CONTEMPLACION
ACCIÓN
PARA
ORAR
y VIVIR
LA PALABRA
ORACION
MEDITACION
LECTURA
PREPARACION
Todos sabemos que la vida está llena de dificultades.
El sufrimiento y la alegría, los días felices y los días
aciagos van entretejiendo nuestro discurrir por este mundo.
Pero, ni el pesimismo destructor, ni el optimismo
irrealista son actitudes válidas para quien desea seguir los
caminos de Dios.
La reunión del Domingo tiene que ser para nosotros un
encuentro gozoso con Cristo, quien nos salva
precisamente a través de la cruz, y nos invita a
comprender el sentido del dolor y la alegría, de la
lucha y la esperanza.
Nos sucede a los hombres que, muchas veces, sólo
recurrimos a Dios en la dificultad o huimos de la prueba, o
falsificamos la realidad cuando es dura.
La Palabra de este Domingo nos invita a corregir
nuestra posición ante el dolor y el sufrimiento.
Preparación
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Señor Jesús, envía tu Espíritu,
para que Él nos ayude a leer la Biblia
en el mismo modo
con el cual Tú la has leído
a los discípulos en el camino de Emaús.
Crea en nosotros el silencio
para escuchar tu voz
en la Creación y en la Escritura,
en los acontecimientos y en las personas,
sobre todo en los pobres y en los que sufren.
Tu palabra nos oriente
a fin de que también nosotros,
como los discípulos de Emaús,
podamos experimentar
la fuerza de tu resurrección
y testimoniar a los otros
que Tú estás vivo
en medio de nosotros
como fuente de fraternidad,
de justicia y de paz.
Te lo pedimos a Ti, Jesús,
Hijo de María,
que nos has revelado al Padre
y enviado tu Espíritu.
Amén.
Lectura
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
PRIMERA
LECTURA
«Tengo cerca a
mi abogado,
¿quién
pleiteará contra
mí?»
Esta descripción de los sufrimientos del Siervo de Yahvé
que se repite en el canto cuarto (Is. 52,13 - 53, 12) no es una
aceptación masoquista del dolor ni una aceptación
«resignada» del destino.
Es una forma de decir que el mal, el dolor y la injusticia
se redimen afrontándolos.
No se salva a los hombres huyendo de su tragedia, sino
rompiendo su sinsentido con la lucha, haciendo saltar con el
amor el círculo de la opresión del hombre.
La liberación tiene rostro de cruz.
Por no hacerse atrás ni resistirse al Dios que nos habla y
nos invita por él camino del desierto hacia la recuperación de
la tierra prometida, siente sobre su cuerpo el dolor de todos.
No renuncia a la esperanza y su fortaleza es aliento para
el que, cansado, ha dejado de esperar.
SALMO
RESPONSORIAL
«Caminaré en
presencia del
Señor,
en el país de la
vida»
Este salmo está organizado con la siguiente estructura:
1. Introducción: vv. 1-2.
2. Exposición de la necesidad y liberación: vv. 3-9.
3. Confianza en medio de la tribulación: vv. 10-11
4. Promesa de acción de gracias: vv. 12-19
En este salmo un fiel canta a
reconocimiento por una liberación insigne.
Dios
su
vivo
Una enfermedad, una violenta persecución o tal vez la
prisión, pusieron su vida en peligro y su alma al borde de la
desesperación.
Con una confianza ilimitada el salmista lanza una
súplica acompañada de un voto que Dios acoge.
En reconocimiento y para cumplir su voto, va a ofrecer
el sacrificio prometido y a bendecir a su insigne salvador.
En un principio, el salmo tenía un carácter individual;
pero pronto tomó una orientación comunitaria.
De hecho, el salmo entró en la liturgia pascual judía en
conexión con el rito de la tercera copa de vino, debido al
v.13 «alzará la copa de la salvación».
Hay que destacar el candor y la sinceridad con que el
salmista expresa sus sentimientos y, sobre todo, el sentido
tan elevado que tiene del amor a Dios y de la gratitud.
Todas las palabras sé le quedan cortas a la hora de
agradecer a Dios el beneficio obtenido.
SEGUNDA
LECTURA
«¿De qué le
sirve a uno
decir que tiene
fe si no tiene
obras?»
La fe sin obras es una fe muerta.
Creer en un Dios que nos salva liberándonos de todo
mal y resignarse estérilmente ante el dolor es sofocar el
Espíritu liberador que la Resurrección de Jesús ha
derramado entre los hombres.
La medicina, el progreso científico, la lucha social...
orientadas al servicio de una humanidad más feliz, son las
obras que hacen viva nuestra fe, y traducen a un lenguaje
inteligible, los signos liberadores que Jesús realizó para
mostrar su mesianismo.
Las palabras resonantes, las fáciles promesas que no se
cumplen, de nada sirven si los pobres siguen desnudos y a
los hambrientos les falta el pan y al trabajador su justo
salario.
EVANGELIO
«El Hijo del
hombre tiene
que padecer
mucho..»
EVANGELIO DE JESUCRISTO
SEGUN SAN MARCOS
R/. Gloria a Ti, Señor.
Confesión de Pedro
(Mt. 16,13-20; Lc. 9,18-21; cfr. Jn. 6,67-71)
27
Salió Jesús con sus discípulos hacia los
pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino
hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién
dicen los hombres que soy yo?»
28
Ellos le dijeron: «Unos, que Juan el
Bautista; otros, que Elías; otros, que uno
de los profetas.»
Y él les preguntaba: «Y ustedes, ¿quién
dicen que soy yo?» Pedro le contesta:
«Tú eres el Cristo» 30 Y les mandó
enérgicamente que a nadie hablaran acerca
de él.
29
Primer anuncio de la pasión y resurrección
(Mt. 16,21-28; Lc. 9,22-27)
31
Y comenzó a enseñarles que el Hijo del
hombre debía sufrir mucho y ser reprobado
por los ancianos, los sumos sacerdotes y los
escribas, ser matado y resucitar a los tres
días. 32 Hablaba de esto abiertamente.
Tomándole aparte, Pedro se puso a
reprenderlo.
33
Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos,
reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista,
Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios,
sino los de los hombres».
34
Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos,
les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese
a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35 Porque quien
quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su
vida por mí y por el Evangelio, la salvará.
Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Él les preguntó:
- Y ustedes,
¿Quién dicen que soy?
Pedro le contestó:
- Tú eres el Mesías.
(Mc 8, 27-29)
RE-LEAMOS LA PALABRA
PARA INTERIORIZARLA
a) Contexto REMOTO: Mc. 8, 22 − 10, 52
La instrucción a los discípulos
El texto de Mc. 8,27 comienza con una larga
instrucción de Jesús a sus discípulos que llega hasta
Mc. 10,45.
Con esta instrucción Jesús quiere ayudarles a sus
discípulos a entender el significado de la cruz y sus
consecuencias para la vida (Mc.. 8,27 a 10,45).
Parece un documento, una especie de catecismo,
hecho por el mismo Jesús.
Habla de la cruz en la vida del discípulo.
Tanto al principio como al final de esta instrucción,
Marcos coloca la curación de un ciego: Mc. 8,22-26 y
Mc. 10,46-52).
- Al comienzo la curación del ciego no fue fácil y
Jesús tuvo que curarlo en dos etapas.
También fue difícil la curación de la ceguera de los
discípulos.
Jesús tuvo que dar una larga explicación sobre el
significado de la Cruz para ayudarles a atisbar la
realidad, porque era la cruz la que provocaba su
ceguera.
- Al final la curación del ciego Bartimeo es el fruto
de la fe en Jesús.
Sugiere el ideal del discípulo:
- creer en Jesús y aceptarlo como es,
- y no como yo quiero y me lo imagino.
Es una especie de esquema de instrucción:
Como se ve en el cuadro anterior, la instrucción está
compuesta de tres anuncios de la pasión: Mc.. 9,3037 y Mc. 10,32-45.
Entre el primero y el segundo hay una serie de
instrucciones que aclaran la conversión que debe acaecer
en la vida de los que aceptan a Jesús como Mesías Siervo
(Mc. 9,38 - 10,31).
El conjunto de la instrucción tiene como fondo el
camino de la Galilea a Jerusalén, del lago a la Cruz.
Jesús está en camino hacia Jerusalén (Mc. 8,27;
9,30.33; 10, 1.17.32), donde encontrará la cruz.
Cada uno de estos tres anuncios deja una palabra de
orientación por parte de Jesús, criticando la falta de
comprensión de los discípulos y enseñando cómo debe ser
su comportamiento. Así:
- En el primer anuncio, Pedro no quiere la cruz y
critica a Jesús (Mc. 8,32).
Jesús exige de los que quieren seguirlo, llevar la cruz
detrás de Él, perder la vida por amor a Él y su evangelio,
no avergonzarse de Él y de su palabra (Mc. 8,34-38).
- En el segundo, los discípulos no entienden a Jesús,
tienen miedo y quieren ser grandes
(Mc. 9,3-34).
Jesús exige: hacerse siervos de todos, recibir a los
niños, los pequeños, como si fuese Jesús mismo (Mc. 9,3537).
- En el tercero tienen miedo y buscan promociones (Mc.
10,35-37).
Jesús exige beber el cáliz que Él beberá, no imitar a los
poderosos que explotan a los demás, sino imitar al Hijo del
Hombre, que no ha venido a ser servido, sino a servir y dar
la vida para rescate de muchos (Mc. 10,35-45).
Y esto porque en las comunidades para las cuáles
Marcos escribe su evangelio había muchas personas como
Pedro; ¡no querían la cruz!
Eran como los discípulos:
- no entendían lo de la cruz,
- tenían miedo
- y quería ser los más grandes;
- vivían en el temor
- y querían ser promocionados.
Llevamos a la vista la cruz, pero no captamos su significado.
 Anhelamos el éxito fácil.
 Una vida acomodada y tranquila.
 Una convivencia en la que nadie nos moleste.
En cada uno de estos tres anuncios, Jesús habla de su
pasión, muerte y resurrección como parte del proyecto de
Jesús:
«El Hijo del Hombre debe sufrir mucho, y ser
rechazado por los ancianos, por los sumos
sacerdotes y por los escribas, para después ser
muerto y, después de tres días, resucitaré» (Mc.
8,31; 9,31; 10,33).
La expresión «debe» indica que la cruz ha sido
anunciada ya en las profecías (cfr. Lc. 24,26).
b) Contexto próximo Mc. 8,27 - 9,29
La perícopa de este Domingo (Mc. 8, 27-35)
pertenece a la primera parte de la instrucción de Jesús a
los discípulos: Mc. 8,27 - 9,29.
Esta parte contiene:
- el primer anuncio de la Pasión
- y las instrucciones sobre Jesús-Siervo.
- Además, el intento de Pedro de eliminar la cruz
- y la enseñanza de Jesús sobre las consecuencias
de la cruz para ser sus discípulos.
c) Organización del texto
vv. 27-28: La pregunta de Jesús sobre la opinión de
la gente y la respuesta de los discípulos.
vv. 29-30: La pregunta de Jesús y la opinión de sus
discípulos
vv. 31-32ª: El primer anuncio de la pasión y muerte
vv. 32b-33: La conversación entre Pedro y Jesús
vv. 34-35: Condiciones del seguimiento de Jesús.
d) Comentario
vv. 27-30: VER: el descubrimiento de la realidad.
v. 27: Jesús pregunta: «¿Quién dice la gente que soy
yo?»
Ellos responden indicando las diversas opiniones de
la gente: «Juan Bautista», «Elías o uno de los profetas».
Cesarea de Filipo está en territorio pagano, a unos
cuarenta kilómetros al norte del Mar de Galilea.
Los griegos la llamaban «Paneas», por tener uno de
los santuarios más importantes, si no el más importante,
de los dedicados al dios Pan.
A pesar de ello, la población no era exclusivamente
pagana, sino que algunos judíos también se habían
instalado allí.
La ciudad fue agrandada y mejorada por Felipe, el
Tetrarca de Iturea y Traconítide, quien la renombró como
Cesarea en honor a Augusto César.
Se la llamaba Cesarea de Filipo para distinguirla de la
Cesarea Marítima; otra ciudad ubicada en la costa del
Mar Mediterráneo.
Allí, en esa región, en territorio gentil, el judío Jesús
quiere saber cuál es su identidad para esa multitud que,
genéricamente, es englobada en un colectivo.
¿Qué dicen los seres humanos sobre Jesús? ¿Quién
creen que es? ¿A qué lo asocian?
No es una pregunta por curiosidad ni por marketing.
La escena demostrará que se persigue una segunda
intención en el cuestionario de Jesús.
La idea de hacer la pregunta en territorio pagano también
tiene su significado: la revelación sobre la identidad de
Jesús se abre paso desde un lugar inesperado,
... bien lejos del Templo de Jerusalén, donde debería
manifestarse el Mesías,
... y bien lejos de los círculos de escribas y
sacerdotes, supuestos entendidos en la Palabra.
v. 28: Los discípulos reproducen las respuestas que han
escuchado y que han inferido de lo que piensa la gente
sobre Jesús.
El lector de Marcos ya las conoce, porque han sido
presentadas en Mc. 6, 14-15: «Algunos decían: Juan el
Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso
actúan en él fuerzas milagrosas. Otros decían: Es Elías;
otros: Es un profeta como los demás profetas».
Hay una opinión pública, general, sobre Jesús.
Él lo sabe, sus discípulos lo saben, y es lógico que haya
existido.
Hasta la personalidad menos llamativa genera una
formación de opinión sobre su ser.
La gente intenta dilucidar de quién se trata, cómo es.
Sucede en pequeños ámbitos, y mucho más frente a
personajes de alto impacto, como lo fue Jesús.
A pesar de las desviaciones, el pueblo en general
entiende que Jesús es un tipo de profeta escatológico.
La definición no es completa ni abarca la totalidad del
ser de Jesús, pero no puede descartarse por completo.
Jesús es un profeta con un mensaje escatológico.
Tiene rasgos del Bautista y rasgos de Elías, sigue una
corriente teológica asociada a Isaías, y se comporta como
la tradición describe a los grandes profetas de la historia
israelita:
- itinerantes,
- practicando la denuncia social,
- realizando signos que clarifican su mensaje.
El profetismo es una faceta de Jesús, pero no es la
esencia.
v. 29: Después de escuchar las opiniones de los otros,
Jesús pregunta: «Y ustedes ¿quién dicen que
soy yo?».
Pedro responde: «¡Tú eres el Cristo, el Mesías!» O
sea: «¡El Señor es el que la gente está esperando!».
La escena revela hacia dónde se dirigía originalmente.
Jesús quiere preguntar a sus discípulos, a sus íntimos,
quién creen que es Él.
Tras una seguidilla de experiencias en Galilea y en
territorio pagano, el Maestro necesita saber si sus
discípulos están listos para recibir la información
necesaria del último tramo.
Los oyentes/lectores de Marcos saben el desenlace,
saben que el camino es hacia Jerusalén y que Jesús fue
crucificado.
Pero ahora importa conocer cómo es la dinámica
de esa subida a la muerte.
En definitiva, conocer cómo es el discipulado en
tensión.
¿A quién sigue Pedro y los demás?
¿Qué creen ver tan destellante en Jesús como para ir a
la boca del lobo?
El interés del autor está en descubrir cómo esos
discípulos emprendieron un camino que hoy, a su
comunidad, le toca sostener.
Pedro sentencia la respuesta.
Es el portavoz de los discípulos.
Ellos creen que Jesús es el Mesías.
Para un judío, depositar la confianza en alguien
identificado como el Mesías es palabra mayor.
Si es el Mesías, entonces es un enviado
directo de Dios;
... como tal, viene a darle una resolución a la
historia, sobre todo a la historia de Israel.
Esta confesión de fe de los discípulos hace
puente con la confesión de fe del centurión romano
al pie de la cruz, que llama Hijo de Dios a Jesús (cf. Mc
15, 39).
Ambas confesiones son desarrollos de Mc 1, 1, donde
el autor calificó el Evangelio como una Buena Noticia
sobre el galileo que es Mesías y que es Hijo de Dios.
Nuevamente, el oyente/lector está un paso delante de
la reflexión, porque conoce la historia del centurión y sabe
que la filiación divina se reveló completamente en la
crucifixión.
v. 30: Jesús está de acuerdo con Pedro, pero le
prohíbe hablar de esto con la gente.
Este versículo sobre el «secreto mesiánico» es una
paradoja en una escena sobre la revelación de la
identidad de Jesús.
Si se está dando a conocer una verdad sobre la
persona, no habría motivo para silenciarla.
Pero tenemos que entender que, a diferencia del resto
de las alusiones al secreto mesiánico, esta tiene un tono
particular.
El contexto indicará que los discípulos no
pueden decir nada porque aún no han
comprendido.
No es un secreto de las maravillas del Reino,
sino un secreto por precaución.
Los discípulos están convencidos de un tipo de
mesianismo que Jesús no comparte, y hasta que
no entiendan el sentido profundo de la misión del
agente mesiánico, es preferible que callen.
¿Por qué Jesús se lo prohíbe?
Porque entonces todos esperaban la venida del
Mesías, pero cada uno a su modo, según la clase y la
posición social que ocupaban:
- algunos lo esperaban como rey,
- otros como sacerdote, doctor, guerrero, juez o
profeta!
- Ninguno parecía esperar al
anunciado por Isaías (Is. 42,1-9).
Mesías
Siervo,
vv. 31-33 - JUZGAR: aclaración de la situación: primer
anuncio de la pasión
v. 31: Jesús comienza a enseñar que Él es el Mesías
Siervo anunciado por Isaías, y será preso y
muerto en el ejercicio de su misión de justicia (Is
49,4-9; 53,1-12).
Para los comentarios clásicos sobre el Evangelio
según Marcos, en este versículo comienza la segunda
mitad del libro.
La confesión de fe de Pedro sería la meta de la
primera mitad, y ahora, con el primer anuncio de la
pasión, se abriría la sección final y definitiva del camino
a Jerusalén y la crucifixión.
En este versículo también se manifiesta en el cambio
de enemigos:
- Mientras estuvo en Galilea, Jesús se opuso a
fariseos, sobre todo.
- Ahora son los ancianos, sumos sacerdotes y
escribas;
... justamente los tres grupos que integraban el
Sanedrín, órgano jurídico máximo del judaísmo que tramó
la muerte de Jesús y fue partícipe de su ejecución (cf. Mc
14, 55 y Mc 15, 1).
v. 32: Pedro se llena de temor; llama a Jesús aparte
para desaconsejarlo.
Lo que se venía anunciando y palpitando se cumple.
Pedro no aguanta la verdad y la claridad de Jesús.
Sus visiones mesiánicas no son compatibles.
En un arrebato, se lleva a Jesús aparte para
reprenderlo.
Pedro quiere enseñarle a Jesús que ser
Mesías es triunfar, no fracasar, y que Jerusalén
será tomada y Roma derrotada, no que morirá al
arribar a la ciudad.
Es un choque de visiones de fe, pero más allá
de eso, son dos estructuras religiosas
enfrentadas, discutiendo, debatiendo.
- Es Pedro en nombre de la religión triunfalista que
identifica a los otros como enemigos y vislumbra como
solución su eliminación;
... y es Jesús en nombre de la religión del Padre,
de la paz activa, de cambiar el mundo permaneciendo
aferrado a los valores del Reino, para provocar la
conversión de los otros, no para destruirlos.
El mismo Pedro que movido del Espíritu confiesa a
Jesús como Mesías, trata de disuadirle del riesgo de la
cruz.
Más tarde, al enfrentarse con su Mesías ajusticiado, lo
abandonan por miedo a correr ellos la misma suerte.
La cruz, escándalo para los judíos y necedad para
los griegos, hizo crisis en la vida de los discípulos.
Sólo después, al recibir el Espíritu de Jesús,
aprendieron que los pensamientos de Dios no son
nuestros pensamientos, ni sus caminos son nuestros
caminos...
Cristo no amó el dolor, ni se sintió dichoso al verse
abandonado.
Pedro no entiende a Jesús.
Es como el ciego de Betsaida: ¡Cambiaba la gente
por árboles!.
v. 33: Uno de los versículos más duros de todo el
Evangelio
Jesús «lo reprende» (
a Pedro-,
= epitiman autó) -
con el mismo verbo en griego con que reprendió al
espíritu impuro del hombre de la sinagoga (cf. Mc 1, 25 =
epetimhsen,, (
) del verbo «epetimao» epetimaw,,
que significa «reprender» ):
lo «aparta» de su lado, lo manda ponerse detrás de Él
y le dice «satanás» (satana ).
Pedro queda identificado como una fuerza maligna, a
favor de los espíritus impuros.
«Satanás» deriva del hebreo «satán», que puede
traducirse como «adversario».
El revés es durísimo para Pedro.
Actúa verdaderamente como un contrincante de Dios, y
necesita ser exorcizado de sus pensamientos limitados.
Pedro necesita pensar y sentir como piensa y siente
Dios, de lo contrario, es un obstáculo más en el camino de
Jesús, y en lugar de estar con Él, está contra Él, junto a
los sacerdotes de Jerusalén y a los escribas.
Pedro pasa de una confesión de fe a una posesión
demoníaca.
Esto revela que, originalmente, la confesión de fe
estaba tamizada por el pensamiento humano y tradicional
de Pedro.
Por eso las reservas de Jesús y el pedido de mantener
el secreto mesiánico hasta aclarar el verdadero camino
que había que seguir.
Pedro debe volver tras de Jesús, (
opiso mu, en griego),
=
... con las mismas palabras con que los primeros
discípulos fueron invitados a convertirse en
pescadores de hombres (cf. Mc 1, 17: deu`te opisw =
deute opiso mu = «vengan detrás de mí»).
-Es como comenzar de nuevo.
Pedro y los demás deben reiniciar su camino de
discipulado en esta profundización que se avecina.
En Galilea era una cosa, quizás más de
introducción, pero ahora ha llegado la hora de lo
intensivo.
Si no están preparados para afrontar la realidad
del mesianismo, la tribulación del Hijo del Hombre, la
cuesta del camino, entonces están pensando en
términos humanos, que no son los términos de Dios.
La expresión recuerda Is 55, 8: «Porque los
pensamientos de ustedes no son los míos, ni los
caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del
Señor».
El discipulado implica una sintonía con el
querer de Dios,
... para no jugar el rol de adversarios o
contrincantes del Reino.
La respuesta de Pedro
es acertada:
“ Tú eres el Mesías”.
Pedro ha pasado
la segunda etapa
del examen.
Pero fracasa ante la tercera.
No acepta
al verdadero Mesías.
Jesús lo acusa de hacer
el papel de adversario.
Pero no le dice
que se aparte de su vista
sino que se coloque
“tras él”,
que descubra su puesto
de discípulo.
vv. 34-35: OBRAR: condiciones para seguir
A todos los que quieran seguirlo les advierte de su
destino.
Pero la cruz, la persecución no es una receta medicinal
que El nos recomienda,
... sino una consecuencia inevitable para quien toma
en serio su «asunto» y trata de llevarlo adelante.
La salvación tiene carácter agónico.
Jesús saca conclusiones que son válidas para hoy
mismo: «¡Quien quiera venir detrás de mí coja su
cruz y sígame!»
En aquel tiempo, la cruz era la pena de muerte que el
imperio romano imponía a los marginados.
Tomar la cruz y cargársela detrás de Jesús quería
decir, por tanto, aceptar ser un marginado por el injusto
sistema que legitimaba la injusticia.
Indicaba una separación radical y total.
Como dice San Pablo en la carta a los Gálatas: «En
cuanto a mí, jamás me gloriaré a no ser en la cruz de
Nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está
crucificado para mí y yo para el mundo» (Gál. 6,14).
La Cruz no es fatalismo, ni siquiera una exigencia del
Padre.
La cruz es la consecuencia del compromiso libremente
asumido por Jesús para revelar la Buena Noticia que Dios
es Padre y por tanto todos deben ser aceptados y
tratados como hermanos.
Por causa de este anuncio revolucionario,
perseguido y no tuvo miedo de dar su vida.
fue
¡No hay prueba mayor de amor que dar la vida
por el propio hermano!
Señor Jesús,
cada día hemos
de preguntarnos
quién eres para nosotros.
Que nuestra respuesta refleje la
sinceridad
de nuestras opciones
y la fidelidad
con la que te seguimos.
Amén.
Meditación
¿QUÉ NOS DICE EL TEXTO?
La pregunta de Jesús
Jesús va recorriendo territorio y los discípulos lo
siguen.
Es la imagen del cristiano, que sigue a Jesús allí donde
va.
De él van recibiendo formación, de una manera familiar
y cercana.
Es así como él les pregunta: «¿quién dice la gente
que soy yo?» «¿quién dicen ustedes que soy?»
La gente cree que es alguien «no definitivo», que
detrás de él ha debe venir otro.
Cuando se dirige a los discípulos diciendo: «¿Y
ustedes, quién dicen que soy yo?», con oscuridades y
ambigüedades, responden que sí, que él es «definitivo»,
que ya no hay que esperar a nadie más.
Pero Jesús les dice que este descubrimiento se lo
deben guardar para ellos; que no deben decir nada a
nadie de momento, no sea que la gente lo entendiera
mal.
Y efectivamente, los mismos discípulos no lo
han terminado de entender.
Deberá venir la Muerte y la Resurrección.
Y no será fácil.
El sufrimiento, el desconcierto, el escándalo
serán mayúsculos.
El talante del Mesías será muy diferente de como ellos
se lo imaginan: El Mesías está dispuesto a dar la
vida por los demás.
¿Y tú, discípulo suyo?
Jesús nos pregunta quién es él.
Y nosotros debemos preguntarnos: ¿qué hacemos
para poder ser llamados seguidores suyos?
... ¿Cómo deberá plantearse la vida quien quiera seguir
a Jesús hasta la cruz... hasta la resurrección?
¿Lo hacemos creíble con nuestra vida?
¿En qué se nota que seguimos a un crucificado al
que llamamos Hijo de Dios?
Entender la cruz
La comprensión total del seguimiento de Jesús no se
obtiene por la instrucción teórica, sino por el empeño
práctico, caminando con Él a lo largo del camino del
servicio, de la Galilea a Jerusalén.
Quien insista en mantener la idea de Pedro, o sea, la
del Mesías glorioso sin la cruz, no entenderá y no
alcanzará a asumir el comportamiento del verdadero
discípulo.
Continuará siendo ciego, cambiando gente por árboles
(Mc. 8,24).
Porque sin la cruz es imposible entender
quién es Jesús y qué significa seguir a Jesús.
El camino del seguimiento es:
- camino de la dedicación,
- del abandono,
- del servicio,
- de la disponibilidad,
- de la aceptación del dolor,
- sabiendo que habrá Resurrección.
La cruz no es un accidente del recorrido, sino que
forma parte del camino.
Porque en el mundo, organizado a partir del egoísmo,
el amor y el servicio pueden existir sólo crucificados.
Quien da la vida en servicio por los demás, incomoda a
los otros que viven prendidos de los privilegios, y sufre.
Oración
¿QUÉ LE DECIMOS NOSOTROS
A DIOS?
Bendito seas, Dios,
Padre de Jesús y Padre nuestro.
En unión de todos los redimidos
y de los que esperan la salvación,
te damos gracias por Jesús,
que nos amó de verdad hasta entregar su vida.
Acepta, Padre,
la esperanza de todos los creyentes;
Ilumina con la luz de tu Espíritu
los caminos de este mundo,
que busca redenciones y mesías con urgencia.
Gracias, Padre,
Porque existen creyentes
que arriesgan su vida por el Evangelio.
Oh Dios, no estamos solos:
Tú estás y está tu Hijo,
sosteniendo la cruz de todos los que sufren.
El es la resurrección y la vida,.
es el Mesías esperado,
el Salvador, el único capaz de redimir
la dolencia y el pecado de este mundo.
No se echó atrás,
cargó sobre sus espaldas el sufrimiento,
miró de frente a los que lo insultaron
y nada rehuyó de lo plenamente humano.
ni la cruz ni la tentación.
Pero confió en Ti, Dios
y Tú, Padre, fuiste su defensor.
Amén.
Contemplación
Acción
¿QUÉ NOS PIDE HACER LA
PALABRA?
Desde el ejemplo de Cristo, y con su gracia, hemos de
criticar nuestra mentalidad y corregir nuestra
posición ante el dolor y el sufrimiento.
Ciertamente que hay males fruto de la limitación
humana, ante los que no cabe más que una aceptación
serena, y que nos fuerzan a reconocernos como somos.
Pero otros muchos males son fruto del egoísmo y de la
injusticia, y aceptarlos con «resignación» sería matar
nuestra esperanza.
Seguir a Cristo es creer que lo que le pasó a Él es lo
que nos está pasando a nosotros.
No habrá piedras en el mundo capaces de aplastar
nuestra esperanza.
La vida de muchos hombres da fe, de que Jesús tenía
razón: «el que quiera salvar su vida...».
Cuando se aprecia la vida de verdad, no hace falta
buscar la manera de darla, te la quitan.
El sufrimiento, la persecución, el despido, el
abandono vienen solos cuando alguien ha
apostado su vida al servicio de la verdad.
No debemos engañar a nadie
predicando un Evangelio sin exigencias
... ni tampoco apagar la esperanza
prediciendo un sufrimiento inútil.
Estamos llamados a crear desde esta tierra una
situación en la que «ya no habrá muerte ni habrá
llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo
viejo ha pasado» (Ap. 21, 4-5).
Esto es lo que importa y lo que triunfa.
Por Cristo y por el Evangelio estamos dispuestos a
perderlo todo para ganarlo todo:
«Si tu ojo te escandaliza, córtatelo; más te va. le
entrar tuerto en el Reino que con los dos ojos ir a
parar al fuego».
Cuando Jesús pregunta a sus discípulos qué dice
la gente sobre Él, la respuesta es fácil.
Cuando les pregunta quién es para ellos,
exige que cada uno entre en su interior
y examine su propia experiencia.
Algunas preguntas
para meditar durante la semana
1. ¿Cuál es la opinión de la gente y de Pedro sobre Jesús?
¿Por qué Pedro y la gente piensan de este modo?
2. ¿Cuál es la relación entre la curación del ciego, descrita
un poco antes (Mc. 8,22-26) y la conversación de Jesús
con Pedro y los otros discípulos?
3. ¿Qué pide Jesús a aquéllos que lo quieren seguir?
4. ¿Qué nos impide hoy reconocer y asumir el proyecto de
Jesús?
5. Cuando me encuentro solo, triste, apenado, ¿acudo
a Dios para encontrar alivio, sosiego, paz? ¿Me
creo que Dios es mi descanso?
6. En mi grupo cristiano, en mi comunidad, se trabaja,
se reflexiona, se reza: ¿Qué lugar ocupa la oración
de acción de gracias? ¿Cuántas veces levantamos
la copa para brindar por nuestro Dios?
7. En el mundo en que vivimos existe la cultura de la
muerte: abortos, guerras, terrorismo, violencia...
¿Qué estoy haciendo por cultivar una cultura de la
vida?
P. Carlos Pabón Cárdenas, CJM.
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