Bendecir o Maldecir
Expositor: Jaminton Ramírez
Bendecir o Maldecir
Supongamos que difundan mentiras maliciosas
de nosotros y se valgan de toda clase de medios
deshonestos e ilegales para hacernos daño.
¿Podemos vengarnos pronunciando
alguna clase de maldición contra
ellos?
La respuesta del Nuevo Testamento es un
enfático…
Bendecir o Maldecir
(Romanos 12:9-21)
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a
los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En
lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se
gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino
asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis
a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible,
en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis
vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está:
Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre,
dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego
amontonarás sobre su cabeza.
No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”
Bendecir o Maldecir
Hay un solo poder suficientemente fuerte para vencer al mal, y ese es el bien…
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir,
compasivos, amándoos fraternalmente,
misericordiosos, amigables; no devolviendo
mal por mal, ni maldición por maldición, sino
por el contrario, bendiciendo, sabiendo que
fuisteis llamados para que heredareis
bendición.”
1 Pedro3:8-9
“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio
de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios
somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden.”
2 Corintios 2:14-15
Maldiciones en:
El Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento, Dios con
frecuencia usaba a su pueblo como
instrumento de juicio contra otros pueblos.
Los siervos de Dios pronunciaron
maldiciones sobre gente que se había
opuesto o desobedecido a Dios…Su efecto
es el mismo que si Dios mismo las hubiese
pronunciado.
Maldiciones en:
El Antiguo Testamento
Dios usó a Josué y su ejército como instrumentos de su juicio sobre los cananeos que
ocupaban aquella tierra…
«Maldito delante de Jehová el hombre que se
levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre
su primogénitos eche los cimientos de ella, y sobre
su hijo menor asiente sus puertas»
Josué 6:26
«En su tiempo [de Acab] Hiel de Bet-el reedificó a
Jericó. A precio de la vida de Abiram su primogénito
echó el cimiento, y aprecio de la vida de Segub su
hijo menor puso sus puertas, conforme a la palabra
que Jehová habla hablado por Josué hijo de Nun»
1 Reyes 16:34
Maldiciones en:
El Antiguo Testamento
 David profirió una larga lista de maldiciones sobre algunas personas anónimas, a causa
de la traición y deslealtad. Había sido injustamente acusado y condenado
(Salmo 69:22-25; Salmo 109 :6-13)
 Más tarde los apóstoles reconocieron que esas maldiciones de David se habían
cumplido plenamente en Judas Iscariote, quien había traicionado a Jesús
(Hechos 1:15-20.)
 Elías clamó al cielo para que bajara fuego que destruyera dos pelotones sucesivos de
soldados, enviados para arrestarlo (2 Reyes 1:9-12)
 En 2 Reyes 2:23-24, su sucesor, Elíseo, maldijo a un grupo de jóvenes que se burlaban
de él, y dos osos despedazaron a 42 de ellos
Maldiciones en:
El Antiguo Testamento
Cuando Giezi regresó, Eliseo por revelación sobrenatural confrontó con su
codicia y su deshonestidad. Entonces pronunció el juicio de Dios sobre él:
«Por tanto, la lepra de Naamán se te
pegará a ti y a tu descendencia para
siempre. Y salía de delante de él
leproso, blanco como la nieve»
2 Reyes 5:1-27
Maldiciones en:
El Antiguo Testamento
Hay una importante característica común a todas estas maldiciones relatadas
arriba, las dijera David, Josué, Elías, o Eliseo…
 Cada una de ellas expresaba un juicio soberano del Dios todopoderoso.
 No procedían de la mente o la voluntad del hombre que las pronunció.
 No fueron la expresión de la mera cólera o la venganza humanas
 Dios decidió soberanamente valerse de canales humanos para administrar su
justicia por medio de ellos.
 En ningún lugar la Escritura sugiere que Dios haya renunciado jamás a su
derecho de hacerlo.
Maldiciones en:
El Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento, Dios ha decidido usar a sus siervos primordialmente
como instrumentos de misericordia y no de juicio.
“Señor, ¿quiéres que mandemos que descienda fuego del
cielo, como hizo Elías, y los consuma?”
En respuesta Jesús los reprende por su actitud, diciendo:
“Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo
del Hombre no ha venido para perder las almas de los
hombres, sino para salvarlas ”
Lucas 9:51-56
Maldiciones en:
El Nuevo Testamento
Camino a Jerusalén, sintiendo hambre, se
acercó a una higuera para tomar algún fruto
temprano que hubiera sido apropiado para la
estación. Descubriendo que el árbol estaba
lleno de hojas, pero que no había producido
fruto, le dijo:
“Nunca jamás coma nadie fruto de ti.”
(Marcos 11:14).
Maldiciones en:
El Nuevo Testamento
Al día siguiente, cuando él y sus discípulos pasaron por allí, la higuera se había
secado desde las raíces. Pedro comentó:
"Maestro, mira, la higuera que
maldijiste se ha secado.”
Marcos 11:21
Como respuesta, Jesús delegó en sus discípulos la
misma autoridad que él había demostrado al
maldecir la higuera:
“De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no
dudareis, no sólo haréis esto de la higuera”.
Mateo 21:21
Maldiciones en:
El Nuevo Testamento
Una interpretación es que Jesús está en contra de sistemas religiosos falaces que
decepcionan a los que buscan hambrientos la realidad del Evangelio
«La higuera estaba llena de "hojas" - es decir, las formas externas de la religiónpero no daban el verdadero fruto de la ley, que Jesús resumió como la justicia, la
misericordia y la fe»
(Mateo 23:23)
¿Pasamos de largo estas "higueras" sin preocuparnos?
¿Actuamos tan enérgicamente como lo hizo Jesús?
¿Somos a veces “higueras sin fruto”
Maldiciones en:
El Nuevo Testamento
Cuando Jesús envió a los primeros apóstoles a predicar el evangelio, les dio una
autoridad similar para tratar con quienes los rechazaran a ellos y a su mensaje:
«Y si alguno no os recibiere, ni
oyere vuestras palabras, salid de
aquella casa o ciudad, y sacudid el
polvo de vuestros pies. De cierto os
digo que en el día del juicio, será
más tolerable el castigo para la
tierra de Sodoma y de Gomorra,
que para aquella ciudad»
Mateo 10:14-15
Más tarde…
«Ellos entonces, sacudiendo contra
ellos el polvo de sus
pies, llegaron a Iconio»
Hechos 13:51
Maldiciones en:
El Nuevo Testamento
“Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los
ojos, dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de
toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol
por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y
andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.
Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la
doctrina del Señor”.
Hechos 13:9-12
Soberano juicio de Dios sobre el mago, pronunciado por el
Espíritu Santo.
¿Es correcto que los cristianos
pronuncien maldiciones?
Si el motivo es alguna reacción de nuestra
naturaleza carnal, como el, resentimiento o la
cólera, o el deseo de venganza, o la
autojustificación, o la autoglorificación, proferir
una maldición en semejante situación sería un
pecado.
Se realiza mucho más daño a quien la
profiere que a quien sea maldecido.
¿Es correcto que los cristianos
pronuncien maldiciones?
«¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois
esclavos de aquél a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la
obediencia para justicia?»
Romanos 6:16
• Si cedemos a la tentación de pronunciar
maldiciones, nos exponemos a ser esclavos de
Satanás y le abrimos la puerta para que entre
permanentemente a nuestra vida
• Por tanto el que se vale de una maldición para
traer mal sobre otros, trae un mucho mayor y
más perdurable mal sobre sí mismo
¿Hay Contradicción en el NT?
Como vimos, existe evidencia bíblica de que el Espíritu santo decide soberanamente
pronunciar una maldición por medio de un siervo de Dios
«Nuestra única salvaguardia
es cultivar una relación con el
Espíritu Santo en que seamos
sensibles tanto a su impulso
como a su freno»
No olvidemos el poder de la Lengua
El poder de la lengua es inconmensurable; tanto para bien como para mal. Con la
lengua podemos bendecir y maldecir; podemos edificar y derrumbar; podemos herir y
sanar; podemos hacer mucho bien, e igual, mucho mal.
Pero ningún hombre puede domar la lengua
Santiago 3:8
Por lo tanto, hay un solo curso seguro: cederle la lengua Dios por medio del Espíritu
Santo y pedirle que la controle por nosotros.
Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios.
Salmo 141:3
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de
mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Salmo 19:14
No olvidemos el poder de la Lengua
Las bendiciones y las maldiciones nunca andan muy lejos unas de las otras…
 Cuando se ofrecen bendiciones, pero las rechazan,
casi inevitablemente se cae en maldición.
 Cuando Israel entró en Canaán bajo la ley de
Moisés, Dios exigió que invocaran sobre sí mismos
las bendiciones prometidas por la obediencia, o las
maldiciones que seguirían a la desobediencia. No
había una tercera posición.
Lo mismo se aplica a quienes se les proclama el evangelio con sus bendiciones, pero
deliberada y conscientemente lo rechazan. Casi inevitablemente se exponen a las
correspondientes maldiciones.
No olvidemos el poder de la Lengua
“…Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu
corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante
de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te
mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus
caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus
decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu
Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar
posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos
hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la
muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida,
para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu
Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es
vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites
sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac
y Jacob, que les había de dar”.
Deuteronomio 30:19
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