LA MISION DE LA FAMILIA EN
LA IGLESIA
La familia cristiana comparte la misión de toda la Iglesia:
anunciar el Reino de Dios en la historia
ENLACE
• En el tema anterior vimos que la familia nace
a imagen y semejanza de Dios, pero el
pecado trastorna esta imagen. Cristo le
devuelve su plenitud original.
• Ahora reflexionaremos en el servicio de la
familia a la formación cristiana y vocacional
de los hijos.
OBJETIVO
 Reflexionar sobre el servicio mutuo que se
prestan la Iglesia y la familia.
 Reconocer el papel fundamental de la familia
como formadora de cristianos.
 Valorar que en el seno de la familia se gestan
autenticas vocaciones.
En síntesis:
IGLESIA:
Al servicio de la
familia.
FAMILIA
• Iglesia Domestica
• Camino de la Iglesia
• Comunidad salvada y
salvadora
Participa de la misión de toda
la Iglesia
Anunciar el Reino de Dios en la
historia
Servicios a la Iglesia
Servicios a la Iglesia
Testimonial:
• Amor
conyugal y
familiar
• Fecundidad,
unidad
y
fidelidad
• Cooperación
amorosa de
sus
miembros
Primera
Escuela de Fe:
•
•
Educa en
la fe
Permite
vivir
experienci
a eclesial
Cuna
de
Vocaciones:
Escuela
Santidad:
de
Ayuda
a
descubrir
y
realizar
la
vocación de
sus miembros
Camino
santidad
de
DESARROLLO DEL TEMA
TEXTOS.
Entre los cometidos fundamentales de la
familia cristiana se halla el eclesial, es decir,
que ella esta puesta al servicio de la edificación
del Reino de Dios en la historia, mediante la
participación en la vida y misión de la Iglesia.
Familiaris Consortio 49
1. Familia e Iglesia
La falta de formación hace pensar a algunos
matrimonios cristianos que su relación con la
Iglesia solo consiste en recibir de ella la
bendición o el sacramento del Matrimonio. La
relación de la familia con la Iglesia va mucho
mas allá.
¿Cuál es la misión de la familia en la Iglesia?
La familia cristiana esta llamada a edificar el
Reino de Dios en la historia.
Para
comprenderlo necesitamos examinar los
múltiples y profundos lazos que unen a la
Iglesia con la familia. La familia es como una
iglesia en miniatura o iglesia domestica*, lo
que hace, a su manera, una imagen viva y una
representación histórica del misterio mismo de
la Iglesia (FC 49).
IGLESIA DOMESTICA
La familia es una comunidad de fe, esperanza y
caridad. Es una comunión de personas que
reflejan la comunión que existe en Dios entre el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Por eso se
llama Iglesia Domestica.
2. La Iglesia al servicio de la familia
La Iglesia es una madre que engendra, educa y
edifica a la familia cristiana (cf. FC 49), a través
de múltiples formas:
• Al anunciarle la Palabra de Dios le revela su
verdadera identidad, lo que es y debe ser
según el plan del Señor.
• Con la celebración de los sacramentos, la
enriquece con la gracia de Cristo, en orden a
su santificación.
• Con la proclamación del mandamiento nuevo
de la caridad, la anima y guía al servicio del
amor, para que imite y reviva el mismo amor
de donación y sacrificio de Jesús por la
humanidad.
La Iglesia, que es familia de Dios, esta formada
por familias y considera el servicio a las familias
como una de sus tareas esenciales; el hombre y
la familia, constituyen el camino de la Iglesia.
3. La familia, al servicio de la
Iglesia
Las familias cristianas, al formar parte de la
Iglesia, compartimos con ella la misión
fundamental de anunciar la Buena Nueva.
Al recibir el sacramento del Matrimonio, los
esposos recibimos una gracia especial de Dios
que nos fortalece y consagra para una misión;
esta gracia se extiende a todos los miembros de
la familia.
El don especial que recibimos es el amor de
Dios que nos hace comunidad salvada y nos
empuja a trasmitir a los hermanos el mismo
amor de Cristo, convirtiéndonos, en comunidad
salvadora.
La familia es fruto y signo de la fecundidad
sobrenatural de la Iglesia, símbolo, testimonio
y participación de su maternidad. (cf CF 49).
4. Un cometido propio y original
Al tomar parte activa y responsable en la
misión de la Iglesia, las familias cristianas
realizamos nuestro servicio de manera propia y
original como lo que somos. Comunidad intima
de vida y de amor. Ofrecemos un servicio
comunitario: en cuanto pareja (los esposos), y
en cuanto familia (los padres e hijos) (cf. FC 50).
5. El amor conyugal y familiar
como servicio
Si
las
familias
cristianas
vivimos
profundamente nuestro ser en la vida diaria,
eso ya por si mismo es edificación del Reino de
Dios.
San Pablo establece una relación entre Cristo y
su Iglesia, como la que debe hacer entre el
esposo y la esposa. El amor de Cristo a su
Iglesia, que es una realidad trascendente, se
refleja en el amor conyugal (cf. Ef 5, 25-28).
El amor conyugal y familiar, cuando se vive en
su extraordinaria riqueza de valores y
exigencias de totalidad, unicidad, fidelidad y
fecundidad, expresa y realiza la participación
de la familia en la misión profética, sacerdotal y
real de Jesucristo (cf. FC 50).
El amor y la vida constituyen el núcleo de la
misión salvífica de la familia cristiana en la
Iglesia y para la Iglesia.
La familia hará participes a otras familias,
generosamente, de sus riquezas espirituales.
Así es como la familia cristiana… manifestara a
todos la presencia viva del Salvador en el
mundo y la autentica naturaleza de la Iglesia,
hay por el amor, la generosa fecundidad, la
unidad y fidelidad de los esposos, y por la
cooperación amorosa de todos sus miembros
(GS 48).
6. Familia de profetas, sacerdotes
y reyes.
En el seno de la familia, los cristianos
nacemos a la vida de gracia. En ella
recibimos los sacramentos de iniciación:
Bautismo, Confirmación y Eucaristía, que
nos incorporan al Cuerpo Místico de Cristo y
nos hacen participar en la misión de Cristo.
El servicio que estamos llamados a realizar
como familia brota de nuestra condición
bautismal de profetas, sacerdotes y reyes. El
Bautismo nos convierte en comunidad.
• Creyente y evangelizadora (profetas).
• El dialogo con Dios (sacerdotes).
• Al servicio del hombre (reyes).
Mas adelante se reflexionan estas formas de
servicio.
7. La familia, primera escuela de fe
Un servicio importante que la familia ofrece a
la Iglesia es la educación en la fe. En la familia,
aprendemos y vivimos la experiencia de amor a
Dios y al prójimo.
Los padres somos los principales predicadores y
educadores. Por eso, la Iglesia nos ha llamado
cooperadores de la gracia y testigos de la fe
(DM 6). A nosotros nos corresponde inculcar la
doctrina y las virtudes cristianas a los hijos
mediante la palabra y el ejemplo (cf DNPF 216).
Rezando con los hijos, dedicándonos con ellos a
la lectura de la Palabra de Dios e
introduciéndolos en la intimidad del Cuerpo de
Cristo mediante la iniciación cristiana, llegamos
a ser mas plenamente padres (cf DNPF 311).
8. La familia, cuna de vocaciones
cristianas
La vida familiar nos permite descubrir la vocación
a la que estamos llamados por el Matrimonio o
por la vida consagrada, ambos caminos de
santidad.
• Vocación laical. En familia el cristiano aprende
los alcances de su vocación y misión laical, para
que pueda convertirse en un esposo o esposa
que viva profundamente su matrimonio y su
compromiso con la Iglesia y el mundo, para ser
fermento de las realidades temporales.
• Vocación sacerdotal o a la vida consagrada.
Aunque sabemos que se trata de un don o
una elección especial de Dios, estas
vocaciones nacen en la familia. La calidad de
la vida familiar y la formación que los hijos
reciban en ella contribuirá a escuchar la
llamada de Dios y a dar respuesta generosa
por parte de quien se sabe elegido.
9. Permanecer a una familia
cristiana, experiencia eclesial
Vivir en una familia cristiana es una autentica
experiencia eclesial porque sus miembros
somos bautizados, y porque en ella conocemos
el amor de Dios, la fe, la oración, la esperanza,
el perdón, la reconciliación, la paternidad, la
filiación, la fraternidad, la sensibilidad social, la
capacidad de compartir
con los mas
necesitados…
La familia dispone de una gran potencialidad de
crecimiento humano y cristiano.
Una de las actitudes fundamentales que la
familia cristiana ha de cultivar es la de ser
discípula y misionera, ella misma debe ser lo
que proclama. Para ello ha de estar dispuesta a
escuchar y aprender del Evangelio y de los
signos de los tiempos, como respuesta a lo que
el Señor le esta pidiendo en los tiempos
actuales.
10. La familia, escuela de santidad
Las exigencias de la vida de una familia
cristiana son las mismas de quienes han optado
por el Reino de Dios. Este camino, aunque
difícil, es posible.
La Iglesia destaca el
testimonio elocuente de matrimonios que han
alcanzado la santidad.
En el manual 13 (Vocación y espiritualidad
laical), nos acercamos a la experiencia de Luigi
y María Beltrame Quattrocci, primer
matrimonio beatificado (cf tema 14).
El segundo matrimonio beatificado es el de Louis
Martin (1823-1894) y su esposa Zelie Guerin
(1831-1877), padres de Santa Teresita del niño
Jesús.
En ambos casos, la pareja se santifico y en su
seno
se
gestaron
grandes
vocaciones
comprometidas para el mundo y vocaciones a la
vida consagrada o sacerdotal.
Mas allá de ellos, existen numerosos testimonios
de familias que, aunque no han sido beatificadas,
viven profundamente estos valores cristianos,
ofreciendo a la Iglesia seres humanos plenos y
cristianos maduros y comprometidos.
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