1Antes
de la fiesta de la pascua, sabiendo
Jesús que su hora había llegado para que
pasase de este mundo al Padre, como había
amado a los suyos que estaban en el mundo,
los amó hasta el fin. 2Y cuando cenaban,
como el diablo ya había puesto en el corazón
de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le
entregase,
26Respondió
Jesús: A quien yo diere el pan
mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a
Judas Iscariote hijo de Simón. 27Y después
del bocado, Satanás entró en él. Entonces
Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo
más pronto. 28Pero ninguno de los que
estaban a la mesa entendió por qué le dijo
esto.
Jesús perfeccionado como hombre
8Y
aunque era Hijo, por lo que padeció
aprendió la obediencia; 9y habiendo sido
perfeccionado, vino a ser autor de eterna
salvación para todos los que le obedecen; 10y
fue declarado por Dios sumo sacerdote
según el orden de Melquisedec.
La Iglesia es perfeccionada
7Pero
tenemos este tesoro en vasos de
barro, para que la excelencia del poder sea
de Dios, y no de nosotros, 8que estamos
atribulados en todo, mas no angustiados; en
apuros, mas no desesperados; 9perseguidos,
mas no desamparados; derribados, pero no
destruidos; 10llevando en el cuerpo siempre
por todas partes la muerte de Jesús, para
que también la vida de Jesús se manifieste
en nuestros cuerpos.
17Pero
nosotros, hermanos, separados de
vosotros por un poco de tiempo, de vista pero
no de corazón, tanto más procuramos con
mucho deseo ver vuestro rostro; 18por lo cual
quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente
una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.
DIOS DEMOSTRO LA INTEGRIDAD DE JOB
MAS ALLA DEL SUFRIMIENTO Y DEL DOLOR.
La herramienta que Dios utilizó, fue a Satanás
8Y
Jehová dijo a Satanás: ¿No has
considerado a mi siervo Job, que no hay otro
como él en la tierra, varón perfecto y recto,
temeroso de Dios y apartado del mal?
9Respondiendo Satanás a Jehová, dijo:
¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10¿No le
has cercado alrededor a él y a su casa y a
todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos
has dado bendición; por tanto, sus bienes
han aumentado sobre la tierra.
Dios autoriza a que toque, todo lo que tiene
11Pero
extiende ahora tu mano y toca todo lo
que tiene, y verás si no blasfema contra ti en
tu misma presencia. 12Dijo Jehová a Satanás:
He aquí, todo lo que tiene está en tu mano;
solamente no pongas tu mano sobre él. Y
salió Satanás de delante de Jehová.
Satanás induce a los hombres para maltratarnos
13Y
un día aconteció que sus hijos e hijas
comían y bebían vino en casa de su hermano
el primogénito, 14y vino un mensajero a Job, y
le dijo: Estaban arando los bueyes, y las
asnas paciendo cerca de ellos, 15y
acometieron los sabeos y los tomaron, y
mataron a los criados a filo de espada;
solamente escapé yo para darte la noticia.
Satanás produce fenómenos naturales
16Aún
estaba éste hablando, cuando vino otro
que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que
quemó las ovejas y a los pastores, y los
consumió; solamente escapé yo para darte la
noticia. 17Todavía estaba éste hablando, y
vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres
escuadrones, y arremetieron contra los
camellos y se los llevaron, y mataron a los
criados a filo de espada; y solamente escapé
yo para darte la noticia.
Satanás produce fenómenos naturales
18Entre
tanto que éste hablaba, vino otro que
dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y
bebiendo vino en casa de su hermano el
primogénito; 19y un gran viento vino del lado
del desierto y azotó las cuatro esquinas de la
casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y
murieron; y solamente escapé yo para darte
la noticia.
Job no pecó ni maldijo a Dios, sino lo adoró
20Entonces
Job se levantó, y rasgó su manto,
y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y
adoró, 21y dijo: Desnudo salí del vientre de mi
madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y
Jehová quitó; sea el nombre de Jehová
bendito. 22En todo esto no pecó Job, ni
atribuyó a Dios despropósito alguno.
Dios autoriza a que toque, su cuerpo
4Respondiendo
Satanás, dijo a Jehová: Piel
por piel, todo lo que el hombre tiene dará por
su vida. 5Pero extiende ahora tu mano, y toca
su hueso y su carne, y verás si no blasfema
contra ti en tu misma presencia. 6Y Jehová
dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano;
mas guarda su vida.
Satanás produce enfermedad
7Entonces
salió Satanás de la presencia de
Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna
desde la planta del pie hasta la coronilla de la
cabeza. 8Y tomaba Job un tiesto para
rascarse con él, y estaba sentado en medio
de ceniza. 9Entonces le dijo su mujer: ¿Aún
retienes tu integridad? Maldice a Dios, y
muérete.
Job no pecó con sus labios
10Y
él le dijo: Como suele hablar cualquiera
de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué?
¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo
recibiremos? En todo esto no pecó Job con
sus labios.
Los amigos de Job vienen a consolarle
11Y
tres amigos de Job, Elifaz temanita,
Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que
oyeron todo este mal que le había
sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar;
porque habían convenido en venir juntos
para condolerse de él y para consolarle.
Sus amigos lo condenaron
3Asimismo
se encendió en ira contra sus tres
amigos, porque no hallaban qué responder,
aunque habían condenado a Job.
7Y
aconteció que después que habló Jehová
estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz
temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus
dos compañeros; porque no habéis hablado
de mí lo recto, como mi siervo Job.
8Ahora,
pues, tomaos siete becerros y siete
carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced
holocausto por vosotros, y mi siervo Job
orará por vosotros; porque de cierto a él
atenderé para no trataros afrentosamente,
por cuanto no habéis hablado de mí con
rectitud, como mi siervo Job. 9Fueron, pues,
Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar
naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y
Jehová aceptó la oración de Job.
10Y
quitó Jehová la aflicción de Job, cuando
él hubo orado por sus amigos; y aumentó al
doble todas las cosas que habían sido de
Job. 11Y vinieron a él todos sus hermanos y
todas sus hermanas, y todos los que antes le
habían conocido, y comieron con él pan en
su casa, y se condolieron de él, y le
consolaron de todo aquel mal que Jehová
había traído sobre él; y cada uno de ellos le
dio una pieza de dinero y un anillo de oro.
23Entonces
se alegró el rey en gran manera
a causa de él, y mandó sacar a Daniel del
foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna
lesión se halló en él, porque había confiado
en su Dios. 24Y dio orden el rey, y fueron
traídos aquellos hombres que habían
acusado a Daniel, y fueron echados en el
foso de los leones ellos, sus hijos y sus
mujeres; y aún no habían llegado al fondo del
foso, cuando los leones se apoderaron de
ellos y quebraron todos sus huesos.
26De
parte mía es puesta esta ordenanza:
Que en todo el dominio de mi reino todos
teman y tiemblen ante la presencia del Dios
de Daniel; porque él es el Dios viviente y
permanece por todos los siglos, y su reino no
será jamás destruido, y su dominio perdurará
hasta el fin. 27El salva y libra, y hace señales
y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha
librado a Daniel del poder de los leones. 28Y
este Daniel prosperó durante el reinado de
Darío y durante el reinado de Ciro el persa.
28Entonces
Nabucodonosor dijo: Bendito sea el
Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que
envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron
en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y
entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a
otro dios que su Dios. 29Por lo tanto, decreto que
todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia
contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea
descuartizado, y su casa convertida en muladar;
por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.
30Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y
Abed-nego en la provincia de Babilonia.
23Y
entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
24Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad
tan grande que las olas cubrían la barca; pero él
dormía. 25Y vinieron sus discípulos y le despertaron,
diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26El les
dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces,
levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se
hizo grande bonanza
28Cuando
llegó a la otra orilla, a la tierra de los
gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados
que salían de los sepulcros, feroces en gran manera,
tanto que nadie podía pasar por aquel camino.
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