Mediante el Sacramento de la Confirmación
el Espíritu Santo refuerza nuestra fe para ser soldados de Cristo.
Ser soldados de Cristo es ser leales su Reinado.
Enseñar y defender en paz y sin temor nuestra fe católica
para extender cada vez más el reino de se amor.
También tenemos que estar preparados para enfrentarnos
contra las fuerzas del mal ocurre cada día, y en cualquier momento.
El diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar.
San Pablo puso al alcance de los efesios la fórmula necesaria para mantenernos firmes
y les rogó que usaran esta armadura para defenderse de Satanás.
La Armadura de Dios es una forma de vida que caracteriza aquellos quienes viven sus vidas
de acuerdo a la instrucción divina; quienes dependen de Dios para el diario vivir.
Efesios 6, 13-18
13 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios,
para que puedan resistir en el día malo
y mantenerse firmes después de haber superado
todos los obstáculos.
14 Permanezcan firmes, ceñidos con el cinturón
de la verdad y vistiendo la justicia como coraza.
15 Calcen sus pies con el celo para propagar
la Buena Noticia de la paz.
16 Tengan siempre en la mano el escudo de la fe,
con el que podrán apagar todas las flechas
encendidas del Maligno.
17 Tomen el casco de la salvación,
y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
18 Eleven constantemente toda clase de oraciones
y súplicas, animadas por el Espíritu.
Dedíquense con perseverancia incansable
a interceder por todos los hermanos.
Esta armadura nos sirve para defendernos de la guerra espiritual,
en donde somos bombardeados constantemente
por eso San Pablo nos aconseja:
1- “La justicia y la verdad”
como cinturón (Isaías 11, 5).
2- “La rectitud o justicia”
como una “coraza” (59, 17).
3- “Noticias de paz”
para calzar los pies.
4- “Casco de la salvación”
para cubrirse la cabeza.
5- Y finalmente, que tomaran
“la espada del Espíritu",
que es la Palabra de Dios.
La armadura de Dios
Tomen la armadura de Dios
(vs. 13).
Los creyentes deben tomar la armadura de Dios y estar alerta, aprovechando el tiempo,
para cuando venga el día malo. El cristiano estará en lucha hasta que halla acabado todo,
es decir, hasta el final de su vida o hasta a que Cristo regrese.
Permanezcan Firmes
(vs. 14ª)
a. El ser un soldado requiere firmeza tanto en: su carácter, su obra, su decisión y su fe.
b. Se requiere la firmeza para comenzar la batalla (2 Timoteo 2:4).
Ceñidos con el cinturón de la Verdad
(vs. 14b)
Todo cristiano que desea ganar la batalla contra el enemigo debe de comenzar con la verdad.
La verdad es Cristo, es el camino, el evangelio. La verdad es la base principal del creyente.
Andar en mentira es andar en pecado. Un creyente mentiroso no está en sintonía con Jesucristo.
Vestidos con la coraza de Justicia
(vs. 14c)
Justicia es símbolo de santidad, de vida, de rectitud.
La Justicia es una característica de Dios, la cual el creyente debe poseer.
Es un mandamiento buscar y obtener la justicia de Dios.
"Buscad primeramente el reino de Dios y su Justicia".
Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la Paz
(vs.15 )
El calzado simboliza firmeza espiritual basada en la paz. El creyente debe de estar siempre
preparado para llevar el evangelio de Cristo en paz porque el nos dejó su paz:
"Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da yo os la doy".
Esto es agradable ante Dios ver como el cristiano lleva las buenas nuevas de paz a otros.
Isaías 52:7 dice: “¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia,
del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación,
y dice a Sión: «¡Tu Dios reina!»”
Tengan siempre en la mano el escudo de la fe
con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno (vs. 16)
La fe es un arma de defensa y protección para el creyente
cuando los dardos de la duda e incredulidad atacan la Fe se usa para apagarlos.
Sin Fe es imposible agradar a Dios, porque el cristiano es Justificado por la Fe.
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios,
por medio de nuestro Señor Jesucristo (Rom 5:1).
Tomen el casco de la Salvación
(vs. 17a )
El yelmo (casco) cubre la cabeza.
Pablo le esta hablando a los creyentes para que no dejen que el diablo ponga dudas en su cabeza
acerca de su salvación y pensamientos inicuos que lo alejen de Dios.
Muchas de las batallas del cristiano son libradas en la mente.
En medio de una guerra espiritual el cristiano debe de tener la seguridad de su salvación.
En tiempos difíciles es fácil el dudar de nuestra salvación y podemos a llegar a creer
que no somos salvos.
Tomen la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios
(vs. 17b)
La espada es la única arma cristiana que ofende al enemigo porque lo vence
pero es necesario que el cristiano conozca la palabra de Dios para que pueda estar a salvo
cuando llegue el día malo.
La Palabra de Dios sirve tanto de aliento para el creyente
como para atacar al enemigo.
Orando en todo tiempo
(vs. 18a)
El creyente esta llamado a orar sin cesar. Cuando Pablo habla acerca de la lucha espiritual,
no manda a buscar la fortaleza en el Señor y en el poder de su fuerza.
La oración constante es la única manera en la cual el creyente puede fortalecerse espiritualmente.
La oración debe de estar presente antes, durante y después de la batalla.
Velando con perseverancia y suplica por los santos
(vs. 18b)
La vigilancia es muy importante en la vida del soldado.
Un soldado que esta en vela, no podrá ser sorprendido y destruido fácilmente.
El creyente que está en continua vigilancia podrá identificar
cuando el enemigo esta planeando un ataque y podrá rápidamente contra-atacar.
Oración a San Jorge
Poderoso San Jorge, noble guerrero
y bienaventurado mártir:
préstame tu mano vigorosa
y ayúdame a vencer en esta lucha.
Recio defensor de las causas justas,
que tus legiones acudan a mí
para obtener una gran victoria
cuando el enemigo piense que ha ganado,
que ha vencido en la batalla.
Legendario paladín,
de las fuerzas del bien,
que el brillo de tu espada sea la luz,
que corte las tinieblas de la angustia,
el temor y la desesperación.
General de mil contiendas
ahora te reclamo e imploro,
para alcanzar el triunfo anhelado.
Intercede por mí ante Nuestra Señora,
la Virgen María para que me conceda…
(hacer la petición)
Si es la voluntad de Dios Todopoderoso.
Glorioso San Jorge, noble guerrero,
ruega por mí. Amén.
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