En nuestro mensaje
anterior, del mismo
nombre, llegamos a
algunas conclusiones
importantes.
Primera.
El importantísimo papel
que juega la mente en la
adoración a nuestro Dios.
Segunda.
Quedó establecido el hecho de que
de pensar bien surge el actuar bien.
Y también dijimos que es
importante cuidar de nuestros
pensamientos porque ellos son los
que realmente reflejan lo que
somos.
Tercera.
Hablamos de un llamado a los
creyentes a que presentemos nuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, sacrificio que se ve
calificado por: que la mente del
creyente que desea presentarse a Dios
sea una mente renovada.
Cuarta.
Comenzamos a explorar las
características de una mente
renovada y mencionamos las
dos primeras de cinco que
consideraríamos Dijimos que
una mente renovada es:
1. Aquella que ‘no se
conforma a este siglo’.
2. Aquella que es
‘espiritual’.
A. Dígame, ¿se enoja usted a
veces? ¿Se pone tenso, se
frustra? ¡Claro que sí!
1. ¿Qué es lo que lo pone así?
2. ¿Y qué hace cuando se encuentra
así? Regaña, grita, critica, azota, castiga.
3. ¿Le funcionan esas respuestas?
4. ¿Cree que esas serían conductas
propias de una mente renovada?
B. Todos nos tensionamos,
tarde o temprano. En eso no
hay mucha diferencia.
En donde sí hay diferencia es en
la forma en la que esos
sentimientos son manejados por
las personas.
1. Muchas personas reaccionan,
con conductas negativas que sólo
complican más el problema.
2. Los de mente renovada, o
que trabajan en desarrollarla,
acuden a la oración con el
propósito de presentar sus
tensiones, o desilusiones al Señor.
ILUSTRACIÓN: Un grupo de
Campeche vino a las reuniones
de la Asociación.
ILUSTRACIÓN. ¿Cómo
reaccionaría si se diera cuenta de
que dos compañeros de trabajo
andan haciendo política, para
que lo remuevan de su puesto?
C. De ninguna manera
sorprenderemos al Señor si le
traemos nuestros pensamientos
o sentimientos negativos.
De ninguna manera perderá
validez mi oración, aun cuando
sólo sea para ventilar delante
del Señor mis frustraciones,
temores, tensiones o quejas.
¿Se acuerda usted de
algunos de los Salmos
de David?
Una mente renovada es
aquella que hace uso de sus
habilidades cognoscitivas
en la oración para resolver
sus luchas de relación
interpersonal, y de todo tipo.
Intentémoslo. Verá que
funciona.
A. Leemos en 1ª de Pedro
1:13, “Por tanto, ceñid los
lomos de vuestro
entendimiento…”.
Más adelante, en 3:15 de esta
misma carta, Pedro dice,
“… y estad siempre preparados
para presentar defensa con
mansedumbre y reverencia ante
todo el que os demande razón de
la esperanza que hay en vosotros.”
Tanto entonces, como ahora,
las gentes quieren saber qué
creemos, y por qué lo creemos;
y ellos creen que nosotros
siempre estamos listos para
responder a sus preguntas.
Y debiéramos estarlo…
B. Desafortunadamente, no
siempre estamos preparados.
¿Cómo podemos prepararnos
mejor?
B. Desafortunadamente,
no siempre estamos
preparados. ¿Cómo
podemos prepararnos
mejor?
1. Por supuesto que lo
primero que necesitamos
hacer es leer, entender y
reflexionar en la Palabra
de Dios.
2. Otra cosa que debemos
hacer es leer buena
literatura, leer autores que
nutran nuestras almas y
preparen nuestras mentes
para la acción.
¿Cuántos libros
cristianos has leído en
lo que va del año?
C. Sin embargo, hay una
cosa que debemos advertir.
A veces creemos que uno
tiene que dominar toda la
terminología teológica
para poder dar gloria al
Señor.
Lo cierto es que una mente
cristiana no tiene que
utilizar lenguaje cristiano
para traer honra y gloria al
Señor.
ILUSTRACIÓN: ¿Recuerdan
ustedes el pasaje de Mateo 6,
del verso 25 en adelante, en
donde Jesús habla del afán y
la ansiedad?
En los versículos 28-29 dice,
“Y por el vestido, ¿por qué os afanáis?
Considerad los lirios del campo, cómo
crecen; no trabajan ni hilan; pero os
digo que ni aun Salomón con toda su
gloria se vistió así como uno de ellos.
Y si la hierba del campo que hoy es, y
mañana se echa en el horno, Dios la
viste así, ¿no hará mucho más a
vosotros, hombres de poca fe?”
Lo que estoy diciendo es que
muchas veces no es con las
palabras, sino con nuestra
propia vida, con la que damos
verdadera honra y gloria a
Dios. Tengo que compartir
esta historia con ustedes…
Sí, es cierto. Tener una mente
preparada implica que
nosotros estamos equipados
para reflejar la gloria de Dios
en nuestro pensamiento y en
el uso de nuestras mentes.
Y finalmente, una mente
renovada es …
Quizás el mejor indicador de una
mente renovada es una mente
humilde. El Apóstol Pedro escribe
a sus lectores y les dice,
“Finalmente, sed todos de un
mismo sentir, compasivos,
amándoos fraternalmente,
misericordiosos, amigables”.
Y tal vez pregunte
usted, ¿de dónde
sacamos lo de una
‘mente humilde’ en
este pasaje?
Pero yo no espero que usted
sepa esto. Sólo espero que me
crea lo que le digo.
Para mantener una mente
humilde tenemos que
cuidarnos de la sutileza del
orgullo.
Pero yo no espero que usted
sepa esto. Sólo espero que me
crea lo que le digo.
Para mantener una mente
humilde tenemos que
cuidarnos de la sutileza del
orgullo.
Primera.
Hay un llamado extendido a todo
creyente a fin de que presentemos
nuestros cuerpos en sacrificio vivo,
santo, agradable a Dios. Hemos
señalado el hecho de que este
llamado se ve calificado por varios
requisitos.
Segunda.
Mencionamos también lo
importante que es que
comprendamos el papel que la
mente juega en la adoración a
nuestro Dios. Esa mente debe
ser una mente renovada.
Tercera.
Quiero que se califique a sí
mismo, en una escala de 0 a 10,
en cada una de esas
características. La calificación
aprobatoria será de “7”.
1. Una mente renovada es
aquella que ‘no se conforma’ a
este siglo.
2. Una mente renovada es ‘una
mente espiritual’.
3. Una mente renovada es una
mente centrada en la oración.
4. Una mente renovada es
una mente que está
preparada para la acción.
5. Una mente renovada es
una mente humilde.
¿Cómo salimos?
¿Pasamos? Demos gracias
a Dios, y cuidemos
nuestros pensamientos en
todo momento.
¿Reprobamos? Oremos
para que Dios moldee
nuestros pensamientos y
renueve nuestras mentes
por medio de su Palabra
y de su Espíritu.
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