TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
Hay en los dominios de la fantasía bellas comarcas en donde los árboles suspiran y los
arroyos cristalinos se deslizan cantando por entre orillas esmaltadas de flores a perderse
en el azul mar. Lejos de estas comarcas, muy lejos de ellas, hay una región terrible y
misteriosa en donde los árboles elevan al cielo sus descarnados brazos de espectro y en
donde el silencio y la oscuridad proyectan sobre el alma rayos intensos de sombría
desolación y de muerte.
Y en lo más siniestro de esa región de sombras, hay un castillo, un castillo negro y
grande, con torreones almenados, con su galería ojival ya derruida y un foso lleno de
aguas muertas y malsanas.
Yo la conozco, conozco esa región terrible. Una noche, emborrachado por mis tristezas
y por el alcohol, iba por el camino tambaleándome como un barco viejo al compás de las
notas de una vieja canción marinera.
Era una canción la mía en tono menor, canción de pueblo salvaje y primitivo, triste
como un canto luterano, canción serena de una amargura grande y sombría, de la
amargura de la montaña y del bosque. Y era de noche. De repente, sentí un gran terror.
Me encontré junto al castillo, y entré en una sala desierta; un alcotán, con un ala rota, se
arrastraba por el suelo.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
Desde la ventana se veía la luna, que iluminaba con su faz espectral el campo yerto y
desnudo; en los fosos se estremecía el agua intranquila y llena de emanaciones. Arriba, en
el cielo, el brillante Arturus resplandecía y titilaba con un parpadeo misterioso y
confidencial. En la lejanía las llamas de una hoguera se agitaban con el viento.
En el ancho salón, adornado con negras colgaduras, puse mi cama de helechos secos.
El salón estaba abandonado; un braserillo, donde ardía un montón de teas, lo iluminaba.
Junto a una pared del salón había un reloj gigantesco, alto y estrecho como un ataúd, un
reloj de caja negra que en las noches llenas de silencio lanzaba su tictac metálico con la
energía de una amenaza.
«¡Ah! Soy feliz -me repetía a mí mismo-. Ya no oigo la odiosa voz humana, nunca,
nunca.»
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
La vida estaba dominada; había encontrado el reposo. Mi espíritu gozaba con el
horror de la noche, mejor que con las claridades blancas de la aurora.
¡Oh! Me encontraba tranquilo, nada turbaba mi calma; allí podía pasar mi vida solo,
siempre solo, rumiando en silencio el amargo pasto de mis ideas, sin locas esperanzas, sin
necias ilusiones, con el espíritu lleno de serenidades grises, como un paisaje de otoño.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico. En las noches
calladas una nota melancólica, el canto de un sapo me acompañaba.
-Tú también -le decía al cantor de la noche- vives en la soledad. En el fondo de tu escondrijo
no tienes quien te responda más que el eco de los latidos de tu corazón.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Una noche, una noche callada, sentí el terror de algo vago que se cernía sobre mi alma;
algo tan vago como la sombra de un sueño en el mar agitado de las ideas. Me asomé a la
ventana. Allá en el negro cielo se estremecían y palpitaban los astros, en la inmensidad de sus
existencias solitarias; ni un grito, ni un estremecimiento de vida en la tierra negra.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Escuché atentamente; nada se oía. ¡El silencio, el silencio por todas partes! Sobrecogido,
delirante, supliqué a los árboles que suspiraban en la noche que me acompañaran con suspiros;
supliqué al viento que murmurase entre el follaje, y a la lluvia que resonara en las hojas secas
del camino; e imploré de las cosas y de los hombres que no me abandonasen, y pedí a la luna
que rompiera su negro manto de ébano y acariciara mis ojos, mis pobres ojos, turbios por la
angustia de la muerte, con su mirada argentada y casta.
Y los árboles, y la luna, y la lluvia, y el viento permanecieron sordos.
Y el reloj sombrío que mide indiferente las horas tristes se había parado para siempre.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
1.- Explica el significado de las siguientes palabras y busca en una enciclopedia Arturus:
Almenado: 1. adj. Guarnecido o coronado de adornos o cosas en forma de
almenas. 2. adj. Que tiene forma de almena.
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Ojival: 1. adj. De forma de ojiva. 2. adj. Arq. Se dice del estilo arquitectónico que
dominó en Europa durante los tres últimos siglos de la Edad Media, y cuyo
fundamento consistía en el empleo de la ojiva para toda clase de arcos.
Ojiva: Figura formada por dos arcos de círculo
iguales, que se cortan en uno de sus extremos y
volviendo la concavidad el uno al otro
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
Luterano: 1. adj. Que profesa la doctrina de Martín Lutero, reformador
protestante alemán del siglo XVI. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a
Lutero.
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Alcotán: 1. m. Ave migratoria, falconiforme, semejante al halcón, del cual se
distingue por tener las plumas de las patas y la cola de color rojo y las partes
inferiores con listas longitudinales.
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Espectral: 1. Perteneciente o relativo al espectro.
Espectro: fantasma
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Arturo o Arcturus es la tercera estrella más brillante del cielo nocturno con una
magnitud visual de -0,04, después de Sirio (α Canis Majoris) y Canopus
(α Carinae); considerando juntas las dos componentes principales de Alfa
Centauri, que no se pueden resolver a simple vista, Arturo pasa a ser la cuarta
estrella más brillante. Se trata, por lo tanto, de la estrella más brillante del
hemisferio celeste norte. Su constelación es Boötes, «El Boyero». Se encuentra en
la Nube Interestelar Local
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2. Redacta un breve resumen del relato que no sobrepase las diez líneas. No
debes incluir detalles, sólo aquellos hechos que sean fundamentales para
entender la historia.
A un castillo abandonado, situado en lo más sombrío de una región triste y
desolada, llega un caminante amargado por la pena y lleno de angustia. Todo en
el castillo es misterioso, aterrador, y recuerda a la muerte, sobre todo un gran
reloj cuyo tictac no deja de sonar. El caminante decide quedarse: allí se siente
tranquilo, reconfortado por la soledad y el silencio, sin preocupaciones,
pendiente solo del lento transcurrir del tiempo que el reloj marca.
Sin embargo, una noche siente un terror indefinible. Delirando, suplica a los
árboles, al viento, a la lluvia, a los hombres, que hablen con él, que no lo
abandonen. Pero nadie lo escucha. Su reloj se ha parado.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
3. Se trata de un relato muy especial. La historia que cuenta, como has visto al
hacer el resumen, no tiene un gran interés en sí misma. Su sentido es más bien
simbólico: los elementos que la integran —como el castillo, la canción que canta el
protagonista, el alcotán con el ala rota, el sapo y, por supuesto, el reloj—
simbolizan ideas y conceptos más profundos. ¿Eres capaz de definir en este
momento el significado de alguno de estos elementos? ¿Qué crees que significa el
cuento?
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
4. Releamos otra vez el texto, parte por parte, fijándonos con atención en lo que
Baroja nos dice. Observa el primer párrafo: el narrador habla de dos “comarcas”
muy distintas. ¿Cómo describe cada una de ellas? Fíjate en el tipo de palabras que
emplea en un caso y en otro: ¿qué sugieren al lector? Por cierto, Baroja deja claro
que no se trata de paisajes reales: ¿dónde lo dice?
Hay en los dominios de la fantasía bellas comarcas en donde los árboles
suspiran y los arroyos cristalinos se deslizan cantando por entre orillas esmaltadas
de flores a perderse en el azul mar. Lejos de estas comarcas, muy lejos de ellas,
hay una región terrible y misteriosa en donde los árboles elevan al cielo sus
descarnados brazos de espectro y en donde el silencio y la oscuridad proyectan
sobre el alma rayos intensos de sombría desolación y de muerte.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
4. Releamos otra vez el texto, parte por parte, fijándonos con atención en lo que
Baroja nos dice. Observa el primer párrafo: el narrador habla de dos “comarcas”
muy distintas. ¿Cómo describe cada una de ellas? Fíjate en el tipo de palabras que
emplea en un caso y en otro: ¿qué sugieren al lector? Por cierto, Baroja deja claro
que no se trata de paisajes reales: ¿dónde lo dice?
• Las dos comarcas están descritas con rasgos contrapuestos y las sugerencias que
producen son, por tanto, también opuestas.
• La primera descripción constituye la representación de un paisaje idílico:
árboles cuyo sonido es como un suspiro, arroyos cristalinos, orillas esmaltadas de
flores… Todo sugiere belleza y feliz armonía.
• La segunda comarca aparece descrita con adjetivos como “terrible”,
“misteriosa”, “descarnados”, “sombría”… Los árboles parecen esqueletos o
fantasmas terroríficos y reinan el silencio (que se opone a los suspiros de los
árboles y los cantos del arroyo) y la oscuridad (en contraste con el colorido de las
flores y el azul del mar). Este paisaje sugiere desolación, tristeza, muerte.
• No se trata de paisajes reales, vistos por el personaje en un viaje, sino más bien
pensados o sentidos: “en los dominios de la fantasía”.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
5. En los párrafos 2-5 se hace referencia ya al protagonista y al castillo al que llega. Subraya
todo lo que se dice sobre ese castillo: ¿qué impresión produce?; ¿cómo es el ambiente que
reina en él? Otros elementos que aparecen contribuyen a reforzar esa sensación: anótalos.
Del castillo se dice que es “negro” y “grande”. Baroja hace referencia, en primer lugar, a los
“torreones almenados”, a la “galería ojival” y al “foso”, construyendo así una imagen
selectiva en la que destacan los elementos que sugieren el miedo, lo viejo y destruido
(“derruida”) y, de nuevo, la idea de la muerte (“aguas muertas”). Más adelante, cuando
describe el paisaje que se ve desde la ventana, se repiten las mismas ideas: “faz espectral”
de la luna, “campo yerto y desnudo”, “agua intranquila” y maloliente.
En la descripción del interior, el autor acumula imágenes que sugieren la oscuridad (negras
colgaduras, la única luz de un braserillo, donde ardía un montón de teas, caja negra…) y la
soledad (sala desierta, salón abandonado)
Baroja pretende que el ambiente que recrea sea desasosegante para el lector y otros
detalles contribuyen a aumentar esta sensación: la noche, la referencia al terror, el ave con
el ala rota, el parpadeo misterioso de las estrellas…
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
6. Observa ahora cómo es el personaje-narrador, tanto en estos párrafos como en los
siguientes. ¿Qué puede significar que aparezca “emborrachado por mis tristezas y por el
alcohol”, balanceándose “como un barco viejo”? Su canción es “serena”, “de una amargura
grande y sombría”: ¿por qué? Son muy importantes sus reflexiones en la segunda parte del
texto y, en especial, su diálogo con el sapo. ¿Qué ideas son las que dominan?
• Un caminante (también un navegante: se compara a sí mismo con un barco y canta una
canción marinera). Tanto el camino como el barco zarandeado por la tempestad son
símbolos tradicionales de la vida humana.
• “Emborrachado por mis tristezas” y “triste como un canto luterano” evocan cómo siente
su vida el protagonista: domina la idea de la tristeza, del desasosiego
(“tambaleándome”), de la amargura producida por una vida ya larga (“barco viejo”,
“vieja canción”) y dolorida. La relación con el alcotán se hace evidente. Ambos están
heridos y se arrastran en busca de un refugio.
• La relación entre el personaje y el castillo: el caminante huye del mundo y de los
hombres, prefiere la soledad y el castillo, con sus almenas y su foso, le proporcionan
esta soledad.
• Lo mismo ocurre con el sapo, con el que también se compara el protagonista. Como él,
vive en un escondrijo y no hay nadie que le responda, más que el latido de su corazón,
que evoca el tic tac metálico del reloj.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
7. Finalmente, hay que tener en cuenta el reloj, verdadero protagonista de la historia. ¿Con
qué se le compara la primera vez ue se menciona? En adelante, aparecerá insistentemente
y de manera regular: anota los pasajes en los que esto sucede. ¿Por qué se emplea siempre
la misma frase, con las mismas palabras? ¿Qué simboliza el reloj?
• El reloj, con su omnipresencia en toda la segunda parte, siempre con la misma frase
reiterada, constante y monótonamente, como su tictac, se convierte en el auténtico
protagonista. Ese tictac evoca el transcurso inexorable del tiempo, del que el narradorpersonaje no puede sustraerse ni siquiera en su escondrijo. De ese transcurso del
tiempo se dice que es “indiferente”: mide la vida del personaje sin importarle que sus
horas sean tristes o no. El tictac del reloj es por eso mismo “metafórico”: fío, cortante y
amenazador.
• El reloj-tiempo conduce de manera inevitable a la muerte, con la que ya se ha
relacionado al principio: “alto y estrecho, como un ataúd, un reloj de caja negra…”) y
que simboliza también al final, cuando se detiene: “Y el reloj sombrío que mide
indiferente las horas tristes se había parado para siempre” (recuérdese que ya antes lo
había comparado con los latidos del corazón).
• Tiempo, vida y muerte son, pues, los temas fundamentales de este cuento de Baroja.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
8. En los últimos párrafos, al sentir “el terror de algo vago que se cernía” sobre su alma —
¿de qué puede tratarse?—, el protagonista implora a los elementos de la naturaleza. ¿Qué
es lo que les suplica? ¿Por qué? ¿Recibe alguna respuesta?
• La muerte es, precisamente, ese “algo vago que se cernía sobre el alma del
protagonista”. Cuando se alude a una “angustia” y a un “terror” indefinible, es de la
angustia ante la muerte de lo que se habla, del miedo a la nada, a la aniquilación: “
…nada se oía. ¡El silencio, el silencio por todas partes!”.
• Soledad y silencio, sentidos antes como un refugio protector, son ya conciencia de la
nada. El personaje suplica ahora de la naturaleza, “de las cosas y de los hombres” , lo
que antes rechazaba: su presencia, su contacto. Y esta presencia se concibe como
sonido (el susurro de los árboles, el murmullo del viento, la lluvia que resuena sobre las
hojas secas) y como mirada (“pedí a la luna que rompiera su negro manto de ébano y
acariciara mis ojos […] con su mirada argentada y casta”) que se oponen, obviamente al
silencio y a la oscuridad de la muerte.
TEXTO: “EL RELOJ” de PÍO BAROJA (p. 146-147)
9. Si has comprendido ahora el sentido del cuento de Baroja, te darás cuenta de que el
resumen que elaboraste al principio resulta insuficiente. Redacta otro en el que quede
claro el significado simbólico que este relato tiene.
Triste, cansado, habiendo renunciado ya a toda ilusión por vivir (igual que un ave herida
incapaz de volar), el protagonista huye del mundo y se refugia en la soledad. Cree
encontrar la felicidad al evitar todo contacto con la realidad y con los demás hombres,
como si viviera en un gran castillo cerrado donde nada pudiera afectarle y causarle dolor, o
como un sapo escondido que solo pudiera escuchar los latidos de su corazón.
Pero el tiempo, que nunca se detiene, lo lleva finalmente a tomar conciencia de la
muerte y comprende, aunque tarde, que la angustia de la nada es más terrible que el dolor
de vivir.
Es este un sentimiento típico de la literatura de finales de siglo XIX y principios del XX.
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