Pasionistas
SALMO 32
Dichoso el que está absuelto
de su culpa,
cuyo pecado ha sido sepultado.
Dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta ningún delito.
Mientras callé,
se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí.
Mi corazón se había vuelto
como un haz de paja
en pleno calor del verano.
Te confesé mi pecado,
no te encubrí mi delito.
Yo dije:
«¡Confesaré mi culpa al Señor!».
Y me absolviste de mi delito,
perdonaste mi pecado.
Por eso, que todo fiel te suplique
en el tiempo de la angustia:
aunque se desborden
las aguas caudalosas,
nunca lo alcanzarán.
Tú eres mi refugio,
tú me libras de la angustia,
y me rodeas de cantos de liberación.
«Te instruiré e indicaré
el camino que has de seguir.
Con los ojos puestos en ti,
seré tu consejero.
No seáis como caballos o mulos,
que no tienen ni rienda ni freno,
hay que avanzar para domarlos,
sin que se acerquen a ti».
Los malvados sufren muchas penas,
pero la misericordia rodea
al que confía en el Señor.
¡Alegraos justos en el Señor,
regocijaos!
¡Gritad de alegría
todos los rectos de corazón!
PLEGARIA - CANTO
1
Vengo ante Ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa,
con la fe puesta en tu amor,
que Tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón
y te ofrezco mi miseria,
despojado de mis cosas,
quiero llenarme de Ti.
QUE TU ESPÍRITU, SEÑOR,
ABRASE TODO MI SER.
HAZME DÓCIL A TU VOZ,
TRANSFORMA MI VIDA ENTERA,
HAZME DÓCIL A TU VOZ,
TRANSFORMA MI VIDA ENTERA.
2
Puesto en tus manos, Señor,
siento que soy pobre y débil.
Más Tú me quieres así,
yo te bendigo y te alabo.
Padre, en mi debilidad,
Tú me das la fortaleza,
amas al hombre sencillo,
le das tu paz y perdón.
(Kairoi – Disco: “Jesús es el Señor” – Edic. Musical PAX )
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