La verdadera historia de la abuelita de
Caperucita: Embolias cerebrales
A. L. Gutiérrez y J. Lomelí
Laboratorio de Neurofisiología Humana, ESM, IPN
¡Sal de ahí Don gato!
Ya sé que tu pandilla
está preparando otra
de sus trampas
¿Y qué tiene que ver la
abuelita con tus
negocios?
¡Ay oficial Matute!,
¿pues que no se enteró
de lo que le pasó a doña
Margarita presión alta,
a Carlos Cigarro, a
Raquel colesterol
elevado y a Felipe
siempre estoy sentado?
¿Cuál trampa?
Ahora vamos a
ayudar a mucha
gente con la
venta de: “la
verdadera
historia de la
abuelita de
Caperucita”
¡Ya me
intrigaste
Benito!
Díganme, ¿qué
les pasó a esas
personas?
Pues lo mismo
que a la abuelita
de Caperucita
Las embolias suceden cuando
una arteria o una vena del
cerebro se tapa, eso
interrumpe el flujo de sangre y
oxígeno hacia una parte del
cerebro, con lo que algunas
zonas mueren y otras quedan
con diferentes grados de daño
¡Qué pena! A mi
abuelita también
le dio una
embolia y perdió
la movilidad de la
mitad de su
cuerpo y no podía
hablar.
¿Por qué pasan
esas cosas?
¡¡¡Les dio una
EMBOLIA
CEREBRAL!!!
¡Ah! Eso depende de
la zona del cerebro
que se haya
afectado
¿Qué pasa cuando una
parte de tu cerebro se
muere o se daña?
Movimientos
finos
Tacto
PENSAMIENTO
HABLA
ComprensiónVISIÓN
del lenguaje
Lectura
AUDICIÓN
Emociones
Por eso, las personas
sufren distintas
alteraciones, aunque
todas hayan tenido
una embolia
¿Cómo nos podemos
dar cuenta de que se
nos viene una embolia
encima?
Por eso es muy
importante acudir al
médico ante cualquiera
de estas señales
Eso lo dice la historieta que vamos a vender
Cucho: se puede sentir entumecida o débil la
mitad de la cara, un brazo o una pierna;
puede haber dificultad para hablar o para
comprender lo que te dicen; puede haber
problemas para ver con uno o con los dos
ojos; pueden existir mareos, dificultad para
caminar o dolores de cabeza fuertes
¡Muy bien,
Demóstenes! En
muchas ocasiones,
la recuperación de
las personas con
embolia depende
de la atención
médica que reciben
en las primeras
horas, de las
terapias a las que
van y del cuidado
de sus familiares
¡Te felicito Don Gato!
Ahora ya sé porque la
abuelita de Caperucita
estaba en cama y ella
debía llevarle de comer.
Por fin estás haciendo
algo de provecho
Ya oyeron mis canchanchanes. El
oficial Matute no nos va a estorbar,
¡a vender esa historieta!
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