CAPITULO XVII: SE
COMPLETA EL CUADRO
INSTITUCIONAL
JOSE MARÍA ROMÁN
I BIOGRAFIA
SVP.
pp. 240-256
Las "conferencias de los martes”
El año 1633 es, año de la victoria. La bula
Salvatoris nostri concedía a su
Congregación: aprobación eclesial,
condición jurídica. La instalación en San
Lázaro, reconocida de modo definitivo por
la autoridad real,
Los ejercicios a ordenandos no habían
sido sino el comienzo de la labor de
Vicente en la reforma del clero.
El año 1633 otra herramienta más, que representaría un avance
importante en ese camino: las "conferencias de los martes.
Vicente y los suyos aprovecharon las
misiones para reunir a los sacerdotes
de las poblaciones misionadas a fin de
dirigirles también a ellos algunas
pláticas sobre la manera de desempeñar
dignamente sus deberes pastorales o
para recibirlos primero en Bons
Enfants y luego en San Lázaro, a fin
de practicar los ejercicios espirituales.
La bula Salvatoris nostri: apunta
•Las reuniones párrocos y rectores de iglesias.
•Estudiar en común los casos de conciencia y la
administración de los sacramentos. Todo ello prueba que
Vicente llevaba años meditando y ensayando nuevos tipos de
trabajo con el clero.
Los neosacerdotes que habían practicado en casa de
Vicente los ejercicios preparatorios para la ordenación
empezaban a distinguirse entre el clero parisiense.
•Vivían más ordenadamente, ocupaban su tiempo en
ejercicios piadosos.
•visitaban hospitales y cárceles, se sentían deseosos de una
vida plenamente sacerdotal
•Tristemente, aquel fervor primerizo era un ambiente tibio
o relajado. Vicente lo sabía, y se preguntaba por la manera
de hacer perdurable el fruto de los ejercicios.
"¡Cuántos motivos hay para esperar
mucho bien de esta compañía!”
Tenía por entonces a mano a los
participantes en la última
ordenación. Por encargo suyo
estaban predicando una misión a
los albañiles y carpinteros que
trabajaban en las obras de la iglesia
del monasterio de las salesas.
•Vicente fue a verlos:
•Se entrevistó con cada uno de ellos y les informó del proyecto.
• Era sábado. Les citó para el lunes siguiente, a las dos de la tarde, en su casa de San Lázaro.
•Vicente expuso con más detenimiento los motivos de la asociación proyectada.
•En aquel tiempo eran jóvenes Juan Jacobo Olier, el futuro fundador de San Sulpicio; Nicolás
Pavillon, luego obispo de Alet; Antonio Godeau, que lo sería de Grasse; Francisco Perrochel,
destinado a serlo de Boulogne; el abad de Colenge; Miguel Alix.
Fuera levadura del clero de Francia;
quería que formaran una hermandad
profundamente unida en Cristo y con
Cristo para ayudarse mutuamente a
progresar en la virtud. Quería que se
propusieran ser en todo como
Jesucristo.
Como regla concreta: levantarse siempre a hora
fija, oración mental, misa, lectura meditada del
Nuevo Testamento, exámenes de conciencia
particular y general, lectura espiritual, ejercicios
espirituales anuales, asistencia semanal a la
conferencia, cuyos temas serían exclusivamente de
tipo espiritual sobre los deberes, virtudes y
ministerios de un buen sacerdote.
Reglamento provisional: se eligió los miembros de la junta directiva y se fijó el
martes como el día de reunión más cómodo para todos.
"conferencia de los martes".
"Vicente era el alma de la piadosa asamblea”
Vicente tenía pavor a la oratoria vacía de la época, en el momento de las
puestas en común, Vicente hablaba poco. Generalmente, se contentaba
con escuchar.
Solo al final tomaba la palabra para
subrayar algunas de las ideas expuestas,
añadir sus sentimientos, ofrecer sus
propias reflexiones, matizar, exhortar,
corregir. Y, sin embargo, sus palabras
eran escuchadas con avidez.
Vicente no se contentó con dar a los miembros de las conferencias
orientaciones teóricas. Inmediatamente, lo mismo que había hecho con
Margarita de Silly y con Luisa de Marillac, los puso a trabajar. Aquel
mismo año de 1633 predicaron en el:
Aquel mismo año de 1633 predicaron en el:
•"hospital de los trescientos",
•El asilo fundado por Luis XIII para los ciegos y
también sus familiares.
•Los vecinos de los barrios próximos al hospital
que quisieron asistir.
•los soldados de la guardia real.
•los obreros de los talleres de París, a los albañiles
y peones.
•los pobres del hospital de la Piedad, a las
recogidas del refugio y de muchas más.
"Todos los eclesiásticos de mérito querían pertenecer a ella”
La conferencia se puso de moda, la fama de la conferencia se
extendió rápidamente. Richelieu, quiso tener información de
primera mano, poderoso primer ministro, que, hombre de Iglesia al
fin, era también un reformador a su manera. Richelieu quería
saber cuál era la finalidad de aquellas reuniones, qué asuntos se
trataban, quiénes eran los asistentes, a qué obras se dedicaban.
semillero de celosos reformadores:
de su seno salieron 23 obispos y
arzobispos y un número incontable
de vicarios generales, arcedianos,
canónigos, párrocos, directores de
seminarios, superiores, visitadores
y confesores de religiosas.
La forma definitiva de la caridad
Las cofradías de la Caridad, el instrumento ideado en Chatillon, en
París, las cosas empeoraron. Después del entusiasmo inicial, las señoras
de la capital empezaron a encontrar pesado el servicio personal a los
pobres. Se hacían suplantar en él por sus sirvientas.
"La primera hija de la Caridad”
durante una misión, Vicente encontró a
una joven campesina cuya alma había
sido señalada por el invisible dedo de
la gracia. Se llamaba Margarita Naseau
y era de Suresnes, un pueblecito de las
cercanías de París. En ella iba a
encontrar Vicente la respuesta que
buscaba.
"Comenzaron a juntarse casi sin darse cuenta”
Después de Margarita Naseau vinieron otras
jóvenes, se hacía cargo de ellas la Srta. Le
Gras.
Después
creció
el
numero
"Comenzaron a reunirse y a juntarse casi sin
darse cuenta" Vicente tras unas semanas
les instruye con
la enseñanza del
abecedario- ejercicios espirituales y en
iniciación de oracion mental según el
método de Buseo y la lectura espiritual en la
Guía de pecadores, del P. Granada, se las
lanzaba a la acción.
No vivirían en conventos, sino simplemente en "casas". No harían
"noviciado": los meses de formación se llamarían de "seminario".
29 de noviembre de 1633
Vigilia e San Andrés, un pequeño grupo
de muchachas escogidas se instalaron
en el domicilio de la Srta. Le Gras para
iniciar su educación en las "sólidas
virtudes". Había nacido la Compañía de
las Hijas de la Caridad
Margarita Naseau no pudo ser del
grupo. Unos meses antes había
fallecido, víctima de su caridad
heroica, por haber compartido su lecho
con una mujer atacada de la peste.
La caridad del Hôtel-Dieu
La asociación de damas del Hôtel-Dieu, es decir, el Hospital
Central de París la asociación de damas del Hôtel-Dieu, es
decir, el Hospital Central de París. La presidenta Goussault, de
soltera Genoveva Fayet, era una de las piadosas damas que
entre 1625 y 1633.
Tan llena de espíritu y tan fervorosa como Luisa,
la presidenta era más animosa y emprendedora.
•Los enfermos estaban pésimamente atendidos
•El funcionamiento del hospital dependía del junta catedralicia.
•El hospital estaba dirigido por las religiosas agustinas.
•La alimentación era, por demás, pobre, carente
•A los enfermos se les obligaba a confesarse, sin preparación alguna.
•Visito el hospital parisiense.
La reunión preparatoria de la asociación se celebró en el
domicilio de la Sra. Goussault en los primeros meses de 1634.
Asistió a ella un buen número de damas,
•Isabel Blandeau;
•señora de Villesavin, viuda de un secretario de despacho de
María de Médicis.
• Isabel María Mallier, esposa de Nicolás Bailleul, señor de
Wattetot-sur-Mer y de Soisy-sur-Seine.
•María Dalibray, viuda de un antiguo tesorero de Francia,
contertulia y amiga íntima de los Pascal.
•María Lumague, señora de Pollalion, viuda también y entregada
desde varios años antes a la visita de las caridades.
FIN
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