“El que quiera salvar su vida la
perderá y el que pierda su vida
por mí, la hallará”.
(Mt 16, 25)
Tiene el nombre
de una flor,
símbolo de la
Nació en Metz (Francia) el 23 de abril de
1736, el mismo día fue bautizada.
La octava de 17 hijos del matrimonio
Charles-Gaspar Rutan y María Forat.
Con su padre, arquitecto, se inició en el
dibujo, al que era muy aficionada.
En la ciudad de Metz había Hijas de la Caridad
desde los orígenes de la Compañía.
En contacto con las Hermanas del
Hospital, recibió la llamada de Dios.
A los 18 años tenía decidida su vocación, sus
padres, la pidieron esperar a ser mayor de edad.
Se preocupaba de sus hermanos pequeños y de otros
vecinos, les iniciaba en dibujo. Esta experiencia y toda la
cultura adquirida, le sirvió después para desempeñar
oficios de responsabilidad en la Compañía-
El mismo día que cumplió los 21 años, 23 de abril de
1757, comenzó su formación inicial en el Seminario, en
la misma Casa Madre donde vivió y murió Santa Luisa.
A los seis meses, vistió el hábito propio de la
Compañía y fue destinada a Pau, cerca de Tolouse. Allí
continuó su formación, bajo la responsabilidad de su
hermana Sirviente.
Desde su llegada se sintió feliz entre los niños
expósitos, la cuna, los enfermos y las clases.
Qué consolada se sentirá usted a la hora
de la muerte, por haber consumido su
vida, por el mismo motivo por el que
Jesucristo dio la suya (S.V. 24-11-1658).
En Pau resonaba aún el eco
de las celebraciones con
motivo de la canonización
de San Vicente en 1737.
Este hecho le ayudó a profundizar en
las virtudes y santidad del Fundador.
Tanto en el Hospital como en las escuelas se
entregó de lleno al servicio de los pobres.
El segundo destino fue el Hospital de Fontenebleau,
dond estuvo de 1772 a 1779.
Después una estancia muy corta en el Hospital de
Troyes.
Al poco tiempo de su llegada se declaró una epidemia de
viruela. La reina Mª Antonieta, que residía en Fontenebleau,
fue a visitar a una amiga y quedó sorprendida de la
limpieza, el buen orden y dirección de Sor Rutan.
En 1779 es llamada al
Hospital de Dax, para
reorganizar íntegralmente
el Hospital de san
Eutropio, que dependía
del Obispo de Dax.
Ella logró paralizar la
unión del Hospital de San
Eutropio con el antiguo
Hospital del Espíritu
situado a las orillas del
Adour.
Supervisó las obras de ampliación del Hospital. Construyó
clases para niños, según planos elaborados por ella
misma. El emplazamiento y la construcción eran de la Edad
Media, de tipo fortaleza. Muy difícil la adaptación.
Era una Hermana bien preparada, experta en
enfermería y con capacidad de organización.
Contribuyó a mejorar tanto el servicio de los enfermos, que
cundió su fama por todo el sur de Francia. El Gobierno y los
Jefes militares tomaron nota de estas mejoras y enviaban allí
a los soldados y heridos del ejército de la zona sur para que
fuesen curados y atendidos por Sor Margarita.
De día en día, su figura fue adquiriendo prestigio y notoriedad,
hecho que no pasó desapercibido a las autoridades y a las gentes
de Las Landas. Eran años muy duros y violentos.
Mujer valiente y consecuente con su fe, denunciaba
los ataques contra la Iglesia, lo que le puso en el punto
de mira del “Comité de Vigilancia”.
La persecución de Margarita se inicia con acusaciones falsas,
que la llevaron al arresto, la condena y el martirio.
Mis enemigos me desean lo peor…
El que viene a verme habla con fingimiento…
Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
es el primero en traicionarme…
(Sl. 40)
En la nochebuena de 1793, un soldado llamado
Raoux, que había sido curado en el hospital, fingió
con otros compañeros ir a dar las gracias a Sor
Rutan por sus cuidados, acompañado por una
rondalla militar.
Sor Margarita, siempre atenta y acogedora, les obsequió
con una bebida. Seguidamente el soldado Raoux, le
acusó ante el Comité revolucionario de haber
abandonado a los soldados enfermos, mientras
escuchaba la rondalla y les ofrecía bebidas…
Además se presentó con un documento oficial, para
que firmase que juraba la Constitución civil, a lo que se
negó. El mismo día es encarcelada.
Negar la Constitución y un intento de huida, fueron
delitos suficientes para llevarla a la prisión de mujeres,
ubicada en el Convento de Carmelitas de Dax.
Durante los seis meses que estuvo allí, sostuvo
moralmente a las mujeres y niños, compañeros de
prisión, para esperar valerosamente la muerte que
preveían cercana.
No tuvo opción para defenderse.
El 9 de abril de 1794, los jueces del Comité la llevan
al Palacio del Ayuntamiento. La juzgan como
rebelde y resistencia a la Constitución.
Además habían encontrado en su casa papeles
comprometedores: cartas, legados, oraciones
de difuntos hospitalizados… Documentación
que guardaba cuidadosamente para entregar a
sus familias.
El Sr. Lanelongue, capellan del Hospital y Sor Rutan,
fueron maniatados, con los brazos a su espalda. A la
puerta de la cárcel de mujeres los subieron a una
carreta y los pusieron uno frente al otro.
Así los pasearon por la ciudad hasta la plaza,
donde estaba la guillotina. Ella serena y firme
iba cantando el Magnificat por el camino.
Primero decapitaron al sacerdote. Ella presenció
su muerte, serena, al pie de la guillotina, como
María junto a la cruz.
Un soldado intenta quitarle la ropa. Ella se
opone: “ningún hombre me ha tocado y tú
tampoco lo harás”.
Retirado el cadáver del sacerdote, le toca el turno.
Con paso lento tembloroso, obedeció órdenes,
colocó la cabeza en la guillotina y esperó la muerte,
rogando por sus verdugos.
Serena y llena de confianza entregó su
vida como testigo de la Fe y la Caridad.
El verdugo, que no pudo tocarla antes de morir, se
vengó dando dos bofetadas a la cabeza decapitada.
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”
“En tus manos encomiendo mi espíritu”
Tenía 58 años cumplidos y el corazón rebosando
paz, firmeza en su fe y amor a Dios y a los pobres. El
Espíritu Santo le había concedido el don de fortaleza
para afrontar el martirio.
Fue enterrada en una fosa común excavada en un
terreno situado junto al convento de los Capuchinos,
convertido en cárcel.
El Consejo de Administración del Hospital de Dax hizo celebrar
un acto de reparación en su honor el 9 de abril de 1805. Para la
celebración de este acto de oración y sufragio, la Dirección del
Hospital mandó imprimir una nota de convocatoria con el texto
siguiente:
Dax, 9 abril 1805
"La memoria de la respetable Sor Rutan,
Superiora de las Hijas de la Caridad de este
Hospital, exige una veneración pública. Invitamos a
asistir al servicio fúnebre que se celebrará el jueves
próximo, día 12 del mes en curso, en la capilla del
Hospital, a las 10 horas, por el alma de esta Madre
compasiva de los pobres. La virtud y las dotes que
animaban su alma han suscitado vuestra
admiración y su recuerdo permanecerá
siempre entre nosotros“.
ITINERARIO DE LA CAUSA DE SU MARTIRIO
La Compañía decidió iniciar el proceso informativo, en
los años 1919-1922, siendo Papa Benedicto XV, pero no
se llegó a elaborar la Positio correspondiente al proceso
apostólico.
Se retomó en el año 1994 con ocasión de la celebración
del bicentenario de su martirio.
En el año 2005 se elaboró la Positio como causa
histórica.
El 12 de enero de 2010 el Congreso de los Consultores
históricos dio su voto favorable y unánime a la Positio.
“Todo está cumplido”
El 17 de abril de 2010 el Congreso de Teólogos de la
Congregación de la Causa de los santos ha dado voto
unánime y positivo sobre el martirio de la Sierva de
Dios, Sor Margarita Rutan.
El 1 de julio de 2010, en el curso de la celebración del
350 aniversario de la muerte de San Vicente y Santa
Luisa, el Papa Benedicto XVI ha firmado el Decreto de
su martirio. Esperamos con gozo la fecha de su
beatificación, que tendrá lugar en Dax.
Texto: Sor Mª Ángeles Infante, HC.
Composición: Sor Consuelo Ajenjo, HC.
Grabados:
Srta. Berthe Pécastaing, de origen landés. Publicados en
Guide de l’Amicale: Centro Hospitalier de Dax, jan 1979.
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