Hacia el Domingo 4º de Cuaresma
HACIA EL DOMINGO 4º DE CUARESMA
Para Orar Cada Día
el Evangelio del Domingo Próximo
Del Lunes 24 al Domingo 30 de marzo
Hacia el Domingo 4º de Cuaresma
Orar en el Corazón del Mundo: por la mujer
La alegría del Evangelio es contagiosa (4/6)
Orar en la Casa: Meditando un texto del Mensaje Cuaresmal del
Papa Francisco.
Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo
www.centrodeespiritualidadsanpablo.org
Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche
editado por Christ Source de Vie, Toulouse
1
Evangelio de Jesucristo según san Juan
Capítulo 9, versículos 1 al 38
“Al pasar, Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento […]; escupió en
la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego,
diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa
"Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y
los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: «¿No es
este el que se sentaba a pedir limosna?». Unos opinaban: «Es el
mismo». «No, respondían otros, es uno que se le parece». Él decía:
«Soy realmente yo». Ellos le dijeron: «¿Cómo se te han abierto los
ojos?». Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo
puso sobre mis ojos y me dijo: «Ve a lavarte a Siloé». Yo fui, me lavé
y vi». Ellos le preguntaron: «¿Dónde está?». Él respondió: «No lo sé».
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos.
2
Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los
fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les
respondió: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo».
Algunos fariseos decían: «Ese hombre no viene de Dios, porque no
observa el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo un pecador puede
hacer semejantes signos?». Y se produjo una división entre ellos.
Entonces dijeron nuevamente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que
te abrió los ojos?». El hombre respondió: «Es un profeta». […]
Ellos le respondieron: «Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres
darnos lecciones?». Y lo echaron. Jesús se enteró de que lo habían
echado y, al encontrarlo, le preguntó: «¿Crees en el Hijo del
hombre?». Él respondió: «¿Quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo: «Tú lo has visto: es el que te está hablando».
Entonces él exclamó: «Creo, Señor», y se postró ante él”.
3
LUN 24
MAR 25
Abre mis ojos
Miro primero al ciego, en medio de la gente que pasa,
sentado y mendigando al borde del camino. Miro a la
gente que va y viene a su alrededor, ciegos ellos también,
pero ciegos de “cultura” pues no ven al ciego de
nacimiento. Entonces, pienso en todos aquellos y aquellas
a quienes frecuento sin verlos porque no tengo tiempo o
ganas de verlos, porque estoy demasiado ocupado,
demasiado preocupado… Pido a Dios que abra mis ojos.
Vuélveme disponible
La Iglesia festeja hoy la Anunciación del Señor. Hagamos
memoria de la imagen de esta escena que representan
numerosos artistas. María y el Ángel cruzan sus miradas
como Jesús y el ciego supieron hacerlo. No es seguro que
María haya visto al ángel con sus propios ojos sino que
más bien debió experimentar y oír con todo su ser las
palabras que se le dirigían de parte de Dios. Pido a Dios
la disponibilidad de María.
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MIÉ 26
Conviérteme
5
JUE 27
Me pongo en el lugar del ciego del Evangelio: él no pide
nada en particular, espera algo nuevo en su vida. Jesús
escupe en el suelo, con la saliva hace barro el cual aplica
sobre sus ojos. Me dejo atrapar por este gesto de
creación, como Dios que modela al hombre con la arcilla
del suelo. Me dejo conmover. Y pido a Dios que haga de
mí un ser nuevo.
6
Dame la fe
Vemos en el Evangelio al ciego que parte para lavarse en
la piscina de Siloé como se lo pide Jesús. Yo puedo
preguntarme qué gesto, qué acción puedo hacer para que
se revele en mí la vida a la que estoy invitado. El gesto es
simbólico y de desempeño, como lo son todos los
sacramentos. El sacramento de la reconciliación podría ser
esta acción que me devolverá la vista. Pido la fe.
7
VIE 28
SÁB 29
Guíame
Veo a las personas que rodean al ciego. No comprenden
bien el por qué ni el cómo de los cambios sucedidos en su
vida. También puede sucederme estar en el mismo tipo de
situación: ciego, sanado, enviado, creyente… pero rodeado
de gente sorprendida. Para esos momentos, pido el valor
de aceptar ser incomprendido.
Abre mis labios
Como el ciego en el Evangelio, a veces sucede que
podamos ser confrontados por preguntas sorprendentes:
¿Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos? Oír esta
pregunta hoy en día nos conduce a reflexionar sobre la
respuesta que daríamos si se nos planteara. Hermoso
ejercicio de oración: primero, reconocer que Jesús me ha
abierto los ojos y oír lo que yo respondería a quienes me
interrogan.
9
8
DOM 30
Entremos en la alegría de los
discípulos
Releamos tranquilamente el Evangelio del día, meditado a lo largo
de toda esta semana. De esta manera nos rencontramos con el ciego
de nacimiento, como se encuentra a un amigo. Es la ocasión de
darnos cuenta de que “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las
angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los
pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas
y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente
humano que no encuentre eco en su corazón (…) La Iglesia por ello
se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su
historia”. Estas primeras palabras del hermoso texto Gaudium et
Spes del Vaticano II seguramente iluminarán nuestro día.
10
Orar en el Corazón del Mundo
con el Papa Francisco
Oremos para que los derechos
de las mujeres sean respetados
en todas las culturas.
11
La alegría del
Evangelio es
contagiosa (4/6)
ORAR EN LA CASA
El Papa Francisco insiste mucho en la novedad del evangelio que nunca termina de
sorprendernos y de renovarnos, a condición de que mantengamos el corazón abierto. Pues,
como los fariseos, podemos encerrarnos en nuestro saber y en nuestros hábitos. La Iglesia
no está a salvo de una tentación como esta ni ninguno de nosotros tampoco. ¿Qué hacer
para no caer en esta trampa, para ir hacia adelante con ánimo?
Sencillamente, regresar a la fuente que es Cristo. Él es el primero que nos busca y quiere
darse a conocer. Él es quien lleva el baile y pone el ritmo. Él es el Hijo que nos quiere hijos
a su manera. Él es quien abre nuestros ojos y nos hace salir de nuestras tinieblas interiores.
Atrevernos a exponernos a Cristo y a su creatividad nos entrega a la crítica y al rechazo de
los demás pues la verdad y la libertad molestan. Este joven hombre ciego que recobra la
vista está atrapado entre múltiples fuegos: sus padres, sus vecinos, los fariseos… Pero él
conoce la fuente de luz que le ha sido dada. Con él, estemos listos para rendir cuentas de
nuestra fe, alegremente
Meditemos en familia o con los amigos el Mensaje de
Cuaresma del Papa
En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los
hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de
Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la
Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres.
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ORAR EN LA CASA
“¿Cómo se te han abierto
los ojos?”
San Juan 9, 15
La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra
riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra
pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de
Cristo.
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Una eterna novedad
Cristo siempre puede, con su novedad, renovar nuestra
vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas
oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana
nunca envejece. Jesucristo también puede romper los
esquemas aburridos en los cuales pretendemos
encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad
divina.
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Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar
la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos,
métodos creativos, otras formas de expresión, signos más
elocuentes, palabras cargadas de renovado significado
para el mundo actual.
Papa Francisco
La alegría del evangelio, n°11
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