29El
hombre impío endurece su
rostro; Mas el recto ordena sus
caminos. 30No hay sabiduría, ni
inteligencia, Ni consejo, contra
Jehová.
8Porque
mis pensamientos no son
vuestros pensamientos, ni vuestros
caminos mis caminos, dijo Jehová.
9Como son más altos los cielos que la
tierra, así son mis caminos más altos
que
vuestros
caminos,
y
mis
pensamientos más que vuestros
pensamientos.
17Los
envió, pues, Moisés a reconocer la
tierra de Canaán, diciéndoles: Subid de
aquí al Neguev, y subid al monte, 18y
observad la tierra cómo es, y el pueblo
que la habita, si es fuerte o débil, si poco
o numeroso; 19cómo es la tierra habitada,
si es buena o mala; y cómo son las
ciudades habitadas, si son campamentos
o plazas fortificadas;
20y
cómo es el terreno, si es fértil o
estéril, si en él hay árboles o no; y
esforzaos, y tomad del fruto del
país. Y era el tiempo de las
primeras uvas.
El parecer de los 10 espías
31Mas
los varones que subieron con él,
dijeron: No podremos subir contra aquel
pueblo, porque es más fuerte que
nosotros. 32Y hablaron mal entre los hijos
de Israel, de la tierra que habían
reconocido, diciendo: La tierra por donde
pasamos para reconocerla, es tierra que
traga a sus moradores
y todo el pueblo que vimos en medio de
ella son hombres de grande estatura.
33También vimos allí gigantes, hijos de
Anac, raza de los gigantes, y éramos
nosotros, a nuestro parecer, como
langostas; y así les parecíamos a ellos.
H5869 ‫ ַעיִן‬áyin, ojo, agradar, aspecto, mirar,
opinión, parecer, vista.
11En
aquellos días sucedió que crecido
ya Moisés, salió a sus hermanos, y los
vio en sus duras tareas, y observó a un
egipcio que golpeaba a uno de los
hebreos, sus hermanos. 12Entonces
miró a todas partes, y viendo que no
parecía nadie, mató al egipcio y lo
escondió en la arena.
13Al
día siguiente salió y vio a dos
hebreos que reñían; entonces dijo al que
maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu
prójimo? 14Y él respondió: ¿Quién te ha
puesto a ti por príncipe y juez sobre
nosotros? ¿Piensas matarme como
mataste al egipcio? Entonces Moisés
tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha
sido descubierto.
6En
aquellos días no había rey en
Israel; cada uno hacía lo que bien le
parecía.
Único Santuario
8No
haréis como todo lo que hacemos
nosotros aquí ahora, cada uno lo que
bien le parece, 9porque hasta ahora no
habéis entrado al reposo y a la
heredad que os da Jehová vuestro
Dios.
1Sarai
mujer de Abram no le daba hijos;
y ella tenía una sierva egipcia, que se
llamaba Agar. 2Dijo entonces Sarai a
Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho
estéril; te ruego, pues, que te llegues a
mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y
atendió Abram al ruego de Sarai.
3Y
Sarai mujer de Abram tomó a Agar su
sierva egipcia, al cabo de diez años que
había habitado Abram en la tierra de
Canaán, y la dio por mujer a Abram su
marido. 4Y él se llegó a Agar, la cual
concibió; y cuando vio que había
concebido, miraba con desprecio a su
señora.
15y
les dijo Moisés: ¿Por qué habéis
dejado con vida a todas las mujeres?
16He aquí, por consejo de Balaam ellas
fueron causa de que los hijos de Israel
prevaricasen contra Jehová en lo tocante
a Baal-peor, por lo que hubo mortandad
en la congregación de Jehová.
1Del
hombre son las disposiciones del
corazón; Mas de Jehová es la respuesta
de la lengua. 2Todos los caminos del
hombre son limpios en su propia
opinión; Pero Jehová pesa los espíritus.
3
Encomienda a Jehová tus obras, Y
tus pensamientos serán afirmados.
12El
hombre vano se hará
entendido, Cuando un pollino
de asno montés nazca hombre.
9Acordaos
de las cosas pasadas desde
los tiempos antiguos; porque yo soy
Dios, y no hay otro Dios, y nada hay
semejante a mí, 10que anuncio lo por
venir desde el principio, y desde la
antigüedad lo que aún no era hecho;
que digo: Mi consejo permanecerá, y
haré todo lo que quiero;
11que
llamo desde el oriente al ave, y de
tierra lejana al varón de mi consejo. Yo
hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y
también lo haré. 12Oídme, duros de
corazón, que estáis lejos de la justicia:
13Haré que se acerque mi justicia; no se
alejará, y mi salvación no se detendrá. Y
pondré salvación en Sion, y mi gloria en
Israel.
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