Término que describe a un GRUPO DE
INDIVIDUOS marcados por una cultura en
común, un cierto folclore y criterios
compartidos que condicionan sus costumbres
y estilo de vida y que se relacionan entre sí en
el marco de una COMUNIDAD.
La delincuencia se refiere a un conjunto de
actos en contra de la ley, tipificados por la ley
y merecedores de castigo por la sociedad, en
diferentes grados.
Entre los factores familiares que pueden tener una
influencia negativa podemos incluir los siguientes:
1. El nivel de supervisión parental
2. La manera de disciplinar a los hijos por parte de los
padres
3. Un conflicto o una separación parental
4. Padres o hermanos criminales
5. Un abuso o una negligencia parental
6. La calidad de la relación padre-hijo
Los niños criados por padres separados es más
probable que comiencen a delinquir que los que tienen
ambos padres naturales, sin embargo, si se tiene en
cuenta el lazo que un niño siente hacia sus padres y el
nivel de supervisión parental se considera que los niños
en familias de madre o padre solteros no son más
probable para delinquir. El conflicto entre padres se
considera mucho más importante para que empiecen a
delinquir que ser criado por un padre separado.
Así como si un niño tiene una supervisión parental baja.
Muchos estudios han encontrado una correlación fuerte entre una
carencia de supervisión y la delincuencia, y esto parece ser la
influencia más importante de la familia.
Cuando los padres no saben comúnmente donde están sus
niños, cuáles son sus actividades, o quiénes son sus amigos, es más
probable que se ausenten de la escuela y que tengan amigos
delincuentes que les conducen a delinquir.
Una falta de supervisión está enlazada con relaciones
deficientes entre hijos y padres, ya que hijos que están a menudo en
conflicto con sus padres suelen estar menos dispuestos a discutir
sus actividades con ellos.
Historial de rabietas o explosiones incontrolables de coraje
Comportamiento violento pasado
Recurrir típicamente a insultos o lenguaje ofensivo
Comportamiento abusivo hacia sus compañeros o hacia los más jóvenes
Historial de haber sido víctima de abusadores
Patrón de amenazas violentas cuando tiene coraje
Crueldad hacia los animales
Comenzar incendios
Uso y abuso de alcohol o drogas
Haber intentado suicidio en el pasado
Depresiones frecuentes o cambios de humor significativos
Tendencia a culpar a los demás por sus problemas personales
Experiencia reciente de humillación, pérdida o rechazo
Demasiado interés en armas o explosivos
Relaciones pobres con los compañeros, marginación del grupo, pocas o ningunas
amistades cercanas
Participación en cultos o pandillas
Demasiado tiempo no estructurado
Los trastornos de conducta normalmente se desarrollan
en la niñez y se manifiestan generalmente durante la vida
adolescente. (Holmes y otros: 2001 p.183)
Un cierto comportamiento juvenil se atribuye al
trastorno diagnosticable conocido como trastorno de conducta.
Los adolescentes que tienen trastornos de conducta también
muestran una carencia de empatía y una despreocupación por
las normas sociales.
Los delincuentes juveniles que reinciden en el sistema
de justicia penal a veces se les diagnostica trastornos de
conducta porque muestran una indiferencia continuada sobre
su seguridad y la de otros y de sus pertenencias.
La criminología clásica considera que las causas del
crimen tienen principalmente su origen en el propio
delincuente, más que en su entorno externo. Para los
clasicistas, lo que motiva a los delincuentes es el propio interés
racional, y se remarca la importancia de la decisión libre y de la
responsabilidad personal.
La teoría de la tensión sostiene que el crimen es
causado por la dificultad que tienen los que viven en pobreza
para alcanzar por medios legítimos metas socialmente
valoradas. Para aquellos que, por ejemplo, no consiguen
logros educativos es más difícil alcanzar la riqueza y el estatus
social asegurado por un empleo bien pagado, y por tanto, es
más probable que utilicen medios criminales para obtener
estas metas.
Se relaciona con la teoría de la tensión. La dificultad
de la juventud para alcanzar objetivos y un status
socialmente reconocido produce grupos de gente joven que
forman subculturas delincuentes y desviadas del buen
camino, que tienen sus propios valores y normas.
Los Orejones
Los Amarillos
Dentro de estos grupos el comportamiento criminal
puede ser valorado realmente, aumentando el estatus de un
joven.
La noción de subculturas delincuentes es relevante
para los crímenes que no están motivados económicamente.
Los miembros masculinos de las bandas pueden discutir para
tener sus propios valores, tales como respecto por la
habilidad para luchar y por el atrevimiento.
La idea es que una vez que se ha etiquetado a
un joven como diferente, este puede aceptar el papel
y es más probable unirse a otros que han sido
etiquetados del mismo modo.
Los teóricos del etiquetado dice que existe
una mayor probabilidad que los niños masculinos
de familias pobres sean etiquetados como
diferentes, y esto se puede explicar parcialmente
porqué existen más delincuentes masculinos
jóvenes de clase baja.
El crimen juvenil cometido por
hombres es mucho más elevado que
el femenino.
Una sugerencia es que las ideas de masculinidad
pueden hacer que hombres jóvenes delincan con mayor
probabilidad. El ser resistente, tener mayor capacidad, ser
agresivo, atrevido y competitivo pueden ser maneras con
las que los jóvenes expresan su masculinidad. La expresión
de estos ideales puede hacer más probable que jóvenes
adquieran un comportamiento antisocial y criminal.
Como ya lo habíamos visto en la Teoría de las
subculturas, actualmente, en las grandes ciudades, algunas de
estas bandas se caracterizan por el ejercicio de la violencia
extrema, destacando la importancia de la moda audiovisual
como factor interviniente en este comportamiento.
Las bandas recurren al uso de las armas por el poder y
la fuerza que estas representan, sobre todo
considerando que su físico no se corresponde con la de
un luchador o un atleta, básicamente porque su dieta
generalmente es baja en nutrientes, producto de las
condiciones de pobreza que se vive en los barrios.
En las bandas se observan las características
de los grupos primarios: lealtad, sacrificio por los
otros miembros del grupo, pero sobre todo respeto
por las reglas establecidas, se castiga a quien las
quebranta, incluso con la muerte. El miembro de la
pandilla está casi completamente controlado por la
fuerza de la opinión del grupo.
Cuando mataron a Martín no esperé para
cobrármelas (...). Toqué la puerta de la casa de
Fantasmita, el chamo que había matado a Martín.
(...). Lo agarré por la cabeza y le iba a hacer igualito
que él le hizo a Martín, pero le metí tres tiros en el
pecho. En eso llegó Goyito zumbándole tiros a la
mamá del chamo. No se salvó. Después pesqué al
primo. Le dimos viaje con pasaporte, tierrita y todo.
Las bandas juveniles tienen un territorio que
les es propio, son los callejones, las esquinas del
barrio. Es su área de acción. No permiten que otra
banda opere en su territorio, lo defienden
constantemente. Su cotidianidad transcurre en “andar
por ahí”, transitar por el barrio, generalmente no
salen de allí y si lo hacen es para alguna acción ilegal.
De todos yo soy el que desenfunda más rápido
y cubre mejor la zona... Nosotros no andamos
sometiendo a nadie, simplemente cuidamos
nuestra zona para que nadie venga a comer en
ella. La ley es aprender a cuidarse (El menor
Manuel)
Crean palabras cargadas de significados, que no
sólo los identifica como grupo, sino que se constituye en
un elemento de protección para la banda, algunas de
esas palabras son rápidamente conocidas por los
malandros, jíbaros y consumidores de drogas, lo cual
permite la comunicación entre ellos, pero otras
permanecen sólo para el uso de la banda, es su código
particular y de protección.
Yo soy un malandro viejo y yo antes le
decía a un tipo ¡te voy a joder! Hoy en
día le dicen: ¡te voy a explotá! , ¡te voy
a dejá pegao! (malandro-jíbaro)
Otro elemento que identifica a las bandas es su forma
de vestir, este elemento es tan importante que se le da prioridad
a la compra de un artículo de marca que a las condiciones de
vivienda y alimentación.
El uso de una marca pirata se castiga entre los jóvenes
con burlas, es considerado una raya (estigmatización).
El artículo en cuestión se transforma en un objeto con
valor en sí mismo, es un fetiche imantado de un poder mágico.
Especialmente los zapatos de marca,
mejor conocidos como “zapatos de la muerte”,
ofrecen al portador participar en la fuerza que
poseen y entrar en otra dimensión, por encima
de la realidad cotidiana, como si a través del
objeto se llenara un espacio de la vida que ha
estado ausente de sentido (Scotto y Castillo,
1994). La vida pasa a un segundo plano, lo vital
es mostrar lo que se es y preferible es morir que
ser despojado del artículo que les da sentido.
Lo del Chaveto ocurrió por culpa de unos malditos Nike. Él me
había visto algunas veces con mis Undercover, mis Converse y
mis Supra. Siempre he usado zapatos de marca y nunca había
tenido culebra por eso. Pero lo malo es que como cada
semana iba a visitar a la familia que tengo por donde vivía el
occiso, un día me vio y me dijo: «Me voy a quedar con tus
zapatos. Así que bájatelos». Di la vuelta y me alejé sin cruzar
letra. A la semana siguiente trató de despojarme otra vez de
los zapatos y no me dejé. Es más, ese día me dio un cachazo
en la cabeza con su pistola (El menor Manuel)
En el barrio existe un conjunto de actividades ilícitas que
son realizadas por diversos grupos: robos, aguantadores y
vendedores de objetos robados, vendedores de armas,
venta de alcohol sin licencia, juegos de azar, etc. Pero la
actividad que más resalta es el tráfico y venta de droga,
convertida en una verdadera alternativa de ingresos para
las familias de escasos recursos, aun los niños no escapan
de esta especie de economía familiar.
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