The american point of view
Por: Marta Vallribera
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Inmersa en una de sus mejores épocas
desde el punto de vista económico, la
sociedad norteamericana empieza a
mostrar un culto especial por objetos y
productos capaces de recrear, con sus
formas y colores, el espacio que les
rodea.
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Efectivamente, la sociedad
norteamericana es una sociedad que
busca cada vez más su identidad
cultural justo en esa encrucijada
donde la prosperidad y la tecnología
se mezclan con la cultura y el
márketing.
Jonathan Ive y otros 1998
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Ordenadores translúcidos de múltiples colores, automóviles con líneas
futuristas, tablas de planchar, escobas, recogedores, papeleras con estéticas
nada tradicionales… Esta euforia de los ciudadanos norteamericanos por
rodearse de utensilios de diseño original y provocativo está sólo en su punto
de partida.
Donald Wallace 1978
Arthur Fry y Spence Silver 1980
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Y es que, ante igualdad de precio y
funcionalidad, el diseño es el elemento
que está marcando la diferencia en las
ventas. Algunos expertos se han
atrevido ya a bautizar esta nueva etapa
como la era de la democratización del
diseño.
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Incluso publicaciones de prestigio
internacional como las revistas Time y
Business Week empiezan a dedicar
portadas a esta nueva realidad.
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Mientras que en los años 60 parecía
que el diseño industrial perdía la
partida ante las preferencias del
consumidor medio norteamericano
(que estaban claramente influenciadas
por la máxima del más por menos), la
década de los 90 se ha caracterizado
por un cambio en la sensibilidad de
este consumidor, mucho más crítico y
mucho más preocupado por la estética
de todo aquello que le rodea.
Aeron William Stumpf y Donald
Chadwick_1992
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La inminente entrada en el siglo XXI parece haber acabado de destapar estas
ansias por mostrar, mediante las formas, la bonanza económica y
tecnológica del país.
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Los productos más deseados por los norteamericanos son, en muchos
casos, objetos que ofrecen la posibilidad de añadir pequeños elementos de
estilo en casa, a precios más o menos razonables.
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Se añade, además, el hecho de que son ya frecuentes los comercios que se
dedican a ofrecer a los consumidores el amplio abanico de productos a los
que pueden acceder.
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Una de las muestras más significativas de las tendencias que más están
gustando a la sociedad norteamericana la encontramos en algunos de los
diseños que han merecido un reconocimiento en los Industrial Design
Excellence Awards (IDEA) del 2000, unos premios que año tras año otorga la
Industrial Designer Society of America (IDSA). Ejemplos que, sin duda,
rompen moldes, como el del Orange Ojex Manual Juicer (diseño de Smart
Design para Orangex), un exprimidor de naranjas que más bien parece que
vaya a tener aplicaciones como la de ofrecer conexión a Internet.
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el del Eclipse” Gasoline Dispenser (de Herbst LaZar Bell para Marconi
Commerce Systems), un poste de gasolina que rompe la tradicional rigidez
de estos dispensadores. Aunque algunos de estos productos por ahora sólo
existen en las mentes de sus creadores, su aparición en el mercado puede
estar, por qué no, muy cercana. El único límite es, sin lugar a dudas, el que
pueda tener la propia imaginación.
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