CATEQUESIS 8
DIOS REVELA SU
DESIGNIO DE
BENEVOLENCIA
EL GRAN PROYECTO DE DIOS
Bendito sea el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo
que nos ha bendecido
con toda clase de bendiciones
espirituales en los cielos en Cristo
por cuanto os ha elegido en Él
antes de la fundación del mundo
EL GRAN PROYECTO DE DIOS
* Una oración de bendición a Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo.
El tema de la alabanza es el proyecto de
Dios para con el hombre.
Y lo expresa con términos llenos de
alegría, estupor y acción de gracias; y lo
define como un designio de benevolencia,
de misericordia y amor.
* El Apóstol prorrumpe en este canto de
acción de gracias al mirar la obra de Dios en
la Historia de la Salvación
* Esta Historia de
Salvación alcanza
su cumbre en la
encarnación,
muerte y
resurrección de
Jesús.
Esta Historia de
Salvación
contempla cómo el
Padre nos ha
elegido desde
siempre para ser
sus hijos adoptivos
en Jesucristo su
Hijo.
* Existimos en la mente de Dios desde la
eternidad.
Su proyecto, guardado en su corazón, lo da a
conocer al llegar la plenitud de los tiempos.
* La creación y,
en particular, el
hombre no
somos fruto de la
casualidad.
Todo
responde al
designio
benevolente de
Dios que ha dado
origen al mundo
con el poder
creador y
redentor de su
Palabra.
* No hemos sido
llamados únicamente a
la existencia, a ser
criaturas de Dios;
hemos sido elegidos,
antes de la creación, en
el Hijo, Jesucristo.
Podríamos decir
que en Jesucristo, el
Hijo eterno, ya
existíamos desde el
principio. Dios nos
contempla en Cristo
como hijos adoptivos.
* El “designio de
benevolencia” de Dios,
su “designio de amor”
define “el misterio de
la voluntad divina”
que se ha desvelado
en la persona y obra
de Cristo.
La iniciativa divina
precede a nuestra
respuesta.
La salvación es un
don gratuito del amor
de Dios que nos
envuelve y
transforma.
* Este es el fin último del proyecto de Dios; el centro de su voluntad.
* “Recapitular
* Como decía San
todas las cosas
Ireneo de Lyon:
en Cristo”.
“Recapitular toda la
Esta
realidad en Cristo”.
fórmula de San
También San Pío X
Pablo es una
consagró el mundo al
de las centrales
Sagrado Corazón de
del Nuevo
Jesús con la fórmula:
Testamento.
“Instaurare omnia in
Ella nos
Christo”, que era
ayuda a
también su lema.
comprender el
designio de
Dios, su
proyecto de
amor para la * San Pablo habla más bien de recapitulación del universo en Cristo”.
humanidad.
En el designio de la creación y de la historia, Cristo es el centro y la piedra
angular de todo.
Él atrae a sí toda la realidad para conducirla a la plenitud querida por Dios.
* El plan de Dios, su
“designio de
benevolencia” no ha
quedado escondido
en el silencio de
Dios, en la altura de
su cielo.
No; Él nos lo ha dado
a conocer entrando
en relación con
nosotros y
comunicándose a sí
mismo.
* Dios no nos comunica
simplemente un conjunto de
verdades en las que creer y
normas que cumplir.
Es infinitamente más: se
ha auto-comunicado hasta el
punto de encarnarse y
hacerse uno de nosotros.
“Quiso Dios, con su bondad
y sabiduría, revelarse a sí
mismo –no sólo algo de sí,
sino a sí mismo- y
manifestar el misterio de su
voluntad: por Cristo, la
Palabra hecha carne, y con
el Espíritu Santo, pueden los
hombres llegar hasta el
Padre y participar de la
naturaleza divina”
(Dei Verbum 2)
* Dios,
comunicándose a sí
mismo, nos atrae
hacia Él y quedamos
divinizados.
Dios nos revela
su gran designio de
amor, acercándose
hasta el punto de
hacerse hombre.
“Dios invisible movido de
amor, habla a los hombres
como amigos y trata con
ellos para invitarlos y
recibirlos en su compañía”
(Dei Verbum 2)
* Con nuestra
inteligencia y
capacidades jamás
hubiéramos conocido
esta revelación luminosa
del amor de Dios.
Dios ha abierto su
cielo y se abajó para
guiarnos al abismo de su
amor.
“Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el
hombre puede pensar, lo que Dios
ha preparado para los que le
aman. Y Dios nos lo ha revelado
por el Espíritu; pues el Espíritu lo
sondea todo, incluso lo profundo
de Dios” (1 Cor 2, 9-10)
“¿Qué es lo que te falta? Te has
convertido en inmortal, en libre, en
hijo, en justo, en hermano, en
coheredero.
Con Cristo reinas, con Cristo eres
glorificado.
Todo nos ha sido dado y –como
está escrito- “¿cómo no nos dará
todo con Él? (Rom 8, 32). Tu primicia
(Cf 1Cor 15, 20-23) es adorada por
los ángeles `[…] ¿qué es lo que te
falta?” (PG 62, 11)
* La comunión con Cristo
lleva consigo la realización
de las aspiraciones más
profundas del hombre, de
aquel deseo de infinito y
plenitud que alberga en lo
íntimo del ser humano; la
comunión con Cristo nos
abre a la felicidad eterna.
“La Sagrada Escritura es […] el
libro en el cual están escritas
palabras de vida eterna para
que no sólo creamos sino
también poseamos la vida
eterna, en la cual veremos,
amaremos y se realizarán todos
nuestros deseos” (Breviloquium,
Prol.; Opera Omnia V, 201 s.)
“ La Revelación introduce en la historia un punto de referencia, del cual el
hombre no puede prescindir si quiere llegar a comprender el misterio de su
existencia, pero, por otra parte, este conocimiento remite constantemente al
misterio de Dios que la mente humana no puede agotar, sino sólo recibir y acoger
en la fe” (Enc. Fides et Ratio, 14)
EL ACTO DE FE
* ¿Qué es el acto de fe?
Es la respuesta del
hombre a la revelación
de Dios, que se nos ha
dado a conocer y nos ha
mostrado su designio de
benevolencia.
Es dejarse aferrar
por la Verdad que es
Dios y es amor.
* Como dice San Pablo, al Dios, que se
ha revelado, se le debe la “obediencia
de la fe”, la entrega libre y total a Dios,
el ofrecimiento del entendimiento y la
voluntad, acogiendo lo que Dios
revela.
El acto de la fe, con lo
que conlleva, nos
conduce a un cambio
fundamental en el
modo de relacionarse
con la realidad.
Todo se ve desde
una nueva luz.
Es una verdadera
“conversión”.
* La fe es un “cambio
de mentalidad”.
El Dios revelado en
Cristo, nos agarra, nos
atrae hacia Él, se
convierte en el sentido
que sostiene nuestra
vida, la roca que nos da
estabilidad.
“SI NO CREÉIS, si no os mantenéis fieles a Dios, NO SUBSISTIRÉIS”
(Is 7, 9b).
* La fe es acoger
en la vida la visión
de Dios sobre la
realidad.
La fe es dejar
que sea Dios
quien nos guíe
con su Palabra y
los Sacramentos y
sepamos qué
debemos hacer,
cuál es el camino
a recorrer, cómo
debemos vivir.
* La fe es
comprender
según Dios, ver
con sus ojos lo
que hace fuerte
la vida, lo que
nos permite
“estar de pie” y
no caer.
* Los tiempos litúrgicos del año cristiano nos
acercan al misterio de la venida del Hijo de Dios y
su designio de benevolencia.
Dios nos atrae hacia Él para vivir en comunión
de alegría y paz con Él
Dios está presente:
- Él ha entrado en el mundo, haciéndose hombre como nosotros, para
llevar a plenitud su plan de amor.
- Él quiere que también nosotros seamos signos de su acción en el
mundo.
- Nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad, deben manifestar que
el Señor quiere estar presente en el mundo de hoy y ser luz en nuestra noche.
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