Terje Vigen, de Victor Sjöström (1917).
Productora: Svenska Biografteatern.
Guión: Gustaf Molander y Victor Sjöström, según el poema homónimo de Henrik Ibsen (1852).
Fotografía: Julius Jaenzon.
Reparto:
Victor Sjöström……………………………….Terje Vigen.
Bergliot Husberg……………………………...Esposa de Terje Vigen.
August Falck………………………………….Lord inglés.
Edith Erastoff…………………………………Esposa del lord inglés.
Argumento:
Terje Vigen (Victor Sjöström) es un valeroso e intrépido pescador que vive con su mujer (Bergliot
Husberg) y su hijita en una aldea al sur de la costa noruega. En 1809, con motivo del llamado
«bloqueo continental», que había sido impuesto por Napoleón contra Inglaterra, a fin de que ésta
no pudiese comerciar con los puertos europeos de la fachada atlántica, un funcionario militar
llega a la aldea proclamando la imposibilidad de faenar a una cierta distancia de la costa y, menos
aún, aproximarse a la vecina Jutlandia. Con el propósito de evitar las duras condiciones
económicas impuestas, que están afectando gravemente a su familia, Terje Vigen se dedica al
contrabando de mercancías con la costa de Dinamarca. En una de esas salidas es avistado por un
barco inglés, que, con el fin de perjudicar a Dinamarca, trata de evitar, como muchos otros de la
Royal Navy, el comercio entre Noruega y el país vecino del sur. En esta ocasión, Terje Vigen
logra burlar la lancha que lo persigue, pero en otra ocasión parecida, después de una frenética
persecución, Terje Vigen es finalmente apresado, conducido al navío británico y llevado hasta
una prisión inglesa, donde permanecerá hasta 1815.
Cuando regresa a la aldea, todo ha cambiado; algunos lugareños ni siquiera lo reconocen, de
transformado y envejecido que está. Corre hacia su antigua casa, pero allí se encuentra con un
matrimonio habitándola, que le informa que su mujer y su hija pequeña murieron de hambre. El
impacto es tan brutal, que cae redondo al suelo. Completamente abatido, se acerca al cementerio frente
a la costa para ver las tumbas de sus seres queridos. Finalmente encuentra otro empleo como piloto de
embarcaciones, pero su ánimo está deshecho, apoderándose de él lentamente el rencor y el
resentimiento, así como el deseo de venganza. En ocasiones, se acerca hasta el mar bravío y,
levantando enfurecido los brazos, lo maldice. Un día, los habitantes de la aldea avistan una
embarcación a lo lejos que está a punto de zozobrar. Debido a su destreza, Terje Vigen, a pesar de sus
años, se lanza con su barca para auxiliar a los ocupantes del barco. Una vez que llega, se hace cargo del
timón, pero, al acercarse un pasajero, que viaja en compañía de su mujer (Edith Erastoff) y de su hija,
Terje Vigen lo reconoce inmediatamente; es el mismo capitán inglés (August Falck) que lo capturó,
enviándolo a prisión.
La desesperación y el deseo de una ciega venganza se apoderan por completo de él. Ordena a los
marineros que abandonen la embarcación, mientras que él obliga al antiguo capitán, a su mujer y a su
hija a montarse en su propia barca, con el fin de hundirlos en el mar. Incluso llega a hacer con uno de
los remos un agujero en el casco, como se lo hicieron antaño a su barca hace muchos años. Coge a la
niña, de unos seis o siete años, en brazos, con el fin de matarla, mientras que la madre, enfrente, está
aterrorizada y desesperada. Pero al mirar a la cara de la pequeña, se acuerda de su propia hija, su fondo
bondadoso y bueno reaparece, se horroriza de lo que iba a hacer, y los pone a salvo en un promontorio
rocoso, hasta que dos lugareños los recogen a todos en una barca y los llevan a la aldea. Al poco
tiempo, el matrimonio, junto con la pequeña, acude a casa de Terje Vigen para darle personalmente las
gracias de todo corazón por haberlos salvado. Él se agacha, acaricia a la niña y le dice que le dé un
beso. La niña lo abraza. En la escena final vemos a Terje Vigen despidiendo, desde lo alto de unas
rocas, al barco donde viajan las tres personas que él ha salvado.
El crítico sueco Bengt Idestam-Almquist, en su estudio de 1952 titulado Cine sueco: drama y
renacimiento (Buenos Aires, Losange, 1958), explica lo siguiente en el capítulo VII (págs. 107120):
Se comenzó a filmar el 15 de agosto de 1916 y se terminó en noviembre. Durante dos meses de
frío otoñal trabajaron en la playa, durante tempestades marítimas y tormentas de viento. Con este
filme, el cine sueco alcanza su verdadera mayoría de edad, pues el interés principal es
profundamente estético. El gran arte penetra en la cinematografía nórdica, además de las
innovaciones técnicas y de la magistral interpretación del propio realizador en el papel
protagonista. Junto a Terje Vigen, el otro gran protagonista del filme es el mar, bravío, calmo,
inescrutable, misterioso, inalcanzable, a pesar de que podamos navegar por él y beneficiarnos de
lo que atesora.
El crítico sueco se refiere a este filme con la expresión «como un rayo despejado». Prácticamente
solo, Sjöström convencióse de la necesidad de que el cine podía convertirse en una potencia
nueva por su dimensión artística. La fuente de inspiración de Victor Sjöström, a diferencia de lo
que pensaba André Malraux que era la fuente de inspiración de todo gran artista, esto es, el
propio arte anterior, constituye una excepción, pues va a ser primordialmente la naturaleza, el
mar infinito que se extendía a sus pies en la costa meridional de Noruega. Victor Sjöström se
convirtió en artista de modo casi instantáneo, por una repentina visión, inmediata y clarividente.
Fue como una «conversión», algo parecido a lo que le ocurrió a Saulo de Tarso camino de
Damasco.
Cuando tuvo lugar el rodaje de Terje Vigen, el cine realista, o bien no se había hecho todavía o no
había llegado a Suecia. Sjöström aún no había visto nada de David Wark Griffith. Desde el
principio de su carrera, Sjöström trató de hacer sus películas lo más artísticas posible, pero su
mayor preocupación había sido el progreso técnico.
Desarrolló el sentido del fondo y del ambiente, realizando tomas de animales en su escenario
natural. Con la preciosa colaboración de Julius Jaenzon, trató de obtener encuadres más eficaces
y cuidados, y con tal intención compró una gran cantidad de reproducciones artísticas, a fin de
estudiar su composición. Sin embargo, no logró cambiar el principio fundamental de que el cine
debía estar colmado de acción emocionante y efectos violentos. Comprendió que el cine podría
ser otra cosa, y ya hizo una tentativa de estudiar a fondo el ser humano en su película Ingeborg
Holm (segundo semestre de 1913).
Terje Vigen es arte superior por varias razones. Es verdadero y superior porque es original, esto
es, depende enteramente de la intuición del artista; también, porque trata de cuestiones esenciales
para la vida del hombre: el conflicto entre el bien y el mal, lo bello y lo feo, la vida y la muerte.
En el arte original el artista no se preocupa de la opinión de los demás. Está profundamente
convencido de que lo que está haciendo hay que hacerlo de esa manera y no de otra. La atmósfera
que rodea al arte original y verdadero es una atmósfera pura y humana. Las formas exteriores se
convierten en la expresión orgánica de un contenido. En Terje Vigen y en los siguientes filmes,
hasta llegar a Körkarlen, trabajó Victor Sjöström con suma originalidad. Y en esto consiste su
valor inmortal.
Entre 1915-1916, Sjöström se hallaba deprimido, no sólo por hallarse ante una encrucijada en lo
que atañe a su propio arte, no sabiendo si debía continuar o no siendo realizador cinematográfico,
sino porque su matrimonio con la actriz danesa Lili Bech (Lily Beck) no iba bien (se casaron en
1913 y se separaron en 1916). Esta separación provocó que la fe de Sjöström en la vida y en la
naturaleza humana sufriera un gran revés. Después de realizar en la primavera de 1916 el filme
Dödskyssen (El beso de la muerte), realizó una especie de viaje sentimental, visitando aquellos
lugares en los que había transcurrido su infancia. Paulatinamente volvió a florecer en él su fe en
los hombres.
En el municipio de Årjäng, en la histórica provincia sueca de Värmland, encontró a su vieja
nodriza, y, profundamente conmovido, escuchó los relatos de la viejecita sobre cómo su madre
había trabajado y hecho tantos sacrificios por sus hijos en aras de un silencioso heroísmo. Luego
se dirigió a la ciudad de Grimstad, en la costa meridional de Noruega, donde Henrik Ibsen pasó
parte de su juventud entre 1844 y 1850 (había nacido en 1828). Allí Ibsen, aprendiz en una
farmacia, oyó contar la historia del pescador Terje Vigen, quien durante las guerras napoleónicas
se sacrificó heroicamente por su familia. Las experiencias personales de Sjöström y los relatos de
la nodriza, hicieron aparecer el poema de Ibsen ante sus ojos bajo una nueva luz. La figura de
Terje Vigen tomó cuerpo, y al mirar el mar, los escollos rocosos, las naves y las cabañas de los
pescadores, la figura del pescador se confundió con el escenario, la grandeza de Terje era la
misma que la del mar, convirtiéndose los arrecifes en sus hermanos espirituales. En un relámpago
Sjöström concibió el desarrollo del filme: una gran y genuina expresión de sentimiento no sólo a
través de los actores, sino también por medio de la misma naturaleza, el lugar real y exacto donde
aquella gente había crecido; los escollos, las nubes y las olas tendrían en la película su papel y su
vida. ¿Por qué no reproducir el poema de Ibsen de tal manera que la descripción real de los
hombres se fundiese con impresionantes tomas del mar, de la vida en los pueblos de pescadores
de Noruega? Reproduciría los sufrimientos de una familia (similares a los experimentados por la
suya) en las circunstancias más tristes. Terje Vigen, el padre de familia, tendría oportunidad de
hacer lo que su padre no había hecho. Envió un telegrama al director de la Svenska
Biografteatern, Charles Magnusson, y ambos se reunieron en Oslo. Al principio pensaron en
rodar en Noruega, pero después optaron por el archipiélago de Estocolmo, más próximo a los
estudios. Cuenta Sjöström que las escenas en que los ingleses intentaban capturar al nadador
Terje Vigen, constituyeron un verdadero peligro. Se debía crear la ilusión de que los disparos
procedían del navío y de la lancha.
En el fondo del mar se habían colocado en zigzag piezas de vidrio que, accionadas eléctricamente
desde tierra, explotaban. Sjöström sabía que Terje Vigen debía alejarse velozmente a nado para
salvarse del peligro de volar por los aires, pero la espuma le golpeó en los ojos con tanto ímpetu
que le impidió ver. Y fue una gran suerte que los fragmentos de vidrio no le dañaran seriamente,
privándole quizás de la vista. En una de las más hermosas escenas, al comienzo del filme, el
joven y ágil Terje debía trepar por el palo mayor de la nave. El cabeceo era fuerte. Los viejos y
expertos marinos que presenciaban la escena, se burlaban de los actores de Estocolmo, pensando
que no tendrían seguramente el valor de trepar hasta la cima del mástil. Pero Sjöström, sólo para
demostrar que un actor también puede ser valiente cuando quiere, llegó hasta los aparejos de la
nave, convencido sin embargo de estar a poca distancia de las fauces de la muerte. Fue durante el
rodaje que se enamoró de la actriz sueco-rusa-finlandesa Edith Erastoff, quien se convirtió en su
esposa en 1922, viviendo juntos hasta la muerte de ella, en 1945.
La película sólo tiene ciento diez escenas. En unos ochenta rótulos fueron usadas las estrofas del
poema de Ibsen. Respecto de la crítica de que Sjöström usase en sus encuadres un ritmo muy
lento, hay que hacer constar que esta lentitud no era causada por falta de técnica, sino natural
consecuencia de la «conversión» de Sjöström. Deseaba profundizar el estudio de los caracteres
para aclarar el proceso psicológico del ser humano, y se podía conseguir mejor este resultado,
pensaba, si los rostros, el cambiante juego de las facciones y la expresión de los ojos se
mantenían un largo tiempo en la pantalla.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, en la escena inicial de la película, rumia su desesperación, años
después de haber perdido a su mujer y a su hija.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, en una de las primeras escenas de la película, subido a uno de los
palos de una gran embarcación pesquera, realizando una tarea con una vela. Es la época en que se
ganaba la vida como pescador en alta mar.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, en una de las primeras escenas de la película, subido en una gran
embarcación pesquera. Es la época en que se ganaba la vida como pescador en alta mar.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus regresos, en los que se encuentra que su
mujer, a la que abraza, ha tenido una pequeña. Su alegría es inmensa.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus regresos, en los que se encuentra que su
mujer ha tenido una pequeña. Su alegría es inmensa. Vemos cómo se dispone a besar a su hijita.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus regresos, en los que se encuentra que su
mujer ha tenido una pequeña. Su alegría es inmensa. Lo primero que hace, antes de besar a su
esposa, es jugar y besar al bebé.
Terje Vigen (1917). Han transcurrido varios meses desde que naciera su hija. Aquí vemos a Terje
Vigen jugando con ella, aunque inmediatamente van a entrar otros marineros diciéndole que hay
que regresar a faenar durante un largo tiempo.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus regresos, con su pequeña un poco ya
crecidita, se alarma ante la llegada del funcionario militar noruego que anuncia la entrada en
vigor de la prohibición de comerciar con Dinamarca.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus peligrosos viajes en los que lleva provisiones
de contrabando para venderlas en Dinamarca, es avistado por un navío inglés. Una de las lanchas
lo persigue en medio del Mar del Norte.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus peligrosos viajes en los que lleva provisiones
de contrabando para venderlas en Dinamarca, es avistado por un navío inglés. Una de las lanchas
lo persigue en medio del Mar del Norte.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus peligrosos viajes en los que lleva provisiones de
contrabando para venderlas en Dinamarca, es avistado por un navío inglés. Una de las lanchas lo persigue en
medio del Mar del Norte y consigue detenerlo. Él implora piedad en vano.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, durante uno de sus peligrosos viajes en los que lleva provisiones
de contrabando para venderlas en Dinamarca, es avistado por un navío inglés. Una de las lanchas
lo persigue en medio del Mar del Norte. Aquí lo vemos, después de ser detenido, delante del
capitán, que decide entregarlo a las autoridades inglesas.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen encerrado como prisionero en una cárcel inglesa. Permanecerá en
ella desde 1809 hasta 1815, cuando Napoleón haya sido derrotado.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, después de haber permanecido más de cinco años en una cárcel
inglesa, llega a su aldea noruega y comprueba amargamente que su casa es habitada por otro
matrimonio y que su mujer y su hija han muerto hace tiempo de hambre.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, después de haber permanecido más de cinco años en una cárcel
inglesa, llega a su aldea noruega y comprueba amargamente que su casa es habitada por otro
matrimonio y que su mujer y su hija han muerto hace tiempo de hambre. Aquí lo vemos delante
de sus tumbas.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, desolado y solo, se sienta delante del mar, sujeto activo del filme.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen maldice el bravío mar, que se lo ha dado todo y todo se lo ha quitado.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen se aproxima con su barca a un pequeño navío cerca de la costa de su
aldea, que se halla en dificultades.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen se hace cargo del timón de la embarcación que estaba a punto de
naufragar. Entre sus ocupantes, un lord inglés, su esposa y la hija de ambos.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen en el momento de reconocer al lord inglés: es el mismo capitán que no tuvo piedad de él hace
muchos años.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen, una vez reconocido el lord inglés, está dispuesto a vengarse de lo que
éste le hizo y de la muerte por hambre de su mujer y de su hijita. Cuando está a punto de hacerlo, con la
pequeña en brazos, recupera la razón y los pone completamente a salvo.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen es visitado por las tres personas a las que ha salvado: el lord, su mujer
y la hija de ambos. Le dan sinceramente las gracias por lo que ha hecho. Su corazón bueno y justo ha
terminado imponiéndose frente a una locura irracional transitoria, cuando intentó ahogarlos.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen se agacha, acaricia a la pequeña a la que salvado de una muerte segura,
y le pide que le dé un beso. La niña lo abraza efusivamente.
Terje Vigen (1917). Terje Vigen despidiendo la embarcación con las tres personas a las que ha salvado
la vida.
Terje Vigen
(1917). Rodaje. En
el centro, Victor
Sjöström. A la
dcha, Julius
Jaenzon.
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