Génesis 9,1
Diseño:
JL Caravias sj
Una mujer embarazada
es el taller donde Dios
se hace un nuevo hijo
d
i
a
Pero llega el momento
en el que el niño tiene que
morir a ese estado de vida
para nacer a una nueva
etapa en la que pueda
seguir creciendo.
Jesús crecía en edad,
en Sabiduría y en Gracia de Dios…
Nosotros también estamos llamados a crecer
HASTA LA MEDIDA DE DIOS
Al engendrarnos,
Dios nos regala
a cada uno
cantidad de
hermosas
semillas,
que hemos
de desarrollar
lo más posible
durante
esta vida.
Los seres humanos
tenemos
CONCIENCIA
CRÍTICA Y CREATIVA
Todos
Todos
Todos
Todos
Todos
somos inteligentes…
podemos amar y ser amados…
estamos llamados a ser libres…
podemos ser justos…
somos artistas…
Pero cada uno es semejante a Dios
de una forma personal,
a su estilo…
Hay inteligencias más intuitivas,
o más imaginativas
o concretas, o abstractas…
A unos se le dan mejor las matemáticas, a otros
la literatura o el dibujo o las manualidades…
Nacemos con capacidades maravillosas
de amor
de inteligencia
de justicia
de libertad
de belleza…
Todo ello debe crecer sin fin
hacia Dios
Nuestras capacidades
de crecimiento son infinitas…
Vienen de Dios y caminan hacia Dios…
Por eso crecerán sin fin…
Nadie puede decir con verdad que ya no
es capaz de amar más, o desarrollar más
su inteligencia, o ser mejor artista…
TODOS PODEMOS MÁS…
Cuanto más amamos
más podemos amar
Cuanto más sabemos
más podemos aprender
Cuanto más artistas somos
mejor lo podemos hacer
Nuestras capacidades pueden y deben
crecen sin fin...
La medida de nuestras
cualidades
jamás rebosa.
Cuanto más se
desarrolan,
más crece su
capacidad.
Nuestras semejanzas con Dios
crecerán sin fin,
aun después de atravesar
la puerta del tiempo y el espacio
Desde
la flor
hacia el
fruto
maduro
Padres, familia y educadores somos responsables de la
germinación y crecimiento de los valores de cada niño.
¡Desde el vientre materno y los primeros años!
Con los pies en el lodo de la vida,
pero la mirada en el proyecto de Dios…
Con esfuerzo
y planificación…
Trabajando en equipo…
Enfrentadas y
superadas las crisis…
En desarrollo
sostenible…
Crecer en personalidad…
Crecer en capacidad de amor…
Madurar y desarrollar la sexualidad…
Crecer en conocimientos, cada vez
más técnicos y especializados…
Ser cada vez más responsablemente libres…
Capacidad creciente de gozar
bellezas y de crearlas…
Crecer y madurar en la fe en Dios…
Crecer en
relaciones
fraternas…
Ser más para servir mejor…
Avanzar en la construcción
de un mundo cada vez más justo…
Nuestro gran pecado puede ser no querer crecer:
dejarnos aplastar…
No desarrollar
nuestras capacidades…
Ello es una terrible ingratitud para con
Dios creador,
que tantas capacidades nos dio.
Para con Jesús,
que tantas energías nos consiguió.
Para con el Espíritu,
que con tantas gracias nos ayudó.
Nuestra tarea ascendente consiste en:
Pero a cada persona le llega el momento de
un nuevo nacimiento, cuando ya no puede
seguir creciendo en el seno de la historia.
Entonces necesitamos
morir a este estado de vida,
PARA PODER SEGUIR
CRECIENDO…
Todos venimos
de un seno materno
El niño se resiste a
abandonar la seguridad
cálida de la matriz.
Pero a este lado lo reciben
con alegres esperanzas
de crecimiento
Tampoco ahora nos agrada abandonar
la tibieza agridulce del espacio y del tiempo
Pero al otro lado de la historia nos
esperan también con alegres
esperanzas de crecimiento…
Al pasar la puerta,
Cristo resucitado
llenará a plenitud
todas las
capacidades que
hayamos
desarrollado
durante nuestro
periodo
de trabajo.
Dios llegará a ser
todo en todos!
Entonces seremos capaces
de verlo tal cual es
Y todo lo suyo será nuestro
Habrá un mundo nuevo en el
que reinará la justicia
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