RESPETO: es un valor único. Es una decisión
firme, responsable y auténtica de no quebrantar los
derechos de los otros.
Quien respeta, procura no
perjudicar ni dejar de
beneficiarse a sí mismo ni
a los demás, de acuerdo
con sus derechos, con su
condición y sus
circunstancias.
. El respeto a las cosas sólo tiene sentido si
nos damos cuenta de que están al servicio
del hombre, que los administra para procurar
el bien de los seres más valiosos:
Los seres humanos.
El respeto nos forma como personas y el ser
respetado nos hace ser como tales.
"Para que te respeten hay
que aprender primero a
respetar"
Respeto le abre las
puertas de la verdad.
El respeto es el
poema de amor
de la dignidad
humana.
Respeto es algo que sientes
por una persona a la que tu
estimas.
Respetar es: Dejar ser.
El respeto nace con
todos, de nosotros
depende que lo
practiquemos.
Cuando el respeto se
convierte en amor, es
Empieza por respetar
para que te respeten,
porque si hay algo que
debe acompañar al
respeto es la
reciprocidad.
Respeto es la posibilidad de aceptar tus defectos y
tus virtudes sin poner en tela de juicio lo que ves en
los demás, porque jamás obtendrás de otros lo que
no eres capaz de darte tú mismo, ya que en la medida
que lo logres serás capaz de otorgarlo a los demás...
Respeto es ser tan libre como toda
persona, sin distinciones o
discriminaciones, sin importar que
tan cuerdo o loco puedas estar.
Respetar es saber cuando podemos
hacer a los demás felices y sobre
todo, con el respeto, se forma una
de las bases para un verdadero
amor.
Nosotros queremos muchas cosas y entre las muchas está EL
RESPETO del cual su práctica es indispensable. Aunque sabemos que la
gente no respeta y que tenemos que hacer de “tripas corazón” e incluso hacer lo
que a la gente le gusta.
Pero llega un momento en que nos abrimos, es decir, la misma libertad
nos impulsa al respeto para que seamos respetados.
A mi, personalmente, me duele mucho que la gente bote o deje la llave abierta del
agua. Cómo si eso no trajera graves problemas. Ese ver el agua correr
irresponsablemente me llena de “rabia” pero, por eso no debo dejar de practicar
la virtud de enseñar que al “agua es vida, no la malgastes” Y cuando lo hago,
estoy aceptando que entre nosotros hay muchas diferencias y que debo, por
encima de mi tristeza o desánimo, producir con mi ejemplo el cambio que deseo.
Aún recuerdo, lo que decía mi padre: “una persona que respeta, es respetada”
Padre Marcelo Rivas S.
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