Para Jesús, la verdadera metáfora del reino de Dios no es el cedro,
que hace pensar en algo grandioso y poderoso, sino la mostaza,
que sugiere algo débil, insignificante y pequeño.
La parábola les tuvo que llegar muy dentro.
¿Cómo podía comparar Jesús el poder salvador de Dios con un arbusto salido de una
semilla tan pequeña? ¿Había que abandonar la tradición que hablaba de un Dios
grande y poderoso? ¿Había que olvidarse de sus grandes hazañas del pasado y estar
atentos a un Dios que está ya actuando en lo pequeño e insignificante.
¿Tendría razón Jesús?
Cada uno tenía que decidir: o seguir esperando la llegada de un Dios poderoso
y terrible, o arriesgarse a creer en su acción salvadora
presente en la actuación humilde de Jesús.
José Antonio Pagola.
Jesús: aproximación histórica
Texto; Mateo 13, 24-43.- 17 Tiempo Ordinario –AComentarios y presentación: Asun Gutiérrez.
Música; Mozart. Sonata nº 11.
24Jesús
les propuso esta otra parábola:
-Con el reino de los cielos sucede lo que con un hombre que sembró buena semilla en su
campo. 25Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y
se fue. 26Y cuando creció la hierba y se formó la espiga, apareció también la cizaña.
27Entonces los siervos vinieron a decir al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en
tu campo? ¿Cómo es posible que tenga cizaña?». 28Él les respondió: «Lo ha hecho un
enemigo».
Esta parábola, que sólo se encuentra en Mateo, está tomada de la vida cotidiana.
Jesús habla en un ambiente donde las venganzas entre labradores eran frecuentes.
El tema, como en todas las parábolas de este capítulo, es el Reino de Dios, cómo
actúa el Padre, el proyecto de vida que Dios tiene para la humanidad. Si el proyecto
del Padre es lo primero y lo fundamental para Jesús, también debe serlo para
[email protected]
Le dijeron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?»
Esta parábola tiene plena actualidad. Observamos con frecuencia actitudes que
defienden el pensamiento único. Que nadie piense de manera distinta de quienes han
decidido, desde su puesto de mando, qué es trigo y qué es cizaña. Y se proponen,
frente al mandato divino, arrancar de raíz lo que consideran cizaña. Es la gran
tentación: creerse en posesión de la verdad, pretender tener la decisión sobre el
bien y el mal, trazar la línea del mal, y tratar de acabar con lo que han declarado
malo. Es la pretensión de todos los fanatismos.
Es la tentación de usurpar el lugar de Dios, creyéndose con el poder y el deber de
tomar decisiones definitivas y graves que sólo a Dios competen.
Él les dijo: «No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo.
30Dejad que crezcan juntos ambos hasta el tiempo de la siega; entonces diré a los
segadores:
Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, pero el trigo
amontonadlo en mi granero».
29
Aunque llegan a ser muy diferentes, mientras crecen es muy difícil distinguir el
trigo y la cizaña.
Es una tierra escasa de madera donde ningún combustible se desaprovecha. Los
abrojos y plantas espinosas, cuando se secaban, se usaban como combustible.
El juicio de Dios está lleno de paciencia, compasión e indulgencia. Él conoce bien su
campo. Da tiempo a [email protected], respeta el ritmo de cada persona.
Contra el deseo de levantar muros, separar, arrancar, excomulgar, cortar por lo
sano, creerse mejores que [email protected] demás..., está la novedad de Jesús.
Él nos muestra la forma de actuar del Padre, enseñándonos cómo debemos actuar.
¿Soy human@, paciente, compasiv@ y misericordios@ conmigo mism@?
¿Y con [email protected] demás?
31Les
propuso otra parábola:
-Sucede con el reino de los cielos lo que con un grano de mostaza que un
hombre toma y siembra en su campo. 32Es la más pequeña de todas las semillas,
pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace como un árbol,
hasta el punto de que las aves del cielo pueden anidar en sus ramas.
Jesús compara el Reino con el grano de mostaza,
con la grandeza de lo pequeño, pero lleno de energía.
Ofrece una imagen del Reino en la que contrasta su inicio pequeño,
casi insignificante, con las posibilidades y la fuerza de la semilla que lleva a la
plenitud. El Reino estallará, estalla cada día de forma grandiosa,
aunque su apariencia sea pequeña.
Es una invitación a trabajar por el Reino, con ilusión y esperanza.
evitando el triunfalismo. La tarea merece la pena.
33Les
dijo otra parábola:
-Sucede con el reino de los cielos lo que con la levadura que una mujer toma
y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.
La levadura es buen modelo para [email protected] [email protected] de todos los tiempos.
La levadura representa la acción invisible, toda esa vida que no vemos.
La levadura no sólo fructifica en sí misma, sino que influye en todo lo que la rodea.
No es sólo crecimiento, sino transformación.
Lo que parecía inerte se hace vivo, lo insípido adquiere sabor.
Acoger la Levadura en nuestra vida es aceptar una transformación que nos haga
alimento y servicio. Es tener la capacidad y la sencillez para transformar la
convivencia humana desde dentro y desde el fondo, sin hacer ruido, desapareciendo
en la masa, para que todo fermente.
34Jesús
expuso todas estas cosas por medio de parábolas a la gente, y nada les decía sin
utilizar parábolas, 35 para que se cumpliera lo anunciado por el profeta:
Hablaré por medio de parábolas,
publicaré lo que estaba oculto
desde la creación del mundo.
36Entonces dejó a la gente y se fue a la casa. Sus discípulos se le acercaron y le dijeron:
-Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
Hacer de lo complejo algo sencillo, ayudar a creer, a crecer, a confiar, poner una
sonrisa y un deseo de hacerse entender, es una parte importante del amor.
Porque el amor no es complicado y Dios, que es amor, no es complicado
Lo más importante no es querer ver, saber y entender todo.
¡Lo fundamental es creer y confiar en Él!
Nos basta saber que la misericordia, la paciencia, la justicia, la compasión,
el amor, tienen nombre propio: Jesús.
37Jesús
les dijo:
-El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 38el campo es el mundo; la
buena semilla son los hijos del reino; y la cizaña, los hijos del maligno; 39el enemigo que
la siembra es el diablo; la siega es el fin del mundo; y los segadores, los ángeles. 40Así
como se recoge la cizaña y se hace una hoguera con ella, así también sucederá en el fin
del mundo. 41El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su reino a todos
los que fueron causa de tropiezo y a los malvados, 42y los echarán al horno de fuego. Allí
llorarán y les rechinarán los dientes. 43Entonces los justos brillarán como el sol en el
reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.
Las parábolas reflejan y revelan una imagen nueva de Dios.
No es un Dios triunfador.
Su obra no es esplendorosa, sino modesta (mostaza),
no se realiza sin dificultades, sino entre ellas (cizaña).
Es Juez misericordioso, compasivo, paciente.
Tenemos la suerte de que es Él quien hace justicia.
[email protected] no tenemos la misión de juzgar ni de condenar.
Nadie tiene la misión de juzgar ni de condenar a [email protected] demás.
Lo nuestro es seguir sembrando, cuidando el campo, y regando, para que la cosecha
del Reino sea lo más fecunda posible.
Tú eres, Jesús, la primera semilla
del Reino de Dios.
Tú eres el primer árbol, la primera levadura.
El Reino de Dios viene contigo.
Si te doy fe, yo también seré Reino de Dios.
Y creceré.
Y tendré sitio para todos los que vengan.
Y fermentaré.
Y haré fermentar a todos los que encuentre.
Crecerá en la oscuridad tu semilla dentro de mí,
¡con toda seguridad!
Y crecerá en mis compañeros.
Y sembraremos todos juntos,
contigo,
una semilla;
una semilla con tu nombre
en el campo del mundo.
Y será la tierra, por nosotros,
un poco más que antes
el Reino de Dios.
Patxi Loidi
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16 Tiempo Ordinario -A-

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