BREVE
HISTORIA
DE LA
LOCURA
Dept. Cienciès Socials
IES Alexandre Galí
DELACROIX, Tasso en el asilo
LA LOCURA es definida
y tratada en cada
cultura y en cada
época histórica de
forma particular, de
acuerdo con las ideas
hegemónicas de la
época. La locura no es
un dato objetivo, sino un
dato histórico y social.
LA LOCURA EN LA ANTIGÜEDAD
Los antiguos creían que la locura era sagrada :
era obra de los dioses o dáimones. Las
divinidades enviaban la locura, como castigo o
como venganza. En esta época, las personas no
eran culpabilizadas por su trastorno; eran más
bien consideradas como víctimas inocentes de
fuerzas sobre las que no tenían control alguno.
LA LOCURA EN LA ANTIGÜEDAD
Tres dioses de la mitología griega
estaban asociados a la locura:
Até, Manía y Dionisos
Até ( Ἄτη) era la diosa de la insensatez y la ruina. Personificaba las
acciones irreflexivas y sus consecuencias, o los errores cometidos por
hybris, o prepotencia. Los antiguos griegos creían que estas acciones
inevitablemente llevaban a los hombres a la perdición o la muerte.
Por ejemplo, en una de los relatos de la mitología, Até persuade a Ámpelo para que
impresione a su amante (Dionisos) cabalgando un toro. Ámpelo acaba por caerse
del toro y se rompe el cuello. Los dioses lo transforman entonces en una vid.
La Até en el siglo XXI
Sin embargo, nosotros no definimos como “locos” a los poseídos por Até en la carretera.
La diosa Manía era la
personificación de la locura.
Era enviada a los que no
observaban las leyes
sagradas y los volvía locos.
Era ella la que empujaba a
dioses y héroes a las
catástrofes, y los impulsaba a
cometer crímenes.
En una de las tragedias de Eurípides, el
malvado Licos amenaza la vida de Megara,
la esposa de Hércules. Hércules regresa
justo a tiempo y mata a Licos. Pero Hera
provoca un arrebato de locura en él, por lo
que Hércules mata a su mujer, a sus hijos
y por poco también a su padre. Cuando
vuelve en sí, se llena de desesperación.
Teseo lo toma bajo su protección y lo lleva
a Atenas para ser purificado de los
asesinatos.
MIGLIARINI, Atamante preso de furia
POLLAIOLO Hércules y Anteo
Uno de los personajes más trágicos de la mitología es Orestes. Su padre, Agamenón, cuando vuelve de la Guerra de
Troya, es asesinado por su esposa, Clitemnestra, y su amante, Egisto, que se han apoderado del trono durante su
ausencia. Cuando cumple los veinte años, Orestes vuelve a Atenas. Arrebatado por Manía y azuzado por su hermana,
Electra, termina por vengar la muerte de su padre, asesinando a Egisto y a su propia madre.
Dice Orestes : Sabedlo, pues yo no sé cómo terminará todo esto. Soy un carro cuya
dirección ha salido fuera del camino; estoy derrotado, mis sentidos rebeldes caen sobre mi
cabeza y el terror de mi corazón está preparado para bailar y cantar con ira. (Eurípides)
BOUGUEREAU Orestes perseguido por las furias
Tras asesinar a su madre, Orestes enloquece
y es perseguido por las Erinias.
ORESTES: ¡Madre! Te ruego que no apremies contra mí a esas vírgenes de ojos sangrientos y serpientes
por cabello. Se aproximan y están dispuestas a saltar sobre mí.
ELECTRA: Estate quieto, miserable, en tu lecho; no te agites, pues todas las cosas que ves no son más
que imaginaciones tuyas.
ORESTES : ¡Oh, Febo! Me matarán estas diosas sedientas de sangre, con cara de perro y ojos de
Gorgonas.
ELECTRA: No te soltaré. Te rodearé con mis brazos para impedir que saltes furiosamente.
ORESTES: Déjame. Eres una de mis Furias, eso es lo que tú eres. Me agarras por la cintura para
arrojarme a lo más profundo del Tártaro.
EURÍPIDES
Orestes en el siglo XXI
Asesinó a su padre, cansado de abusos
EL PAÍS Portal digital, 22/12/2010
El violento hecho ocurrió el domingo a la tarde en Guichón. De acuerdo con la información oficial recogida
por El País, el fallecido estaba en su domicilio y, en determinado momento, supuestamente en estado de
ebriedad, le pidió a su mujer que fuera a buscar a una de las hijas de once años, a un parque ubicado en la
periferia de la localidad donde se realizaba un festival.
Además de obedecerle, la mujer también decidió avisar a su hijo de 22 años, quien ingresó a la vivienda
familiar cuando el sexagenario intentaba abusar sexualmente de la niña. Ya la había tomado de un brazo y
tirado al piso. Sin mediar palabras, el joven fue en busca de un hacha y con ella atacó al hombre por la
espalda, provocándole las lesiones, que en pocos minutos causaron su muerte.
Tanto la mujer, como otros testigos indagados, corroboraron la versión de lo acontecido brindada por el
detenido. Los testimonios establecieron además que su otra hija de 16 años y su pareja de 54, también eran
víctimas frecuentes de la violencia que ejercía el hombre.
El lunes, el homicida fue trasladado a la sede judicial penal de Paysandú, donde se definió que fuera remitido
como autor de un delito de homicidio agravado por grado de parentesco.
En la mitología clásica, se consideraba a Dionisio (Διώνυσος),
el dios del vino, también como dios de la locura ritual y el éxtasis.
Grupo: Los Discípulos de Dionisos (Oviedo)
Las fiestas dionisíacas del siglo XXI
Sin embargo los poseídos por “la fiesta” no son considerados como “locos” en la actualidad.
LA LOCURA EN LA EDAD MEDIA
Con el advenimiento del cristianianismo, la
locura fue conceptualizada como sinónimo de
pecado, defecto moral.
Se consideró la locura como el resultado de
una posesión o un pacto con el diablo, como
un efecto de la brujería.
El loco era
considerado como
alguien controlado
por las fuerzas del
mal.
El exorcismo era el tratamiento utilizado.
En la Antigua Roma y luego en la Edad Media el loco no puede hacer
promesas, ni tener palabra, ni testimoniar. Está asociado por estas
incapacidades, al mudo. Se trata ante todo, de proteger los intereses
materiales de los parientes.
Numerosas incapacidades jurídicas se le imponen al loco. No puede
disponer de sus bienes, de los que se encargarán sus parientes o su tutor;
no puede rendir testimonio ante tribunales, ni hacer contratos. Sus
promesas son nulas.
A cambio, los parientes del loco deben garantizar su subsistencia y su
guarda, en la medida en que se lo permitan las circunstancias económicas y
su rango social.
La incapacidad del loco debe ser declarada por la justicia, frecuentemente a
petición de los parientes.
Los locos extranjeros, sin sostén familiar, son expulsados pura y
simplemente, a veces después de haber sido azotados.
En la alta Edad
Media, surge un
enfoque “médico”
de la locura. Se
cree que los locos
tienen una piedra
en la cabeza -la
piedra de la
locura- que
origina su mal.
Realizan, pues,
operaciones
quirúrgicas, para
extraerla.
EL BOSCO, La extracción de la piedra de la locura
JAN SANDERS VAN HEMESSEN
JAN STEEN
BREUGHEL EL VIEJO
La cirugía salvaje no fue monopolio de tiempos pasados. En 1935, en pleno siglo XX, el
neurólogo portugués Egas Moniz inventó el procedimiento de la LOBOTOMÍA. Consistía
en la destrucción de la conexión entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro. Las
lobotomías se multiplicaron en muchos países. Aunque parezca increíble, Moniz recibió el
premio Nobel en el año 1949. Este episodio bárbaro en la historia de la psiquiatría se
prolongó hasta 1965, fecha de la última lobotomía.
LA LOCURA EN EL RENACIMIENTO
Con la llegada del
Renacimiento se acaban los
exorcismos y las
trepanaciones de cráneos.
Se opta por erradicar a los
locos, sacarlos de la ciudad,
de las calles, del espacio
público, en un movimiento
centrífugo. Se les deja
recorrer los campos
apartados. Otros son
librados a su suerte en un
barco sin timón (stultifera
navis ).
El Bosco
La nave de los locos
LA LOCURA EN LA
EDAD MODERNA
Comienza la época de
encierro, en los asilos y los
hospitales generales.
Los médicos cuentan con
pocos conocimientos
acerca de la locura y los
espacios institucionales
especializados no existen.
Los espacios de la locura
son compartidos por
delincuentes, desertores,
prostitutas, borrachos, etc.
GOYA
En la Edad Moderna se
clasifica a los locos en 3
grupos: furiosos,
deprimidos y tranquilos.
A los furiosos, se los
amansa mediante ayunos,
palos y duchas frías.
De no resultar, se los
instala en el cepo.
Como última medida, se
les fija a un muro,
mediante una cadena
corta.
La costumbre de encadenar a los que padecen un trastorno mental sigue vigente en algunos lugares.
EL PAÍS, 30 de septiembre 2009
Jalalabad, provincia de Nangarhar, al este de Kabul (Afganistán)
Un hombre encadenado 40 días, en una habitación en el santuario
Ali Baba Mia, de 300 años de antigüedad
Se cree en Afganistán que 40 días de encadenamiento y una dieta restringida en el santuario
puede curar a los enfermos mentales y a los que están poseídos por los espíritus.
Los deprimidos son cuidados en su domicilio.
Se les aísla en una habitación separada del resto de la
familia y a menudo se les oculta de las relaciones sociales.
Los más tranquilos alternan con la familia y las amistades,
al no constituir peligro.
En la actualidad, existen en
Japón, jóvenes deprimidos,
denominados hikikomori. Se
ven abrumados por las
exigencias de la sociedad
japonesa y se sienten
incapaces de cumplir con el
papel que se espera de ellos.
Reaccionan con el aislamiento
social. Los hikikomori a
menudo rehúsan abandonar su
habitación durante meses o
incluso años. Según algunas
estimaciones, puede que haya
un millón de hikikomoris en
Japón. La mayoría de ellos son
varones, y muchos son
también primogénitos.
LA LOCURA
EN LA ÉPOCA DE
LA ILUSTRACIÓN
En el siglo XVIII
comienza a darse un
trato más humano a los
enfermos mentales. En
París, Philippe Pinel,
director del Asilo de La
Salpêtrière, libera de
sus cadenas a los
enfermos aherrojados y
confinados.
EN EL SIGLO XIX, LA
LOCURA es finalmente
considerada como una
enfermedad.
A partir de Pinel, el “loco” deja de ser
considerado como un “insensato”, al cual
no hay que escuchar ni atender, pues es
completamente ilógico. Pasa a ser
considerado como un ser “alienado”.
Pinel explica el origen de las
enfermedades mentales por la herencia y
las influencias ambientales. Propone la
creación de un cuerpo especializado de
médicos, dedicados a la atención de los
“alienados”. Pinel propone una “terapia
moral”. Comienzan los avances en el
conocimiento de la enfermedad mental.
DOS CONCEPCIONES
DE LOS TRASTORNOS MENTALES
En el siglo XX se desarrollan dos
concepciones diferentes de la
enfermedad mental.
1) UNA CONCEPCIÓN BIOLOGICISTA
Algunos psiquiatras piensan que las
enfermedades mentales son
causadas principalmente por
trastornos biológicos y genéticos.
(Kraepelin, Bleuler)
2) UNA CONCEPCIÓN PSICOLOGISTA
Otros médicos conciben los enfermedades mentales como
trastornos propiamente psíquicos, desequilibrios que han de ser
tratados con medios psicoterapéuticos, aunque puedan tener
una base biológica. (Jaspers, Freud)
Freud inventa un nuevo papel para el médico y una nueva actitud: la
de escuchar al enfermo y buscar el sentido de sus síntomas.
Contra una psiquiatría organicista que intenta trazar una frontera
clara entre el hombre sano de espíritu y el alienado, Freud incorpora
la locura al destino mismo del hombre. Sostiene que existe
continuidad entre la cordura y la locura.
una
Asimismo, Freud señala que las
enfermedades mentales presentan
analogías sorprendentes y
profundas con las grandes
producciones sociales del arte, la
religión y la filosofía.
“Casi se podría decir que una
histeria es una obra de arte
deformada, una neurosis obsesiva
es una religión deformada y un
delirio paranoico es un sistema
filosófico deformado.”
LA ANTIPSIQUIATRÍA
A pesar del avance de la psiquiatría, los enfermos mentales
siguen sufriendo, en el siglo XX, un proceso de discriminación
social.
Surge en los años ‘60 un movimiento de ANTIPSIQUIATRÍA, que
rechaza la psiquiatría tradicional. Psiquiatras como David Cooper,
Ronald Laing y Thomas Sasz se oponen a los métodos
terapéuticos como el electroshock, los comas insulínicos o la
lobotomía, al maltrato, en general, de los “enfermos mentales” en
los hospitales. Los antipsiquiatras rechazan el hecho mismo de
su encierro.
THOMAS SASZ :
El diagnóstico de locura ha sido, y sigue
siendo, un medio para desembarazarse de
los que molestan. El loco es el que
perturba, cuestiona, acusa. La locura no
puede ser definida con ningún criterio
objetivo. Las enfermedades mentales no
son enfermedades reales. La psiquiatría
es un sistema de control social, no una
rama de la medicina. El Estado no tiene
derecho a imponer por la fuerza un
tratamiento. Nadie debe ser privado de su
libertad a menos que haya sido encontrado
culpable de una ofensa criminal. Privar a
una persona de su libertad ‘por su propio
bien’ es inmoral. Los hospitales son más
lugares de exclusión que de tratamiento.
DAVID COOPER :
La mayoría de las personas a las que se llama locas
provienen de situaciones familiares en las que existe una
desesperada necesidad de encontrar algún chivo
expiatorio, a alguien que acepte tomar sobre sí la
perturbación de cada uno de los demás miembros de la
familia y, en cierto sentido, acepte padecer por ellos. El
sistema familiar, busca cómplices médicos para sus
maquinaciones. Los médicos ponen la etiqueta de
esquizofrenia al objeto enfermo y luego se lanzan
sistemáticamente a la destrucción de este objeto :
encerrándolo y sometiéndolo a electrochoques, a drogas
tranquilizadoras y a operaciones mutiladoras del cerebro.
A estos procedimientos físicos y sociales se da el nombre
de tratamiento psiquiátrico.
LA DESINSTITUCIONALIZACIÓN
Tras un largo período de desencuentro, la psiquiatría oficial y la antipsiquiatría
terminan confluyendo.
Por un lado, la psiquiatría finalmente acepta abandonar la mayor parte de los
tratamientos criticados por la antipsiquiatría (actualmente sólo persiste el empleo
muy limitado del electroshock). Por otro lado, la idea de la antipsiquiatría, de
considerar la enfermedad mental como resultado de una estructura familiar
patológica y como producto de un trauma padecido durante la infancia temprana,
también se abandona, porque no resulta demostrada. La psiquiatría acaba
concluyendo que lo que desencadena los trastornos mentales es la interacción de
complejos factores genéticos con factores del entorno.
La psiquiatría reduce el encierro y admite la necesidad de reincorporar a los
enfermos mentales a la sociedad. Este fenómeno, conocido como
"desinstitucionalización" lleva al cierre de muchos de los antiguos manicomios en
los países occidentales.
Actualmente existen hospitales de día y se reservan las estancias en hospitales
psiquiátricos sólo para momentos de crisis y para aquellos casos sin un soporte
social adecuado para su integración.
La psiquiatría farmacológica
Ha habido a partir de los años ’60
un gran despegue de la industria
farmacéutica. Se han encontrado
nuevos fármacos que actúan a nivel
de los neurotransmisores.
El uso de antipsicóticos
(haloperidol), ansiolíticos
(benzodiazepinas) o antidepresivos
(fluoxetina) va en aumento de
manera vertiginosa. En la
actualidad, se tiende al abuso de
los psicofármacos. El Prozac se ha
convertido en el icono
farmacológico del siglo XX.
La psiquiatría farmacológica ha de
confluir con terapias psicológicas o
psicoanalíticas.
EL ESTIGMA
A pesar de los avances de la psiquiatría, el que padece un trastorno
mental sigue siendo, en la actualidad, estigmatizado. Pesan sobre él
una serie de actitudes negativas y discriminatorias. La persona con un
trastorno mental es desvalorizada y menospreciada, en nuestra
sociedad. Se ve expuesto a las emociones negativas que desarrollan
muchas personas ante ella : miedo, ansiedad, irritación, compasión a
veces excesiva e humillante...
Topa con un muro de “distancia social”: la gente la intenta evitar. Se
enfrenta a una serie de estereotipos. Mucha gente cree que una persona
con una enfermedad mental es peligrosa o incompetente. A menudo no
es aceptada como amig@, vecin@, emplead@, espos@... Pierde
oportunidades de empleo. Se ve privado de amistades, pareja, empleo,
salud, etc. Es decir, el que padece una enfermedad mental se enfrenta
con dos tipos de problemas: los derivados de su trastorno (que suelen
ser intermitentes) y los derivados del estigma (que son permanentes y
más difíciles de resolver).
¿QUÉ IMÁGENES SON TRANSMITIDAS
DESDE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?
Las personas con enfermedad mental aparecen básicamente bajo
tres visiones prototípicas :
1)
la del maníaco homicida que hay que recluir
2)
la de la persona adulta con conductas infantiles
que requieren control externo
3)
la del espíritu libre y creativo, que produce cierta admiración.
Violencia y enfermedad mental
La violencia recibida por el enfermo mental es mucho mayor que
la violencia ejercida por él. Sólo una mínima parte de las
personas diagnosticadas de esquizofrenia o psicosis ejercen
actos violentos contra los demás. En cambio, los índices de
autodestrucción son más elevados entre los enfermos mentales
que en la población no afectada de trastornos.
El prejuicio de la violencia de los enfermos mentales se origina en
el miedo y la ignorancia.
En resumen :
La locura fue definida, en la Antigüedad, como un don de los dioses.
En la Edad Media, fue considerada como posesión por el diablo.
En la Edad Moderna, fue considerada como un defecto moral (la insensatez).
En la Ilustración comenzó a ser considerada como una enfermedad.
En la Antigüedad los locos eran tratados con humanidad, considerados como elegidos de los
dioses.
En la Edad Media, los locos eran exorcizados, silenciados, jurídicamente incapacitados. En la
alta Edad Media se les trepanaba el cráneo en busca de la piedra de la locura. Se les
expulsaba de las ciudades y abandonaba en naves sin timón.
En la Edad Moderna eran encerrados en cárceles y asilos, con borrachos, prostitutas y
delincuentes. Algunos eran atados con una cadena a la pared, sometidos a ayunos y duchas
frías; eran golpeados.
En la Ilustración fueron liberados de sus cadenas, pero seguían encerrados.
En el siglo XIX la locura fue finalmente considerada como una enfermedad.
No obstante, en el siglo XX, siguieron utilizándose camisas de fuerza y métodos terapéuticos
como el electroshock y los comas insulínicos. Se realizaron lobotomías. La camisa de fuerza
fue sustituida por la medicación. Continuó el encierro. Finalmente, por influencia del
movimiento antipsiquiátrico, se abandonó el encierro indiscriminado.
Actualmente se intenta no aislar al enfermo mental de la sociedad y facilitar su integración. Se
utilizan terapias farmacológicas acompañadas de terapias psicológicas o psicoanalíticas. No
obstante sigue pesando sobre el enfermo mental el estigma del “loco”.
HAY QUE RECORDAR QUE :
• 1 de cada 4 personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida.
• El 2,4% consultan por ello a los servicios de salud mental; y el 0,6% son hospitalizadas
cada año.
• En España más de 400.000 personas padecen esquizofrenia; y se cree que muchas
otras están sin diagnosticar.
• La tasa de mortalidad por suicidio de las personas que sufren esquizofrenia, es 9
veces mayor que la de la población general; y en los trastornos afectivos, el riesgo de
suicidio se multiplica por 21.
• El 56% de la población general confunde la enfermedad mental con el retraso mental.
• Si se compara a las personas con enfermedad mental con quienes no la padecen, se
ve que no existen diferencias en su productividad.
• El estigma social constituye uno de los principales obstáculos en el éxito del
tratamiento y recuperación.
• Las personas con enfermedad mental mejoran en su gran mayoría, se recuperan y
pueden tener una vida plena.
Ya es hora de que:
• las personas con enfermedad mental sean aceptadas, valoradas y tratadas de forma digna
• la enfermedad mental sea considerada como una enfermedad más
• se superen los prejuicios que tradicionalmente se tienen sobre ella
• se eliminen la marginación y la exclusión que sufren las personas afectadas
• se facilite su integración social y laboral
fin
Tal vez llegará un
día en que ya no sabremos
lo que era la locura. El progreso
de la medicina podrá hacer desaparecer
la enfermedad mental, como lo ha hecho con
la lepra y la tuberculosis. Pero una cosa permanecerá; y
es la relación del hombre con sus fantasmas, su imposible,
su dolor sin cuerpo, su carcasa de noche. Una vez eliminada la
enfermedad, quedará el recuerdo intemporal de la oscura pertenencia
del hombre al mal, obstinándose como desgracia.
MICHEL FOUCAULT
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