEDIO GEOGRÁFICO: La civilización romana, la más grande y duradera
de la antigüedad, se desarrolló en la península itálica, situada al Occidente
de Grecia y en el centro del mar Mediterráneo, al que en cierto modo divide
en dos cuencas. Dicha península tiene la forma de una bota y está limitada al
norte por los Alpes, un semicírculo de montañas muy altas, cubiertas le
nieve, que encierra un valle de naturaleza muy fértil, regado por el río Po,
que desemboca en el mar Adriático.
LOS PUEBLOS QUE LO HABITARON
Los primitivos habitantes de este privilegiado territorio, fueron los
ligures, que hacia el año 1500 a.C. se establecieron en el Norte, en
la región que hoy se conoce precisamente como la Liguria. Luego
aparecieron los italiotas, procedentes del centro de Europa —
indoeuropeos, como los pueblos que invadieron Grecia por la misma
época— que se impusieron sobre los ligures y se radicaron en la
región central, donde se integraron en numerosas tribus, entre las
que podemos mencionar a los sabinos, que fueron los que iniciaron
el asentamiento en la Campania; en seguida los siguieron los
latinos, que ocuparon el valle del Tíber y su zona adyacente, que se
llamaba el Lacio; más tarde arribaron los umbrios, que se quedaron
en la llanura del Po; y finalmente, los ilirios, que se localizaron en el
Véneto. Otros grupos menores ocuparon distintas posiciones.
Los etruscos: Sin embargo, los habitantes de mayor repercusión en la
península itálica, fueron los etruscos, a quienes los griegos llamaron
tirrenos, cuyo verdadero origen se desconoce, pero se supone llegados del
mar Egeo, hacia el año 1000 a.C., como consecuencia de la gran expansión
griega que los empujó hacia el Oeste y los obligó a establecerse en las
ostas itálicas, en la región de la Toscana, entre los ríos Amo y Tíber.
LA MONARQUIA:
Como vimos, los latinos, se establecieron en el valle del Tíber y su comarca
circundante, que se llamaba el Lacio, llanura escasamente fértil que se
recostaba sobre el mar Etrusco, que más tarde se denominó mar Tirreno. La
región no era muy favorable, por sus terrenos bajos y pantanosos, y estaba
cercada al Norte por los etruscos y al Sur por los griegos. Esta circunstancia
hizo que sus habitantes buscaran la forma de poder defenderse mejor de sus
vecinos.
En el año 753 a.C., un grupo de familias procedentes de Alba Longa resolvió
establecerse en el monte Palatino, donde fundaron una aldea, llamada en un
principio Germal, y más tarde conocida como Palatina.
Con la llegada de otras familias, fueron ocupando los montes vecinos, hasta
completar siete poblaciones, las cuales se unieron federativa-mente, a la
manera de los etruscos, constituyendo el Septimontium o Liga de los Siete
Montes, que conservó una relación muy estrecha con Alba Longa, que era la
ciudad de origen de sus miembros
Sin embargo, poco después aparecieron los etruscos, quienes conquistaron
toda la región del Lacio y sometieron a Alba Longa y a todas las ciudades de
la Liga, que se unificaron en una sola ciudad a la que llamaron Roma, nombre
que deriva de la palabra etrusca rumón, que significa río.
La leyenda: Según la leyenda, narrada por el famoso escritor Virgilio en su
obra La Eneida, el príncipe troyano Eneas, después de la toma de su
ciudad por los griegos, huyó hacia Italia en busca de refugio, y llegó hasta el
Lacio, donde se estableció y fundó la ciudad de Lavinio.
Ascanio, hijo de Eneas, que había acompañado a su padre, lo sucedió
como rey de Lavinio y, a su vez, erigió otra ciudad a la que llamó Alba
Longa.
Mucho tiempo después, Numitor, descendiente de Ascanio, fue derrocado
por su hermano Amulio, quien ordenó que Romulo y Remo, hijos de Rea
Silvia, hija, a su vez de Numitor, fueran abandonados en las márgenes del
Tíber para que murieran de hambre. Sin embargo, los niños fueron
alimentados por una loba, hasta que un pastor los encontró y los crio en su
casa. Cuando Rómulo y Remo crecieron, fueron reconocidos por su abuelo
Numitor, y al enterarse de su origen noble, derrocaron a Amulio y
restablecieron a Numitor en el trono de Alba Longa
Fue entonces cuando Rómulo y Remo decidieron fundar una nueva ciudad en el
monte Palatino, a escasa distancia del mar, de manera tal que pudiera recibir por
el Tíber las mercaderías necesarias y a la vez estuviera suficientemente alejada
para resguardarse del ataque de los piratas.
Ambos hermanos trazaron los límites de la ciudad a la que llamaron Roma— y
abrieron un foso que la rodeaba. Rómulo dio aviso que castigaría severamente a
quien se atreviera a cruzarlo, y como Remo lo hizo, le dio muerte sin piedad.
Posteriormente, en el año 715 a.C., el fundador de Roma desapareció en forma
misteriosa. En cierta ocasión en que pasaba revista a sus tropas, se produjo
una terrible tempestad, pasada la cual nadie volvió a verlo, lo cual dio lugar a
que se tejieran muchas conjeturas, entra ellas la de su asesinato y, finalmente, a
que se lo adorara como a un dios.
A Rómulo le sucedió Numa Pompilio, un jefe de origen sabino, que era famoso
por su sabiduría. Durante su reinado se dictaron las primeras leyes que rigieron
a los romanos. Además dió forma definitiva a su religión.
A Numa Pompilio le siguió Tulio Hostilio, de inspiración guerrera, quien atacó
a los albanos y los venció por completo después de una larga contienda, con lo
que Alba Longa quedó subordinada a los romanos.
Luego ocupó el trono Anco Marcio, también de origen sabino, que ordenó la
construcción del puerto de Ostia.
Después fue encumbrado Tarquino el Antiguo, nacido en Tarquinia, ciudad
de Etruria, que introdujo en Roma las costumbres etruscas. Tuvo especial
preocupación por el embellecimiento de Roma y ordenó la construcción de un
templo consagrado a Júpiter, que se llamó el Capitolio, debido a que cuando
se estaba excavando para colocar los cimientos del edificio, se encontró una
cabeza (capitis en latín), lo que según los augures, indicaba que Roma’
llegaría a ser la capital o cabeza del mundo. Durante su reinado también se
construyeron el Circo, el Foro y la Cloaca Máxima.
A Tarquino el Antiguo le sucedió su yerno, Servio Tulio, que era hijo de una
esclava y había sido criado en el palacio de Tarquino. Este rey incorporó los
distritos etruscos a la alianza romana y dividió a la sociedad en clases, según su
fortuna. Además rodeó a la ciudad de una fortificación y creó registros para los
ciudadanos. Debido a este hecho, que perjudicaba a las antiguas familias, pereció
víctima de una conspiración
Le siguió Tarquino el Soberbio quien desvirtuó la obra realizada por su
antecesor y pretendió gobernar con poderes absolutos. Con el propósito de
conquistar a las colonias griegas del Sur, organizó una campaña que, como
vimos, le resultó adversa. No obstante, según la leyenda, su caída se produjo
por una tropelía cometida por su hijo Sexto quien, abusando de la hospitalidad
de su pariente Tarquino Cola tino, violó a su esposa Lucrecia, quien se mató de
desesperación. Su esposo ultrajado, que se encontraba en campaña, y Lucio
Junio Bruto, sublevaron al pueblo y derrocaron a Tarquino el Soberbio,
quedando abolida la monarquía (510 a.C.). El rey fue reemplazado por los
cónsules y comenzó la República
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