MARÍA ISABEL SÁNCHEZ MARTÍNEZ
El mito representado es el de Baco, de Caravaggio de los
siglos XVI – XVII, está en la Galería de los Uffizi en
Florencia.
Se representa a un joven desnudo, a veces borracho, con la
cabeza ceñida con una corona de hojas de vid o de hiedra; en
la mano sostiene el tirso o lleva una copa de vino o un racimo
de uvas; también se le representa sobre el carro arrastrado
por los tigres, leopardos o cabras.
El personaje que se representa en este mito es Baco y se sabe
que es Baco porque lleva una corona de hojas de vid o de
hiedra y porque lleva un tirso en la mano.
Baco, originariamente dios de la fertilidad, es famoso como
dios del vino. Hijo de Júpiter y Sémele, el muchacho nació del
muslo de su padre, quien lo había cosido allí después de
haber matado involuntariamente a la madre. Nació en Naxos
y Mercurio. Lo llevó a Arabia a la mansión de las ninfas de
Nisa. Confiado al cuidado de las ninfas, también fue educado
por los sátiros y por el sabio Sileno, que le enseño a plantar la
viña, y las musas le instruyeron en el canto y la danza. La
difusión del culto de Baco en Grecia se correspondió con la
difusión contemporánea del cultivo de la vid. En las fiestas en
honor del dios participaban las bacantes, también llamadas
ménades. Cuando los gigantes escalaron el cielo, Baco,
tomando la forma de león, luchó contra ellos con tanto éxito
como bravura. Júpiter le animaba a la lucha. A Baco se le
representa en muchas ocasiones en compañía de sus acólitos
entregados a danzas desenfrenadas, con un pandero o
tamboriles en las manos y dominados por la borrachera.
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MITO DE BACO