¡Mi primer contacto
con la epístola de
Santiago!
“la fe, si no tiene obras,
es muerta en sí misma”
¡Martin Lutero!
“mas el justo
por la fe vivirá”
Así que, con esta aparente
contradicción entre la salvación
por la fe y la salvación por
medio de las obras, hoy estoy
ante ustedes, para compartir
la bendición y reto que ha sido
para mí la epístola de Santiago
y en particular la porción de…
Santiago
2:14-26
14 Hermanos
míos,
¿de qué aprovechará si alguno
dice que tiene fe, y no tiene obras?
¿Podrá la fe salvarle?
15 Y si un hermano o una hermana
están desnudos, y tienen necesidad
del mantenimiento de cada día,
16 y alguno de vosotros les dice:
Id en paz, calentaos y saciaos, pero no
les dais las cosas que son necesarias
para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
17 Así también la fe, si no tiene obras,
es muerta en sí misma.
Pero alguno dirá:
Tú tienes fe, y yo tengo obras.
Muéstrame tu fe sin tus obras,
y yo te mostraré mi fe por mis obras.
19 Tú crees que Dios es uno; bien haces.
También los demonios creen, y tiemblan.
20 ¿Mas quieres saber, hombre vano,
que la fe sin obras es muerta?
21 ¿No fue justificado por las obras
Abraham nuestro padre, cuando
ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿No ves que la fe actuó juntamente
con sus obras, y que la fe
se perfeccionó por las obras?
18
Y se cumplió la Escritura que dice:
Abraham creyó a Dios, y le fue contado
por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
24 Vosotros veis, pues, que el hombre
es justificado por las obras,
y no solamente por la fe.
25 Asimismo también Rahab la ramera,
¿no fue justificada por obras,
cuando recibió a los mensajeros
y los envió por otro camino?
26 Porque como el cuerpo sin espíritu
está muerto, así también
la fe sin obras está muerta.
23
Este pasaje de ninguna
manera dice que los hombres
podamos llegar a ser salvos
por medio de las obras, sino
que más bien nos dice que
las buenas obras son un
sustento y evidencia
de la fe genuina.
Pensando en esto
quiero presentarles
la siguiente:
¡No te olvides
de hacer buenas
obras porque con
ello demostrarás
tu fe!
Y antes de entrar al mensaje,
que constará sólo de tres
pensamientos, quiero aclarar
que cada vez que me esté
refiriendo a “las obras”, estaré
haciendo alusión a las obras
que Dios preparó para que
los creyentes anduviésemos
en ellas, es decir: las obras
en el Espíritu Santo.
¿Cuáles son estos tres
pensamientos que
podemos derivar de
nuestro texto?
Consideremos en primer lugar…
A.- SI ALGUNO DICE QUE
TIENE FE Y NO TIENE OBRAS
(V.14)
¿Creerías tú en nutriólogo con
sobrepeso? o ¿En un asesor
financiero que está lleno de
deudas? o ¿Qué tal en un
consejero matrimonial que está
separado de su esposa?
B.- EL HERMANO CON
NECESIDAD. (V. 15-16)
Ilustración
¿De qué nos sirven las buenas intenciones
si no hacemos nada al respecto? ¿Serán
de testimonio nuestras buenas intenciones
si no van acompañadas de buenas
acciones?
Y nuestro pasaje sigue diciendo:
C.- IGUAL LA FE SIN OBRAS
DE NADA APROVECHA. (V.17)
1.
¿Cómo podemos ser representantes
de Jesucristo si no demostramos lo
que Él enseña?
2. ¿Cómo podemos dar luz si nuestra
forma de vida es entre tinieblas?
3. ¿Cómo podemos ser sal de la tierra
si no tenemos el sazón de las
buenas obras?
El primer pensamiento
que les he compartido
es el sustento de la fe…
El segundo pensamiento
derivado de nuestro
texto es:
A. ¿ALGUNO TE DIRÁ TIENES
FE? MUÉSTRAME TUS OBRAS.
En Santiago 1:17-18 leemos: “Toda buena
dádiva y todo don perfecto desciende
de lo alto, del Padre de las luces, en el
cual no hay mudanza ni sombra de
variación. 18 Él, de su voluntad, nos hizo
nacer por la palabra de verdad, para
que seamos primicias de sus criaturas”.
En pocas y simples palabras, lo que
Santiago claramente nos enseña es
que la evidencia de nuestra fe deben
ser nuestras buenas obras.
Una persona no podrá creer en tu
conversión o en que tú eres diferente
por el solo hecho de que lo expreses
con tu boca o aún por el hecho de
que conozcas mucho acerca de la
Biblia.
La evidencia como testimonio
de tu salvación vendrá de una
verdadera transformación en
tus actitudes del corazón que
inevitablemente se reflejaran
en tu buena conducta.
Y nuestro pasaje sigue
diciendo como declaración
pero yo he querido
presentarlo como pregunta:
B. ¿CREES QUE DIOS ES UNO?
TAMBIÉN LOS DEMONIOS
CREEN
Santiago lo dice:
“Los demonios creen, y tiemblan”…
Pero los demonios no son salvos.
Mucha gente conoce y sabe acerca
de Jesucristo, pero ello no basta
para su salvación.
Es así que Santiago apela a que
si tú verdaderamente creíste en
tu corazón, entonces debería
haber evidencia en tu vida de
tal acontecimiento y esta
evidencia para Santiago son las
buenas obras. De lo contrario,
la conclusión más probable es…
C. LA FE MUERTA.
Santiago les enseña que el puro
conocimiento intelectual de Jesucristo
es una fe muerta, porque si tal
conocimiento estuviera en su corazón,
ellos estarían practicando las obras de
los cristianos; asociadas con el fruto del
Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre
y templanza).
Luego de considerar
el sustento de la fe y la
evidencia de la fe; en los
siguientes versos de nuestro
texto, del 20 al 25,
encontramos….
A. ABRAHAM, EL PADRE DE
LA FE.
Abraham es llamado el padre
de la Fe, pero ¿a qué se debe
que le llamen de esta manera?,
sino porque sus actos (obras)
fueron evidencia de su grande
Fe.
1.
Abraham dejó su tierra y su
parentela cuando tenía 75 años de
edad.
2. Abraham creyó que Dios le daría
descendencia y que en ella serían
benditas todas la naciones
3. Abraham estuvo dispuesto a
sacrificar a su hijo amado, porque
tenía Fe en Dios…. Una fe que se
muestra por la obediencia a Dios.
Observen mis hermanos que el v. 23
dice: “Abraham creyó a Dios, y le fue
contado por justicia”, es decir que
Abraham fue justificado porque creyó
a Dios, pero antes en el v.22 leemos
“¿no ves que la fe actuó juntamente
con sus obras?”
Usted y yo no sabríamos plenamente
que Abraham creyó, si no hubiéramos
visto su fe en acción.
El segundo
ejemplo que
Santiago nos da
para la fe en
acción es el de:
B. RAHAB, LA MUJER DE
JERICÓ QUE CREYÓ EN EL
DIOS DE ISRAEL… Y LO
DEMOSTRÓ POR SUS
BUENAS OBRAS.
Rahab dijo: “se que Jehová vuestro
Dios es Dios arriba en los cielos y abajo
en la tierra” (Josué 2:11). Pero luego
también actuó, al ayudar a los espías…
Finalmente llegamos al
verso 26 el cual dice:
“Porque como el cuerpo
sin espíritu está muerto,
así también la fe sin
obras es muerta.”
El hecho es que una vez que hemos
recibido a Jesucristo en nuestro corazón
hemos pasado de muerte a vida (1ª Jn
3:14), con base en lo que enseña la Biblia,
podemos afirmar que en ese preciso
momento nuestro espíritu es vivificado,
transformado y aunque no lo podemos
ver, sabemos que nuestro espíritu ha
nacido de nuevo. En ese momento
estamos capacitados para hacer las obras
del Espíritu.
El problema radica en la
batalla que permanece entre
nuestra alma y nuestro
cuerpo… Lo que Santiago
está haciendo es poniendo en
duda la fe de alguno que
dice… pero no demuestra.
De ninguna manera las
obras son un instrumento
para salvación pero sí son
evidencia de nuestra fe que
es el único medio para
Salvación.
¿Y qué hay de usted
mi hermano? Si alguien lo
acusara de ser cristiano…
¿tendría suficientes pruebas
para demostrar su acusación?
No se olvide de hacer buenas
obras porque con ello
demostrará su fe!
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