• Realice una Planificación
sobre que actividades
van a realizar los niños,
dónde, cuándo, cuántos,
cómo, etc.
• Presente su plan a la
junta de iglesia para
concensuar con todos
los departamentos
involucrados su plan de
acción
Algunos dicen: “Los niños son la
iglesia del mañana”, pero Jesús no
espera hasta mañana. Él los recibe
ahora. Los niños son parte de la
iglesia, así como los adultos,
jóvenes o ancianos, pueden
hacer valiosas
contribuciones en
nuestras iglesias.
Ellos también pueden
participar en el ministerio
de la iglesia.
Los niños pueden actuar como
recepcionistas y distribuir el boletín
de la iglesia. Los niños se dan
cuenta que esta es su iglesia al dar
la bienvenida a las
personas para el culto.
Los rostros jóvenes y sonrientes
son un estímulo para los miembros
adultos. Los niños aprenden al ver
a otros, por lo tanto colóquelos al
lado de recepcionistas con
experiencia
Al leer una porción de las
Escrituras, al hacer la oración o
presentar una música especial
(vocal o instrumental) en el culto,
los niños tienen la oportunidad de
adorar a Dios con los
talentos que les concedió.
Maestros calificados y padres
interesados ayudan a los niños
a hacer una buena presentación.
Los niños poseen mucha creatividad
e imaginación. Les gusta preparar
trabajos especiales para exhibirse en
el cuadro de anuncios, en la tapa del
boletín de la iglesia o en una
transparencia para
ilustrar el sermón
presentado por el pastor.
Ellos también pueden decorar la
entrada de la iglesia.
Los niños de nuestros días crecen
conociendo la tecnología. El
retroproyector es un juego para
los niños. Ellos no tienen
problemas para mover las
transparencias en la dirección
correcta como lo tienen
algunos adultos.
A los niños les gusta preparar y
presentar programas especiales en
hospitales y asilos. La relación entre
los niños y los ancianos es benéfica
para ambas partes. La preparación de
tarjetas y de recuerdos simples
para dar a los ancianos
proporciona alegría a
quienes dan y a quienes
reciben.
Recolectar y distribuir alimentos no
perecederos, ropas y otros ítems
para personas carentes, da a los
niños una basta comprensión de la
realidad y los ayuda a experimentar
la felicidad que viene por ayudar a
otros.
La amistad y entusiasmo de los
niños les permite participar,
representando a la iglesia, en
eventos de la comunidad, como
parte de un desfile o ayudando
en un stand de una
exposición local.
Los niños pueden hacer una
exposición de sus trabajos
manuales en centros comerciales
para publicar sobre la educación
cristiana, los programas de la
iglesia y para celebrar días
o eventos especiales.
Los adolescentes que colaboran
en los programas de los clubes de
los niños y de la Hora Feliz,
muchas veces se vuelven
héroes y amigos de otros
niños.
Trabajando lado a lado con
personas más adultas y con
otros niños en los proyectos
comunitarios ayuda a los niños
a aprender a valorizar el
cristianismo práctico.
Los niños inspiran vigor y
entusiasmo al hacer algo especial
para Jesús. Ellos necesitan sentirse
valorizados como parte de la iglesia.
Necesitan ser reconocidos
como jóvenes discípulos.
Sus dones y talentos fueron
concedidos por Dios para ser usados
en su servicio y estos deben ser
puestos en práctica aún cuando
ellos son pequeños.
¡Déles una oportunidad de
ser parte de la iglesia
ahora!
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