¡Felices
Pascuas
2011!
Vrolijk
Pasen!
Son los
deseos de
Jan,
Consuelo,
Marijke,
Johanna,
Marianne,
S. Marijke
Acabas de ver algunos de los Huevos de Pascua más
caros del mundo.
Para Rusia con amor: Víctor Vekselberg, el tercer hombre más
rico de Rusia con una fortuna personal de $ 6 billones,
recientemente compró a la familia Forbes la colección privada
más grande de Huevos Imperiales de Pascua de Faberge, en
una cantidad estimada en $120 millones.
Vekselberg, en un gesto patriótico, regresó los huevos a Rusia.
Dijo que la colección representa el ejemplo más significativo de
la herencia de la cultura de Rusia y “sólo hay una oportunidad
en la vida de devolver a mi país uno de sus tesoros más
reverenciados”.
Los huevos, coleccionados por Malcolm Forbes en un período
de más de 30 años –el último patriarca de la familia Forbes- iban
a ser subastados en la Sotheby’s de Nueva York, pero
Vekselberg los adquirió antes. Él es el magnate petrolero de la
Tyumen Oil, la tercera firma petrolera más grande de Rusia.l
El Origen de los Huevos de Pascua.
La introducción de celebraciones folklóricas en la liturgia cristiana, no dejan de
asombrarnos. Sin duda, de todas las costumbres de Pascua, la más popular es la de los
huevos de Pascua.
Durante mucho tiempo, estuvo prohibido comer en Cuaresma; no solo carne, sino
también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes
cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y
amigos.
Durante la Edad Media, en Semana Santa, era común que los censos feudales se
pagaran con huevos. Y se estipulaba que el día de pago fuese el domingo de Pascua.
En Francia, por ejemplo, los estudiantes organizaban la "Procesión de los Huevos". Se
reunían en parques y plazas y de allí partían hasta la iglesia principal. Durante el
trayecto, golpeaban las puertas de las casas, para que cada familia les regalara huevos,
que a posteriori serían bendecidos por un Cura párroco.
En esa época renacía el espíritu festivo. De las iglesias colgaban cientos de banderas y
panderetas. Y cada joven llevaba colgado de su cuello, un cesto de mimbre lleno de
huevos. Los más adinerados se hacían acompañar por jóvenes pajes, vestidos con
telas multicolores de raso o de seda. La mayor parte de la colecta se destinaba para los
hospitales de leprosos, o para los indigentes.
El ayuno era obligatorio. Por esta razón, se adopta la costumbre de cocer huevos y
almacenarlos. Recién en la época del rey Luis XIV, se introdujo la idea de pintarlos, para
después venderlos.
El Origen de los Huevos de Pascua (continuación).
Entre los siglos XVII y XVIII, a la salida de la misa pascual, se ofrecían al monarca
cestas cargadas de huevos dorados y decorados artísticamente.
En Hungría, era común que el lunes de Pascua, los pretendientes acecharan desde el
amanecer a las jóvenes de su aldea, para llevarlas junto a las fuentes. Jugueteaban
con ellas, las tomaban desprevenidas y les arrojaban en la cabeza un enorme cubo de
agua. No conformes con esto, los muchachos reclamaban a sus víctimas una
retribución, asi que la joven debía entregarle a su pretendiente un huevo y un beso.
Ciertamente, esta costumbre estaba mucho mas asociada con los festejos de
primavera que con el verdadero significado cristiano de la Pascua.
En cuanto al sentido religioso, en la historia, el huevo ha sido un elemento muy
importante, dentro de las cosmogonías más primitivas.
En la India y en países semitas de la región oriental, el huevo ha representado el
germen primitivo, escondido en el agua.
En la cosmogonía védica se cree que las aguas originarias se elevaron y dieron origen
a un huevo de oro, del cual salió el creador del mundo.
En Egipto, el simbolismo del huevo se asemeja al mito griego de la Caja de Pandora.
Se cree que el dios Osiris y su hermano, Tifón, lucharon respectivamente e
introdujeron todos los bienes y males del mundo en un huevo. Al romperse el mismo,
todos los males se distribuyeron por el planeta.
También en Persia, como en Grecia y Roma, era muy común pintar huevos y comerlos
en las fiestas, en honor a la primavera.
Historia de los Huevos Faberge: La Pascua
es una fiesta importante en el calendario de la
Iglesia Ortodoxa rusa. Se celebra con un
intercambio de huevos decorados y tres
besos.
Los huevos decorados más famosos son
aquellos hechos por el renombrado joyero
Peter Carl Faberge. En 1983, el Zar Alejandro
comisionó a Faberge para hacer un regalo
especial de Pascua para su esposa, la Zarina
María Feodorovna. Éste fue la pieza estrella
de la colección de Viktor Vekselberg, el Huevo
de la Coronación, y costó $24 millones.
Su superficie es un esmaltado
translúcido amarillo con bandas de
laurel hechas de oro. Una águilas
imperiales opacas en esmaltado
negro aparecen donde se intersecan
las bandas. Cada águila tiene un
pequeño diamante en su pecho.
La sorpresa de Pascua dentro de
este huevo es una carroza de la
Coronación en miniatura. El marco
de la carroza es de oro, las ruedas
de platino y las ventanas de cristal.
Una corona imperial de diamantes
rosas corona la carroza.
El ‘Huevo Bay Tree’ o ‘Huevo Árbol
de Naranjas’ se exhibe en el Kremlin
de Moscú desde el 18 de mayo de
2004.
Un regalo muy gentil: El primer huevo Faberge
fue un huevo dentro de otro. Tenía un cascarón
exterior de platino y esmaltado que sostenía dentro
de él un huevo más pequeño de oro. El huevo de oro
se abría para revelar un pollito también de oro y una
réplica enjoyada de la corona Imperial. Este huevo
especial Faberge deleitó tanto a la Zarina Maria
Feodorovna que el Zar ordenó a la firma Faberge
diseñar más huevos para ser regalados cada
Pascua.
Posteriormente Nicolás II, hijo de Alejandro, continuó
Historia ilustrativa: Los diseños para los
huevos Imperiales fueron inspirados por
trabajos históricos de arte que Faberge imitó o
copió de sus viajes, e ilustró ocasiones
históricas.
Había huevos para conmemorar la coronación
del Zar Nicolás II, la terminación del tren
Trans-Siberiano, aniversarios. Había huevos
que portaban estandartes del yate Imperial, la
Catedral de Uspensky, el Palacio Gatchina,
incluso la Cruz Roja y la milicia.
El ‘Huevo Faberge Capullo de Rosa’, es parte de
los tesoros Imperiales de la colección de Forbes.
Este huevo fue regalado por el Zar Nicolás II a su
esposa, la Zarina Alexandra Feodorovna, y su valor
estimado es de entre $3 y 4 millones.
Trabajo inspirador: La fuente primaria de
inspiración de Peter Carl Faberge vino de
trabajos de siglos anteriores. El esmaltado
translúcido era una técnica muy valorada en
el Siglo XIX, que requería varias capas de
esmalte, pero entonces sólo había pocos
colores para hacerlo. Así que Faberge
experimentaba mucho y pronto llegó a 140
tonos. Usó plata, oro, cobre, níquel, paladio,
entre otras cosas, para crear los invaluables
huevos.
El ‘Huevo Kelch Chanticleer’ (Reloj canto
claro) de la colección Kelch, también se
exhibió en la exposición del Kremlin.
Este huevo fue hecho en 1903 para la
esposa de un industrial acomodado. Cuando
suena la hora surge un colorido gallo joven
de la parte superior del huevo, sacude su
cabeza, aletea y canta la hora.
Huevos con sorpresas: El
‘Huevo Los lirios del
valle’ es uno de los dos
huevos Faberge creados en
estilo Art Nouveau. Este
huevo fue hecho de oro
esmaltado, diamantes,
perlas, rubíes y cristal. La
sorpresa consistía en tres
miniaturas ovaladas del Zar
en uniforme militar, y sus
primeras dos hijas, las
Grandes Duquesas Olga y
Tatiana. Una corona
Imperial de diamantes
rosas y rubíes corona el
huevo.
Este huevo también se
exhibe en el Kremlin de
Moscú. Fue presentado a la
Zarina Alexandra en la
Pascua de 1898.
El ‘Huevo Palacio de
Alejandro’ hecho para
celebrar al quinto hijo de
Nicolás II. En su interior
contiene una réplica
miniatura del Palacio de
Alejandro (izquierda).
Raros tesoros: Los
huevos Faberge se han
convertido en sinónimo
de tesoros de rareza y
de valor. Sólo quedan 50
Huevos Imperiales de
Pascua en el mundo,
incluyendo los nueve
vendidos a Vekselberg
por la familia Forbes.
Diez están en la
colección del Kremlin de
Moscú, cinco están en el
Museo Virginia de Bellas
Artes en Richmond,
Virginia, y el Museo
Británico Reina Isabel II
posee tres. No se
conoce el paradero de
otros ocho.
Los demás están en Estados
Unidos, Suiza y Mónaco. Los
huevos primero fueron encargados
de acuerdo a la tradición Ortodoxa
Rusa para intercambiarlos en
Pascua. Los elaborados diseños
culminaron en el ‘Huevo de
Aniversario’ marcando los 15 años
de aniversario matrimonial del Zar
Nicolás II y su esposa.
En 2002, el ‘Huevo Faberge Invierno’ fue
vendido a un comprador anónimo por la fabulosa
cantidad de $9,579,500. Este huevo está hecho
de cristal de roca siberiano, más de 4,500
diamantes y una canasta de Pascua de platino
con flores en oro, granate y cristales.
El ‘Huevo Faberge La Duquesa de
Marlborough’, hecho en 1902, fue el primer
huevo adquirido por la familia Forbes y fue el
único hecho para un norteamericano.
El ‘Huevo Monumento Ecuestre de Alejandro III’
y El ‘Huevo Pedro el Grande’. Ambos contienen
una miniatura en su interior de cada uno de ellos.
El primero realizado en cristal de cuarzo y
lapislázuli, cuya miniatura es copia de la estatua
original de Alejandro III; y el segundo en oro con
piedras preciosas, tiene un mecanismo que hace
surgir a la miniatura de la estatua de Pedro el
Grande que se encuentra en Neva.
El ‘Huevo Reloj, o
Madonna Lily’, o Bouquet
de lirios’.
El ‘Huevo Memoria del Azov’, conmemora el viaje del
hijo del Zar Nicolás y el Gran Duque Jorge al Lejano
Oriente en 1890. Nunca fue el huevo favorito de la
Zarina porque el viaje de su hijo y el Duque fue un
desastre. El huevo contiene una réplica exacta del
crucero Memoria del Azov, en oro y platino, con
ventanas de diamantes y aguamarinas.
El ‘Huevo Kremlin de Moscú’ conmemora el
regreso de la pareja imperial a Moscú en 190,
obsequiado a la Zarina Alexandra Feodorovna
por el Zar Alejandro II. Es el más grande de
los huevos, inspirado en la arquitectura de la
Catedral de la Asunción (Upensky), sobre el
Kremlin de Moscú. Tiene una caja de música
en la base con su llave de oro. Abajo: vista
posterior.
El ‘Huevo Tren
Transiberiano’ fue
hecho en 1900,
cuando estaba a
punto de ser
terminado uniendo
San Petersburgo
con Vladivostock.
Grabado en plata a
manera de cinturón
alrededor del huevo
se encuentra el
mapa de la ruta,
cada ciudad está
señalada con una
piedra preciosa.
Obsequiado por el
Zar Nicolás II a la
Zarina Maria
Feodorovna.
En el interior se encuentra un modelo que
funciona del Tren Transiberiano Express de 30
cm. de largo, en tres secciones. Está fabricado
en platino y oro con las ventanas de los
púllmanes hechas de cristal de roca…
El ‘Huevo Palacio Gatchina’
Como se puede ver, había huevos para conmemorar,
desde la coronación del Zar Nicolás II, aniversarios, barcos
y cruceros famosos, hasta la Cruz Roja y la milicia.
Pero sobre todo muchos de ellos celebraban lo urbanoarquitectónico, por ejemplo: la terminación del tren
Trans-Siberiano, la Catedral de Uspensky, en el Kremlín
de Moscú, El ‘Huevo Monumento Ecuestre de Alejandro
III’ y El ‘Huevo Pedro el Grande’, que portaban en su
interior réplicas miniatura de monumentos de la
ciudad, el Palacio de Alejandro, el Palacio Gatchina,
entre otros muchos.
Armado y traducido al español por Consuelo Farías-van Rosmalen
para la Pascua de 2011.
Material diverso de Internet.
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