PROGRAMA NACIONAL DE
FORMACIÓN PERMANENTE
ARTICULACIÓN
La articulación:
• Debería ser necesariamente el espacio donde
nuevos aprendizajes ensamblarán con los ya
obtenidos sin cortes o fragmentaciones.
• Transitar con los alumnos el recorrido de sus
aprendizajes implicará introducirlos en un
modo particular de hacer y producir
conocimiento que ha sido elaborado por la
cultura. Este modo particular, es el mismo
independientemente del Nivel de enseñanza
que se trate.
• La articulación implica no sólo vínculos y
conexiones entre los contenidos, sino
también entre las concepciones de
enseñanza y de aprendizaje; con la idea de
sujeto que le subyace y con acuerdos acerca
de qué significa “saber”.
El reto está en pensar entonces los
pasajes, estas transiciones…
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de una escuela a otra;
de un nivel a otro;
de un ciclo a otro;
de una año a otro;
de un docente de una materia a otro de la misma
materia;
• o entre los docentes de las otras materias;
• con una responsabilidad colectiva política e
institucional
• Sosteniendo una vez más que todos pueden
aprender bajo condiciones pedagógicas
adecuadas, lo que nos debe llevar por tanto, a
revisar en cada nivel aquello que es propio
como aquello que une, entrelaza. Lo cual
implica no diluir la especificidad de cada nivel
pero sí comprender que el proceso formativo
de los niños y adolescentes es continuo.
• Inevitablemente, toda práctica pedagógica
está determinada por concepciones acerca de
cómo se enseña y cómo se aprende (Baroody,
A. 1988)
• Cada perspectiva refleja una creencia
diferente acerca de la naturaleza del
conocimiento, del modo en que se adquiere
el conocimiento y de lo que significa saber
acerca de algo.
• Todo conocimiento nuevo se construye apoyándose
sobre los conocimientos previos, a los que al mismo
tiempo modifica.
• En la interacción que un alumno despliega con la
situación de enseñanza, utiliza sus conocimientos
anteriores, los somete a revisión, los modifica, los
rechaza o los completa, los redefine, descubre nuevos
contextos de utilización y de esa manera construye
nuevas concepciones.
• Este proceso dialéctico pone de relieve la necesidad de
articular lo “nuevo” con lo “viejo” a lo largo de toda la
escolaridad.
• Nos referimos a que los alumnos puedan
transitar la escuela sabiendo qué se espera de
ellos. Y que efectivamente en términos de su
“quehacer de alumno”, se espere lo mismo a
lo largo de toda su trayectoria reconociendo
por supuesto, las diferencias propias de cada
Nivel/ciclo.
• Sabemos que hay versiones diferentes de ese quehacer. A
lo largo de su trayectoria un alumno puede ser convocado
a realizar el despliegue de un trabajo de tipo exploratorio:
probar, ensayar, abandonar, representar para imaginar o
entender, tomar decisiones, conjeturar, explicar, comparar
con las producciones de otros, identificar errores, reutilizar
lo aprendido en nuevos contextos, etc.
• Pero también puede sucederle que -incluso en el mismo
año que cursa-, otro docente espere de él que reproduzca
lo enseñado tal y como se lo enseñó, que el
funcionamiento del aula no sea el de una “comunidad de
producción de conocimientos” sino un ámbito silencioso
en el que cada uno obtiene la devolución de su trabajo en
el cuaderno/carpeta a través de un “bien”, “regular” o
“mal”.
• Problematizar estas cuestiones es nuestro
desafio.
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