1El
anciano a Gayo, el amado, a quien amo en
la verdad. 2Amado, yo deseo que tú seas
prosperado en todas las cosas, y que tengas
salud, así como prospera tu alma. 3Pues mucho
me regocijé cuando vinieron los hermanos y
dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas
en la verdad. 4No tengo yo mayor gozo que este,
el oír que mis hijos andan en la verdad.
G2137 εὐοδόω euodóo, ayudar en el camino, lograr
alcanzar; triunfar en los negocios, prosperar,
próspero viaje.
13Le
dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi
hermano que parta conmigo la herencia. 14Mas
él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre
vosotros como juez o partidor? 15Y les dijo:
Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la
vida del hombre no consiste en la abundancia
de los bienes que posee.
31No
os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué
comeremos, o qué beberemos, o qué
vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas
estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe
que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33Mas buscad primeramente el reino de Dios y
su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas. 34Así que, no os afanéis por el día de
mañana, porque el día de mañana traerá su
afán. Basta a cada día su propio mal.
Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de
Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra
todos sus mandamientos que yo te prescribo
hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre
todas las naciones de la tierra.
3Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el
campo. 4Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de
tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus
vacas y los rebaños de tus ovejas. 5Benditas
serán tu canasta y tu artesa de amasar.
8Jehová
te enviará su bendición sobre tus
graneros, y sobre todo aquello en que pusieres
tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová
tu Dios te da. 9Te confirmará Jehová por pueblo
santo suyo, como te lo ha jurado, cuando
guardares los mandamientos de Jehová tu Dios,
y anduvieres en sus caminos.
11Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en
el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y
en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová
juró a tus padres que te había de dar.
12Te
abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para
enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para
bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a
muchas naciones, y tú no pedirás prestado. 13Te
pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y
estarás encima solamente, y no estarás debajo, si
obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios,
que yo te ordeno hoy, para que los guardes y
cumplas, 14y si no te apartares de todas las
palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a
siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
1Bienaventurado
el varón que no anduvo en
consejo de malos, Ni estuvo en camino de
pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha
sentado; 2Sino que en la ley de Jehová está su
delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
3Será como árbol plantado junto a corrientes de
aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja
no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
6Pedid
por la paz de Jerusalén; Sean
prosperados los que te aman. 7Sea la paz
dentro de tus muros, Y el descanso dentro de
tus palacios. 8Por amor de mis hermanos y mis
compañeros. Diré yo: La paz sea contigo.
4Riquezas,
honra y vida. Son la remuneración
de la humildad y del temor de Jehová. 5Espinos
y lazos hay en el camino del perverso; El que
guarda su alma se alejará de ellos.
5Los
pensamientos del diligente ciertamente
tienden a la abundancia; Mas todo el que se
apresura alocadamente, de cierto va a la
pobreza.
4Cuando
a Dios haces promesa, no tardes en
cumplirla; porque él no se complace en los
insensatos. Cumple lo que prometes. 5Mejor es
que no prometas, y no que prometas y no
cumplas. 6No dejes que tu boca te haga pecar,
ni digas delante del ángel, que fue ignorancia.
¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu
voz, y que destruya la obra de tus manos?
9Porque
los que quieren enriquecerse caen en
tentación y lazo, y en muchas codicias necias y
dañosas, que hunden a los hombres en
destrucción y perdición; 10porque raíz de todos
los males es el amor al dinero, el cual
codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y
fueron traspasados de muchos dolores.
2En
cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque
tuve
envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad
de los impíos.
28Todo
esto vino sobre el rey Nabucodonosor. 29Al
cabo de doce meses, paseando en el palacio real de
Babilonia, 30habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran
Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza
de mi poder, y para gloria de mi majestad? 31Aún
estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una
voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El
reino ha sido quitado de ti; 32y de entre los hombres te
arrojarán, y con las bestias del campo será tu
habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y
siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas
que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los
hombres, y lo da a quien él quiere.
1Hay
un mal que he visto debajo del cielo, y muy
común entre los hombres: 2El del hombre a
quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada
le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios
no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo
disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal
doloroso.
21Hacer
acepción de personas no es bueno;
Hasta por un bocado de pan prevaricará el
hombre. 22Se apresura a ser rico el avaro, Y no
sabe que le ha de venir pobreza.
5Haced
morir, pues, lo terrenal en vosotros:
fornicación, impureza, pasiones desordenadas,
malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6cosas
por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos
de desobediencia,
19Asimismo,
a todo hombre a quien Dios da
riquezas y bienes, y le da también facultad para
que coma de ellas, y tome su parte, y goce de
su trabajo, esto es don de Dios. 20Porque no se
acordará mucho de los días de su vida; pues
Dios le llenará de alegría el corazón.
9Guárdate
de tener en tu corazón pensamiento
perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el
de la remisión, y mires con malos ojos a tu
hermano menesteroso para no darle; porque él
podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará
por pecado. 10Sin falta le darás, y no serás de
mezquino corazón cuando le des; porque por ello
te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos,
y en todo lo que emprendas. 11Porque no faltarán
menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te
mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano,
al pobre y al menesteroso en tu tierra.
9Honra
a Jehová con tus bienes, Y con las
primicias de todos tus frutos; 10Y serán llenos
tus graneros con abundancia, Y tus lagares
rebosarán de mosto.
17A
los ricos de este siglo manda que no sean altivos,
ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales
son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas
las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras,
dadivosos, generosos; 19atesorando para sí buen
fundamento para lo por venir, que echen mano de la
vida eterna.
28El
que confía en sus riquezas caerá; Mas los
justos reverdecerán como ramas.
6Pero
esto digo: El que siembra escasamente,
también segará escasamente; y el que siembra
generosamente,
generosamente
también
segará. 7Cada uno dé como propuso en su
corazón: no con tristeza, ni por necesidad,
porque Dios ama al dador alegre. 8Y poderoso
es Dios para hacer que abunde en vosotros toda
gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas
las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda
buena obra;
22Indefectiblemente
diezmarás todo el producto del
grano que rindiere tu campo cada año.
24Y si el camino fuere tan largo que no puedas
llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu
Dios hubiere escogido para poner en él su nombre,
cuando Jehová tu Dios te bendijere, 25entonces lo
venderás y guardarás el dinero en tu mano, y
vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; 26y
darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas,
por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa
que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu
Dios, y te alegrarás tú y tu familia.
9El
ojo misericordioso será bendito, Porque dio
de su pan al indigente.
17A
Jehová presta el que da al pobre, Y el bien
que ha hecho, se lo volverá a pagar.
7Manda
también estas cosas, para que sean
irreprensibles; 8porque si alguno no provee para
los suyos, y mayormente para los de su casa,
ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.
40El
que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el
que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41El
que recibe a un profeta por cuanto es profeta,
recompensa de profeta recibirá; y el que recibe
a un justo por cuanto es justo, recompensa de
justo recibirá. 42Y cualquiera que dé a uno de
estos pequeñitos un vaso de agua fría
solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os
digo que no perderá su recompensa.
18Las
riquezas y la honra están conmigo;
Riquezas duraderas, y justicia. 19Mejor es mi
fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi
rédito mejor que la plata escogida. 20Por vereda
de justicia guiaré, Por en medio de sendas de
juicio, 21Para hacer que los que me aman
tengan su heredad, Y que yo llene sus tesoros.
6Pero
gran ganancia es la piedad acompañada
de contentamiento; 7porque nada hemos traído
a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
8Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos
contentos con esto.
20De
esta manera hizo Ezequías en todo Judá; y
ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante de
Jehová su Dios. 21En todo cuanto emprendió en
el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la
ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo
de todo corazón, y fue prosperado.
7Solamente
esfuérzate y sé muy valiente, para
cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi
siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni
a diestra ni a siniestra, para que seas
prosperado en todas las cosas que emprendas.
8Nunca se apartará de tu boca este libro de la
ley, sino que de día y de noche meditarás en él,
para que guardes y hagas conforme a todo lo
que en él está escrito; porque entonces harás
prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
11No
lo digo porque tenga escasez, pues he
aprendido a contentarme, cualquiera que sea
mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener
abundancia; en todo y por todo estoy
enseñado, así para estar saciado como para
tener hambre, así para tener abundancia como
para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece.
Fin de la Clase
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